Un nuevo registro obtenido por Puelo Patagonia aporta antecedentes sobre el comportamiento de la vizcacha de la Patagonia (Lagidium wolffsohni), una especie de la que aún existe escasa información. Una cámara trampa instalada en la ladera sur del Valle Cochamó, dentro de la futura Área Protegida Puchegüín, captó a un individuo revolcándose repetidamente sobre un sector de tierra.

Créditos José Miguel Calvo

El comportamiento corresponde a lo que se conoce como un baño de tierra o de polvo. En otras vizcachas del género Lagidium se ha descrito que esta conducta ocurre en lugares específicos, conocidos como revolcaderos, que pueden ser utilizados por distintos individuos de una misma colonia.

“Estos revolcaderos pueden tener una función muy importante para la colonia. En otras especies de roedores se ha visto que, al compartir un mismo sitio, los animales dejan e identifican olores de individuos conocidos, lo que les permite reconocerse entre ellos y contribuiría a mantener la cohesión del grupo familiar. Este es un comportamiento poco estudiado en vizcachas de más al norte y registros como este en Cochamó nos ayudan a entenderlo”, explica Guillermo Sapaj, director de Conservación de Puelo Patagonia. 

Los baños de tierra también cumplen funciones asociadas al cuidado del pelaje. En roedores se ha comprobado que el polvo ayuda a absorber la humedad y el exceso de grasa de su denso pelaje. Además, se ha propuesto que podrían ayudar a controlar parásitos externos, como ácaros, pulgas y piojos.

En el caso de Lagidium wolffsohni, sin embargo, todavía existen importantes vacíos de información sobre su ecología y comportamiento. Por eso, registros como este abren nuevas preguntas sobre si estas funciones también se presentan en las poblaciones de vizcachas que habitan Cochamó y sobre cómo utilizan los roqueríos donde viven.

Lo que tres años de registros han revelado en Cochamó

La vizcacha de la Patagonia —también denominada vizcacha austral— es un roedor nativo estrechamente asociado a ambientes rocosos. En Chile está clasificada como Vulnerable, mientras que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la mantiene en la categoría Datos Insuficientes (DD), debido a los vacíos de información que aún existen sobre su distribución, abundancia y ecología.

Su presencia en la comuna de Cochamó fue confirmada científicamente por primera vez en 2023, mediante cámaras trampa instaladas en roqueríos de altura. El hallazgo fue publicado formalmente al año siguiente en la revista científica Gayana por investigadores de Puelo Patagonia, sumando una nueva localidad confirmada para la especie en la Región de Los Lagos.

Hasta pocos años antes, en Chile sus registros conocidos se concentraban más al sur, principalmente en las regiones de Aysén y Magallanes, hasta que en 2021 nuevos antecedentes en Puyehue y Huinay habían extendido su distribución potencial hacia el norte. El registro en Cochamó aportó así nueva evidencia sobre la presencia de esta especie en la Patagonia norte de Chile y amplió la información disponible sobre su distribución en esta zona.

Desde entonces, la vizcacha ha sido detectada en seis sectores distintos del Valle Cochamó y los registros han mostrado individuos junto a sus crías, aportando nuevos antecedentes sobre la reproducción de la especie en esta zona. 

“En estos tres años, la vizcacha se ha transformado en una especie bandera para nuestro trabajo de investigación en Cochamó. Cada nuevo sector donde la encontramos nos entrega más información sobre su distribución y, al mismo tiempo, nos muestra cuánto queda todavía por conocer”, explica Sapaj.

El conjunto de estos antecedentes permite avanzar hacia preguntas más específicas sobre cómo viven las vizcachas de Cochamó y también sobre cómo protegerlas.

Conservar ecosistemas verticales 

Parte de estos antecedentes están siendo claves para el Plan de Conservación de la futura Área Protegida Puchegüín, el instrumento que orientará qué se busca proteger en el lugar y las medidas de gestión necesarias para hacerlo.

Este plan, que lleva más de dos años construyéndose a través de un proceso participativo con comunidades locales y distintos actores vinculados a Puchegüín, tiene entre sus objetos de conservación priorizados los ecosistemas verticales asociados al Batolito Norpatagónico: paredes y rocas de granito que son parte del hábitat de la vizcacha y que también albergan especies como el cóndor y vegetación de acantilados.

“La información que hemos recopilado sobre la vizcacha, sumada a la visión y al conocimiento aportado por las comunidades locales y los escaladores, nos está ayudando a avanzar en medidas concretas para la conservación de esta especie”, dice Sapaj.

Créditos Urs Leuthaeusser

La necesidad de avanzar en esta dirección adquiere especial relevancia frente a nuevos antecedentes sobre el estado de la especie al otro lado de la frontera. En Argentina, una investigación de ocho años encontró una distribución menor a la estimada, desapariciones locales y distintas amenazas para la vizcacha, antecedentes que llevaron a que la especie pasara de Datos Insuficientes a En Peligro en la Lista Roja de Argentina. En Puchegüín, el enfoque está orientado a la coexistencia. Por eso, además del trabajo con las comunidades, el diseño del Plan de Conservación ha incluido instancias específicas con escaladores para incorporar su experiencia, conocimiento y compromiso en la definición de medidas asociadas al uso y conservación de estos ecosistemas.

Créditos Urs Leuthaeusser

“Nosotros queremos promover la convivencia de estos dos mundos. Para eso necesitamos seguir generando conocimiento y construir en conjunto medidas de manejo que permitan proteger a especies como la vizcacha y, al mismo tiempo, mantener actividades históricas que forman parte de la identidad de este lugar”, señala Sapaj.

Para Puelo Patagonia, este trabajo refleja uno de los desafíos centrales de la nueva etapa de Puchegüín: convertir la adquisición de 133 mil hectáreas en conservación efectiva y avanzar hacia una gestión efectiva del área protegida, capaz de generar conocimiento y traducirlo en decisiones concretas de conservación. 

*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.


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