Luego de un día de charlas y actividades sobre educación, sustentabilidad y naturaleza, Pete Higgins, profesor de educación ambiental y educación en la naturaleza de la Universidad de Edinburgh y asesor de diversas instituciones, entre ellas el Gobierno de Escocia y el de Reino Unido, donde ayudó en la formación de su Política de Educación al Aire Libre y Educación para el Desarrollo Sustentable, encuentra un minuto para conectarse con el medio ambiente. Viene llegando de Edinburgo para participar del seminario “Naturaleza, plataforma para la Educación”, organizado por Fundación Cosmos y otras fundaciones, que se realizará este jueves 23 de agosto. 

Son cerca de las cinco de la tarde y se instala a conversar en una mesa del Parque Natural Cantalao. Es el primer minuto en su día en el que los ruidos de la capital desaparecen y se reemplazan con el silencio y aire propios de la altura de la precordillera. Así, al estilo de una educación al aire libre, explica sobre la importancia de la naturaleza para nosotros y su incidencia la educación de las futuras generaciones.

«Creo que es necesario que transformemos nuestros valores completamente. Necesitamos rediseñar y repensar nuestro entendimiento de nuestra propia relación con la naturaleza«, dice Higgins enfatizando en la idea de que un buen punto de partida para realmente tomar conciencia sobre la naturaleza y protegerla, es comenzar a verla como una amiga.  Pero ésta no se trata de una tarea fácil, sino todo lo contrario y para asegurar su éxito el experto en educación ambiental destaca dos importantes herramientas necesarias: la educación y el trabajo en equipo. «Creo que tenemos que trabajar en educación y necesitamos trabajar con las autoridades para que apoyen este proceso. Pero tenemos que aprovechar la oportunidad de esparcir la voz y pasar más tiempo al aire libre; que las personas que planifican y diseñan nuestras ciudades construyan naturaleza. Los beneficios serían enormes».

Un camino hacia el pasado

©Verónica Droppelmann
©Verónica Droppelmann

Pete sonríe cuando le pregunto sobre sus abuelos y el rol que su relación con ellos jugó en quién es hoy y a lo que se dedica. Parece que el recuerdo de muchas décadas atrás vuelve al presente cuando habla sobre lo felices que eran en su familia pese a vivir con poco. Él habla de una realidad que a muchos les pudo haber tocado o están viviendo ahora: cosechar su propia comida, prescindir de un auto, tener sólo un poco de ropa y usarla mucho, y no tener ni siquiera la opción de usar calefacción central, entre otras cosas. «Tengo recuerdos de cuando la comida no era desperdiciada, de cuando para poner comida sobre la mesa había que trabajar duro o cosechar muchos de los vegetales en tu propio jardín. Una vez que has trabajado por la comida, no piensas de la misma forma sobre ésta u otras cosas», comenta Pete quien asegura que tener la habilidad de pensar cómo era tu vida antes a medida que envejeces se vuelve más interesante, te vuelve más consciente.

Estamos en un mundo en el que la relación que tus abuelos tuvieron con la tierra y la naturaleza está desapareciendo, especialmente en las ciudades… ¿Qué sugieres para volver a construirlo?

Hay algunas cosas que podemos hacer, pero hay otras que son muy difíciles. Hay que empezar con las difíciles. La mayoría de los cambios que hemos experimentado en todo nuestro desarrollo como especie ha sido gradual, pero el cambio tecnológico es totalmente diferente y no hemos tenido la oportunidad de lidiar con el ritmo del cambio que estamos viviendo. Digitalizamos nuestras ciudades para tener internet en todas partes, pero ¿es eso algo bueno? ¿Alguien se ha preguntado si sería interesante no tener internet en la ciudad?

Otro tema es que la tecnología está distrayendo nuestra atención de la comunidad de la que somos parte y eso es algo importante, no hacemos preguntas sobre lo que realmente estamos haciendo. Dando una respuesta positiva, también pienso en las maneras en las que usamos las redes sociales. En tratar de armar comunidades desde eso y usarlo de manera positiva.

Por otra parte, sobre el diseño de las ciudades, el construir espacios verdes es bueno para la salud y las comunidades. Las personas necesitan espacios naturales, en ellos interactúan más  con otros y tenemos la evidencia de ello.  Hay muchas maneras estructurales que puedo pensar para un cambio. Finalmente, no tengo una idea romántica de cómo puede ser una comunidad y como se puede desarrollar, pero puede ser a partir de muchas fuentes.

Una educación con base en la naturaleza

©Verónica Droppelmann
©Verónica Droppelmann

Apenas abordamos el tema de la educación al aire libre, Pete interrumpe la conversación y señala un cartel que está en el lugar. Se enfoca en dos palabras claves escritas al final de ese texto: real educación. “¿Cómo le puedes explicar a los jóvenes sobre aprender de su entorno si no están en él? Hay fuerte evidencia que dice que ellos aprenden mejor cuando están en el mundo real. Si estás en el mundo real, la naturaleza tiene un montón de estímulos”, aclara.

Luego, mira hacia la montaña y a los inicios de algunos de los senderos del Parque Natural Cantalao. Empieza a enumerar todos los estímulos que se le vienen a la mente que están presentes en ese lugar: árboles, hojas, casitas, flores, pequeñas rocas, entre todas las otras que parece tener en mente. Explica que todo eso no está en la sala de clases: “El mundo natural provee de un input que estimula a los estudiantes. La evidencia es fuerte, todas estas cosas ayudan. Si le agregas un poco de actividad física se ayuda al cuerpo a trabajar y a aprender. Lo loco es: ¿por qué no hacemos un poco más de eso?”.

Entiendo, por un documento que escribiste con otros profesionales, que la educación al aire libre tiene cinco zonas de localización: los terrenos del colegio, el vecindario, excursiones diarias o algunas que involucran pasar la noche afuera, además del «Planeta Tierra». También, todo es un complemento con el clima, las estaciones, la época, y la topografía. Teniendo todo esto en consideración, ¿Cuál dirías que es la diferencia más grande entre los niños que crecen con un acceso a este tipo de educación y los que no lo hacen?

No hay una investigación apropiada para responder esto, de la que yo sepa, porque hay muchas variables. Lo que sea que esté en tu crecimiento; tus padres, tus profesores y muchos otros factores. Ahora, hay una investigación llamada Experiencias de Vida Significantes (SLE, según las cifras en inglés), en la que se le pregunta a las personas como yo qué fue lo que hizo una diferencia para que se interesaran en enseñar al aire libre. Normalmente todos dicen que pasaron parte de su infancia en el exterior y que para ellos es importante seguir haciéndolo, que entienden cómo funcionan las cosas. El problema es que así sólo se habla de cada historia personal y se romantiza tu historia. Lo que digo es que el SLE sirve, pero es limitado.

La experiencia en Escocia

©ISDKMO
©ISDKMO

Muchos colegios en Escocia están usando este modelo de educación en la naturaleza. ¿Cuáles son las principales dificultades y logros de este tipo de educación en ese país?

Las principales dificultades fueron los profesores que van al colegio sin estar preparados para salir. También están los padres que piensan que el exterior es un lugar escalofriante porque ellos son de una generación que no ha pasado tiempo al aire libre. Pero los niños están felices de salir. Muchas veces los profesores se preocupan de que pueda haber un accidente, cuando en realidad no hay problemas. A veces son las autoridades locales o la falta de creatividad en un currículum en el que los profesores no encuentran razones para salir. Son problemas, pero se pueden superar. He visto a profesores superar esto muy fácil.

Los logros son interesantes. Probablemente una de las cosas claves es que logramos trabajar con políticas, autoridades y el tercer sector; organizaciones como Cosmos y educadores. Tenemos un gran grupo que está comprometido.

Seminario «Naturaleza, una plataforma para la educación»

Este seminario es organizado por la fundación Cosmos, fundación Ilumina, fundación Ibañez Atkinson y la fundación Caserta, tiene como objetivo exponer los beneficios de usar la naturaleza como plataforma para la educación, compartiendo experiencias e investigaciones al respecto; y conocer la situación actual de la Educación en la Naturaleza dentro del sistema educacional chileno, sus trabas y desafíos. Se está desarrollando este jueves 23 de agosto en la Fundación Telefónica.

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