El arquitecto Carlos Hevia llegó a Caulín, Chiloé (Región de Los Lagos), con la misión de fotografiar y estudiar los planos de la pequeña iglesia de este poblado rural. Era la primera que visitaba de las 12 que lo tenían 40 días en terreno en la isla, donde conocería aquellas iglesias rurales que no son parte de las 16 reconocidas como patrimonio de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en el marco de un proyecto del Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (Fondart) junto a los arquitectos Antonio Sahady y Constantino Mawromatis.

Fachadas 12 iglesias. Fotos de Carlos Hevia
Fachadas 12 iglesias. Fotos de Carlos Hevia

Al llegar, fue donde la señora Nolfa, cuidadora de la iglesia, a pedirle las llaves. Ella se las pasó y, al empezar a hablar sobre este templo, considerado parte de la escuela chilota de arquitectura religiosa de madera. Pero, para la sorpresa de Carlos, lo que la mujer le explicaba eran experiencias de su vida en torno a esta construcción, como el maremoto que pasó o el incendio que vivió.

Interiores 12 iglesias. Foto: Carlos Hevia.
Interiores 12 iglesias. Foto: Carlos Hevia.

“Me di cuenta de que la arquitectura, en su reducción, tiende a llevar el relato a lo material. Pero en realidad la arquitectura se forma de los relatos de las personas que la cuidan. Y me pasó solicitando recién la primera llave. Entonces, me pregunté cómo continuar: ¿seré capaz de contar historias que hablen de las iglesias como un territorio unificado, no como un objeto aislado? O sea, la iglesia y la comunidad son un solo territorio. Eso lo había hablado, pero nunca lo había sentido con tanta fuerza como ese terreno”, recuerda Carlos.

Entonces el recorrido siguió como verdadero trabajo etnográfico de la arquitectura. Carlos conversó con los habitantes de las localidades donde están emplazadas las iglesias y eran ellos mismos quienes resaltaban algún tema importante relacionado con el patrimonio rural. Entre ellos, el terremoto del 60’, de medioambiente, de los impactos de las industrias en espacios ceremoniales, del futuro de los niños que estaban tratando de retomar el legado de la construcción de una embarcación en isla Quehui, del abandono en la isla Apiao, de los pueblos originarios huilliche que siguen la herencia del gran cacique en Compu o las mujeres empoderadas en el campo del Lincay.

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Chiloé. Foto: Carlos Hevia
Chiloé. Foto: Carlos Hevia

De esta forma, logró captar atributos en las doce iglesias rurales que tienen sus elementos distintivos, al mismo tiempo que comparten rasgos y características que las emparientan entre sí, conformando una especie arquitectónica de poderosa identidad, tanto en la dimensión tangible como en la inmaterial.

Las iglesias visitadas son de las localidades de Caulín, San Javier, Matao, Chullec, Huyar Bajo, Teupa, Compu, Llingua, Quehui, Apiao, Licay y Puchilco.

Los cuadernos de Mañungo

Carlos grabó cada conversación y recorrido que hizo, subiéndolo posteriormente a Youtube para que los arquitectos Antonio y Constantino, con quienes trabajaba, pudieran seguir el viaje y, entre todos, ver cómo incluir el componente humano al primer enfoque del proyecto.

Chiloé. Foto: Carlos Hevia
Chiloé. Foto: Carlos Hevia

“Tenía muchas preguntas de qué hacer en esta materia porque la propuesta inicial, enfocada solo en la arquitectura de la iglesia, se quedaba corta. Tenía que hacerme responsable de todas las historias que me compartieron. Sobre todo, de esta idea de que las iglesias no se cuidan solas, sino que sus cuidadores sufren con ellas. Las iglesias están a la intemperie, con la madera, a cielo abierto, sufriendo de la lluvia y el viento. Y las personas en su entorno viven esto. Entonces, la relación entre la comunidad y el objeto de arquitectura está muy vinculado”, cuenta Carlos.

Chiloé. Foto: Carlos Hevia
Chiloé. Foto: Carlos Hevia

Con la llegada a Santiago, el proyecto quedó en latencia, con la deuda de involucrar a las comunidades. En ese proceso, Antonio escuchó constantemente los videos de Youtube, en especial las conversaciones. Así fue como creó el personaje llamado Mañungo -un sobrenombre no tan conocido de Manuel- e inventó relatos, en base a historias reales, sobre sus viajes en los pueblos rurales de Chiloé.

De esta forma, este personaje permitió estructurar una narrativa en la que se recorre y reconoce los atributos de cada una de las doce localidades, sus habitantes y sus respectivas iglesias. Los escritos y recuerdos de Mañungo son el nexo articulador de los relatos individuales, asociándolos a sus respectivos contextos. Así nacen los llamados “Cuadernos de Mañungo”, los cuales están presentes en la página web elaborada para el proyecto.

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Cuadernos de Mañungo. Créditos: Carlos Hevia.
Cuadernos de Mañungo. Créditos: Carlos Hevia.

En esa web se exponen los atributos arquitectónicos de cada una de las iglesias, junto a series fotográficas que facilitan su lectura común. Paralelamente, se comparten diversos testimonios de miembros de las comunidades de cada localidad, los cuales contribuyen a la comprensión de las manifestaciones culturales desde las particularidades locales en una aproximación de orden inmaterial. “Hay un espacio de descripción de las iglesias, pero inmediatamente comienza a describirse desde la vida cotidiana de las personas. Ese es el eje de la etnografía de la iglesia perfecta”, comenta Carlos.

En esta galería fotográfica, Carlos nos entrega una aproximación que resume todo el trabajo en terreno. Para él, se produjeron 3 tipos de imágenes: las fachadas, los retratos y los paisajes. “Las fachadas no se pueden disociar de la serie. Son doce, porque el proyecto fue pensado en serie y la idea es conocer la iglesia desde la fachada al interior. Luego se despliegan las imágenes más reflexivas sobre las afecciones que tienen estos templos en el tiempo. Son muy pocas las iglesias que están en un estado original. Esta idea de progreso continuo ha hecho que frente a las iglesias aparezcan caminos, multi canchas, que desaparezca el espacio, se instale la industria o quioscos. Pero hay otros lugares que han mantenido esta fuerza inicial, como en Apiao, donde el espacio que acompaña a la Iglesia está unificado. La idea es a través de esta galería, poder ver esas afecciones que tienen las iglesias y cuáles son los rostros de las personas que las cuidan”.

Puedes revisar la página web en este link.

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