En Día de Muertos, la avenida Reforma, una de las más emblemáticas de la Ciudad de México y del país, suele adornarse con el cempasúchil (del náhuatl cempohualxochitl, «flor de veinte pétalos»), cuyo vibrante color amarillo y su intenso aroma se emplean tradicionalmente para crear senderos que, según la tradición, guían a las almas de los difuntos desde la entrada de los hogares hasta los altares. Hoy, la avenida alberga un millón de plantas, de las cuales 300.000 son cempasúchil. Pero apenas es junio. ¿A qué se debe, entonces, si no es Día de Muertos?

La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) anunció que, por primera vez, se adelantó la cosecha con motivo del Mundial 2026, cuyo inicio ya es inminente. La idea, señala Julia Álvarez Icaza Ramírez, titular de Sedema en el vídeo promocional que la dependencia publicó en sus redes, era “recibir [con estas flores] a todos los visitantes internacionales y nacionales que van a venir rumbo al Mundial de la Ciudad de México”, dice mientras ella y otros productores de San Luis Tlaxialtemalco (Xochimilco) sostienen macetas rebosantes de amarillo.

Cosecha de cempasúchil. Créditos: Nacho Monge
Cosecha de cempasúchil. Créditos: Nacho Monge

Cómo se le engañó al calendario

Para cosechar las flores con éxito, los productores manipularon las condiciones de cultivo. Según estudios sobre el género Tagetes (género al que pertenece el cempasúchil), la floración es muy sensible a la fecha de siembra, la estación, el entorno y el uso de reguladores de crecimiento. Al ajustar estos factores, los agricultores pueden adelantar o retrasar la floración.

“Si se reproducen artificialmente los ciclos de lluvia y secas, se puede tener cempasúchil fuera de temporada”, explica Arath Macías, biólogo y experto en botánica.

Producir ese volumen de plantas fue, sin duda, una proeza. Pero lograr que florecieran no es el único reto.

Cempasúchil por Deborah Camelo
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¿Un cempasúchil descontextualizado?

Típicamente, Tagetes florece de septiembre a noviembre. Su desarrollo ocurre durante la temporada de lluvias, cuando generan tallos y hojas. La floración, entonces, ocurre al final de la temporada de lluvias.

Todo este ciclo está íntimamente relacionado con la aparición y el desarrollo de polinizadores. “Muchas flores suelen verse como un elemento ornamental que se puede colocar y retirar, sin considerar sus funciones ecológicas”, comenta Arath.

A eso se suma que la mayoría de las jardineras de la Ciudad de México tienen un sustrato muy arcilloso, que retiene el agua en lugar de drenarla. “Esto en una temporada más lluviosa puede conducir a que las plantas estén expuestas a un exceso de agua, precipitación o incluso granizo”, advierte el biólogo.

En respuesta a Sedema, varios usuarios señalaron la conveniencia de usar plantas como la dalia (flor nacional), pues si bien fue posible adelantar la cosecha de cempasúchil, no es una práctica natural ni responde a los fines culturales para los que esta planta se ha empleado, incluso, desde mucho antes de la llegada de los europeos a América. También se consideró la dimensión social, pues gracias a esta iniciativa, muchos productores se vieron beneficiados.

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