Este martes 28 de marzo el Presidente de EE.UU, Donald Trump, finalmente hizo lo que había prometido durante su campaña: firmó una orden ejecutiva para revocar o reescribir una serie de medidas aprobadas durante la administración de Obama, destinadas a combatir el cambio climático. Entre ellas, el Clean Power Plan, una iniciativa que buscaba restringir las emisiones de gases de invernadero en centrales eléctricas a carbón y que ahora entraría en revisión.

Con esta medida, el Presidente Trump que en otras ocasiones había llamado al cambio climático “una farsa” y “una invención de los chinos”, reafirma lo que muchos ya sabían –y lamentaban–: la era en la que EE.UU llevaba la delantera en la lucha contra el cambio climático estaría llegando a su fin.

Con esta nueva orden ejecutiva, se elimina el requisito de que las agencias federales consideren el impacto del cambio climático al analizar proyectos ambientales, se busca eliminar las restricciones a las emisiones de gases de invernadero, se eliminará la moratoria que impedía utilizar tierra federal para la extracción de carbón, se impulsan nuevas y menos restrictivas regulaciones sobre las emisiones de metano procedentes de la producción de crudo y gas y se abre paso al fomento de la industria del carbón y otros combustibles fósiles.

“Mi administración está poniendo fin a la guerra contra el carbón. Con la acción ejecutiva de hoy, estoy dando pasos históricos para levantar las restricciones a la energía americana, revertir la intrusión del gobierno y cancelar regulaciones que están aniquilando los puestos de trabajo”, señaló Trump durante la firma de la orden ejecutiva y añadió que esta orden “termina con el robo de la prosperidad” del país.

Al respecto ya hay quienes han señalado que esta medida hace prácticamente imposible que EE.UU cumpla con su objetivo de reducir las emisiones un 30% para 2030, como se había comprometido, y aún queda la interrogante sobre cuál será la postura del gobierno ante el Acuerdo de París firmado en 2015 por Estados Unidos y otros 200 países –durante su campaña Trump amenazó con que cancelaría la participación de EE.UU en el acuerdo–.

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Tom Steyer, presidente de NexGen Climate, señaló al respecto que “estas acciones son un asalto a los valores americanos y ponen en peligro la salud, seguridad y prosperidad de cada americano” y añadió: “Trump está destruyendo deliberadamente programas que crean trabajos y salvaguardias que protegen nuestro aire y nuestra agua, por el bien de permitir que corporaciones contaminantes se beneficies a costa nuestra”.

Al igual que Steyer, diversos ambientalistas se han mostrado contrarios a la medida del Mandatario y han señalado que planean tomar acciones legales contra la administración de Trump.

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