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Galería: Conociendo los majestuosos cisnes sudamericanos

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Galería: Conociendo los majestuosos cisnes sudamericanos

Los cisnes han sido considerados universalmente, y desde la más remota antigüedad, como símbolos de realeza espiritual, relacionándolos con los misterios sagrados en diversos países y religiones. Es así, cómo podemos hallar en varios poemas de la literatura mundial y chilena a esta maravillosa ave como protagonista. En Sudamérica, podemos encontrar solo dos especies de cisnes, ambas pertenecientes a la familia Anatidae, el cisne Coscoroba (Coscoroba coscoroba) y el cisne de cuello negro (Cygnus melancoryphus). Los cisnes, en su lento y elegante andar, cumplen un rol importantísimo en los ecosistemas en los que habitan, ya que contribuyen a la mantención de los humedales al ejercer un impacto sobre la vegetación acuática que forma la pradera sumergida, regulando la biomasa de plantas, al alimentarse de éstas. Nuestros colaboradores, Gabriela Espejo y Juan Sebastián Espejo, nos comparten esta galería de imágenes y nos cuentan todo sobre estas magnificas especies. 

“El lago amaban donde vivían como señores

los nobles cisnes de regias alas; pero al sentir

cómo implacables los perseguían los cazadores,

buscaron tristes donde ignorados ir a vivir.

Y poco a poco se han alejado de los parajes

del Budi hermoso, que ellos servían a decorar,

yéndose en busca de solitarios lagos salvajes

Donde sus nidos, sin sobresaltos, poder salvar”.

Extracto de “La fuga de los cisnes” de Augusto Winter, poeta chileno 1968-1927.

Los cisnes han sido considerados universalmente, y desde la más remota antigüedad, como símbolos de realeza espiritual, relacionándolos con los misterios sagrados en diversos países y religiones. Es así, cómo podemos hallar en varios poemas de la literatura mundial y chilena a esta maravillosa ave como protagonista.

Adultos de cisne coscoroba y cisne de cuello negro
Adultos de cisne coscoroba y cisne de cuello negro. Créditos: @wingsfromsouth

En Sudamérica, podemos encontrar solo dos especies de cisnes, ambas pertenecientes a la familia Anatidae, las cuales se caracterizan por ser aves acuáticas de patas cortas con los tres dedos anteriores palmados y con ranfotecas o picos aplanados, anchos, con una uña en la punta y con sus bordes provistos de laminillas córneas que no tienen otra función que filtrar el alimento. Normalmente no son buenos voladores, aunque algunas especies realizan desplazamientos locales, regionales y/o migraciones estacionales.

Cisne de cuello negro adulto
Cisne de cuello negro adulto. Créditos: @wingsfromsouth

Las especies de cisnes son gregarias, pero en la época de cría es común que se separen en parejas llegando a ser muy territoriales. Sin embargo, se han registrado áreas de nidificación comunes, lo cual es indicativo de un comportamiento típico de colonia. Pueden, además, desarrollar conductas para proteger los huevos o las crías, simulando estar heridos, y así distraer al predador. No es raro observar a ambas especies conviviendo en los humedales, sin mayores inconvenientes. 

Para alimentarse “cucharean” superficialmente con el pico, meten la cabeza, sumergen medio cuerpo y pastorean el fondo acuático buscando materia vegetal. Consumen principalmente plantas acuáticas flotantes y partes de plantas sumergidas que salen a la superficie al ser arrancadas desde el fondo. Se registran también, como parte de su variedad alimenticia, pequeños invertebrados y larvas de insectos acuáticos, así como moluscos y crustáceos.

Juveniles de cisne coscoroba alimentándose.
Juveniles de cisne coscoroba alimentándose. Créditos: @wingsfromsouth

Los cisnes son monógamos, es decir tienen una sola pareja estable durante toda su vida. La época de reproducción y nidificación es entre junio y diciembre y ambos sexos cooperan en la construcción y mantención de los nidos, los cuales se sitúan en el suelo ya sea en pastizales, juncales o islas de vegetación flotante. Los huevos son de color claro y uniforme y los pichones son nidífugos, es decir que prácticamente rompiendo el cascarón abandonan el nido de manera inmediata. Sin embargo, a pesar de que los polluelos son independientes, ambos progenitores que están al cuidado de su prole, los guían hacia áreas de alimentación con abundante vegetación y poca profundidad.

Cisne Coscoroba (Coscoroba coscoroba)

Con una mayor distribución en Sudamérica, esta especie se encuentra en el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina. También se registra en el sur de Bolivia, pero en forma ocasional. En Chile se sitúa desde Atacama hasta Tierra del Fuego. 

El nombre común de este cisne es debido a una onomatopeya de su tono “tipo trompeta” que previo a emitirla realiza un característico movimiento rápido de cabeza hacia arriba.

Sus 120 centímetros de largo y su plumaje completamente blanco lo hacen inconfundible, destacando su pico rojo y las puntas de las primarias negras que se observan más fácilmente en pleno vuelo.

Cisnes coscoroba en vuelo
Cisnes coscoroba en vuelo. Créditos: @wingsfromsouth

Muy caminador se alimenta, a veces en campos lejos del agua y tiene una dieta básicamente vegetariana. Se encuentra en áreas abiertas, preferentemente lagunas grandes, salobres y de aguas someras, además de observarse en estuarios y costas marinas.

Los nidos, a diferencia de otros cisnes, generalmente son acolchados con el plumón que ellos mismos se quitan. Ponen de 4 a 6 huevos de color blanco, excepcionalmente hasta 10. Los pichones tienen manchas irregulares de color café y pico oscuro que poco a poco se va tornando rojo al llegar al plumaje adulto.

Juvenil de cisne coscoroba
Juvenil de cisne coscoroba. Créditos: @wingsfromsouth

Cisne de cuello negro (Cygnus melancoryphus)

Especie bastante común que reside en el sur de Brasil, Uruguay y Argentina. En Chile lo podemos encontrar entre las regiones de Coquimbo y Magallanes, aunque según la plataforma eBird existen registros excepcionales hasta la región de Antofagasta. Su longitud se registra entre 110 y 125 centímetros y es inconfundible por su cuello negro y su prominente carúncula nasal roja. 

Como se observa en las siguientes dos fotos, los polluelos cuando nacen tienen el plumaje completamente blanco y el pico y las patas de color gris azul oscuro. Posteriormente las plumas de nacimiento son reemplazadas por plumas café muy claras a excepción del cuello que comienza a oscurecerse cuando ya están cerca del tamaño de adulto. Al año ya tienen el plumaje blanco y el cuello negro pero la carúncula sobre el pico comienza a desarrollarse recién a partir de los tres años.

Polluelo cisne cuello negro
Polluelo cisne cuello negro. Créditos: @wingsfromsouth

Al igual que el cisne Coscoroba, en época no reproductiva se puede encontrar en grupos muy numerosos compartiendo con otros individuos de su especie, y también con otras especies acuáticas como patos y taguas. En general, son silenciosos, pero se describe que el macho da silbidos cortos y la hembra silbidos suaves y melancólicos. 

Juvenil de cisne de cuello negro
Juvenil de cisne de cuello negro. Créditos: @wingsfromsouth

Previo al apareamiento, el macho y la hembra realizan un cortejo en el agua, que implica movimientos laterales de la cabeza, cuello y emisión de sonidos, además de la introducción del cuello varias veces en el agua. 

La hembra incuba y el macho permanece atento en las cercanías cuando ella sale a alimentarse. Aunque es un ave pacífica, durante la época de reproducción el macho se vuelve agresivo atacando a quién quiera acercarse al nido. Cuando las condiciones del ambiente son favorables, pueden criar durante todo el año. Anida principalmente en juncales densos donde el nido destaca por ser una gran plataforma de juncos de 1,5 metros de diámetro. Pone de 3 a 5 huevos, hasta 8 y son de color crema. Mientras crían es usual ver a los progenitores transportando sobre el lomo a los polluelos, haciendo una especie de balsa con las alas entreabiertas para protegerlos.

progenitor con crías en la espalda
progenitor con crías en la espalda. Créditos: @wingsfromsouth

Al igual que el Coscoroba, se observa también en las costas marinas, además de lagos y lagunas tanto dulces como saladas.

Cisnes de cuello negro en el mar, cercano a la desembocadura de un río.
Cisnes de cuello negro en el mar, cercano a la desembocadura de un río. Créditos: @wingsfromsouth

Esta especie pasa la mayor parte del tiempo en el agua ya que no se caracteriza por su habilidad a la hora de caminar. Sin embargo, se ha registrado, que en casos críticos pueden incluso salir a la pradera para alimentarse. En cuanto al vuelo, a pesar de que demuestra cierta dificultad para emprenderlo, es capaz de volar grandes distancias, llegando a la isla Robinson Crusoe del Archipiélago de Juan Fernández, situada a 670 kilómetros del continente. 

En general, los cisnes tienen un rol importante en el ecosistema en el cual viven y contribuyen a la mantención de los humedales ya que ejercen un impacto sobre la vegetación acuática que forma la pradera sumergida, regulando la biomasa de plantas al alimentarse de éstas. Por este motivo es que los cisnes son considerados como bioindicadores de alteraciones en los ambientes acuáticos en los que viven ya que, los cambios de comportamiento habituales en estas especies, pueden ser indicativos de problemas de contaminación en los cuerpos de agua donde habitan. 

Cisne Coscoroba adulto
Cisne Coscoroba adulto. Créditos: @wingsfromsouth

La principal amenaza de estas especies (y otras especies acuáticas también), es la destrucción de su hábitat, especialmente la falta de protección de los sitios en los cuales se reproducen. La presencia de depredadores domésticos como perros y gatos y los depredadores silvestres introducidos como el visón, afectan la conducta de alimentación y reproducción originando un desmedro en la población. 

Los invitamos a observar y cuidar a estas majestuosas especies que han sido fuente de inspiración y creación de poemas y cuentos a nivel mundial.

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