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La nube negra que cubre Santiago: ¿Es la capital de Chile una de las ciudades más contaminadas del mundo?
Santiago alcanzó el primer lugar entre las grandes ciudades con peor calidad del aire del mundo el pasado 2 de junio y este martes continúa bajo Alerta Ambiental. Para profundizar sobre la contaminación en la capital, conversamos con tres académicos. Conoce más detalles a continuación.
Santiago volvió a enfrentar un episodio crítico de contaminación atmosférica. El pasado 2 de junio, la capital chilena llegó a posicionarse como la ciudad con peor calidad del aire del mundo monitoreadas por el ranking IQAir. Aunque durante las horas siguientes los registros disminuyeron, este 3 de junio la ciudad se mantiene entre las más contaminadas del planeta y continúa bajo alerta, en un contexto marcado por las condiciones meteorológicas propias del invierno.

De acuerdo con la plataforma, aunque la calidad del aire en la capital suele mantenerse en niveles moderados, durante esa jornada las condiciones se deterioraron significativamente, con concentraciones de material particulado fino (PM2,5). Para este 3 de junio, la ciudad continúa entre las más afectadas, ubicándose en el séptimo lugar del ranking mundial y registrando niveles de contaminación por sobre su promedio habitual.
Aunque se trató de una medición en tiempo real y las condiciones pueden variar a lo largo del día, el episodio volvió a poner sobre la mesa una problemática que se repite cada invierno. La geografía de Santiago la hace especialmente vulnerable a la acumulación de contaminantes. En este contexto, el exministro de Medio Ambiente y académico PUCV, Marcelo Mena, explica que “todo lo que sea efectos de sequía o de baja de precipitación contribuye a un alza de los episodios críticos”.
El Dr. Alex Godoy, director del CISAR de la universidad UDD y miembro del IPCC, señala que la contaminación responde a una combinación de factores: emisiones del transporte, actividades industriales, uso de calefacción residencial en algunas zonas, polvo resuspendido y condiciones atmosféricas que dificultan la dispersión de contaminantes.
Según el Dr. Raúl Cordero Carrasco, académico de Meteorología y Climatología de la USACH, durante el invierno se produce una inversión térmica que impide la dispersión vertical de los contaminantes. A esto se suma la escasez de viento, que limita la ventilación horizontal. El resultado, el aire contaminado queda atrapado sobre la ciudad.
Una de las principales fuentes de contaminación está relacionada con los sistemas de calefacción utilizados durante el invierno. Entre ellos, la leña sigue teniendo un impacto significativo. Marcelo Mena sostiene que “aumenta las emisiones de carbón negro que se depositan en los glaciares y aceleran su derretimiento. Además, tiene un efecto invernadero importante y emite metano, un contaminante climático de vida corta más potente que el CO₂ por molécula. Por lo tanto, en invierno estos gases contribuyen a acelerar el cambio climático”.

Los expertos advierten que la contaminación atmosférica sigue siendo un desafío para Santiago. En este contexto, Alex Godoy, alertó que “los avances se han desacelerado y los episodios críticos siguen ocurriendo, por lo que se requieren medidas adicionales para enfrentar nuevas fuentes de emisión y los efectos del cambio climático sobre la calidad del aire».
La situación genera aún más preocupación porque coincide con el aumento de la circulación de virus respiratorios. La combinación de material particulado fino, bajas temperaturas y espacios cerrados debilita las defensas naturales de las vías respiratorias, dejando al organismo más expuesto.
Los grupos más vulnerables son los niños menores de dos años, cuyos pulmones aún están en desarrollo, y las personas mayores de 65 años. Sim embargo, el Dr. Cordero dice que «todos los que vivimos en la capital nos exponemos a altas dosis de contaminante, lo que acorta nuestra esperanza de vida. ¿Qué podemos hacer? Lo principal es acelerar la transición a la electromovilidad y, eventualmente no utilizar ni parafina, ni leña, ni ningún tipo de combustible».
Pese al complejo escenario, los especialistas destacan avances importantes. Actualmente, la contaminación promedio en Santiago es cerca de un 40% menor que hace 25 años. El Dr. Godoy asegura: «sobre los planes, Chile cuenta con planes de descontaminación atmosférica que incluyen restricciones vehiculares, modernización del transporte público, fortalecimiento de estándares industriales, recambio de calefactores y monitoreo permanente de la calidad del aire.
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