Viajar más barato y, al mismo tiempo, aportar a la protección de la naturaleza, se ha convertido en una alternativa cada vez más común entre jóvenes que recorren Latinoamérica. A través de programas de voluntariado, distintas fundaciones, granjas privadas y organizaciones ofrecen la posibilidad de integrarse a proyectos de conservación de flora y fauna a cambio de alojamiento y, en algunos casos, alimentación. Esta modalidad, impulsada por plataformas digitales y una mayor conciencia ambiental, ha crecido de forma sostenida en los últimos años y hoy se posiciona como una vía accesible para conocer nuevos territorios con bajo presupuesto.

Ese fue el camino que tomó Martín Salgado tras egresar de la universidad. Junto a su pareja, viajó durante varios meses, bajo la modalidad de Working Travel y participó durante tres semanas en un voluntariado en Bahía Drake, Costa Rica, vinculado a la conservación de tortugas marinas. Allí colaboró en rondas nocturnas para proteger los nidos en una zona fuertemente afectada por el robo de huevos. “Lo valioso fue sentir que tu tiempo y tu esfuerzo sirven para algo que nos beneficia a todos”, cuenta, destacando la experiencia como un punto de inflexión en su forma de viajar y relacionarse con la naturaleza.

Lo que debes saber para planificar tu viaje 

Uno de los datos más recomendados para poder encontrar tu lugar perfecto, es a través de la página web y aplicación móvil WorldPackers, disponible para Android e IOS. 

El sistema es simple. Puedes navegar libremente por todas las opciones que ofrece la aplicación, separadas en destinos y palabras claves. A esto se suma una sección académica donde hay artículos sobre cómo cambiar tu vida viajando, emprender mientras viajas, superar miedos y barreras, entre otros. En un segundo apartado, encontrarás blogs diarios de voluntarios viviendo la cotidianidad de la experiencia. 

Lo más destacable de este medio, más allá de que los usuarios pueden dejar comentarios públicos y valoraciones sobre los lugares, es que si pagas cincuenta mil pesos chilenos al año, podrás llegar a todos los rincones del mundo y quedarte en los alojamientos que ofrece la aplicación. También tienes acceso a hacerle todas las preguntas que quieras a los anfitriones. 

Los requisitos suelen ser muy pocos, como por ejemplo saber inglés o español intermedio y tener más de veinte años. Otro dato relevante es que se admiten personas solas e incluso parejas.

Catalina Cisternas, quien viajó a través de Woldpackers en pareja con Martín, comenta a través de Tiktok, que gastó dos millones 200 mil pesos en tres meses, mientras visitó cuatro países; Guatemala, Costa Rica, México y Panamá. Dos de estos los visitó como turista, sin hacer voluntariado. 

Por otro lado, es pertinente señalar que también existen agencias dedicadas a entregar programas exclusivos para voluntarios internacionales, como por ejemplo Tequio Projects. 

En la actualidad, son varias las opciones que surgen para quienes buscan ser un aporte a la hora de cuidar la flora y fauna amenazada por distintos factores. Aquí te entregamos la lista de destinos para postular a voluntariados de verano en Latinoamérica. 

Conservación de Tortugas Marinas: Lo que ofrece Costa Rica

Al navegar en internet o en la misma aplicación es común encontrarse con que Costa Rica es el destino ideal para conectar con la labor de protección de tortugas marinas. Esto, debido a que es un país que alberga importantes sitios de anidación para varias especies, como la tortuga lora, verde, carey y baula. 

En playas remotas, organizaciones locales e internacionales implementan programas de protección que incluyen la reubicación de nidos, el monitoreo constante de las especies y la educación ambiental dirigida a las comunidades. Además, se han establecido leyes y regulaciones que buscan preservar estos ecosistemas, reconociendo su importancia ecológica.

En este contexto, el trabajo voluntario se vuelve fundamental para enfrentar las múltiples amenazas que afectan a estas especies, desde la caza furtiva y la pesca incidental hasta la contaminación lumínica y la depredación de huevos. Su labor se concentra principalmente durante el periodo de anidación, cuando los animales son más vulnerables y la participación activa de la comunidad puede marcar una gran diferencia.

Martín y su pareja, llegaron a través de la aplicación a Finca Ganadito, que tal como lo indica su nombre, no corresponde a una fundación, sino que es una granja agroecológica dedicada a la agricultura regenerativa, que produce alimentos frescos, mejora la calidad del suelo y fomenta la biodiversidad. Sus programas de extensión incluyen la conservación de tortugas marinas, la gestión de reservas forestales y actividades educativas para promover el turismo responsable, la seguridad alimentaria y la gestión sostenible de los recursos.

En la zona de anidación donde está ubicada es sumamente común el robo de huevos para su posterior venta. Es por esto que dedican gran parte del trabajo de sus voluntarios a recorrer las playas alrededor de las cuatro de la mañana y reubicar los huevos para que no sean encontrados por quienes saquean los nidos. 

Esta se convierte en la única salvación de estas futuras crías, pues la madre tortuga se retira inmediatamente después de poner los huevos. Y así, muchos de los voluntarios pueden crear un vínculo significativo con la necesidad de conservar esta especie que se encuentra amenazada por la intervención humana. 

Voluntariado en la Patagonia, El Impenetrable e Iberá: Conservación de Especies en Argentina

Los proyectos de conservación en Patagonia, El Impenetrable e Iberá ofrecidos por Rewilding Argentina, dan la posibilidad de involucrarse directamente en la protección de especies clave en tres ecosistemas fundamentales de Argentina.

En el Proyecto Patagonia, ubicado en el Parque Patagonia, los voluntarios participan en la restauración de hábitats y el monitoreo de fauna. Las tareas incluyen la remoción de alambrados, el cuidado de especies en el campo y el uso de tecnología como cámaras trampas y collares VHF para rastrear el comportamiento animal. Este voluntariado se desarrolla en un entorno aislado, sin acceso a internet o señal de celular, lo que permite una conexión total con la naturaleza.

Parque Nacional Patagonia. Foto: Natalia Escobar reyes
Parque Nacional Patagonia. Foto: Natalia Escobar reyes


El Proyecto El Impenetrable, en el Parque Nacional El Impenetrable, se centra en la conservación del yaguareté y otras especies en peligro. Los voluntarios apoyan el monitoreo y la reintroducción de animales como la tortuga yabotí y el ciervo de los pantanos, además de colaborar en el mantenimiento de las instalaciones y en tareas de campo. Este proyecto exige alta tolerancia al calor, insectos y condiciones de trabajo exigentes, pero ofrece una inmersión completa en la vida silvestre y la cultura local.

Por último, el Proyecto Iberá, situado en la región del mismo nombre, en la provincia de Corrientes, invita a los voluntarios a trabajar en la conservación de los humedales y las especies que habitan este vital ecosistema, como el jaguar y la nutria gigante. En este proyecto, los voluntarios participarán en actividades como el monitoreo de animales, la restauración de hábitats y la educación ambiental.

Cada uno de estos proyectos ofrece una oportunidad invaluable para aquellos que deseen sumarse a una causa ambiental significativa, viviendo una experiencia inmersiva en uno de los ecosistemas más ricos de Argentina. Todos los voluntarios contarán con alojamiento y comida, y se les brindará el apoyo necesario para vivir y trabajar en condiciones desafiantes, pero gratificantes.

Jaguares, fauna nativa y animales marinos: Lo que ofrece Brasil

Dentro del mismo continente, Brasil ofrece experiencias de voluntariado únicas para quienes desean involucrarse en la conservación de la fauna nativa y el cuidado de animales marinos. Entre estas iniciativas, destaca el Centro de Cría de Jaguares (Criadouro de Onça Pintada), un proyecto que desde 1995 se dedica a proteger especies en peligro de extinción y a restaurar la flora y fauna local. Con más de 2.200 animales de diferentes especies distribuidos en 132 hectáreas, el centro proporciona un entorno seguro donde los voluntarios pueden colaborar directamente en la conservación y rehabilitación de los animales, así como participar en investigaciones sobre biodiversidad.

Durante su participación, los voluntarios forman parte de las tareas diarias bajo la supervisión de profesionales especializados. Estas actividades incluyen preparar y distribuir alimentos, apoyar en el tratamiento y recuperación de los animales, clasificar alimentos recolectados de proveedores y supervisar la rutina de los animales. También se colabora en la limpieza de los recintos, la higienización de cajas de transporte de alimentos y el cultivo de hojas y frutos en el invernadero para la alimentación de los animales. El trabajo generalmente se realiza entre las siete de la mañana y las cuatro de la tarde, con una hora de descanso para el almuerzo, y las tareas se asignan según la experiencia y habilidades del voluntario, adaptándose a las necesidades del proyecto.

El centro ofrece alojamiento dentro de sus instalaciones, con habitaciones y baños compartidos. Los voluntarios tienen acceso a cocina equipada y lavadora, y se les proporcionan los ingredientes necesarios para preparar tres comidas básicas al día, siguiendo un horario rotativo. Además, cuentan con acceso a Internet, lavandería y asistencia local, incluyendo orientación sobre el programa, la cultura brasileña y la seguridad personal. Para mayor comodidad durante la estancia, se recomienda llevar ropa práctica que pueda ensuciarse, botas de goma, guantes, repelente de insectos y bloqueador solar, ya que la señal de celular puede ser débil y la conexión a Internet limitada.

El programa requiere un compromiso de tiempo mínimo y no incluye pasaje aéreo, seguro de viaje, tasa de inscripción ni traslados de llegada o salida, además de los gastos personales que los voluntarios decidan cubrir. Sin embargo, la experiencia brinda la oportunidad de formar parte de un proyecto que busca rescatar y reintroducir especies, contribuyendo de manera directa a la protección de jaguares y otras especies brasileñas. Los voluntarios no solo participan en el cuidado diario de los animales, sino que también adquieren conocimientos sobre conservación y manejo de fauna silvestre, haciendo de esta experiencia una oportunidad transformadora tanto a nivel personal como profesional.

Tequioproyects es una de las agencias que, a través de su página web, gestionan todo por precios divididos por cantidad de semanas. 

Animales marinos: ¿Cómo ayudarlos en Brasil?

Por otro lado, Brasil concentra una gran biodiversidad marina dentro de Sudamérica, con extensos ecosistemas costeros que incluyen playas, estuarios y áreas de alta productividad biológica. Sin embargo, esta riqueza natural enfrenta crecientes amenazas asociadas a la actividad humana, como la contaminación, la pesca incidental, el aumento del tránsito marítimo y los efectos del cambio climático. En este escenario, el trabajo de organizaciones locales y el apoyo de voluntarios se ha vuelto clave para la protección de especies marinas vulnerables y la recuperación de individuos afectados.

Para quienes buscan involucrarse directamente en estas labores de conservación, una de las experiencias más reconocidas es la que desarrolla la Asociación R3 Animal. Desde el año 2000, esta organización trabaja en el rescate, rehabilitación y reintroducción de fauna marina impactada por distintas presiones ambientales. A lo largo de su trayectoria, ha logrado devolver a su hábitat natural a miles de ejemplares, entre ellos aves marinas, pingüinos de Magallanes, delfines y, de manera excepcional, grandes cetáceos como ballenas.

En la ciudad de Florianópolis, R3 Animal lidera desde 2015 el Proyecto de Monitoreo de Playas de la Cuenca de Santos, una iniciativa que contempla recorridos diarios por extensos tramos del litoral con el objetivo de detectar animales heridos, debilitados o varados. Una vez rescatados, los ejemplares son trasladados a centros especializados donde reciben atención veterinaria y cuidados intensivos hasta que su estado permite la reintroducción al medio marino. El trabajo se concentra principalmente en aves marinas, aunque también se atienden mamíferos marinos cuando la situación lo requiere.

En este contexto, el voluntariado cumple un rol fundamental para sostener las labores de conservación. Quienes participan apoyan tanto las tareas directas de rescate y rehabilitación como las acciones de educación ambiental orientadas a la comunidad local y a visitantes. De esta manera, el programa no solo aborda la protección de la fauna, sino que también busca fortalecer la conciencia ambiental y el vínculo entre las personas y los ecosistemas costeros.

Las jornadas de trabajo suelen desarrollarse entre cuatro y cinco días a la semana, con horarios que se adaptan a las necesidades del proyecto y a la dinámica del entorno. Las actividades pueden extenderse a fines de semana, especialmente durante periodos de mayor incidencia de rescates. La organización enfatiza la importancia del compromiso y la responsabilidad, ya que el funcionamiento del equipo depende del cumplimiento de los turnos asignados.

El programa contempla dos áreas principales de apoyo. Por una parte, la línea de educación ambiental, que incluye la realización de charlas en establecimientos educacionales, talleres con docentes, participación en actividades comunitarias y elaboración de material educativo. Estas acciones buscan sensibilizar sobre la importancia de la conservación marina, promover prácticas responsables y fortalecer el vínculo entre las comunidades y su entorno natural. Asimismo, se realizan jornadas de limpieza en playas y senderos, junto con instancias formativas para jóvenes interesados en convertirse en agentes de cambio ambiental.

Por otra parte, el trabajo directo con los animales implica labores exigentes que requieren constancia y resiliencia. Entre las tareas se encuentran la limpieza de recintos, el apoyo en la preparación y entrega de alimento, la asistencia en rutinas veterinarias, el mantenimiento de espacios y el monitoreo constante de las playas. Cada jornada presenta desafíos distintos, por lo que la proactividad del voluntario resulta clave para responder a las necesidades del proyecto.

La iniciativa incluye alojamiento en habitaciones compartidas, con baños comunes, durante todo el periodo de voluntariado. Además, se entrega orientación local y acompañamiento permanente, tanto sobre el funcionamiento del programa como sobre aspectos culturales, de seguridad y adaptación al país. La gestión administrativa y la vinculación con la organización anfitriona forman parte del proceso de inscripción.

Algunos gastos, sin embargo, no están cubiertos por el programa. Entre ellos se encuentran la alimentación diaria, lavandería, pasajes aéreos, seguro de viaje, vacunas requeridas, traslados de llegada y salida, gastos personales y una tasa de inscripción, aspectos que deben ser considerados al momento de postular.

En cuanto al alojamiento, los voluntarios se hospedan en una casa ubicada en el barrio Río Vermelho, conocida como Casa Flor Raiz, sede del Instituto Flor Raiz. Este espacio funciona como un centro educativo enfocado en prácticas de vida sustentable y trabajo comunitario, donde se promueven acciones como la separación de residuos, el compostaje, la agroecología y la permacultura. La convivencia se desarrolla en un entorno colaborativo, compartido con otros voluntarios y los equipos locales, reforzando una experiencia que integra conservación ambiental, aprendizaje colectivo y vida cotidiana en torno al cuidado del territorio.

Conservación forestal y vida sostenible: La experiencia en Calima El Darién, Colombia

El Valle del Cauca, Colombia, Calima El Darién combina biodiversidad y trabajo comunitario en proyectos agroecológicos de 65 hectáreas. Los voluntarios participan en la restauración de especies forestales nativas, cuidado de huertos orgánicos y animales de granja, como por ejemplo patos, abejas, caballos y peces, recolección de semillas endémicas y mantenimiento de viveros que permiten recuperar los bosques. También colaboran en investigaciones sobre flora y fauna y realizan avistamiento de aves, integrando acción directa con aprendizaje ambiental.

Colombia.Foto: Ocifuen
Colombia.Foto: Ocifuen

Las actividades se desarrollan en un entorno cercano al Parque Natural Regional Páramo del Duende, uno de los últimos páramos prístinos del planeta, con alojamiento en cabañas, casa de montaña o zona de camping. Además del trabajo de conservación, los voluntarios participan en la vida de la finca, aprenden español y prácticas sostenibles, y disfrutan de senderos, ríos y cascadas que rodean la propiedad, viviendo así una inmersión completa en la naturaleza y la gestión ecológica del lugar.

Toda esta información está visible en workaway.info, para quienes deseen involucrarse en la restauración de especies nativas en este país.

Bonus para los amantes de las nutrias

Si eres un amante de las nutrias, el Proyecto Ekko Brasil en Florianópolis te invita a unirte a la protección de estas adorables criaturas y su entorno natural. Desde el cuidado de nutrias huérfanas hasta la participación en investigaciones sobre su comportamiento y la restauración de los ecosistemas acuáticos, tendrás la oportunidad de vivir una experiencia imperdible. Además, podrás involucrarte en programas educativos que promueven la conciencia ambiental en la comunidad local. Sin duda, un voluntariado que no solo te conectará con la naturaleza, sino que también te permitirá hacer una contribución significativa a la conservación de esta especie vulnerable.

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