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¿Cuál sumarías? 12 destinos de Latinoamérica que queremos conocer este 2026
Selvas primarias, cordilleras remotas, archipiélagos oceánicos y paisajes extremos del sur del continente componen esta selección de destinos poco explorados de Latinoamérica. Un recorrido por el turismo, invitando a descubrir —y cuidar— algunos de los paisajes más valiosos y menos conocidos de la región.
América Latina concentra algunos de los territorios con mayor biodiversidad, endemismo y riqueza cultural del planeta. Desde selvas tropicales y cordilleras de alta montaña hasta archipiélagos oceánicos, desiertos costeros y paisajes subantárticos, la región reúne una diversidad de ecosistemas única a escala global, muchos de ellos clave para la conservación de especies y el equilibrio ambiental.
Más allá de los destinos clásicos y ampliamente difundidos, existen verdaderos tesoros naturales que aún permanecen fuera del radar del turismo masivo. Son lugares donde el acceso suele ser limitado, la presencia humana es menor y la experiencia se define por la inmersión en territorios vivos, complejos y frágiles. En estos espacios, la conservación, la investigación científica y el respeto por las comunidades locales resultan fundamentales para su protección a largo plazo.
Este 2026, la invitación es a mirar con mayor atención esos rincones menos conocidos de Latinoamérica, donde la naturaleza aún marca el ritmo y el viaje implica también una responsabilidad. A continuación, reunimos 12 destinos que inspiran a explorar con conciencia, a descubrir sin intervenir y a valorar paisajes que, más que ser visitados, necesitan ser comprendidos y cuidados.
1. Isla de la Plata (provincia de Manabí, Ecuador)
Ubicada frente a las costas de la provincia de Manabí y parte del Parque Nacional Machalilla, la Isla de la Plata destaca por su biodiversidad marina y terrestre, con colonias de aves marinas como el piquero de patas azules, senderos interpretativos y zonas de snorkel de alto valor ecológico. En temporada, es posible observar ballenas jorobadas muy cerca de la costa. Sus visitas reguladas y su escala acotada la convierten en un ejemplo de turismo de bajo impacto, donde la conservación y la educación ambiental son centrales. Además, la isla conserva restos arqueológicos que evidencian visitas humanas esporádicas durante más de 3.000 años, sin asentamientos permanentes.



2. Cordillera Huayhuash (regiones de Áncash, Lima y Huánuco, Perú)
Uno de los circuitos de trekking más exigentes y espectaculares del mundo. Esta travesía de alta montaña recorre cerca de 180 km por pasos que superan los 5.000 metros de altitud, atravesando glaciares, lagunas de origen glaciar y paisajes extremadamente remotos. Su extrema inaccesibilidad y la escasa afluencia de visitantes —a diferencia de la vecina Cordillera Blanca— la convierten en uno de los territorios más prístinos de los Andes, donde la experiencia de expedición y el respeto por la montaña son clave para conservar ecosistemas de alta fragilidad.



3. Parque Nacional Madidi (departamento de La Paz, Amazonía boliviana)
Considerado uno de los parques más biodiversos del planeta, el Parque Nacional Madidi se ubica en el noroeste del departamento de La Paz y alberga una asombrosa variedad de ecosistemas que van desde la selva amazónica hasta bosques montanos y zonas altoandinas. Esta diversidad se traduce en miles de especies de plantas y animales, con algunos de los mayores registros de aves, mamíferos, anfibios y reptiles a nivel mundial. El turismo se desarrolla en estrecha relación con comunidades indígenas y proyectos de conservación, permitiendo una experiencia profunda que conecta biodiversidad, cultura y territorio.


4. Península de Osa – Parque Nacional Corcovado (provincia de Puntarenas, Costa Rica)
Un refugio de selva primaria ubicado en el suroeste de Costa Rica y uno de los territorios con mayor densidad de biodiversidad de América. Sus senderos recorren bosques húmedos, playas remotas y ríos habitados por fauna emblemática como tapires, monos, aves tropicales y grandes felinos. Definido por National Geographic como uno de los lugares más intensos del planeta en términos biológicos, Corcovado es hoy un referente mundial de conservación, donde el turismo de naturaleza se mantiene estrictamente regulado para minimizar el impacto humano.




5. Isla del Coco (provincia de Puntarenas, Costa Rica)
Un destino remoto en medio del Pacífico oriental, perteneciente a la provincia de Puntarenas y accesible solo por barco. La Isla del Coco es reconocida por sus ecosistemas marinos y terrestres prácticamente intactos, con un alto grado de endemismo y especies pelágicas como tiburones martillo y mantarrayas, además de bosques húmedos insulares únicos. Su tamaño, aislamiento y estado de conservación la convierten en un verdadero laboratorio natural para el estudio de la evolución y el monitoreo ambiental a largo plazo. Durante los siglos XVII y XVIII, su aislamiento también la convirtió en refugio de piratas y corsarios que surcaban el Pacífico.



6. Chapada Diamantina (estado de Bahía, Brasil)
Un paisaje de mesetas, cañones, cavernas y cascadas monumentales ubicado en el centro del estado de Bahía. La Chapada Diamantina ofrece trekking, pozas naturales y recorridos por formaciones geológicas únicas, lejos del turismo masivo. Aunque se encuentra en una región semiárida, concentra el nacimiento de importantes ríos y arroyos, lo que la convierte en un territorio clave para la conservación de fuentes de agua y ecosistemas de montaña.

7. Reserva Nacional Tambopata (región de Madre de Dios, Amazonía peruana)
Ubicada en la región de Madre de Dios, en la cuenca del río Tambopata, esta reserva es una de las zonas más biodiversas de la Amazonía. Destaca por sus collpas de guacamayos, lagunas amazónicas y extensos bosques primarios. En la zona existen estaciones biológicas, proyectos de investigación y alojamientos que operan bajo modelos de ecoturismo, muchos de ellos vinculados al monitoreo de fauna y a programas de conservación, permitiendo compatibilizar la visita de personas con la protección de ecosistemas altamente frágiles.



8. Parque Nacional Darién (provincia de Darién, Panamá)
Declarado Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera, el Parque Nacional Darién se ubica en el extremo oriental de Panamá, en la frontera con Colombia. Es uno de los últimos grandes bloques de selva continua en Centroamérica y un corredor biológico clave entre Norte y Sudamérica. Su territorio, compartido con pueblos indígenas, alberga una alta diversidad de especies en ecosistemas poco intervenidos, conservados en gran parte gracias a su difícil acceso y a las condiciones del terreno.



9. Selva Misionera / Parque Nacional Iguazú (provincia de Misiones, Argentina – estado de Paraná, Brasil)
El último gran remanente de la selva paranaense, uno de los ecosistemas más amenazados de Sudamérica. Más allá de las emblemáticas cataratas, la región protege bosques densos donde se encuentran algunos de los mamíferos más grandes y emblemáticos del continente, como el yaguareté, el puma y el tapir, junto a diversas especies de primates. La conservación transfronteriza entre Argentina y Brasil ha sido fundamental para mantener la conectividad ecológica en un paisaje altamente fragmentado.


10. Parque Nacional Natural Los Nevados (departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y Tolima, Colombia)
Un territorio de volcanes activos, glaciares en retroceso y extensos páramos, donde la alta montaña andina se expresa con fuerza. El parque concentra uno de los mayores complejos volcánicos de Colombia, con varios estratovolcanes sobre los 4.600 metros, fuentes termales y marcados pisos altitudinales. Alberga tres de los últimos glaciares del país y, desde 2020, fue reconocido como sujeto de derecho, reforzando su protección frente a la crisis climática y la presión humana.



11. Dientes de Navarino (región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Chile)
Conocido como el trekking más austral del mundo, el circuito Dientes de Navarino se desarrolla en la isla Navarino, al sur de Puerto Williams, dentro de la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos. Esta ruta de alta montaña recorre lagunas, turberas y filos rocosos bajo condiciones climáticas extremas, atravesando bosques subpolares magallánicos y ambientes alpinos subantárticos. La baja afluencia de visitantes y la fragilidad de estos ecosistemas hacen que el bajo impacto y la ética del visitante sean claves para su conservación.

12. Baja California (estados de Baja California y Baja California Sur, México)
Una de las regiones marinas y costeras más ricas del planeta, donde el desierto se encuentra con el océano Pacífico y el Golfo de California. Esta extensa península, que comprende los estados de Baja California y Baja California Sur, es clave para la conservación de ecosistemas marinos, con áreas protegidas que resguardan arrecifes, islas, manglares y rutas migratorias de ballenas grises, azules y jorobadas. La región es un referente mundial para el avistamiento responsable de cetáceos, el buceo y el kayak, además de albergar proyectos científicos y comunitarios enfocados en la protección de mantarrayas, tiburones y lobos marinos.


