El origen del Chinchorro aún está en investigación, por lo que no se sabe con certeza de dónde provienen estos grupos de pescadores precerámicos y premetalúrgicos. Sin embargo, se tiene conocimiento de que era una población nómada cazadora-recolectora, que logró adaptarse a las hostiles condiciones de la costa desértica, durante el período Arcaico Temprano (10.000 a 7.000 años antes del presente), siendo todos unos expertos en la caza, pesca y recolección de alimentos marinos. 

Momias Chinchorro. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.
Momias Chinchorro. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.

Hacían su vida a lo largo de la costa y se mantenían a través de un sistema de vida basado en los recursos del mar, complementados con recursos terrestres y de desembocadura de río. Vale decir que los Chinchorro habitaron la costa del Desierto de Atacama, el más árido del mundo, por cerca de 4.000 años, abarcando un territorio que hoy corresponde al extremo sur de Perú y el extremo norte de Chile, desde la ciudad de Ilu, en Perú, hasta el río Loa, en Chile. 

Para Camila Castillo, arqueóloga de la Corporación Chinchorro Marka, organización encargada de manejar los sitios Chinchorro declarados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, su exitosa adaptación en este ambiente es una de las principales particularidades de estas sociedades. “Estas personas lograron sobrevivir por varios milenios, manteniendo su sistema de vida y adaptándose mediante el uso de todos los recursos que el ambiente les proporcionaba. Fueron capaces de complementar, mediante sistemas “sencillos” pero exitosos, el uso del medio ambiente costero con el medio ambiente terrestre, y esto lo lograron al experimentar y habitar el territorio. Logran así sortear un sinnúmero de dificultades, variaciones ambientales y cambios a lo largo de la historia, más su sistema de vida, les permitió adaptarse y preservar su sistema”.

Red ocher and containers. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.
Red ocher and containers. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.

Como mencionamos anteriormente, la cultura Chinchorro prevaleció por alrededor de 4.000 años. Sin embargo, un importante cambio cultural los hizo abandonar sus prácticas tradicionales y adaptarse a los nuevos tiempos. Así lo señala Verónica Silva Pinto, antropóloga física y curadora del área de antropología del Museo de Nacional de Historia Natural (MNHN): “La llegada de la agricultura, si bien fue un proceso gradual que produjo cambios en las propias poblaciones costeras, trajo consigo una serie de cambios tecnológicos (cerámica, tejido a telar, metalurgia) así como una nueva cosmovisión en torno a la muerte, que los hizo adoptar nuevas formas de enterrar a los muertos, bastante más extendida en los Andes y que correspondía a enfardar los cuerpos en posición fetal y enterrarlos en tumbas subterráneas”.

Las momias más antiguas del mundo

visita al Museo de Historia Natural de Valparaíso con la arqueóloga Marcela Sepúlveda (a la derecha), Verónica Silva al medio y la conservadora Evelyn Sepúlveda (Izquierda). Créditos: ©Gabrielle Henique / MNHN
visita al Museo de Historia Natural de Valparaíso con la arqueóloga Marcela Sepúlveda (a la derecha), Verónica Silva al medio y la conservadora Evelyn Sepúlveda (Izquierda). Créditos: ©Gabrielle Henique / MNHN

Una de las principales particularidades de la Cultura Chinchorro se encuentra en la sofisticada tradición funeraria con la que daban descanso a sus difuntos. Esta sociedad fue la primera en preparar los cadáveres de una manera compleja, lo que dio origen a la momificación artificial más antigua del mundo.

Las evidencias más antiguas con que se cuentan datan de 7.600 años de antigüedad en el sitio Camarones 14, ubicado a 100 km al sur de la ciudad de Arica, en la Región de Arica y Parinacota. No obstante, se han recuperado más de 200 cuerpos pertenecientes a la Cultura Chinchorro, principalmente en las costas de Arica, pero también en la costa de Iquique y algunas en el extremo sur de Perú. 

Como nos comenta Camila Castillo, el proceso consistía, en términos generales, en “eviscerar los cuerpos, para luego rearmarlos con el esqueleto y otros elementos del ambiente (ramas, plumas, fibra vegetal, maderos, arcilla), reponer la piel, cubrirlos de arcilla, pintarlos en la mayoría de los casos, y poner una máscara facial de arcilla y peluca. Cabe señalar que cada momia es diferente entre sí, aunque comparten similitudes en el proceso tecnológico de su preparación.  Estos cuerpos eran depositados decúbito dorsal ( de espalda) y dispuestos en entierros colectivos sobre esteras de fibra vegetal, depositados a poca profundidad en las laderas de los cerros principalmente”. 

Morro Camarones. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.
Morro Camarones. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.

Por su parte, Verónica Silva puntualiza: “En verdad, la técnica Chinchorro es mucho más similar a la taxidermia que a la momificación propiamente tal, ya que en la taxidermia tradicional, se conservaban algunos huesos y se rellenaba el cuerpo con arcillas y fibras vegetales, para luego reponer la piel del animal, la momificación en cambio se define como la conservación de los tejidos blandos principalmente por desecación”.

Cabe destacar que, a diferencia del antiguo Egipto, la cultura Chinchorro no tenía momificadores especialistas, o al menos no se tiene evidencia arqueológica de su existencia. Por lo tanto se puede deducir que el proceso de momificación era realizado por la misma familia y comunidad en conjunto. 

En ese sentido, se puede intuir también que el proceso implicaba una suerte de “duelo activo”, es decir, que el fallecimiento de las personas y la preparación de los cuerpos involucraba una estrecha relación con la muerte, la cual era parte de la esfera social cotidiana. Vale decir que los chinchorro utilizaban una diversidad de colores para decorar los cuerpos -siendo los principales el rojo de óxido de hierro, el negro de manganeso y una mezcla de ambos- y ninguno era elaborado de la misma forma que el otro. 

Excavación arqueológica momias chinchorro. Créditos: ©Corporación Chinchorro Marka
Excavación arqueológica momias chinchorro. Créditos: ©Corporación Chinchorro Marka

Esto evidencia un alto valor simbólico, espiritual y artístico, y nos ayuda a entender que quizás las sociedades precolombinas eran mucho más complejas y desarrolladas que lo que nos han enseñado tradicionalmente en los libros de historia

“Pensar que una sociedad que hace siete mil años atrás fue capaz de desarrollar estos procedimientos de elaboración de un cuerpo momificado implica visualizar el nivel de conocimiento que tenían del ambiente y de los procesos del entorno, sumado al conocimiento anatómico y a una riqueza de pensamiento simbólico sobre la muerte y su relación con la sociedad de los vivos, que resulta muy excepcional para lo que sabíamos de sociedades arcaicas”, señala la arqueóloga de la Corporación Chinchorro Marka.

Momias Chinchorro. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.
Momias Chinchorro. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.

Por otro lado, la curadora del Área de Antropología del MNHN, añade: “Es en los detalles donde podemos maravillarnos y sentirnos orgullosos de nuestro patrimonio. La cultura Chinchorro es un ejemplo de ello, mundialmente famosas, no solo por ser consideradas al día de hoy como las momias artificiales más antiguas del mundo, sino también por el extraordinario arte expresado en los cuerpos de los difuntos reconocido como un testimonio único de la compleja espiritualidad de la cultura Chinchorro. Algunos sitios arqueológicos Chinchorro, han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2021, allí se encuentran muchos de sus cuerpos preservados para la posteridad, así como la evidencia de su vida cotidiana”, añade Silva.

¿Por qué momificaban a sus muertos?

Cuerpos de la Colección Chinchorro Max Uhle del Museo Nacional de Historia Natural. Créditos: ©Manuel Alarcón / MNHN
Cuerpos de la Colección Chinchorro Max Uhle del Museo Nacional de Historia Natural. Créditos: ©Manuel Alarcón / MNHN

Existen algunas propuestas que han postulado que las prácticas funerarias de los Chinchorro comenzaron debido a la elevada mortalidad de fetos, infantes y neonatos que era producida por la ecotoxicidad natural de Camarones, que posee una elevada proporción de arsénico y minerales pesados, que afectan de manera tóxica a los cuerpos.

En ese sentido, las primeras poblaciones que llegaron a asentarse en este territorio se empiezan a envenenar crónicamente por el arsénico y los metales pesados. De esta manera, hay un gatillante provocado por el ecosistema, pero que también tiene una respuesta emocional y cultural relacionada con el dolor y la pérdida, que finalmente se traduce en que la gente comenzara a momificar a los muertos.

Sin embargo, estas hipótesis aún están a nivel de estudios e investigaciones en curso. Hasta el momento lo que se sabe es que las momias artificiales más antiguas son de Camarones y que las primeras momias fueron niños, fetos y recién nacidos.

Morro Camarones. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.
Morro Camarones. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.

Por otro lado, también se cree que esta práctica de momificación tan temprana está asociada al entorno favorable que ofrece el desierto más árido del mundo para secar y conservar los cuerpos. En ese sentido, la antropóloga física Veronica Silva, explica que la principal semejanza entre el antiguo Egipto y Chinchorro es el habitar en desiertos. “En estos ambientes los cuerpos se momifican naturalmente por la aridez y salinidad del suelo, esto probablemente ha influido en asociar la preservación del cuerpo con la vida más allá de la muerte. Al mismo tiempo, la principal diferencia entre ambas culturas es que en Chinchorro los primeros en momificarse fueron los infantes, niños y niñas, mientras que en el antiguo Egipto la momificación dependía del nivel socioeconómico y tenía como propósito preservar el cuerpo para la siguiente vida”.

Por lo tanto, si bien en la actualidad no se cuenta con escrituras o elementos que nos puedan dar luces de las creencias de los Chinchorro en el más allá, es muy probable que sus prácticas de momificación tuvieran un propósito similar al del antiguo Egipto: preservar el cuerpo para la siguiente vida. 

“La momificación en Chinchorro, es un proceso de duelo activo donde participaba la comunidad para transformar el cuerpo muerto en un ser perdurable, y a mi parecer tiene como propósito que la persona pueda cumplir el ciclo que no alcanzó a vivir por la prematura muerte”, agrega la investigadora. 

Los museos al rescate de una cultura milenaria

Morro Camarones. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.
Morro Camarones. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.

En la actualidad una gran cantidad de cuerpos momificados se encuentran resguardados en los museos nacionales, que a lo largo de los años, han ido perfeccionando sus tecnologías y han logrado asegurar las condiciones necesarias -manteniendo parámetros de humedad, luz y temperatura adecuados- para aminorar los daños en las momias. Vale decir que las momias Chinchorro gozan de una buena conservación, a pesar de su antigüedad, gracias a la salinidad y aridez del Desierto de Atacama. Sin embargo, si son extraídas de la tierra y de este ambiente, comienzan a deteriorarse poco a poco si no se asegura su resguardo. 

Cabe señalar que el ambiente artificial creado en los museos debe ser constantemente supervisado y mejorado, ya que el mejor espacio de conservación de los cuerpos es el subsuelo donde fueron enterrados. Sin embargo, diversas razones relacionadas con el crecimiento urbano y actividades antrópicas en ocasiones  llevan a la excavación de los sitios, por lo que los museos del país se han ido perfeccionando en su conservación y resguardo.

Morro Camarones. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.
Morro Camarones. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.

“El principal factor de deterioro de los cuerpos será siempre sacarlos de sus tumbas, ya que la luz, radiación UV, cambios de temperatura, la humedad y la manipulación producen la degradación de proteínas y la proliferación de microorganismos y el resquebrajamiento de los materiales, es por ello que los museos e instituciones que resguardan patrimonio bioantropológico deben asegurar las condiciones para aminorar los daños. En el MNHN históricamente el uso de contenedores de cartón así como la baja humedad relativa presente en los depósitos, ha contribuido a una buena preservación de todo lo orgánico. Hoy en día trabajamos además, en contenedores especializados que tengan las mejores condiciones para la conservación y también para un trato ético y el respeto que merecen como personas. Además desde el año 2010 el MNHN ya no exhibe cuerpos humanos, hemos creado réplicas hiperrealistas, a partir de las tomografías y con ellas podemos seguir mostrando al público esta fascinante cultura en todas sus facetas”, puntualiza Silva. 

Cabe señalar que los museos que albergan momias chinchorro son el Museo Arqueológico Universidad de Tarapacá, San Miguel de Azapa, Museo Nacional de Historia Natural, Museo de Historia Natural de Valparaíso, Museo Precolombino y Museo Regional de Iquique; y todos ellos cuentan con las instalaciones adecuadas para el cuidado y protección de estos cuerpos momificados. 

Morro Camarones. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.
Morro Camarones. Créditos: ©Expediente de nominación a UNESCO Chinchorro, preparado por el Estado de Chile mediante la Universidad de Tarapacá.

Pese a lo anterior, cabe mencionar que los sitios arqueológicos atribuidos a la Cultura Chinchorro sí se han comenzado a ver afectados por diferentes agentes naturales y antrópicos. Como indica la arqueóloga de la Corporación Chinchorro Marka: “Los agentes del orden natural responden a procesos de cambio climático que alteran los parámetros ambientales que han mantenido los sitios conservados a lo largo de los años. En tanto, los parámetros antrópicos pueden deberse a intervenciones de crecimiento urbano y/o rural no regulado, que pueden alterar irreversiblemente los contextos. Afortunadamente, como Corporación Chinchorro Marka estamos trabajando en minimizar las intervenciones sin una planificación adecuada que vaya de la mano con la preservación de este patrimonio cultural”.

Lo cierto es que el cambio climático y el aumento de humedad en el desierto ha propiciado la proliferación de microbios, que degradan la piel de los cuerpos momificados, poniendo en peligro cientos de momias que aún permanecen bajo tierra sin descubrir, según un estudio divulgado por investigadores de la Universidad de Harvard.

Excavación arqueológica momias chinchorro. Créditos: ©Corporación Chinchorro Marka
Excavación arqueológica momias chinchorro. Créditos: ©Corporación Chinchorro Marka

El mayor riesgo del patrimonio arqueológico en general es la destrucción de los sitios. “En nuestra historia reciente, en especial durante la primera mitad del siglo XX, muchos sitios cementerios han sido saqueados, por personas que buscaban algo que vender o algún tesoro, esto lleva a la destrucción de los sitios arqueológicos y por ende a los cuerpos. Al mismo tiempo, el desarrollo urbano y económico en la ciudad de Arica e Iquique, en el caso Chinchorro, dañaron irreparablemente muchos sitios, no sólo en el pasado sino también en fechas más recientes”, finaliza Verónica Silva.

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