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Monitorean posibles causas por mortandad masiva de peces en el humedal Laguna–Estero Catapilco, Región de Valparaíso
Desde principios de abril, el humedal urbano Laguna–Estero Catapilco, en las comunas de Puchuncaví y Zapallar, registra una inusual mortandad de peces que ha afectado principalmente a especies como carpas, pejerreyes, lisas y chanchitos de agua. Ante el hecho, ambos municipios activaron monitoreo en terreno, retiro de peces muertos y toma de muestras junto a organismos como la Armada, Sernapesca, la PDI y las seremis de Salud y Medio Ambiente. Por ahora, las causas siguen bajo investigación: una de las hipótesis apunta a un proceso de eutrofización y disminución de oxígeno disuelto, aunque no se descartan otros factores externos que hayan alterado la calidad del agua.
Desde el miércoles 1 de abril se comenzó a registrar una inusual mortandad de peces en los cuerpos de agua del humedal urbano Laguna y Estero Catapilco, ubicado en las comunas de Puchuncaví y Zapallar, región de Valparaíso. El fenómeno se extendió por varios días y afectó a distintas especies, generando preocupación entre quienes monitorean el ecosistema.
Javier Trivelli, presidente de la Fundación Lontra, explica la siguiente cronología: el evento se inició con la muerte de carpas de gran tamaño, ejemplares que alcanzaban entre 4 y 5 kilos. Esta primera etapa se mantuvo hasta aproximadamente el martes siguiente, momento en que comenzó una segunda fase marcada por la mortandad de pejerreyes. Este nuevo episodio se prolongó hasta el sábado por la noche, mientras que, en paralelo, entre jueves y viernes, también se registró la muerte de lisas.




Hacia el domingo, la situación comenzó a disminuir. Ya no se observaron peces boqueando ni con movimientos erráticos de forma masiva, aunque aún permanecían algunos ejemplares afectados, principalmente nadando en la superficie o en sectores más altos del humedal. Actualmente, la presencia de peces en condiciones críticas es menor.
Según observaciones en terreno, en una primera instancia, la principal hipótesis apuntó a un evento de hipoxia, es decir, una disminución significativa del oxígeno disuelto en el agua. Esta teoría se sustentaba en el comportamiento observado en los peces, especialmente el boqueo en superficie, característico de este tipo de episodios. Sin embargo, con el paso de los días comenzaron a surgir antecedentes que complejizan esa explicación.
Uno de los elementos que genera dudas es la diferencia entre los dos cuerpos de agua presentes en el humedal. El sector superior, con menor volumen y profundidad, presenta aguas más transparentes y sería, en teoría, más vulnerable a condiciones de hipoxia. No obstante, la mayor mortandad se concentró en el espejo de agua principal, un sector más profundo y de mayor volumen, donde el agua presenta una intensa coloración verde asociada a una alta proliferación de algas.
A esto se suma la secuencia en la muerte de las especies. Las primeras en morir fueron las carpas, peces conocidos por su alta resistencia a condiciones de baja oxigenación. Posteriormente murieron los pejerreyes, que son más sensibles a este tipo de estrés ambiental. Este patrón inverso a lo esperado en un evento típico de hipoxia reforzaría la hipótesis de que podrían existir otros factores involucrados, de acuerdo a lo que explica Javier.
Otro antecedente relevante es el estado de las branquias de algunos pejerreyes encontrados muertos. Estas presentaban una coloración rosada, lo que podría indicar una afectación directa a nivel branquial. En eventos de hipoxia, en cambio, es común observar branquias de tonalidad más oscura, cercanas al rojo intenso o marrón, lo que no coincide con lo observado en este caso.


Además, las condiciones ambientales no han variado significativamente en los últimos días. Según aclara Javier, no se han registrado lluvias ni vientos que pudieran haber favorecido una mejora en la oxigenación del agua, lo que también pone en duda que la disminución de la mortandad responda a una recuperación natural del sistema. Esto abre la posibilidad de que el evento haya estado asociado a un aporte externo o vertimiento hacia el humedal.
Por su lado, la Municipalidad de Zapallar informó que el humedal La Laguna–Estero Catapilco presenta un proceso de eutrofización, actualmente monitoreado por organismos como la Armada, Sernapesca, las Seremis de Salud y Medio Ambiente, y la PDI. Durante el 6 y 7 de abril se realizaron diligencias en terreno y toma de muestras para investigar las causas, incluyendo posibles eventos de hipoxia o factores externos que afecten la calidad del agua.
El municipio señaló que las especies afectadas corresponden principalmente a peces introducidos, los cuales han sido retirados bajo protocolos establecidos. Aseguraron que el fenómeno está siendo abordado con rigor técnico y que continuarán monitoreando la situación, manteniendo informada a la comunidad.
Por otro lado, La Municipalidad de Puchuncaví informó que activó acciones en terreno para enfrentar la contingencia ambiental en el humedal, incluyendo monitoreo, levantamiento de información y retiro de peces muertos para prevenir riesgos sanitarios.
Además, indicó que se están realizando análisis técnicos junto a la PDI (Bridema) y equipos especializados, cuyos resultados permitirán determinar las causas del fenómeno. De forma preliminar, se apunta a una disminución del oxígeno disuelto en el agua. El municipio aseguró que seguirá monitoreando el humedal y tomando medidas para su protección.
Actualmente, las hipótesis se mantienen abiertas y en evaluación. Desde Fundación Lontra se encuentran a la espera de los resultados de análisis de agua realizados por la Brigada de Delitos Ambientales (Bridema), que tomó muestras el martes 7 de abril, así como de mediciones de oxígeno disuelto desarrolladas en conjunto con la organización Dinámica Costera.
Por ahora, toda la información disponible corresponde a observaciones y teorías preliminares. Las conclusiones definitivas dependerán de los resultados de estos estudios, que permitirán determinar con mayor precisión las causas de la mortandad y evaluar posibles impactos en el ecosistema del humedal, el cual es de alto valor biológico, al albergar más de 60 especies, entre las que se encuentran aves migratorias, costeras o peces. Justamente su valor radica en su presencia en un entorno altamente urbanizado, con los riesgos de contaminación de aguas que esto implica.
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