Ladera Sur Somos naturaleza
Somos naturaleza

Naturaleza

Somos naturaleza

Nuestra colaboradora María José Manzur nos comparte una reflexión sobre cómo la naturaleza se transforma en ese lugar en el que podemos conocernos a nosotros mismos en lo más profundo, y cómo  la verdadera conexión con la naturaleza sucede precisamente cuando nos conectamos desde adentro, con nuestros propios sentimientos.

¿Ves que lindas están las flores? ¿Sientes lo grandiosas que son las montañas? ¿Entiendes que estás en la naturaleza? ¿Entiendes que descubrir la naturaleza es observar nuestra propia alma? ¿Que esa es la forma de estar vivos? ¿Que nosotros somos naturaleza?

Para mí hablar de naturaleza es hablar de origen, exploración, sabiduría, entendimiento, belleza, pureza, destrucción y creación. Es entender que la naturaleza es el espejo que nos refleja quiénes somos.

Desde hace un año y un poco más, comencé a tener una relación muy estrecha con la naturaleza. Esta relación partió como una chispa, que se encendió por mi trabajo y por los viajes que hice, y que luego se fue convirtiendo en un espacio de autoexploración. Ahora se siente como una llama, que flamea a un ritmo muy acelerado, y que genera en mí una curiosidad tremenda. He comenzado a leer libros, a investigar, a generar reflexiones que se han convertido en preguntas: ¿Por qué me dan tantas ganas de habitar la naturaleza? ¿Qué me provocan los innumerables y ansiados viajes que hago al bosque, a la montaña, al mar, al valle? ¿Qué me generan las flores, las hojas, los animales, los insectos, los hielos, los ríos? ¿Qué provoca la naturaleza en mí?

La naturaleza es el espacio donde me conecto y entiendo mis procesos vitales. En ella he podido canalizar mis emociones y pensamientos, para convertirlos en una fuerza creadora. Con solo contemplar la naturaleza puedo reflejar mi propio contenido interno en ella, entender quién soy, cómo funciono y qué significa para mí existir. Cuando entro en contacto con la naturaleza, ésta adquiere un significado especial y se transforma en una potente fuente de sabiduría, porque allí se funden las fuerzas del entorno natural (lo externo) con las fuerzas del ser humano (lo interno). Como reflexiona Humboldt, en el libro La Invención de la Naturaleza, de Andrea Wulf, “la naturaleza establece una comunicación misteriosa con nuestros sentimientos más íntimos”. Es el espacio para encontrarse con uno mismo, y mejor si es en una naturaleza salvaje.

Una creación hecha por mí con cosas que he ido recolectando en distintas salidas a la naturaleza. ©María José Manzur
Una creación hecha por mí con cosas que he ido recolectando en distintas salidas a la naturaleza. ©María José Manzur

Al igual que nuestro inconsciente, el contenido de la propia existencia se encuentra en lo desconocido, en lo profundo, en lo salvaje, y en las experiencias. Experimentando descubrimos, descubriendo existimos y existiendo vivimos. Recorrer la naturaleza en su estado más salvaje nos permite habitar lo más salvaje de nuestro inconsciente: mientras menos civilización haya a nuestro alrededor, más prístinos son los encuentros que podemos generar con nosotros mismos, de los cuales aflora un contenido que se convierte en aprendizaje y crecimiento. Por eso, en la naturaleza, logro transitar ese puente que conecta mi inconsciente y mi consciente.

Así como dice John Haines en The Stars, the Snow, the Fire, Twenty-Five Years in the Northern Wilderness, “La influencia física del paisaje tenía su equivalente dentro de mí. Los senderos que recorría no sólo me conducían hacia colinas y ciénagas, sino también hacia mi interior. A partir del estudio de lo que descubría andando, la lectura y mis pensamientos, llegué a una especie de exploración compartida de mí mismo y de la tierra”.

Todo esto es posible porque la naturaleza nos regala nuevos ojos, más naturales, más puros, más sinceros, más nítidos, más grandes, que nos permiten observar con claridad lo que hay dentro. Que nos permiten conectarnos para experimentar latidos más potentes que nos recuerdan que estamos vivos. Que somos seres en un viaje humano. Que hay que cuidar nuestro planeta. Que la verdadera conexión con la naturaleza sucede cuando nos conectamos desde adentro, con nuestros propios sentimientos, con nuestra propia visión. Y que relacionarnos con nuestra naturaleza no significa escapar o desconectarnos de la realidad, sino descubrir y conectarse con nuestra propia realidad. Entender que somos seres humanos, que somos naturaleza.

Para los interesados en el tema, recomiendo leer:

  • La Invención de la Naturaleza: El Nuevo Mundo de Alexander Von Humboldt de Andrea Wulf
  • Hacia Rutas Salvajes de Jon Krakauer
  • Walden o la vida en los bosques de Henry David Thoreau
  • Una temporada en Tinker Creek de Annie Dillard
  • Los escritos de John Muir