Crédito: © Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro
Crédito: © Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro

Solo en 2019, el Jardín Botánico de Río de Janeiro recibió más de 554.485 visitantes de las 2,3 millones que visitaron la ciudad en ese año. La cifra es ilustrativa de cuán atractivo es este oasis natural si se toma en cuenta que, además, Río de Janeiro es la ciudad más popular de Brasil para los visitantes internacionales. No es casualidad entonces que en redes sociales sea posible encontrar cientos de miles de posts con la etiqueta #jardinbotanicorj o sus variantes, confirmando que este se erige como uno de los destinos predilectos de los turistas y visitantes de esta ciudad.

A las magníficas playas de Río, como Copacabana, hay que sumar —por supuesto— como grandes atractivos el Jardín Botánico, el Pan de Azúcar y el colosal bosque urbano localizado en pleno corazón de la ciudad, el Parque Nacional da Tijuca, conocido más comúnmente como la Floresta da Tijuca y que se encuentra a un paso del Jardín Botánico. El trío completa un sorprendente abanico de espacios, lugares, oferta turística que permite pasar del ajetreo, tráfico y la congestión propias de las grandes metrópolis a la paz, el silencio y la tranquilidad de la selva tropical, en apenas unos minutos.

Crédito: © Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro
Crédito: © Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro

Creado alrededor de 1808 con la llegada de la Familia Real Portuguesa a Brasil, el Jardín Botánico de Río de Janeiro ha experimentado enormes transformaciones a lo largo de décadas, insertándose en el paisaje de la urbe como un pulmón natural y un oasis de naturaleza que invita a la tranquilidad, a respirar aire puro, a caminar por sus senderos y contemplar sus sorpresas sin el ajetreo o ruido de una gran urbe.

La historia de este increíble espacio, conocido ahora como Jardín Botánico, se remonta a los inicios del siglo XIX cuando el monarca João VI, el Príncipe-Regente de Portugal se exilió a Brasil y estableció en Río de Janeiro la sede principal de la monarquía portuguesa. Fue João quien creó lo que en principio se conoció como Jardim de Aclimação (un jardín de aclimatación), con el objetivo de adaptar al clima tropical de la ciudad, las incontables especies traídas desde las Indias Orientales como la nuez moscada, la canela y la pimienta.

Crédito: © Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro.
Crédito: © Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro.

Muchas de las plantas iniciales que se usaron para la creación del Jardín Botánico Río de Janeiro, provenían de lugares tan exóticos y lejanos como las Islas Mauricio y de las Guayanas. Una de ellas, que se convertiría en emblema del jardín, es la conocida como Palmera Imperial o Palmera Real. Regalo de don Luiz de Abreu Vieira e Silva, fue el mismo Príncipe Don João quien la plantó y por eso se le dio ese nombre.

El Jardín Botánico de la ciudad de Río de Janeiro cuenta con 83 hectáreas de bosques y 54 hectáreas de zonas cultivadas, con al menos 16 grandes colecciones, que abarcan más de 22.789 mil plantas en colecciones vivas, 3.453 especies cultivadas. Es una de las mayores colecciones de plantas del mundo y ha recibido cientos de visitantes célebres en toda su historia, incluidos Albert Einstein y la Reina Isabel II de Inglaterra.

Crédito: © Crédito: © Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro
Crédito: © Crédito: © Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro

Declarado Patrimonio Histórico Nacional, el Jardín Botánico de Río de Janeiro es uno de los principales del mundo. Cuenta con más de 6.000 especies diferentes de plantas repartidas en diferentes espacios, como el dedicado a las plantas medicinales o el de las insectívoras. En 1991, la Unesco le otorgó la figura de Reserva de la Biosfera. Como reconocimiento a su importancia científica, fue rebautizado como Instituto de Pesquisas Jardim Botânico en 1998, quedando asignado al Ministério do Meio Ambiente. Finalmente, en 2002, quedó establecido como organismo autónomo, con administración y gestión propia.

Crédito: © Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro
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De acuerdo al sitio web del ahora denominado Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro, el Jardín posee 22.789 plantas en colecciones vivas y más de 3.453 especies cultivadas. Además, posee 16 colecciones, entre las que destacan un Orquideario, un Bromeliario, una muestra de plantas insectívoras, la colección de cactus más grande de Brasil, un jardín sensorial, un jardín exclusivo de la región amazónica y un jardín japonés.

El Jardín Botánico Río de Janeiro contiene una gran variedad de riquezas, no sólo naturales sino también históricas. El bromeliario posee una colección de más de 10 mil ejemplares de bromelias. Mientras que el Orquideario reúne más de 3.000 ejemplares de 600 especies diferentes de orquídeas. Hay también una enorme colección de plantas medicinales, con una gran variedad de plantas con propiedades curativas, situada en parte de las instalaciones de la antigua Fábrica de Pólvora.

Crédito: © Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro
Crédito: © Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro.

El Jardín, situado junto al bosque urbano del Parque Nacional Tijuca, completan una experiencia increíble que regalan al visitante toda la belleza y el contraste de encontrar un enclave natural, verdísimo, lleno de historia y además accesible que cuenta también sobre la ciudad, sus orígenes y el transitar hacia convertirse en una de las urbes más visitadas del mundo.

También ofrece diariamente visitas guiadas en español. También posee una pequeña laguna, parques, salas de exposiciones y hasta una galería de palmeras imperiales como acceso principal. Asimismo, el Café Botánica nos servirá como parada para reponer fuerzas. Se encuentra cerca de la laguna de Rodrigo de Freitas, atravesado por el río Dos Macacos, que desemboca en ella, y constituye unos de los principales pulmones de Río: actúa como lugar de esparcimiento y relax que invita a la lectura y al paseo como una vía de escape dentro de la bulliciosa Río. Y es, también, uno de los sitios más fotografiados por los turistas dentro de esta atracción.

Crédito: © Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro
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Otra de las partes más bonitas del recorrido es la que atraviesa la Aléia Barbosa Rodrigues llamada también Aléia das Palmeiras (hilera o Paseo de las Palmeras), franqueada por palmeras centenarias de más de 30 metros de altura y en cuya parte final se encuentra lo que un día fue la fachada de la Real Academia de Bellas Artes. La Academia funcionó hasta 1908 en la Plaza Tiradentes, en el centro histórico de Río, pero a principios del siglo XX el edificio fue demolido. La hermosa fachada de mármol en estilo neoclásico es lo único que quedó de la Academia de Bellas Artes y hoy forma parte del recorrido por el Jardín Botánico.

Crédito: © Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro
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El Jardín Botánico es de fácil acceso y los visitantes pueden llegar en Metro, autobús o bicicleta. Todas las líneas de autobús que pasan por el Jockey tienen parada en Rua Jardim Botânico N° 1008. Los usuarios del metro pueden tomar el bus de integración en la estación Botafogo y bajar en Rua Jardim Botânico. Para salir, el bus de integración se detiene en la parada de tribunas Jockey Clube, frente a la Plaza Santos Dumont. Para los que salen en Rua Pacheco Leão nº 101, el punto más cercano es en Rua Jardim Botânico N° 667. Además, en el Jardín Botánico hay  un servicio de alquiler de bicicletas Bike Rio.

*Con información de Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro, TripAdvisor, Stadista, RiodeJaneiro.es
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