Hay quienes encuentran en la montaña un desafío. Otros, una forma de vida. Para Nima Rinji Sherpa, ambas cosas conviven en las alturas.

A sus 20 años, el montañista nepalí ha recorrido algunas de las cumbres más extremas del planeta, llevando consigo una historia marcada por las montañas desde temprana edad. En 2024, con tan solo 18 años, se convirtió en la persona más joven en alcanzar las 14 cumbres más altas del mundo, todas por sobre los 8.000 metros, completando así un gran desafío en apenas dos años.

Pero llegar a la cima es solo una parte de la historia. Para Nima, la montaña también significa comunidad e identidad. Escalar no representa únicamente una forma de ganarse la vida, sino una herencia cultural y un vínculo con un territorio que lo ha visto crecer y que ha acompañado a su pueblo por generaciones. Fue precisamente durante sus expediciones, compartiendo con otros sherpas y observando de cerca el esfuerzo de quienes trabajan en la montaña, cuando comenzó a entender de otra manera su propia relación con ellas.

Hoy, después de haber alcanzado las 14 cumbres, dirige su mirada más allá de los récords. Nima tiene una escuela de escalada en Nepal, donde busca formar a las nuevas generaciones de montañistas y atletas, y utiliza su experiencia para hablar sobre el valor de la vida, el propósito y la responsabilidad, tanto de quienes habitan como quienes recorren las montañas. Para él, la pregunta ya no parece ser qué tan alto se puede subir, sino qué hacer con todo lo aprendido en el camino.

Nima Rinji Sherpa. Créditos: Archivo Nima Rinji Sherpa
Nima Rinji Sherpa. Créditos: Archivo Nima Rinji Sherpa

Los primeros pasos en la montaña

—¿Cómo comenzó tu relación con la montaña?

—Empecé a escalar a los 16 años. Por aquel entonces, claro, era un niño normal, jugaba al fútbol, iba al colegio y todo eso. Pero creo que, una vez que empecé a practicar montañismo, mi perspectiva de la vida cambió radicalmente, porque pude ver el gran esfuerzo que hacía la gente de mi comunidad. No tenía ni idea hasta que participé con ellos en grandes expediciones en el Tíbet, China, Pakistán y Nepal, pasando meses en esas montañas con nuestras tiendas de campaña y equipos de expedición. Casi dos años de mi vida dedicados a este proyecto de escalar todas esas altas montañas me motivaron muchísimo y me hicieron ver la vida desde una perspectiva muy diferente.

—¿Tu familia influyó en tus inicios en la escalada durante tu infancia?

—Sí, claro. Empezaron a escalar mucho antes que yo, desde que tenían mi edad. Eso son casi 30 años. Antes eran agricultores. Incluso de nuestro pueblo, fueron de los primeros en tener una empresa y en ir a grandes expediciones. Así que cuando era pequeño, siempre los veía trabajando con botellas de oxígeno, equipo de montañismo y todo eso. Creo que eso también me motivó un poco. Y ahora, si miras a mi familia, casi todos son escaladores. Mi padre, mis tíos, todos los que conozco pertenecen a la montaña.

El desafío de las 14 cumbres

Con solo 16 años, Nima Rinji Sherpa comenzó un proyecto que dos años más tarde lo convertiría en la persona más joven en alcanzar las 14 cumbres de más de 8.000 metros del mundo. 

El desafío no solo implicó enfrentar algunas de las montañas más peligrosas del planeta, sino también abrirse camino como atleta en un ámbito donde, según explica, los sherpas habían sido históricamente asociados principalmente al trabajo de guías de montaña.

El recorrido comenzó en el Manaslu. Su última cumbre, Shishapangma, en cambio, llegó después de 13 ochomiles y numerosas ascensiones a montañas de menor altura. Entre ambas experiencias transcurrieron meses de aprendizaje, entrenamiento y transformación personal que terminaron por definir su relación con el montañismo.

—Comenzaste a escalar a los 16 años y, apenas dos años después, te convertiste en la persona más joven en alcanzar las 14 cumbres más altas del mundo. ¿Qué te motivó a realizar ese proyecto?

—Mi idea inicial era convertirme en uno de los mejores atletas de Nepal. Hasta entonces, teníamos muchos sherpas, pero todos eran guías de montaña. También había muchos escaladores occidentales que eran atletas de Red Bull y The North Face. Como soy joven, siento que debo esforzarme por ser un atleta. Esa fue mi gran motivación, y por eso empecé mi proyecto. Hoy es muy diferente, porque después de terminarlo, fundé mi propia escuela de escalada, donde cada año tenemos entre 30 y 40, incluso hasta 100 alumnos. Les damos entrenamiento, no solo físico, sino también la formación adecuada para ser atletas. Creo que esa es mi mayor motivación.

—¿Cuál fue la primera de esas cumbres que escalaste?

—La primera montaña que escalé se llamaba Manaslu, de 8.163 metros. Durante el ascenso, se produjo una avalancha muy grande. Tres personas fallecieron antes incluso de empezar a escalar. Fue mi primera experiencia. Lo vi cuando estaba en el campamento base, pero mi padre también estaba allí, era el jefe de la expedición y se encargaba de coordinar a todos. Nos dijo que estuviéramos tranquilos, que mantuviéramos la calma y estuviéramos preparados. Que no nos asustemos demasiado. Así que le hicimos caso.

Nima Rinji Sherpa en Manaslu (8.163 m). Créditos: Archivo Nima Rinji Sherpa
Nima Rinji Sherpa en Manaslu (8.163 m). Créditos: Archivo Nima Rinji Sherpa

—¿Qué pensabas en ese momento?

—Recuerdo que mientras escalaba esa montaña, pensaba: «Jamás creí que haría esto en mi vida». Tres personas ya habían fallecido antes que nosotros. Así que fue un momento muy emotivo cuando llegamos a la cima. En ese instante, supe que me dedicaría al montañismo el resto de mi vida.

—¿Y cómo se comparó con la última?

—La última es muy diferente porque para entonces ya había escalado 13 de las montañas más altas del mundo y muchas montañas pequeñas de 6.000 metros. Tenía mucha experiencia. En la primera montaña, prácticamente no tenía experiencia en montañismo. La única experiencia que tenía era el entrenamiento físico. Entrené durante casi seis o siete meses, con ciclismo diario, cardio, escalada y demás. En la última ascensión, ya tenía mucha experiencia y la dediqué a mi comunidad. Fue una gran noticia cuando sucedió, así que estoy orgulloso de haberlo logrado.

Nima Shinji Sherpa en Shishapangma (8.027 m). Créditos: Archivo Nima Rinji Sherpa
Nima Shinji Sherpa en Shishapangma (8.027 m). Créditos: Archivo Nima Rinji Sherpa

La experiencia de escalar

Detrás de cada ascenso a un ochomil no solo hay meses de preparación física, sino también la necesidad de convivir con riesgos que nunca desaparecen. Avalanchas, condiciones climáticas o pequeños errores pueden tener consecuencias fatales. En ese sentido, Nima Rinji reconoce que el miedo forma parte de cada expedición, y que alcanzar una cima debe convivir siempre con una prioridad: regresar con vida.

A lo largo de su proyecto, el montañista ha sido testigo de numerosas muertes, una realidad que, paradójicamente, parece adquirir otra dimensión cuando vuelve a la vida cotidiana. Aun así, Nima admite que el riesgo es parte de la vida que eligió como atleta.

—Hablas de la preparación física para escalar estas montañas. ¿Qué hay del proceso mental? ¿En qué piensas antes de comenzar una nueva cumbre?

—Cada vez que vas de expedición, cualquier cosa puede salir mal. Siempre existe la posibilidad de que alguien pierda la vida. Por eso, escalar siempre es bastante complicado. La cima es muy importante, pues todos están allí para llegar a ella. Al mismo tiempo, la seguridad también es fundamental, así que siempre tenemos un poco de miedo. Pero ahora es diferente para mí, porque cuando escalo estoy con un gran equipo, y mi responsabilidad es cuidar de ellos.

—Escalar estas montañas conlleva muchos riesgos. ¿Te preocupó morir?

—Ya no pienso mucho en la muerte. Pero cuando estoy en la ciudad, cuando llevo una vida normal, pienso: «Dios mío, podría haber muerto en esa montaña». Así es la vida. Ahora, mirando hacia atrás, como te conté, en mi primera ascensión a la montaña tres personas fallecieron. Y cuando escalé el Everest, era una temporada muy ajetreada y 18 personas murieron en el camino. Recuerdo lo caótica que fue toda la temporada. Cuando estuve en Pakistán, fallecieron dos personas. Cuando estuve en el Tíbet, fallecieron cuatro personas, muchas que conocía y con las que entablé una amistad durante el viaje. Esto sucede siempre en la montaña. Incluso hace poco, en Broad Peak, hubo una gran avalancha en la que fallecieron 10 personas, entre ellas un montañista muy famoso llamado Nimsdai. Es una locura pensar en lo que está pasando allí. Pero al mismo tiempo, esto es lo que elegimos como atletas y tengo que estar de acuerdo. No puedo evitarlo.

—Y en ese sentido, ¿qué se siente al bajar la montaña y tocar tierra firme? 

—Después de todo eso, siempre es una experiencia muy buena. Te dan ganas de un buen café y una buena ducha. Así que la mejor sensación siempre es cuando baja, para ser honesto.

—¿Alguna vez pensaste en devolverte?

Sí, ha habido momentos en los que he tenido calambres musculares, por ejemplo, y he pensado: «¡Dios mío! ¿Debería seguir adelante o debería retroceder?». Esa es, por supuesto, una de las cosas que siempre te preocupan. 

—¿Recuerdas una experiencia en específico?

—Cuando estaba escalando Annapurna, que es una de las montañas más peligrosas, vi literalmente una avalancha enorme a mi lado. Mi tío, que estaba escalando conmigo, quedó atrapado en la avalancha. Por suerte, no le pasó nada. Hay momentos en los que te preguntas si de verdad quieres seguir escalando. Pero como te dije, estamos aquí por una misión, por un proyecto, y por eso creo que seguimos esforzándonos.

Nima Rinji Sherpa en Annapurnna (8.091 m). Créditos: Archivo Nima Rinji Sherpa
Nima Rinji Sherpa en Annapurnna (8.091 m). Créditos: Archivo Nima Rinji Sherpa

—¿Cómo sientes la relación entre lograr récords y convivir con la montaña?

—Cada uno tiene su propia conexión personal con las montañas. Algunos solo quieren tomar fotos. Otros quieren ir de excursión. Y alguien quiere ir a escalar. Para nosotros, para mí, es diferente porque nuestra familia y nuestra comunidad crecieron en estas alturas. Así que para nosotros es más bien un estilo de vida y un medio de subsistencia. Y para muchos, es como un deporte. Y yo elijo estar en un punto medio. Lo considero como un deporte y también como mi vida. Y, por supuesto, la cima, es uno de los aspectos que definen esta fascinación por las montañas. Y es imposible evitar que los humanos sintamos esa fascinación. Pero me gusta tener todas las perspectivas, sí.

Ser sherpa: identidad y tradición

Nima forma parte de la comunidad sherpa, un grupo étnico originario de las regiones montañosas del Himalaya, principalmente de Nepal, aunque también están presentes en zonas de India, Bután y Tíbet. Su conocimiento del territorio, experiencia y resistencia física los han convertido en pilares fundamentales del montañismo de altura, especialmente como guías y miembros de expediciones.

Frente a esto, para Nima, el montañismo también es una forma de hablar de su propia comunidad. Creció en el Himalaya y aprendió desde pequeño a relacionarse con las montañas como parte de su tradición y cultura. Antes de cada ascenso, la ceremonia Puja recuerda ese vínculo: una oración a los dioses de la montaña para pedir protección durante la expedición.

Hoy, además de continuar con esa tradición, el joven montañista busca ampliar la manera en que los sherpas son reconocidos dentro del mundo del deporte. Su apuesta es que puedan ser vistos no solo como guías que acompañan a otros escaladores occidentales, sino también como atletas, profesionales y referentes de su propia comunidad. 

Nima Rinji Sherpa. Créditos: Archivo Nima RInji Sherpa
Nima Rinji Sherpa. Créditos: Archivo Nima Rinji Sherpa

—Has hablado de la importancia de cambiar la percepción que se tiene sobre la comunidad sherpa. ¿Qué te gustaría que la gente entendiera sobre ti y sobre tu cultura?

—Ahora estoy contento porque Apple TV y Disney van a estrenar una película. Uno de los actores, Tom Hiddleston, interpreta a Loki, y otro de los actores es el actor que interpreta al Duende Verde. Es una gran película de Hollywood, se llama Tenzing y trata sobre el primer sherpa que escaló el Monte Everest. Me pone muy feliz que muchas plataformas importantes están reconociendo nuestro trabajo, y creo que eso podría ser un buen ejemplo en el futuro, cuando la gente vea cómo esta comunidad empezó en un pueblo y luego pasó a ayudar a occidentales a escalar montañas.

—En ese sentido, ¿qué significa tu proyecto dentro de la representación de la comunidad?

—Es una parte muy importante de nuestra vida. Incluso para mí, fue una experiencia muy buena porque tuve mucha exposición al mundo. Fui una de las primeras personas de Nepal en aparecer en NetZoo. Ese fue un muy buen ejemplo porque pudieron ver cómo es la vida de un sherpa.

—He escuchado de tu fascinación por el Himalaya. ¿Qué importancia tiene en tu vida?

—El Himalaya está formado por ocho países, no sólo Nepal, sino también India, China, Bangladesh, Pakistán. Y es una región natural para casi 1.800 millones de personas de donde obtienen mucha agua dulce y otras cosas. Recientemente, ha habido muchas inundaciones y todo lo que está sucediendo en Nepal y en todo el mundo, incluso en el Himalaya, en los Andes y los Alpes. Ahora se ven muchos glaciares o desbordamientos de lagos. Creo que estos lugares están cada vez más amenazados. 

—¿Creciste rodeado de montañas?

—He estado en estos lugares desde mi infancia, tengo una profunda conexión con ellos. No solo por la escalada, sino también porque nací en este lugar. Y claro, incluso al escalar, cada vez que subimos, realizamos una ceremonia llamada Puja, que consiste en rezar a los dioses de la montaña para que nos protejan y nos ayuden en el ascenso. Es nuestra tradición desde hace mucho tiempo. Cuando uno visita el Himalaya en Nepal y Bután, encuentra numerosos monasterios, templos y escrituras que hablan de esta montaña. Es algo grandioso. Es como si nos protegiera, no sólo proporcionándonos agua y regulando el clima, sino también simplemente estando allí, en contacto directo con la naturaleza. Siempre estamos explorando estos lugares.

—Los sherpas suelen ser guías y conocen muy bien la montaña, pero son poco visibilizados en el deporte. ¿Qué opinas de eso?

—Creo que ahora está cambiando mucho porque uno de mis mensajes a la comunidad es que tenemos que esforzarnos para no ser solo guías, sino también atletas. Lo que significa que hay que aprender muchas otras cosas. Por ejemplo, hablar inglés. Ahora, con mi escuela, con mi mensaje y con todo lo relacionado con nuestra empresa, estoy contento. Algunos sherpas incluso son ingenieros que se dedican al montañismo y se expresan muy bien. Creo que este es un cambio muy, muy importante que estoy viendo. 

Nima Rinji Sherpa en Nanga Parbat (8.126 m). Créditos: Archivo Nima Rinji Sherpa
Nima Rinji Sherpa en Nanga Parbat (8.126 m). Créditos: Archivo Nima Rinji Sherpa

—¿Qué otros sherpas crees que han marcado a la comunidad del montañismo?

—Claro que no soy el primero. Tuvimos al primer sherpa, Tenzing Norgay Sherpa, que escaló el Everest hace 75 años con Sir Edmund Hillary. Fue el primer atleta en usar Rolex en una revista. Y luego tuvimos a otra escaladora, Hillary Dawa Sherpa, que fue la primera embajadora de Rolex de Nepal, la primera mujer nepalí guía de montaña de la Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Montaña (IFMGA) y la primera atleta del noroeste de Nepal. Claro que ha habido gente de la comunidad sherpa que ha inspirado esto. 

—Como sherpa, ¿qué quieres mostrarle al mundo con lo que has hecho?

—Creo que para mí es muy sencillo porque venimos de un pueblo muy pequeño y remoto. Ni siquiera es un pueblo propiamente tal. Crecí en un pueblo junto a mi padre. Empezaron trabajando como porteadores y agricultores, entre otras cosas. Cuando vi su vida, me inspiró muchísimo porque no tenían nada, nadie que los cuidara. Incluso el abuelo de mi padre, que falleció antes de que pudiera conocerlo. Tuve neumonía cuando era pequeño, así que soy muy sensible al frío, y físicamente no soy muy grande. Siendo esta persona, seguía persiguiendo mis sueños, honrando el legado de mi familia y ayudando a mi comunidad. Y trabajando en este proyecto increíble durante los últimos años. Creo que, no sé si es un mensaje, pero quiero decir: «Si alguien de este pequeño pueblo puede llegar tan lejos en la vida, creo que es una buena motivación».

Más allá de la montaña

Después de completar los 14 ochomiles, el desafío para Nima ya no consiste únicamente en llegar más alto. Hoy, su trabajo se ha expandido hacia otros ámbitos: lidera expediciones, dirige una escuela de escalada, participa en proyectos educativos, colabora con Naciones Unidas y recorre distintos países dando charlas sobre su experiencia. Entre sus actividades recientes, visitó Chile para ser parte de la innauguración de la VII Semana Internacional de la Montaña 2026, encuentro organizado por el Gobierno de Santiago junto a CORFO Metropolitano, realizado en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) a principios de octubre.

Actualmente busca que su trayectoria sirva como inspiración para otras personas de su comunidad. Mientras prepara un libro sobre su vida y sus ascensos y proyecta nuevos desafíos fuera de las cimas, Nima asegura que la montaña seguirá acompañándolo, aunque su propósito ya no sea únicamente alcanzar la cima.

Nima Rinji Sherpa junto al Gobernador de Santiago, Claudio Orrego, en la VII Semana de la Montaña en Chile. Créditos: Gobierno Regional
Nima Rinji Sherpa junto al Gobernador de Santiago, Claudio Orrego, en la VII Semana de la Montaña en Chile. Créditos: Gobierno Regional

—Fuera de la montaña, ¿a qué te dedicas en tu día a día?

—Soy miembro del consejo de administración de Crystal House, una escuela internacional en Nepal y de las fundaciones educativas más grandes del mundo. Soy el miembro más joven del consejo directivo. Tenemos presencia en más de ocho países. Esta escuela ya está presente en todo el mundo. Además, durante los últimos tres años fui embajador de la marca del PNUD en Nepal, la organización de las Naciones Unidas para la promoción del clima. También ayudé a mi padre a dirigir una importante empresa de exploración. Y viajo por todo el mundo dando conferencias y charlas.

—¿En qué estás trabajando actualmente?

—Estoy escribiendo un libro que se presentará el próximo año en Nueva York. Creo que es uno de los primeros libros de un autor nepalí que se publica en Nueva York. Trata sobre mi proyecto y mi vida. Estas son las cosas que me quitan el tiempo. La montaña es el único momento en el que realmente me siento libre.

—¿Cómo ha cambiado tu percepción del montañismo en los últimos años?

—Cuando empecé, solo quería hacer mi proyecto. Quería escalar. Ahora es un poco diferente, soy yo quien está a cargo. Este mismo año estuve en Elbrus, la montaña más alta de Europa, con un equipo. Así que mi responsabilidad no es solo mía, sino también sobre otro equipo. Ahora, después de esto, me voy a Indonesia, a una montaña llamada Pirámide de Castings, la más alta  del lugar, donde también tengo un gran equipo. Así que ahora no se trata solo de que yo llegue a la cima, sino también tengo muchos clientes y todos los que quieren llegar a la cima. También estoy ayudando a otros a cumplir sus sueños. 

—¿Y tienes algún mensaje para el mundo que quieras compartir?

—Creo que una de las cosas que me fascina, especialmente después de haber vivido toda esta experiencia, es que, cuando regresas tras haber estado al borde de la muerte durante muchos años, te das cuenta de lo preciosa que es la vida. Uno no quiere desperdiciar demasiado tiempo. Y la gente no tiene que arriesgar su vida para darse cuenta de esto. Siempre que viajo, siempre que doy mis charlas, uno de los mensajes que intento transmitir es que nuestra vida es importante, así que piensen bien en lo que quieren hacer con ella y no la desperdicien en el sueño o el plan de otra persona. Así que intento vivir de esa manera; intento tener un proyecto, intento tener una misión, porque sé lo importante que es el valor de la vida. Sobre todo hoy en día, si ves todas las guerras y todo lo que está pasando en el mundo. Al menos tienes libertad de expresión y libertad de vida, así que asegúrate de usar bien tu tiempo.

Comenta esta nota
·
·
No te pierdas nada, síguenos en Instagram