Mientras el país transiciona hacia una economía más verde mediante la búsqueda de energías sostenibles y el perfeccionamiento de la normativa, hoy las empresas o instituciones que realizan proyectos como grandes obras de infraestructura, desarrollos inmobiliarios o actividades industriales deben someterse a obligaciones ambientales que se traducen en compensaciones. En este contexto, la Fundación Cerros Isla (FCI) ha encontrado una oportunidad inédita: facilitar el proceso a quienes deben compensar, destinando sus acciones hacia el fortalecimiento de la infraestructura verde de la ciudad.

El pasado 2 de septiembre se dio inicio a las obras del Parque Metropolitano Cerros de Renca, donde cerca de 60 hectáreas están siendo restauradas a través de programas de compensación ambiental canalizados por la Plataforma de Compensaciones Cerros Isla (PCCI). El modelo, pionero en Chile, permite que empresas que deben cumplir con obligaciones ambientales —como compensaciones por emisiones o pérdida de vegetación— dirijan esas inversiones hacia la creación y mantención de parques naturales urbanos.

La iniciativa, desarrollada por la Fundación Cerros Isla (FCI) con apoyo del Gobierno Regional Metropolitano y la SEREMI del Medio Ambiente, consolida una nueva forma de entender la relación entre desarrollo económico, naturaleza y ciudad: transformar el cumplimiento ambiental en regeneración ecológica urbana

La brecha verde de Santiago

En la Región Metropolitana existen 62 CI, de los cuales 26 se ubican dentro o junto al área urbana, sumando cerca de 5.000 hectáreas con alto potencial para la recuperación de áreas verdes y vegetación nativa. Aunque distintos instrumentos de planificación los reconocen como espacios estratégicos para mejorar la calidad ambiental y reducir la contaminación, cerca del 80% son de propiedad privada y presentan ecosistemas degradados sin un plan de gestión a largo plazo. Estos espacios tienen el potencial de incrementar los índices de áreas verdes en la capital, pasando de 3,7 m2 a 11,7 m2 por habitante, mejorando, a su vez, el actual déficit y la distribución desigual de estas áreas en el territorio (Fundación Cerros Isla, 2017). Bajo este escenario y tomando en cuenta que más del 70% de los CI se localizan en comunas de menores ingresos, estas áreas se realzan como una herramienta clave para promover principios de equidad en los procesos de desarrollo urbano, poner en valor los ecosistemas presentes en nuestro paisaje y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Al mismo tiempo, en Chile, todo proyecto comprendido en el Art. 10 de la Ley N°19.300 sobre Bases Generales del Medio Ambiente, detallados en el Art. 3° del Reglamento del SEIA, y que ocasionen efectos, circunstancias o características significativas según lo descrito en el Art. 11 de la misma ley, debe someterse al proceso de evaluación ambiental para corroborar su cumplimiento con la Normativa Ambiental Aplicable (NAA). De este proceso derivan exigencias que se traducen en medidas de mitigación, reparación y compensación, además de planes de seguimiento, proporcionales al impacto. Dichas acciones se aplican bajo una jerarquía que busca minimizar al máximo los impactos (mitigar) y utilizar como recurso programas que vayan en beneficio de otras áreas dentro de la región (compensación). No obstante, las medidas de compensación se han convertido en potentes herramientas para mantener los servicios ecosistémicos y la biodiversidad en zonas en donde el desarrollo económico suele estar asociado a la generación de impactos residuales negativos (CEPAL, 2019).

Hito de inicio Plantación Inmobiliaria La Montaña en cerros de Renca
Créditos: Fundación Cerros Isla.

Para el objetivo planteado de recuperación de los CI como parques naturales urbanos se identificaron cinco mecanismos de compensación aplicables en primera instancia: i) por emisiones atmosféricas de material particulado 10, ii) por corta de bosque nativo iii) por pérdida de biodiversidad iv) pérdida de suelo y v) acciones voluntarias. En esa línea, si bien los diferentes organismos regulatorios de cada tipo de compensación han elaborado manuales que promueven compensar hacia la recuperación de ecosistemas1, estos aún no articulan las obligaciones ambientales con una visión territorial integrada y de largo plazo, que permita capturar las sinergias de la inversión público-privada hacia la consolidación de AAVV dentro de la planificación de las ciudades. Por lo cual las compensaciones ambientales (CA) se siguen abordando con una perspectiva ejecutiva y aislada, y los CI y otras áreas naturales se mantienen (por sobre el 50%) sin consolidarse como AAVV (Stgo+, 2023). Integrar la planificación de los parques urbanos y sus mecanismos para consolidarlos, es clave para contribuir a los planes de prevención, adaptación y mitigación al cambio climático (MINVU, 2021).

Cómo funciona la plataforma

El diseño del servicio se inició el año 2022 gracias a un financiamiento del Gobierno Regional de Santiago (FIC-R), en colaboración con el Centro de Innovación en Ciudades de la Universidad del Desarrollo y la SEREMI del Medio Ambiente RM. El desarrollo comprendió un estudio general de CA y un estudio del mercado de las compensaciones por emisiones, convenios con propietarios, y una metodología para generar Programas de Compensación (PC): Planes Maestros Integrales (PMI) visados por la autoridad ambiental para 3 cerros isla: cerros de Renca (Renca), cerro del Medio (Lo Barnechea) y cerro La Cantera (San Bernardo). Los PMI incluyen la zonificación y georeferenciación de los lineamientos y estrategias fundamentales para la transformación de un CI en un parque natural urbano de bajo costo, ejecutado con Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN) a través de la canalización de CA. Aquello se visualiza en el sitio web www.cerrosisla.cl, portal que expone el conjunto de terrenos disponibles en CI de Santiago donde realizar compensaciones y sus respectivos PMI de manera clara e interactiva.

Desde entonces, la PCCI ha consolidado su operación con la canalización de cuatro programas asociados a los dos primeros mecanismos (material particulado y corta de bosque): dos actualmente en ejecución y dos próximos a iniciar obras tras su aprobación por la autoridad ambiental. Las primeras acciones se dirigieron al Parque Metropolitano Cerros de Renca, uno de los cerros piloto del modelo, donde cerca de 60 hectáreas se están interviniendo con acciones de revegetación con especies nativas, obras de conservación de agua y suelo, y educación ambiental. Estas iniciativas, además de capturar material particulado, contribuyen a reducir la erosión, aumentar la cobertura vegetal y mejorar el microclima urbano en una de las comunas más densas de la capital.

Hito de inicio Plantación en cerros de Renca Municipalidad de Renca
Créditos: Fundación Cerros Isla

Para maximizar el impacto de las acciones, la PCCI propone una estrategia de “puzzle”, donde las áreas intervenidas por cada programa y cliente se complementan para formar un parque natural urbano. Cada hectárea intervenida se conecta con otras parcelas de compensación, coordinando las acciones entre programas para generar corredores ecológicos de mayor valor ambiental y social, en lugar de operaciones aisladas. Además, cada compromiso ambiental tiene una duración establecida, por lo que la PCCI puede superponer compensaciones en el tiempo sobre un mismo predio, dotando de nueva infraestructura y asegurando la mantención de dichas medidas en el tiempo. Actualmente, los programas de Polpaico (10 ha), Inmobiliaria La Montaña (40 ha), Inmobiliaria Wood (6 ha), e Inmobiliaria El Zorro (1,7 ha), constituyen piezas que, en su conjunto, consolidan un gran paño dentro del proyecto total de parque natural urbano.

De esta manera, la PCCI vincula la necesidad de compensar con terrenos disponibles en cerros de la Región Metropolitana, aportando a la creación de parques naturales urbanos. Este último concepto hace referencia a un modelo de parque de bajo costo, cuyo objetivo es brindar servicios ecosistémicos y fortalecer la biodiversidad de las ciudades mediante la consolidación de espacios públicos –de baja mantención– en remanentes naturales. Esto se logra a través de la menor cantidad de intervenciones posibles y estrategias de rehabilitación ecológica que elevan el valor ecosistémico y cultural de estos sitios. Así, en lugar de dispersar las medidas ambientales en proyectos aislados, la plataforma consolida esfuerzos en zonas estratégicas.

Un modelo de articulación público-privada

El valor de la PCCI radica no solo en su capacidad técnica, sino en su gobernanza colaborativa. La FCI diseña y coordina cada programa en articulación con los propietarios de terreno, la autoridad ambiental y los clientes, asegurando la permanencia de las medidas y el cumplimiento de los compromisos ambientales.

El modelo ha logrado reunir en un mismo espacio a empresas privadas, instituciones públicas y organizaciones locales, convirtiendo los procesos de compensación en hitos de colaboración más que de cumplimiento de objetivos particulares. Durante el inicio de obras realizado en el Parque Metropolitano Cerros de Renca, el pasado 2 de septiembre, participaron representantes del mundo público y privado, destacando la convergencia entre autoridades ambientales (Seremi MA), gobiernos locales (Municipalidad de Renca) y ejecutivos de las empresas comprometidas con las medidas de compensación (Cementos Polpaico y EBCO).

La implementación de los programas canalizados por la plataforma a la fecha representan una plantación sobre 2800 árboles nativos, acciones para la prevención de incendios, recuperación de suelo y cosecha de aguas, en aproximadamente 60 hectáreas. Sumado a aquello, se contempla el desarrollo de bosques escuela en recintos educacionales de la comuna y la instalación de señaléticas e instancias de educación ambiental.

Hito de inicio Plantación Soluciones Polpaico en cerros de Renca
Créditos: Fundación Cerros Isla.

Hacia un estándar regional de compensaciones urbanas

La experiencia de la PCCI apunta a sentar las bases de un estándar nacional para canalizar compensaciones ambientales hacia áreas verdes urbanas y periurbanas. La propuesta busca avanzar en lineamientos técnicos, criterios de evaluación y mecanismos de trazabilidad que aseguren la permanencia de las medidas en el tiempo y su contribución a las metas de sustentabilidad regional.

El equipo que opera el servicio ya se encuentra preparando el desarrollo de una nueva etapa, con un financiamiento CORFO Bienes Públicos 2025 adjudicado recientemente bajo el título “Mecanismo para la canalización de compensaciones ambientales hacia el Sistema Metropolitano de Áreas Verdes”. Esta etapa tiene como objetivo elaborar una Guía Metodológica técnica y didáctica que facilite la coordinación entre actores públicos y privados, promoviendo la integración de distintos tipos de compensaciones ambientales -sumándose a las de material particulado y corta de bosque- en el Sistema Metropolitano de Áreas Verdes. El proyecto contará con la colaboración de la Pontificia Universidad Católica de Chile como coejecutora, permitiendo la incorporación de reflexiones desde esferas académicas especializadas, orientando la formulación y ampliando la aplicabilidad de la iniciativa. Por su parte, la SEREMI de Medio Ambiente de la Región Metropolitana asume el rol de mandante del proyecto, asegurando que la propuesta se mantenga alineada a la normativa vigente y que su implementación en el territorio sea efectiva.

La meta de mediano plazo es replicar el modelo en otros cerros de la región, donde las presiones por contaminación atmosférica, escasez hídrica y pérdida de vegetación nativa demandan soluciones integrales que incluyan territorio, cumplimiento ambiental y bienestar ciudadano.

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