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Los increíbles bosques submarinos, ecosistemas clave para la vida bajo el agua

Naturaleza

Los increíbles bosques submarinos, ecosistemas clave para la vida bajo el agua

Así como en los ambientes terrestres, debajo de las olas existen grandes y frondosos bosques que son de suma relevancia para la biodiversidad marina. Hablamos de los bosques de algas,  uno de los ecosistemas más productivos y dinámicos de la tierra. Son verdaderos reservorios de vida, ya que sientan las bases para que otras especies, a su resguardo, se puedan desarrollar. Asimismo, son importantes barreras naturales que disminuyen la fuerza destructora de las olas, contribuyen a la fijación de carbono, producen materia orgánica y energía, mantienen la calidad del agua y estabilizan el sustrato marino. Cerca de un tercio de la superficie de macroalgas costeras se encuentra en Chile, no obstante, existe una dramática devastación de estos ecosistemas en el norte y centro del país, donde proliferan las denuncias por extracción ilegal y prácticas como el barreteo. Por otra parte, como consecuencia de la emergencia climática global, estos bosques submarinos podrían estar en riesgo en diversas partes del mundo. 

De seguro lo primero en lo que piensas cuando escuchas la palabra “bosque” es en un paisaje lleno de verde, con muchos árboles altos y frondosos, y el canto de las aves como música de fondo. Sin embargo, solo basta sumergirse en las frías aguas de nuestra costa para encontrarse con otro tipo de bosque igual de hermoso e importante. Hablamos de los bosques submarinos, frondosos bosques formados por macroalgas que, al igual que los bosques terrestres, realizan fotosíntesis y son unos increíbles reservorios de vida. No obstante su trabajo es poco conocido, quizás porque se esconden bajo el alero del mar.

Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic
Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic

Los bosques submarinos son ecosistemas dominados por grandes macroalgas pardas del Orden Laminariales, llamadas comúnmente huiros o “kelps”, en inglés, que crecen en las costas rocosas de mares templados-fríos de todos los continentes, a excepción de Antárctica. En Chile, pueden encontrarse prácticamente en toda la costa, desde Arica hasta Cabo de Hornos, con excepción de  playas y zonas muy arenosas. Existen varias condiciones que se tienen que presentar en las zonas costeras para que los bosques se puedan desarrollar, pero las más importantes son que posea un sustrato rocoso y  condiciones adecuadas de temperatura y de luz, ya que si bien podemos encontrar bosques de algas en gran parte de las zonas costeras rocosas costeras, la mayoría y los más frondosos están usualmente asociados a zonas intermareales de bajas temperaturas.

“Habitualmente los bosques de algas se encuentran en todos los sustratos que son rocos, no es sustratos arenosos. Y casi toda la costa chilena es muy rocosa, entonces en general es posible encontrarse con hartos bosques submarinos en toda la costa. Además, normalmente para que existan se necesita una temperatura templada a fría, por lo que los bosques de algas en Chile se dan muy bien porque las temperaturas del mar siempre están relativamente bajo los 15 – 16° grados. Se encuentran desde la zona intermareal, es decir bien a la orilla, hasta una profundidad que es variable dependiendo de distintas condiciones de luz y sustrato”, indica Alejandra Mora, doctora en Geografía y Medio Ambiente de la Universidad de Oxford y creadora del primer mapa de bosques submarinos.

Diferentes especies de algas pardas que forman bosques en chile y su distribución. Créditos: ©Erasmo Macaya | Laboratorio de Estudios Algales de la Universidad de Concepción (Algalab)
Diferentes especies de algas pardas que forman bosques en chile y su distribución. Créditos: ©Erasmo Macaya | Laboratorio de Estudios Algales de la Universidad de Concepción (Algalab)

Las algas que forman estos ecosistemas son principalmente Macrocystis pyrifera y Lessonia spp. las cuales van variando de acuerdo a la zona geográfica en la que nos encontremos. “Las especies que forman algas pardas en Chile son varias, pero en la zona centro-norte principalmente son los huiros: el huiro negro, el huiro palo y el huiro gigante -que también lo llaman calabacillo o sargazo- que diría que son las tres especies principales que forman bosques a lo largo del norte de Chile. Además, las que se extraen comercialmente son estas tres. En el sur, por otro lado, existen otras especies como el cochayuyo o el huiro común”, señala Erasmo Macaya, Doctor en Biología Marina, investigador del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile y director del Laboratorio de Estudios Algales de la Universidad de Concepción.

Estas algas tienen una forma similar a un árbol terrestre, con “raíces” (disco de fijación), tronco (estipe), y hojas (láminas), sin embargo estos pueden sobrepasar fácilmente los 70 metros de longitud, siendo el organismo marino más grande del mundo. Incluso, en el sur de nuestro país existen registros de huiros de 100 metros de largo.

Bosque de huiros. Créditos: ©Erasmo Macaya
Bosque de huiros. Créditos: ©Erasmo Macaya

Reservorios de la vida submarina

Gracias a su estructura tridimensional, los bosques submarinos proveen un hábitat único para los organismos marinos y son una fuente de estudio para entender diversos procesos ecológicos que en los últimos años han generado gran interés en la ciencia. Esto debido a que los bosques de algas pueden influir en los patrones oceanográficos costeros y proveer una variedad de servicios ecosistémicos.

Los bosques submarinos son especies “fundacionales”, es decir, sientan las bases para que otras especies, a su resguardo, se puedan desarrollar. Esto gracias a que atenúan la fuerza de las corrientes marinas y cambian el microclima de su entorno, favoreciendo un ambiente estable y tranquilo donde diviertes tipos de invertebrados y mamíferos encuentran protección y alimento.

“Son muchas las especies que viven, se alimentan y realizan sus actividades reproductivas en este tipo de bosque submarino. Hay tres conceptos sumamente importantes que describen la importancia de estos ecosistemas que son reclutamiento, refugio y alimentación. El reclutamiento se refiere a la reproducción principalmente. Por ejemplo, hay especies de importancia comercial como la centolla o el ostión, que realizan sus actividades reproductivas en estos bosques. Por otro lado, sirve de alimentación para muchas especies, hay muchos herbívoros que se alimentan de este tipo de bosques como los erizos y diferentes tipos de gasterópodos. Además, hay muchos organismos que se refugian en los bosques gracias a esta cualidad que tienen de ocupar tridimensionalmente la columna de agua, lo cual otorga muchos espacios de refugio”, agrega el Dr. (c) Mauricio Palacios, coordinador del Programa de Conservación Marina para Chile de Wildlife Conservation Society e investigador del Centro  de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile.

Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic
Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic

Por otro lado, el Dr. Erasmo Mayaca señala: “El alimento es importante porque no es solo es alimento directo, ósea no beneficia solo a los organismos que consumen las hojas del bosques, sino que muchos de estos bosques tienes altas tasas de crecimiento y lo que sucede es que muchas de sus hojas, de sus laminas, se van degradando y pasan a ser material orgánico articulado. Y eso se ha estudiado que tiene un rol muy importante en la alimentación de muchos organismos como por ejemplo choritos, y otras especies que van filtrando”.

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Así mismo, estos bosques juegan un rol clave para la economía local ya que generan un montón de servicios ecosistémicos que beneficia directamente a las comunidades costeras. Los huiros brindan un escenario beneficioso para la pesca ya que, al brindarle refugio a muchas especies, sustentan la pesquería de jaibas, langostas, erizos, moluscos y peces. Además, el cochayuyo y diversas especies de huiro son cosechados como fuente de alimento o para desarrollar productos químicos.

También, por otra parte, los bosques de algas son verdaderas barreras naturales que protegen las zonas costeras de las marejadas, y brindan un maravilloso espectáculo para todo aquel que tenga la oportunidad de bucear entre la majestuosidad de sus hojas.

Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic
Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic

Cabe destacar, igualmente, que  hoy estos ecosistemas son una pieza clave para resolver la crisis climática gracias a su actividad fotosintética. Por su velocidad de crecimiento – son las plantas que tienen más crecimiento en el mundo, con un promedio de 30 centímetros anuales -, las macroalgas cumplen una función muy relevante de secuestro y absorción de grandes cantidades de carbono inorgánico, funcionando como amortiguadores de la acidificación oceánica y ayudando a la adaptación de los ecosistemas marinos a los cambios climáticos. “El potencial de captura y de secuestro de carbono de estos grandes ecosistemas en la Patagonia puede generar un impacto gigantesco en términos de mitigación y adaptación del cambio climático y eso todavía no se conoce. Pero uno podría suponer que estamos frente a uno de los ecosistemas que capturan mayor cantidad de carbono en el planeta” agrega el Dr. Palacios.

Pese a lo anterior, por efectos del cambio climático y por la extracción desmedida para su consumo y comercialización, algunos zonas de bosques de algas se han visto extremadamente afectadas, presentando reducciones importantes de sus poblaciones e incluso, llegando a desaparecer.

Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic
Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic

El barreteo y la pesca desmedida, la principal amenaza

En diversas partes del mundo se han prendido las alertas respecto a la notoria disminución de los bosques de algas producto del cambio climático. Esto se debe principalmente al aumento de temperaturas y el incremento en la frecuencia de olas de calor, las cuales afectan directamente el metabolismo de las especies de macroalgas pardas, las cuales requieren de temperaturas frías para poder desarrollarse correctamente. “Por ejemplo, en Tasmania aproximadamente el 95%  de los bosques marinos de huiro ha desaparecido, y en otras zonas como Nueva Zelanda y en Estados Unidos, también se ha reportado que los bosques están desapareciendo por estas olas de calor. Entonces, a nivel global los bosques están siendo afectados por el cambio climático directamente”, indica Erasmo Macaya.

No obstante, en otros lugares del planeta estos ecosistemas están disminuyendo producto de la extracción desmedida de algas, y ese es precisamente lo que está sucediendo en la zona norte de Chile. Así lo señala el Dr. Mayaca: “En Chile gran parte de los bosques submarinos de la zona norte se están perdiendo producto de la extracción, más que por cambio climático hasta lo que sabemos hoy. Afortunadamente no tenemos todavía estas olas de calor o no han sido tan intensas como para que los bosques desaparezcan sino que la presión se ha dado principalmente por extracción.”

Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic
Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic

Actualmente, Chile es uno de los mayores exportadores de huiros a China, Japón y Francia. Y a pesar de que estas algas tienen prohibición de extracción, los bosques submarinos son explotados de forma ilegal en el norte de Chile, donde las poblaciones de Lessonia spp. están declinando rápidamente.

Según estipula la ley, estas algas solo se pueden recolectar cuando se desprenden del sustrato que habitan y llegan de forma natural en la orilla de la playa. Además de que algunas áreas específicas de la costa que poseen “planes de manejo” para su correcta recolección. Sin embargo, algunos pescadores incurren en malas prácticas y sacan las algas de raíz a través de un método llamado “barreteo”.

Este método consiste en que con una “barreta” o herramienta de metal, se despega el huiro completo desde el sustrato rocoso, lo que además de degradar el sustrato, remueve el alga y gran parte de la fauna asociada que encuentra refugio y tranquilidad en los discos del huiro.

Bosques de algas desde la altura. Créditos: ©Erasmo Macaya
Bosques de algas desde la altura. Créditos: ©Erasmo Macaya

“En Chile existen vedas y existe la prohibición de extracción de algas pardas, pero el problema es que una cosa es que exista la ley y otra es que se cumpla. Tenemos una alta incidencia de extracción ilegal, entonces probablemente ahí lo que hay que hacer es fortalecer la fiscalización. Pero por otro lado, también la educación es súper importante. Muchas personas no saben que hay bosques marinos y que son extremadamente importantes. De hecho, son uno de los ecosistemas más productivos a nivel mundial. Entonces es importante conocer las especies diferentes y en la medida en que tu mantienes conocimiento o sabes que existen estos ecosistemas, de alguna forma también puedes ayudar a protegerlos. Porque además, cada uno de los huiros tienen ciclos de vida distintos, distintos sistemas de crecimiento, entonces no da lo mismo extraer una alga en vez de otra o cortar en cualquier parte la planta”. Agrega el Dr. Erasmo Macaya.

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Debido a las malas prácticas como el barreteo, estas especies en el norte de Chile están teniendo serios problemas para volver a reproducirse. Es decir, los bosques submarinos en Chile no se están reforestando, perdiéndose una gran biodiversidad asociada a estos ecosistemas.

Bosques submarinos. Créditos: ©Erasmo Macaya
Bosques submarinos. Créditos: ©Erasmo Macaya

Una resilencia única en el mundo

En contraste con lo que sucede en el norte de Chile, la situación de los bosques submarinos en el sur es un panorama completamente diferente y es que en la Región de Magallanes existe un escenario favorable que no está ocurriendo en ninguna otra parte del mundo: los bosques se mantienen intactos hace más de 200 años.

Te preguntaras ¿Y por qué sucede eso?

La temperatura es un factor muy importante a considerar, y es que según los datos entregados por diversas investigaciones que se han realizado en el territorio, el rango térmico de las aguas australes no superó los 17 °C, lo que ha permitido que los bosques de macroalgas no se hayan visto afectados (hasta ahora) por el aumento de la temperatura del mar. “Tenemos que considerar que en Magallanes o en la Patagonia chilena es la zona donde se está perdiendo más masa de hielo glaciar a nivel mundial, y esto significa que se está aportando mucha agua fría al ecosistema, entonces, obviamente, esto ayuda a que estos bosques de algas se mantengan en el tiempo”, añade el Dr. Palacios.

Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic
Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic

Así mismo, los bosques de huiro también tienen la capacidad de adaptarse a la diversa geomorfología del hemisferio sur, lo que lo convierte en especies muy resilientes frente a diversos factores como el agua dulce y los sustratos que también traen consigo el derretimiento de los glaciares.

“Magallanes tiene los bosques más resilientes en los últimos 200 años, los cuales no han sido afectados por el cambio climático y son sumamente biodiversos. De hecho, podríamos decir que son más biodiversos que los grandes bosques catedrales de kelp en el hemisferio norte. Hay estudios y hay meta-análisis muy concretos que indican que, por ejemplo, las mismas especies de huiro que tenemos en Chile y están presente en el hemisferio norte, tienen alrededor de 280 especies relacionadas, y cerca del 36% de estas especies existen gracias a estos bosques. En el sur de Chile no hay estudios concretos pero se sabe que podríamos estar incluso superando las 300 especies relacionadas a este tipo de ecosistemas”, continua el Dr. Mauricio Palacios.

Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic
Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic

A pesar de lo anterior, existen diversos factores que atentan contra las poblaciones de huiro en el sur de nuestro país, tales como las industrias contaminantes y la salmonicultura. Como señala Alex Muñoz, director para América Latina de National Geographic Pristine Seas: “Los bosques de algas en el sur de Chile han sufrido impactos directos de la industria salmonera, entre ellos, la acumulación de basura como bolsas plásticas, redes y jaulas abandonadas, boyas, cabos, entre otros desechos industriales que se alojan por largo tiempo en estos ecosistemas prístinos y frágiles. Las salmoneras afectan de manera significativa la pureza de las aguas donde están los bosques de algas, llegando en muchos casos a perder todo su oxígeno y convertirse en verdaderas zonas muertas. Estas aguas que normalmente son muy limpias reciben de las salmoneras abundantes desechos orgánicos y químicos como antibióticos y antiparasitarios y otros productos altamente tóxicos para la vida marina”.

Por su parte, la Dra. Alejandra Mora pone énfasis en la falta de investigación y estudios que existen respecto al efecto que pueden producir las industrias contaminantes. “Sabemos por ejemplo que lugares de huiro que están cerca de quintero se están reproduciendo menos y están existiendo cada vez menos porque están muy estresados por la presencia de aguas calientes y metales que están presentes en el agua. Todos sabemos que es una zona saturada y los bosques están desapareciendo por eso pero no hay estudios concretos”, finaliza la creadora del y creadora del primer mapa de bosques submarinos.