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De Chile para el mundo: La nueva camiseta de la Roja se inspira en el desierto florido, uno de los fenómenos más extraordinarios del planeta
La nueva camiseta de visitante de la Selección Chilena, presentada por adidas, toma como inspiración el desierto florido —uno de los fenómenos naturales más extraordinarios del país— para construir un relato que cruza naturaleza, identidad y cultura. Desarrollada junto a Marca Chile, la iniciativa da forma a una prenda que trasciende lo deportivo y busca proyectar al mundo la riqueza natural y el paisaje único de Chile, convirtiéndose en un símbolo de territorio e identidad.
En un momento donde la identidad de los países ya no solo se construye desde lo político o lo económico, sino también desde sus paisajes, su biodiversidad y su cultura, y el deporte —y particularmente el fútbol— se ha consolidado como una de las vitrinas más potentes para proyectar esa identidad a escala global. En ese escenario, las camisetas oficiales han dejado de ser únicamente indumentaria técnica para transformarse en verdaderos símbolos: piezas que condensan historia, territorio y relato en un lenguaje visual capaz de trascender fronteras.

Bajo esa premisa, adidas presenta la nueva camiseta de visitante de la Selección Chilena, una propuesta que se aleja de lo meramente deportivo para instalarse como una declaración cultural. Inspirada en el desierto florido, uno de los fenómenos naturales más sorprendentes del planeta, esta indumentaria se construye a partir del concepto“De Chile para el mundo”, una invitación a entender el territorio no solo como paisaje, sino como origen de identidad y cultura.
Este fenómeno, que ocurre de manera excepcional en el norte de Chile cuando se dan condiciones climáticas específicas, representa una de las expresiones más notables de biodiversidad y resiliencia del paisaje nacional.


Por ello, inspirarse en el desierto florido busca poner en valor la riqueza natural del país y proyectarla globalmente a través del fútbol, convirtiendo la camiseta en una plataforma para contar una historia de territorio, naturaleza e identidad.
El desierto que florece: Una maravilla natural a escala global
Hablar del desierto florido es adentrarse en uno de los fenómenos naturales más sorprendentes y singulares del mundo. En pleno desierto de Atacama, el más árido del planeta, la vida permanece oculta durante años bajo la superficie, esperando el momento preciso para despertar, y cuando las lluvias invernales traen la humedad y las temperaturas adecuadas, lo que parecía un paisaje desolado se transforma en un estallido de color y vida.
Mantos de flores violetas, amarillas, blancas y azules irrumpen en la tierra árida, revelando un espectáculo inesperado y efímero. Cerca de 200 especies despiertan a la vida, muchas de ellas endémicas, como la garra de león (leontochir ovallei), que se encuentra en peligro crítico de extinción, la delicada pata de guanaco (cistanthe longiscapa), los azulillos (pasithea caerulea), las añañucas (rhodophiala bagnoldii) y los suspiros del mar (nolana paradoxa), cada una adaptada de manera única a la extrema aridez que caracteriza a este territorio.

Más allá de la belleza que deslumbra a los visitantes, el desierto florido despierta una delicada red de interacciones ecológicas que fomentan la vida en todos sus niveles. Las flores atraen polinizadores como abejas, mariposas y polillas, que aseguran la reproducción de las plantas y, al mismo tiempo, sirven de alimento para reptiles, aves y pequeños mamíferos.
La abundancia de semillas en el suelo también alimenta a aves, roedores y vaquitas del desierto, que a su vez sostiene a depredadores como zorros y pumas, mientras que especies mayores, como el guanaco, aprovechan la vegetación adicional para sobrevivir y reproducirse. Este fenómeno demuestra cómo la vida puede florecer en condiciones extremas y cómo, incluso en un entorno que parece inhóspito, cada elemento de la naturaleza cumple un papel vital en la cadena trófica.


En ese sentido, las especies que protagonizan el fenómeno han desarrollado estrategias sorprendentes para sobrevivir. Algunas almacenan agua en sus tejidos u hojas, otras captan la humedad de la camanchaca, y muchas presentan colores claros o estructuras cerosas y pilosas que reflejan la luz y reducen la pérdida de agua. Este conjunto de adaptaciones revela la resiliencia de la vida en el desierto, capaz de esperar años e incluso décadas bajo tierra para surgir con fuerza en el momento justo, recordándonos que la naturaleza siempre encuentra su manera de imponerse.
El desierto florido no solo es un espectáculo visual, sino un patrimonio natural que requiere cuidado y respeto. Cuidar estos espacios garantiza que la vida que surge en el desierto pueda continuar su ciclo, manteniendo un equilibrio que ha sostenido estas semillas durante miles de años y que convierte al desierto de Atacama en uno de los lugares más extraordinarios y frágiles del planeta.
Diseño, identidad y relato: una camiseta como símbolo cultural

Es precisamente esa idea —la resiliencia, la adaptación y la belleza inesperada— la que recoge la nueva camiseta de adidas. Inspirada en los colores y formas del desierto florido, la prenda no solo representa a un equipo, sino que busca conectar con el territorio chileno y su riqueza natural.
En ese sentido, a través de esta campaña, el desierto florido se transforma en un embajador natural, capaz de dar a conocer la singularidad del territorio chileno en escenarios internacionales.


Un aspecto especialmente relevante de esta iniciativa es la manera en que se abordó la producción audiovisual asociada a la campaña. Considerando la fragilidad del ecosistema del desierto florido, todas las grabaciones y registros se realizaron bajo estrictos protocolos de resguardo ambiental, asegurando que la presencia humana no generara impactos negativos en el entorno.
Este punto resulta clave si se considera que el fenómeno es altamente vulnerable. El tránsito de personas fuera de senderos habilitados, el ingreso de vehículos a zonas de floración o la extracción de especies pueden provocar daños significativos, afectando tanto a las plantas como al banco de semillas que permanece bajo el suelo.

En ese contexto, la protección del desierto florido se vuelve fundamental. Más allá de su valor escénico o turístico, se trata de un sistema delicado que depende de equilibrios muy finos. Acciones aparentemente menores, como pisar flores, dejar residuos o introducir mascotas, pueden tener consecuencias profundas en la fauna y flora, alterando dinámicas que han tardado miles de años en configurarse. Por eso, el llamado es observar sin intervenir, registrar sin extraer, y entender que la conservación de este fenómeno es responsabilidad de todos.



En definitiva, la nueva camiseta de la Selección Chilena propone una lectura distinta de lo que significa representar a un país. A través de la inspiración en el desierto florido, se instala una narrativa donde la naturaleza no es solo un telón de fondo, sino el eje central de la identidad. En un territorio marcado por contrastes geográficos y condiciones extremas, este fenómeno sintetiza una idea poderosa: que incluso en los entornos más áridos, la vida encuentra la forma de emerger.
Y es precisamente esa historia —la de un país que florece en el desierto— la que hoy se proyecta desde Chile hacia el mundo.

Tamara Núñez