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En el extremo de la Patagonia: Dos geólogos convierten la erupción del volcán Chaitén en un referente internacional de turismo científico
En uno de los territorios más aislados de Chile, donde la naturaleza domina el paisaje y la memoria de la erupción del volcán Chaitén sigue presente, dos jóvenes geólogos han logrado transformar una catástrofe en una oportunidad para la ciencia, la educación y el desarrollo local.
En uno de los territorios más aislados de Chile, donde la naturaleza domina el paisaje y la memoria de la erupción del volcán Chaitén sigue presente, dos jóvenes geólogos han logrado transformar una catástrofe en una oportunidad para la ciencia, la educación y el desarrollo local.

Sin financiamiento estatal y gracias a trabajo voluntario, visitas guiadas y donaciones, Tomás Martínez, geólogo de la Universidad de Chile y magíster en Geociencias Aplicadas a la Sociedad, y Aníbal Rivera, geólogo de la Universidad Austral con formación en gestión del riesgo de desastres, han levantado el Museo de Sitio de Chaitén, un espacio de divulgación científica que hoy recibe cerca de 8.000 visitantes al año y se ha convertido en una parada obligada dentro de la Carretera Austral.
Con su trabajo, ambos profesionales están revolucionando el turismo científico en la Patagonia, transformando el relato de una catástrofe volcánica en una experiencia educativa y cultural que atrae visitantes, investigadores y estudiantes de distintas partes del mundo.

El proyecto es impulsado por la ONG local FUNDESPA (Fundación para el Desarrollo Sostenible de la Patagonia), creada por los propios geólogos junto a habitantes de Chaitén, organización que hoy sostiene el funcionamiento del museo y busca asegurar su continuidad durante los próximos años.
Aunque el museo ha demostrado su valor científico, educativo y económico para la comuna, hoy enfrenta un momento decisivo: su proyección depende de que el espacio pueda seguir siendo gestionado por quienes han implementado y sostenido su funcionamiento desde Chaitén y para Chaitén.
Ciencia desde el territorio
Martínez y Rivera decidieron abrir las puertas del Museo para explicar y entregar una experiencia sumamente didáctica directamente desde el lugar donde ocurrió una de las erupciones volcánicas más importantes del siglo XXI. Su propuesta fue simple, pero ambiciosa: transformar la historia de la erupción de 2008 en una experiencia educativa accesible para visitantes, estudiantes y la propia comunidad.
El resultado es un museo poco convencional. Más que un edificio con vitrinas, el Museo de Sitio de Chaitén funciona como un laboratorio territorial abierto, donde el paisaje mismo se convierte en parte de la exhibición. Las visitas guiadas, que duran cerca de 40 minutos, explican los procesos volcánicos, las decisiones tomadas durante la emergencia y los impactos sociales que transformaron profundamente la ciudad.

“Nosotros decidimos explicar la geología desde y para el territorio”, explica Tomás Martínez. “La idea siempre fue transformar el conocimiento científico en algo cercano, comprensible y significativo para quienes viven aquí y para quienes visitan Chaitén”, añade.
Innovar con casi nada
Uno de los aspectos que más sorprende a quienes visitan el museo es su capacidad de innovar con recursos mínimos. En los últimos años, los geólogos han logrado equipar una sala interpretativa completa, incorporando maquetas tridimensionales del territorio, muestras reales de rocas volcánicas, material audiovisual, animaciones digitales y experiencias de realidad virtual que ayudan a explicar fenómenos geológicos complejos.
Gran parte de este trabajo ha sido desarrollado por los propios profesionales, combinando ciencia, programación, animación y comunicación científica. “Un día soy geólogo, al otro historiador y al otro programador”, comenta Martínez entre risas al explicar cómo han ido construyendo el museo.

Para Rivera, el aprendizaje ha sido parte fundamental del proceso. “Ha sido un desafío enorme aprender animación, pero sin duda fue una herramienta que nos permitió diferenciarnos como geólogos y llegar a muchas más personas, que hoy entienden cómo ocurren los procesos geológicos”.
De esta manera, la experiencia se complementa con contenidos digitales y redes sociales del museo, los cuales han permitido que la historia de Chaitén llegue a audiencias mucho más allá de la Patagonia.

Un relato que cruza idiomas y fronteras
El museo también se ha convertido en un punto de encuentro para viajeros de todo el mundo. Esto se debe a que las charlas se realizan en cuatro idiomas —español, inglés, portugués y francés—, lo cual permite que visitantes de distintos continentes comprendan directamente la historia de la erupción y sus impactos.
“Proporcionamos este relato en varios idiomas. Hablamos inglés y español, pero Tomás también domina portugués y francés, lo que hace que nuestro público sea muy diverso”, explica Rivera.
Este enfoque ha transformado al museo en una parada especialmente valorada por turistas internacionales que recorren la Carretera Austral. Asimismo, el relato del museo también ha comenzado a difundirse a través de empresas de turismo, fotógrafos, documentalistas, influencers de viajes y youtubers, quienes comparten la experiencia y ayudan a proyectar la historia de Chaitén hacia audiencias globales.

Interés de universidades nacionales e internacionales
El trabajo desarrollado por el museo ha comenzado a despertar interés en el mundo académico. Actualmente el proyecto cuenta con el respaldo y la colaboración de universidades internacionales como la Universidad de Wisconsin (Estados Unidos), la Universidad de Niigata (Japón) y universidades de la región de La Pampa en Argentina, entre otras instituciones que han destacado el valor científico del territorio.
De igual manera, a estas colaboraciones se suma el reciente vínculo con la Universidad de Exeter, en el Reino Unido. Incluso, durante el mes de abril se espera la llegada de estudiantes de esta universidad inglesa, quienes viajarán hasta Chaitén para aprender directamente sobre el volcán, estudiar los procesos eruptivos y comprender los impactos sociales y territoriales que dejó la erupción de 2008.
En Chile, el museo también ha despertado interés académico. Universidades como la Universidad Austral de Chile, la Universidad de Los Lagos y la Universidad San Sebastián ya han sostenido acercamientos con el proyecto y han enviado estudiantes interesados en conocer la experiencia del museo y el territorio volcánico.

Impacto educativo y económico
Desde el ámbito educativo, el museo ha beneficiado a más de 1.000 estudiantes de distintos niveles, desde educación inicial hasta educación superior. Las visitas guiadas permiten acercar conocimientos sobre volcanología, gestión del riesgo y ciencias de la Tierra a comunidades que históricamente han tenido acceso limitado a este tipo de contenidos especializados.
El funcionamiento del museo también ha generado efectos concretos en la economía local. Se estima que cada visitante que llega a Chaitén gasta entre 25.000 y 120.000 pesos diarios en servicios como alimentación, alojamiento y transporte, lo que genera un impacto económico anual estimado entre 200 y 960 millones de pesos para la economía local. En consecuencia, actualmente más de 20 empresas y emprendimientos turísticos locales se benefician indirectamente del flujo de visitantes que llegan al museo.

Apoyo desde el territorio
El proyecto también cuenta con un fuerte respaldo desde el propio territorio. Empresas locales, operadores turísticos y el gremio de guías de la Patagonia Verde han manifestado su apoyo a la continuidad del museo bajo la gestión de FUNDESPA y del equipo de geólogos que lo ha desarrollado.
A ello se suma el respaldo de iniciativas de conservación y turismo sustentable como la Ruta de los Parques de la Patagonia, además del trabajo conjunto con Rewilding Chile, organización con la que el museo colabora activamente en diversas actividades educativas y de divulgación científica en el territorio.
Este apoyo refleja el reconocimiento que ha alcanzado el museo como una pieza clave dentro del desarrollo cultural, científico y turístico de la comuna.

Un proyecto con futuro
Después de dos años de trabajo sin financiamiento público, el equipo busca asegurar la continuidad del museo mediante la concesión del inmueble fiscal donde funciona actualmente. La propuesta es consolidar el proyecto durante los próximos cinco años, fortaleciendo su infraestructura, ampliando sus programas educativos y posicionándolo como un centro de referencia en educación volcánica, memoria territorial y turismo científico en la Patagonia.
“Si con prácticamente nada hemos logrado levantar este espacio, imagina lo que podríamos hacer con recursos”, señala Martínez. Desde Chaitén, este proyecto demuestra que incluso en los territorios más aislados del país es posible construir iniciativas científicas, educativas y culturales con impacto global. Esto demuestra que, cuando el conocimiento científico se conecta con el territorio y la comunidad, la memoria de una catástrofe puede transformarse en una oportunidad de futuro.
