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Ni plaga ni invasión de polillas: la importancia de hacerles espacio en nuestras vidas urbanas

Naturaleza

Ni plaga ni invasión de polillas: la importancia de hacerles espacio en nuestras vidas urbanas

Hace un par de semanas los habitantes de la zona central de Chile se alarmaron ante la irrupción de una gran cantidad de polillas en las ciudades. Algunos hablaron de “plaga”, otros de “invasión”, pero eso es totalmente falso, pues solo es parte del ciclo natural de las mariposas y polillas, los lepidópteros. Estos emergen en su etapa adulta cada primavera, y ya que este año tuvimos más lluvias seguidas de altas temperaturas, hubo abundante vegetación  y alimento disponible para que muchas de las larvas sobrevivieran y proliferaran como mariposas. ¿Qué podemos hacer para coexistir mejor con estos animales? Aquí en Ladera Sur te contamos por qué esta es una buena noticia para la biodiversidad y cómo convivir con ellas en nuestros hogares.

Sin duda fue un tema que dio que hablar en todos lados. De una semana a otra aparecieron cientos de ejemplares de polillas, especialmente en las ciudades, donde cada vez se ven menos insectos. Debido a la desinformación y mala fama que tienen, muchas personas pensaron que se trataba de una “plaga”, y comenzaron a matarlas o a temerles.

©Ian Lindsay
©Ian Lindsay/ Pixabay

Asimismo, algunos medios de comunicación también han sido muy irresponsables en dar información, al referirse a esta proliferación como una “invasión” o hablar de presencia de especies exóticas, refiriéndose a la polilla esfinge, Hyles annei, una de las mariposas nativas más grande del territorio. Es cierto que hay mayor cantidad de polillas de lo que vemos habitualmente, especialmente de las esfinge, pero esto es absolutamente natural y solo se debe a que tuvimos un invierno más lluvioso este año seguido de altas temperaturas primaverales. Estas dos condiciones juntas, ocasionaron que muchas larvas eclosionaran al mismo tiempo.

Sabemos lo importantes que son las lluvias para los ecosistemas y los graves impactos que tiene la sequía para toda la biodiversidad. Cuando hay menos precipitaciones, los suelos están menos irrigados y hay menos vegetación como pastos, malezas y gramíneas, lugares donde habitan las larvas de las mariposas, ampliamente conocidas como orugas ocuncunas.

Monroy de la vid
Monroy de la vid (Hyles annei) ©Illuvis/ Pixabay 

Es por eso que la proliferación de lepidópteros, el orden al cual pertenecen las polillas y mariposas, es un muy buen indicio, pues hay más abundancia de agua y eso beneficia a toda la biodiversidad que habita la zona central especialmente. La fundadora del proyecto de identificación de mariposas chilenas, Micra, María de los Ángeles Medina, explica que es muy probable que estas condiciones hayan beneficiado también a las poblaciones de ejemplares adultos de otras especies de insectos. “Lo que pasa es que ahora estamos acostumbrados a cada vez ver menos insectos”, señala. Este año hay más, debido a que, como afirma Medina, “con la lluvia todo brota, hay un boom alimenticio para las orugas, son todas más exitosas así, luego pupan y eclosionan como mariposas”.

Los lepidópteros se caracterizan por ser insectos holometábolos, es decir, que tienen un proceso de metamorfosis completa y pasan por un complejo proceso de transformación de casi todos sus órganos y anatomía, en este caso, desde un embrión, a una larva, a pupa y luego al ejemplar adulto, las mariposas. El principal objetivo de los individuos en etapa adulta es reproducirse, luego dejan huevos y mueren de forma natural, es por eso que desde Micra hablan de que ellas “solo quieren pololear”.

Pupas de mariposa ©Glady/ Pixabay
Pupas de mariposa ©Glady/ Pixabay

“No hay un correlato genético que diferencia a diurnas de nocturnas”, explica Medina, por tanto polilla y mariposa son lo mismo, solo que de color y forma distinta. El entomólogo especialista en lepidópteros y curador de Museo de Historia Natural, Francisco Urra, coincide en esta aseveración. “Polilla y mariposas con nombres comunes, y estos cambian hasta dependiendo del territorio”, dice. “En Brasil le dicen mariposa a las nocturnas y a las diurnas les llaman borboleta”, agrega el investigador.

Larva polilla ©Ian Lindsay/ Pixabay
Larva polilla ©Ian Lindsay/ Pixabay

Es que en realidad la mala fama de este animal probablemente se debe solo a su aspecto físico, ya que son más oscuras que las mariposas diurnas,  pero más allá de los prejuicios, es importante considerar que todas las especies son importantes y cumplen un rol único e irremplazable en los ecosistemas, en este caso, principalmente el de la polinización, de la cual dependen las especies vegetales, desde las silvestres a las que se cultivan de alimento. Por lo tanto, su presencia también beneficia a los humanos. Más aún, considerando que los lepidópteros son de los pocos grupos de animales en Chile que casi no tienen especies invasoras en su tipo, por tanto podemos decir que las mariposas que llegan a nuestros hogares son especies nativas.

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Las que más se ven por estos días son de la familia de los noctuidos, de los lepidópteros es la más abundante que existen, con 11.772 especies conocidas alrededor del mundo de las cuales alrededor de 400 habitan en Chile. Son de tonos grisáceos y marrones, generalmente tienen alas redondeadas y con manchas. Algunas de estas especies tienen hábitos migratorios y recorren grandes distancias. Suelen estar más activas al crepúsculo, o sea, al salir y ponerse el sol, y se alimentan del néctar de las flores de primavera.

Algunas especies tienen la costumbre de migrar, volando grandes distancias. Las orugas son  poco peludas y muy polífagas, es decir que se alimentan de todo tipo de plantas, por lo que suelen ser muy voraces y en algunos casos son consideradas plagas, es por eso que son las especies más abundantes en las urbes, donde suele haber mucha vegetación exótica. La mayoría de las larvas de noctuidos se entierran  en el suelo al interior de una cápsula terrosa. “Con las lluvias hay más vegetales  y más abundancia de alimento para los noctuidos, pasa en todos los años más húmedos. Es totalmente normal que entre octubre y noviembre hayan muchas polillas”, comenta Urra. 

Unas de las especies también que más ha irrumpido estos días y que ha llamado la atención de las personas, son las mariposas monroy de la vid, Hyles annei,  y monroy del palqui, Hyles euphorbiarum,  de las especies más grandes de mariposas nativas  que habitan  Chile. Suelen volar entre noviembre y marzo, son de las familias de los esfíngidos, Sphingidae, que se caracterizan por tener un cuerpo robusto, alas angostas, el primer par mucho mayor que le segundo, y de color café, rojizo y blanco.  Tienen un vuelo rápido y poderoso, como todas las mariposas, cuentan con una spiritrompa, (tropa/lengua alargada) con la cual extraen el néctar de las flores.  Muchas veces se les confunda con picaflores o colibríes, de hecho uno de sus nombres comunes en inglés es hummingbird moths, o polilla picaflor.

“Polilla picaflor” ©Papazachariasa/ Pixabay
Polilla picaflor (Esfíngida) ©Papazachariasa/ Pixabay

“Todas estas especies son nativas y son lo más inofensivo que hay, las mariposas adultas no tienen aparato bucal, como cuando son oruga que muerden las hojas, ellas solo tienen espiritrompa”, recalca Medina.

Son animales inofensivos que se acercan a las casas por las luces, porque se guían por la luz de la luna”, menciona por su parte Urra. Ambos coinciden en que son importantes polarizadores y alimentos para otras especies, por ejemplo, de aves y murciélagos. Es por eso que  podemos hablar de que el aumento en las poblaciones de polillas genera un efecto en cadena muy positivo para la biodiversidad en general.

Detalle spiritrompa mariposa ©Magdebuerger/ Pixabay
Detalle spiritrompa mariposa ©Magdebuerger/ Pixabay

¿Qué hacer si quiero evitar muchas polillas en mi casa?

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Primero que todo, no es una “invasión” y tenemos que aprender a convivir y no temer a estos insectos, que como mencionamos anteriormente, son totalmente inocuos y tienen un rol vital para sostener la vida de todos nosotros. Dicho esto, hay muchas cosas que se pueden hacer para evitar su presencia en tu casa y evitar todas las incomodidades que puedan provocar.

Es cierto que son muy torpes, las polillas se guían por la luz de la luna, por ende, cualquier luz que esté encendida llamará a muchas se ellas que desorientadas chocarán y permanecerán cerca. Por eso, te aconsejamos tener las ventanas cerradas al atardecer, pues es cuando más salen, y esperar una o dos horas después de que oscurezca antes de prender la luz, luego de eso puedes abrir las ventanas y encender lámparas pues las polillas ya habrán seguido su ritmo natural.

Otra cosa que puedes hacer es colocar mallas en las ventanas, tipo mosquiteros, así te previene también de la entrada de otro tipo de insectos como zancudos o moscas.

La polilla esfinge o colibrí (Hyles annei) ©Micra
La polilla esfinge o colibrí (Hyles annei) ©Micra

Estas polillas no tiene que ver con las de la familia de los tineidos, conocidos vulgarmente como polillas de la ropa,  por alimentarse de fibras naturales como lana o algodón, por lo tanto, que entren a las piezas o los closet no perjudicará ninguna prenda.

Además, ninguna mariposa tiene dientes ni se alimenta de hojas o plantas, como lo hacen cuando son larvas. De adultos solo tienen una spiritrompa, una lengua especializada para extraer el néctar de las flores, por lo tanto, no amenazan huertos, ni jardines. Tampoco son venenosas, si un niño o animal doméstico las ingiere es totalmente inocuo.

Asimismo, no suponen un peligro para tus alimentos, quienes se alimentan de algunos tipos de granos y semillas que a veces aparecen en los frascos y bolsas de comida, son las larvas. Para prevenirlo es importante almacenar alimentos en lugares sellados y sin ranuras donde los adultos puedan poner los huevos.

Para sacarla de tu hogar, puedes hacerlo de dos formas: rodearla con un recipiente hacia la pared donde esté apoyada y pasar una hoja de papel por debajo a modo que quede de tapa y luego liberarla; o simplemente con las manos, haciendo una “casita” para no aplastarla y romper sus alas.

©Micra
©Micra

Lo más importante es recordar que el ciclo de vida adulto de una mariposa dura aproximadamente dos semanas, por lo que, como habrán notado, la presencia de estas especies disminuyó considerablemente los  últimos días, los adultos salen a reproducirse y después de eso mueren de forma natural.

De cualquier modo, esta experiencia puede ser una invitación para tomarle el peso a la importancia de estos polinizadores para los ecosistemas y, sobre todo, lo urgente que es que los humanos podamos comprender y coexistir de manera respetuosa y en sintonía a los ciclos de la naturaleza y de los demás animales.