La naturaleza ha sido transformada a gran escala por el ser humano. En ese escenario, numerosas especies silvestres intentan adaptarse a distintas – y muchas veces adversas – condiciones para sobrevivir. Así ocurre con carnívoros silvestres medianos o mesocarnívoros – como zorros y felinos – que pueden habitar en paisajes agrícolas y desempeñar importantes roles en el ecosistema, partiendo por el control de poblaciones de otras especies (muchas de las cuales son consideradas “plagas”), la dispersión de semillas, entre otros.

Sin embargo, las constantes parcelaciones en zonas rurales, la presencia de carnívoros exóticos como perros y gatos que acompañan a los humanos, así como la fragmentación y pérdida de bosques, dificultan ostensiblemente el panorama para los animales nativos de Chile.

Paisajes agrícolas en la Región de la Araucanía ©Archivo CEDEL
Paisajes agrícolas en la Región de la Araucanía ©Archivo CEDEL

En ese contexto, una investigación publicada en la revista científica Journal of Applied Ecology reveló la necesidad de abordar y prestar especial atención a la subdivisión de la tierra y a la tenencia de mascotas en zonas rurales, para asegurar la sobrevivencia de los carnívoros nativos en el largo plazo.

“Esta investigación suena como alarma inicial ante el potencial impacto en el largo plazo sobre la fauna silvestre que podría estar llevando a un proceso de defaunación, que básicamente es la desaparición de la fauna en estos espacios. Esto obliga a revisar la política agrícola que permite la subdivisión de tierras sin restricción y la necesidad de definir mejor dónde y cómo se desarrollarán los territorios”, señala el Dr. Nicolás Gálvez, primer autor del estudio y codirector del Laboratorio de Ecología de Vida Silvestre y Coexistencia en la Universidad Católica, sede Villarrica.

El también investigador del Centro de Desarrollo Local (CEDEL) agrega que, adicionalmente, este trabajo “revela la necesidad de cambiar aspectos culturales asociado a la tenencia de perros domésticos, donde en general no hay restricción del movimiento de mascotas”.

A través de cámaras trampa, el estudio desarrollado en la Región de la Araucanía detectó a especies como zorros, chingues, quiques y la güiña (el felino más pequeño de América que está en estado “vulnerable” desde 1996), constatando cómo las acciones humanas impactaron en ellos.

Guiña en La Araucanía ©Nicolás Gálvez
Guiña en La Araucanía ©Nicolás Gálvez

De hecho, los principales resultados muestran que la subdivisión de tierra (para propiedad privada) tuvo mayor impacto que la pérdida y fragmentación de hábitat sobre la ocurrencia de carnívoros silvestres. Además, la presencia de canes domésticos de libre movimiento también se asoció con la ausencia de animales nativos, particularmente zorros, ya que estos sufren – entre otras situaciones – persecuciones, tal como se observa en el siguiente video.

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Por último, la composición de la comunidad de carnívoros cambió, pasando de especies nativas a domésticas, a medida que aumenta la subdivisión de tierra. Dicho en simple, los perros ganan terreno a medida que el humano interviene y fragmenta el paisaje, en desmedro de los animales autóctonos del país.

“Hay bastante literatura de cómo la pérdida de hábitat y fragmentación afectan a las comunidades de mamíferos”, explica la Dra. Lisanne Petracca, investigadora post-doctoral en la Universidad de Washington y coautora del estudio. “Sin embargo, lo que diferencia a este trabajo y hace que sea de alto interés, es que resalta que en paisajes agrícolas que ya han sufrido pérdida y fragmentación de bosque, es la subdivisión de tierra privada la que impacta negativamente a las especies nativas, empujando la balanza en favor de perros y gatos domésticos.”

Zorro con su presa ©Nicolás Gálvez
Zorro con su presa ©Nicolás Gálvez

Por otro lado, el investigador doctoral y también coautor, José Infante, comenta que “nuestro trabajo resalta la necesidad de estudiar en el largo plazo un posible proceso de defaunación, dada por la nula regulación de la subdivisión de tierras en paisajes agrícolas, y da cuenta que predios agrícolas grandes que mantienen fragmentos de bosque nativo tienen un gran potencial para conservar fauna silvestre.”

Chingue ©Nicolás Gálvez
Chingue ©Nicolás Gálvez

Con estos antecedentes, los autores del trabajo sugieren que la subdivisión de tierra privada representa una buena forma para medir los impactos antrópicos sobre mesocarnívoros y que podría ser utilizada para informar políticas del uso de la tierra agrícola para mitigar un potencial proceso de defaunación.

Asimismo, da cuenta sobre lo urgente que es mejorar la legislación y pensar en estrategias de comunicación y marketing social para influir en el comportamiento asociado a la tenencia de perros y gatos domésticos, particularmente la restricción del libre movimiento, lo que sería crítico para mitigar el impacto sobre la fauna silvestre.

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