Muchos debemos haber aprendido durante la etapa escolar, que en primavera florecen variados árboles y hierbas, y que con ello aumenta la vida silvestre, el avistamiento de insectos, como mariposas, y las crías de fauna, como los polluelos de aves. Sin embargo, hay algo que poca gente conoce, y es que la idea de que “los pájaros solo anidan sobre los árboles”, puede provocar grandes daños en nuestro ecosistema.

Gaviotas Garuma en época reproductiva. ©José Sauvalle
Gaviotas Garuma en época reproductiva. ©José Sauvalle

A lo largo de nuestro país, de costa a cordillera, existen muchos tipos de aves que anidan en el suelo. ¡Así es, en la tierra o arena! Es el caso por ejemplo del pilpilén (Haematopus palliatus), chorlo nevado (Charadrius nivosus occidentalies) y perdicita (Thinocorus rumicivorus rumicivorus), entre otros, que anidan en las dunas y playas del litoral durante la primavera y verano. Sus huevos tienen un camuflaje perfecto sobre la arena, y algunas aves los tapan con restos vegetales o guano de caballo. Por este motivo muchas veces nosotros no los vemos, pero nuestras mascotas sí.

Pilpilen con su polluelo©franciscasantamariaphoto
Pilpilen con su polluelo©franciscasantamariaphoto

Esto no sólo ocurre en playas, al recorrer hacia el interior, podemos encontrar especies como la loica (Leistes loyca loyca) que anida entre pastizales altos, la gallina ciega (Caprimulgus longirostris) que anida en el suelo en espacios con escaza vegetación, o el cometocino patagónico (Phrygillus patagonicus), que anida en matorrales bastante bajos y a veces incluso a nivel del suelo. ¡Entre muchas otras!

Polluelo de Perdicita. ©Jose Sauvalle
Polluelo de perdicita. ©Jose Sauvalle

Si bien existen aves, como los queltehues (Vanellus chilensis chilensis), que también nidifican sobre praderas durante el invierno, en general, la época de reproducción es más masiva durante la primavera y el verano. En esas fechas, muchas aves simplemente arrancan cuando nos acercamos a sus nidos, abandonándolos y dejándolos expuestos a las condiciones climáticas y posibles depredadores.

Polluelo queltehue. ©Gabriela Contreras
Polluelo queltehue. ©Gabriela Contreras

¿Qué pasa entonces, cuando vamos de paseo con nuestras mascotas?

Para las mascotas, especialmente los perros, perseguir a las aves es algo totalmente instintivo. Por eso, cuando comienza la temporada de reproducción, su presencia puede ser muy nociva.

Polluelo de pilpilén ©franciscasantamariaphoto
Polluelo de pilpilén ©franciscasantamariaphoto

¡Existen estudios que sugieren que caminar acompañados de un perro entre las dunas (Ej.  playa) puede alejar a algunas aves de su nido casi el doble de veces, que si lo hacemos sin mascotas (Gómez‐Serrano, 2021)!  Mientras que el paseo con perros en bosques, en algunos casos se asocia a una disminución del 41% de la abundancia de las aves (Banks & Bryant, 2007).

Polluelo de perdicita. Jose Sauvalle
Polluelo de perdicita. ©Jose Sauvalle

Si bien faltan estudios que profundicen sobre la diferencia del impacto de la presencia de perros con o sin correa (¡Sobre todo en Chile!), para algunas aves basta sólo un acto de depredación a sus nidos, para que el intento de reproducción fracase (Langston, et. Al., 2007). En esos casos, la correa podría marcar una gran diferencia.

¿Esa depredación, no es parte natural de la cadena trófica?

Un tema importante de comprender es que los perros no son parte de la fauna nativa, por lo tanto, siempre serán un daño para nuestro ecosistema. Esos huevos o crías debiesen estar disponibles para los zorros, pumas, y rapaces del sector, que los necesitan como alimento, y que, en un buen equilibrio, no acabarán disminuyendo la población del ave depredada.

Polluelo chorlo nevado©franciscasantamariaphoto
Polluelo chorlo nevado©franciscasantamariaphoto

Nuestras mascotas desestabilizan ese equilibrio, generando una enorme presión sobre la reproducción de muchas especies, y siendo una causa importante en la disminución de algunas poblaciones (Marra, 2019).

Hay lugares protegidos, como los Parques Nacionales, donde no se permite el ingreso con mascotas. Pero ¿por qué tenemos que esperar a que un lugar esté protegido por ley, para cuidarlo nosotros mismos?

Es nuestra responsabilidad considerar que, si llevamos a nuestras mascotas a un entorno natural, debemos estar pendientes de lo que está haciendo y mantenerla con correa, sobre todo en las estaciones de primavera y verano.

Polluelo de perdicita, ¿Puedes encontrarlo_ Jose Sauvalle
Polluelo de perdicita, ©Jose Sauvalle

¡Otro punto importante es el de los excrementos!

Mucha gente piensa que por estar inmersos en la naturaleza da igual que los desechos queden ahí. Sin embargo, nuestras mascotas pueden transmitir enfermedades a la fauna nativa del sector. Por ejemplo, es muy común encontrar zorros con enfermedades parasitarias u otras contagiadas por perros. Para estos animales una infección así puede ser causa de muerte, ya que la mayoría de las veces no logran ser atendidos a tiempo.

Estar fuera de casa no es una excusa para no preocuparnos del comportamiento de nuestras mascotas o recoger sus heces, sino todo lo contrario. Cuando estamos fuera de casa, estamos visitando la casa de otras especies y debemos ser respetuosos con su espacio.

Por todo lo anterior, si eres de quienes disfrutan las actividades al aire libre y de compartirlas con tu mascota, recuerda que eres responsable del impacto que ellas generan.

Llévala con correa y recoge sus excrementos. De lo contrario, es mejor que restrinjas el paseo a una plaza, parque o canil especializado para ellos.

Bibliografía

Marra, P. P. (2019). The ecological cost of pets. Current Biology29(19), R955-R956.

Gómez‐Serrano, M. Á. (2021). Four‐legged foes: dogs disturb nesting plovers more than people do on tourist beaches. Ibis163(2), 338-352.

Banks, P. B., & Bryant, J. V. (2007). Four-legged friend or foe? Dog walking displaces native birds from natural areas. Biology letters3(6), 611-613.

Thomas, K., Kvitek, R. G., & Bretz, C. (2003). Effects of human activity on the foraging behavior of sanderlings Calidris alba. Biological Conservation109(1), 67-71.

Langston, R. H. W., Liley, D., Murison, G., Woodfield, E., & Clarke, R. T. (2007). What effects do walkers and dogs have on the distribution and productivity of breeding European Nightjar Caprimulgus europaeus?. Ibis149, 27-36.

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