Hoy recorriendo los alrededores del lago Llanquihue resulta difícil imaginar que en algún tiempo toda la zona que hoy corresponde a terrenos destinados a la agricultura y ganadería estuvo cubierta por un denso bosque nativo, pero lo cierto es que así fue.

El inicio de la gran destrucción de nuestros bosques se remonta a la llegada de los españoles, momento en el que se estima que existían unos 25 a 28 millones de hectáreas de bosque nativo en nuestro país.  Pero desde la independencia del país y con los inicios de la colonización en el sur, se destruyeron prácticamente las dos terceras partes de estos bosques para destinar estos terrenos principalmente a la agricultura. Hoy en Chile contamos con una superficie aproximada de 13,5 millones de hectáreas de bosque nativo, según el último catastro realizado en 2011 por Conaf.

En 1852, Vicente Pérez Rosales mandó quemar los bosques de la depresión intermedia en zonas cercanas a Osorno y el lago Llanquihue, para preparar los terrenos para la Colonización. Así ardieron 62.000 hectáreas de bosque nativo, por más de tres meses. También son conocidas las grandes extensiones de alerzales y de bosques de roble, laurel, lingue y olivillo que fueron eliminados por los colonos alemanes en el siglo XIX entre Valdivia y Chiloé, para transformarlos en terrenos de uso agrícola o ganadero.

Datos de disparo:

Diafragma: f11

Velocidad: 1/15

Filtro: Polarizador

Cámara: Nikon d800e

Lente: 70-200 mm f/2.8

Con trípode y disparador

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