México alberga cerca de 1,800 especies de mariposas, alrededor del 9% de las conocidas en el mundo, según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO).  Algunos de estos insectos alados y llamativos recorren miles de kilómetros durante sus migraciones; a otros los podremos encontrar habitando jardines, bosques, zonas húmedas y selvas tropicales. En Ladera Sur investigamos sobre algunas de las especies más vistosas del país y cómo podemos acercarnos a estos insectos de manera ética y respetuosa.

Probablemente, el lepidóptero más popular en México es la monarca. Cada otoño, millones de ejemplares de Danaus plexippus llegan desde Canadá y Estados Unidos después de recorrer más de 4000 kilómetros para establecerse en los bosques de oyamel y pino del centro de México, principalmente en Michoacán y el Estado de México.

La generación migratoria de la mariposa monarca puede vivir hasta nueve meses. A diferencia de otras generaciones, desarrolla adaptaciones fisiológicas que le permiten completar su largo viaje migratorio. Créditos: Didier Descouens
La generación migratoria de la mariposa monarca puede vivir hasta nueve meses. A diferencia de otras generaciones, desarrolla adaptaciones fisiológicas que le permiten completar su largo viaje migratorio. Créditos: Didier Descouens

La llegada de la monarca comienza en octubre y coincide con las celebraciones del Día de Muertos. Para comunidades como la purépecha, su presencia está vinculada con el regreso de las almas de los seres queridos.

Este lepidóptero tiene, además, la particularidad biológica de que la generación que emprende el viaje migratorio puede vivir hasta nueve meses, frente a las cuatro o seis semanas de vida de otras generaciones. Asimismo, las mariposas que llegan a México nunca habían realizado antes ese recorrido; pues son descendientes de las que partieron la primavera anterior.

En nuestro país, la especie está incluida bajo la categoría de Protección Especial en la NOM-059, debido a las amenazas que enfrenta, entre ellas la pérdida de hábitat y los cambios en las condiciones climáticas.

Pero la anaranjada monarca también comparte territorio con otras especies como la mariposa soldado (Danaus eresimus) y la reina (Danaus gilippus). Ambas pertenecen al mismo género de la monarca y las podemos hallar en jardines del centro y sur del país. 

La mariposa monarca recorre entre 4,000 y 5,000 kilómetros desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques de oyamel y pino de Michoacán y el Estado de México, donde pasa el invierno. Créditos: Rhododendrites (Wikimedia Commons)

También está la dama pintada (Vanessa cardui), reconocible por sus alas anaranjadas con manchas negras y blancas. Con un tamaño de entre 48 y 60 milímetros, es una de las mariposas de distribución más amplia del planeta -está presente en prácticamente todos los continentes, excepto la Antártida- y sus poblaciones norteamericanas realizan desplazamientos hacia el norte durante la primavera.

Con sus alas anaranjadas y manchas negras y blancas, la dama pintada es una de las mariposas de distribución más amplia del planeta. Créditos: Didier Descouens
Con sus alas anaranjadas y manchas negras y blancas, la dama pintada es una de las mariposas de distribución más amplia del planeta. Créditos: Didier Descouens

Si bien la monarca suele acaparar buena parte de la atención mediática por su llamativa migración, la dama pintada también protagoniza desplazamientos extraordinarios. Los movimientos multigeneracionales de esta especie pueden alcanzar entre 12,000 y 14,000 kilómetros, con hasta seis generaciones sucesivas que se relevan para completar el circuito migratorio. 

Durante sus desplazamientos puede alcanzar velocidades cercanas a los 50 kilómetros por hora y recorrer más de 160 kilómetros en un día. Sus orugas se alimentan principalmente de cardos, malvas y ortigas, mientras que los adultos visitan distintas flores para obtener néctar.

Oruga de Vanessa cardui. Créditos: Halard Supfle
Oruga de Vanessa cardui. Créditos: Halard Supfle

Mariposas tropicales: colores, camuflaje y estrategias de supervivencia

Si nos desplazamos a las regiones cálidas y húmedas de México también podemos ver especies cuyos patrones y comportamientos parecen responder a estrategias evolutivas distintas -y, entre otras cosas, a un ambiente que hemos alterado continuamente-. 

La pavo real de bandas blancas (Anartia fatima), conocida también como cocinera o ninfa fatima, es una mariposa cuyas alas marrón dorado presentan una banda blanca transversal y manchas rojizas o rosadas. Puede alcanzar entre seis y siete centímetros. Esta especie se distribuye ampliamente por el territorio mexicano, desde el nivel del mar hasta aproximadamente los 1500 metros de altitud, suele encontrarse cerca de ríos, arroyos y estanques, así como en bosques secundarios y áreas con vegetación perturbada.

Ecológicamente hablando, su capacidad para habitar ambientes modificados la convierte también en una especie asociada con la perturbación de la vegetación. La abundancia de esta mariposa puede aumentar en lugares donde han ocurrido cambios en el uso del suelo.

Los adultos visitan flores como las de Bidens pilosa -conocida en México como acahual o mozoquelite- sus orugas, por otra parte, utilizan plantas de la familia Acanthaceae como hospederas. Al descansar, las mariposas pavo real de bandas blancas pueden cerrar las alas y mostrar una coloración más pálida en el reverso, que les ayuda a confundirse con las hojas y la corteza.

Otra especie que destaca por su apariencia es la mariposa cebra (Heliconius charithonia), la cual posee alas negras que están atravesadas por franjas amarillas o blanquecinas. En México se encuentra principalmente la subespecie Heliconius charithonia vazquezae, distribuida en regiones tropicales, subtropicales y templadas húmedas de las vertientes del Golfo y del Pacífico.

Es frecuente en estados como Veracruz, San Luis Potosí, Morelos, Colima, Oaxaca y Chiapas, donde habita bosques húmedos, selvas secundarias, bosques de galería y jardines con vegetación abundante. 

Sus orugas dependen de plantas del género Passiflora, conocidas comúnmente como pasionarias, de las que obtienen compuestos químicos que contribuyen a su defensa frente a los depredadores.

Cuando es mariposa, sus franjas amarillas y negras que presenta en las alas posiblemente funcionan como una advertencia visual de esa defensa -estrategia conocida como aposematismo-. A diferencia de muchas otras mariposas, los adultos del género Heliconius también consumen polen, más allá de su etapa larvaria. Mediante su espiritrompa estas mariposas mezclan el polen con saliva y extraen aminoácidos y proteínas, una fuente adicional de nutrientes que contribuye a su característica longevidad, estimada entre tres y seis meses.

Esta especie también presenta un comportamiento social poco habitual pues al anochecer, grupos de ejemplares regresan a las mismas ramas para pasar la noche juntos. En ocasiones, estos «dormideros» reúnen decenas de individuos.

La hojarasca de una mancha (Archaeoprepona demophon), es una mariposa que parece haber sido pintada pues su patrón es que posee una continua línea turquesa por todo el cuerpo. Sus larvas se alimentan de plantas del género Annona, mientras que los adultos suelen buscar fruta en descomposición, savia y estiércol. 

En nuestro país, esta especie se distribuye en las regiones tropicales y subtropicales, principalmente en las vertientes del Golfo y del Pacífico, y puede encontrarse hasta los 1600 metros de altitud.

Cuando cierra sus alas, la Archaeoprepona demophon muestra tonos marrones y ocres que recuerdan a las hojas secas del suelo forestal. Al abrirlas, revela bandas azul turquesa sobre un fondo oscuro. Créditos: Didier Descouens
Cuando cierra sus alas, la Archaeoprepona demophon muestra tonos marrones y ocres que recuerdan a las hojas secas del suelo forestal. Al abrirlas, revela bandas azul turquesa sobre un fondo oscuro. Créditos: Didier Descouens

Por otro lado, si buscamos tonos electrizantes, la morfo azul, representada en México por especies como Morpho peleides y Morpho helenor montezuma, llama la atención por su color metálico. Pero este color tan característico no procede de pigmentos, sino de la estructura microscópica de sus escamas, que refleja la luz y produce un efecto de iridiscencia.

Las Morpho habitan principalmente en selvas húmedas y bosques tropicales del sur y sureste, con registros en regiones de Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Tabasco y la península de Yucatán. Muchos de sus adultos buscan fruta en descomposición, savia fermentada y otros líquidos ricos en nutrientes, en lugar de depender exclusivamente del néctar floral. 

También poseen receptores químicos en las patas, que les permiten reconocer las superficies sobre las que se posan. Y, cuando cierran las alas, su reverso marrón y manchas circulares (llamadas ocelos), les ayudarán a confundirse con la vegetación y la hojarasca.

Cómo observar mariposas sin alterar su hábitat

Hay otras especies cuya principal estrategia de supervivencia consiste, precisamente, en pasar inadvertidas. Es el caso de la hojarasca escarlata (Siderone galanthis), que al cerrar sus alas muestra una superficie marrón con líneas y bordes irregulares semejantes a los de una hoja seca. Cuando las abre, aparece un intenso patrón rojo escarlata sobre un fondo negro. 

A esta mariposa la podemos encontrar, principalmente, en ambientes cálidos y húmedos, como las selvas tropicales y los bosques mesófilos de montaña, con registros en estados como Veracruz, Tamaulipas, Tabasco y Yucatán. 

Ahora bien, acercarnos a estas especies no significará tocarlas o perseguirlas. Una de las recomendaciones más básicas es mantener cierta distancia y utilizar binoculares o el zoom de la cámara para observar sus características. 

Cabe señalar que las alas de muchos lepidópteros están cubiertas de pequeñas escamas que participan en su coloración y otras funciones; por lo que manipularlas puede desprenderlas y provocarles daños. Si acudimos a algún santuario -como el de la monarca- también conviene permanecer en los senderos, evitar el uso del flash y no utilizar repelentes químicos cerca de los ejemplares. En los santuarios de hibernación es importante caminar con cuidado ya que algunas mariposas pueden encontrarse en el suelo mientras buscan agua o regulan su temperatura.

Asimismo, la observación responsable también podríamos comenzarla en casa. Medidas como cultivar plantas nativas con flores que proporcionen néctar y especies hospederas para las orugas ayudan a crear espacios aprovechables por distintas mariposas. Evitar los insecticidas es igualmente importante, pues estos productos pueden afectar tanto a los ejemplares adultos como a sus larvas. 

Incluso es posible colocar recipientes poco profundos con piedras y tierra húmeda para facilitar el acceso al agua y a las sales minerales que algunas especies buscan en el suelo. Desde una mirada más horizontal y ética, más que atraer a estas mariposas para tenerlas cerca, podemos ofrecerles condiciones para que puedan alimentarse y completar su ciclo de vida sin mayor intervención.

Los binoculares permiten observar los detalles de las mariposas sin acercarse demasiado ni alterar su comportamiento. Créditos: Ryszard Zaleski
Los binoculares permiten observar los detalles de las mariposas sin acercarse demasiado ni alterar su comportamiento. Créditos: Ryszard Zaleski

Comenta esta nota
·
·
No te pierdas nada, síguenos en Instagram