Wildwood. Créditos: Laika

¿Cuánto tiempo le darías a tu sueño para que viera la luz?

La nueva película de LAIKA, el estudio de animación responsable de Coraline, llega a los cines chilenos este 29 de octubre. 

Detrás de sus personajes, escenarios y criaturas existe un trabajo colectivo que pone en valor la paciencia, la experimentación y la capacidad de sostener una visión artística durante años. 

Estuve con los creadores de la película en Portland, Oregón, recorriendo el estudio, quienes me contaron cada detalle de la película desde su gestión hasta la pantalla grande para que conozcas todo el behind the scene.

Wildwood. Créditos: Laika

La artesanía

Dieciséis fueron los años que transcurrieron para que Travis Knight, director de Wildwood, viera su proyecto llegar a ser visionado.

En el stop-motion, la forma en que el estudio hace sus películas, cada movimiento es el resultado de una sucesión de decisiones manuales. 

Un pequeño cambio en la posición de una marioneta, la caída de una tela o la expresión de un rostro puede determinar el resultado de una escena. Sabiendo eso, los distintos departamentos trabajan para que el material de una marioneta que no logra sostener algunos movimientos de animación deba probarse una y otra vez para buscar la mejor solución. 

Wildwood. Créditos: Laika

No es solo cine. Es un constante ensayo y error en el que la técnica está al servicio de una intención narrativa, que, en este caso, se convirtió finalmente, en 132 sets y 230 marionetas.

Así, diseñadores de escenarios, vestuaristas, escultores, animadores y artistas digitales trabajan de manera coordinada para dar vida al bosque de Wildwood y a sus protagonistas: Prue McKeel, interpretada por Peyton Elizabeth Lee, y su amigo Curtis, con la voz de Jacob Tremblay.

Wildwood. Créditos: Laika

El filme

Prue, una adolescente que cuestiona las decisiones de sus padres decide sacar a pasear a su hermano pequeño por Portland. En una plaza de juegos, mientras habla con Curtis, un compañero de colegio, una bandada de cuervos rapta al menor.

Para intentar salvarlo, ella y su amigo entran al bosque, que sus padres les tienen prohibido visitar, comenzando una aventura que combina una belleza visual —que permite entender el trabajo que hay detrás de cada fotograma— con una capa profunda de esperanza. Durante este viaje, los protagonistas se enfrentan a distintos desafíos: vencer miedos, sanar duelos que marcan la vida y, por sobre todo, encontrar esa convicción de sentirse parte de la sociedad.

Wildwood. Créditos: Laika

El detrás de escena

La historia transcurre en Portland, Oregón, Estados Unidos. En el mismo lugar se encuentran los estudios LAIKA, por lo que recorrer sus pasillos y conocer en detalle cada capa de esta película tiene un sentido especial.

Puedes ver una tienda de café, una librería conocida y parajes de la ciudad convertidos en maquetas que le dan vida a cada uno de sus delicados detalles. Se respira esa sensación y ese silencio de estar en medio de un bosque donde cada uno tiene un rol para hacer funcionar el ecosistema.

Son estudios llenos de animaciones y lugares inmóviles a ratos, pero vivos. Son como esos lugares que transportan, que te hacen soñar con un bosque encantado, pero a la vez, puedes ver cómo los creadores que, con movimientos minimalistas, se acercan a su objeto de estudio para darle vida, ya sea a través de su ropa, sus emociones o la animación.

En ese contexto, por ejemplo, los equipos que llevan a puerto la visión del director hicieron más de 140.000 caras para que las animaciones fueran capaces de transmitir distintas emociones. Algunos animales tuvieron ropas tejidas directamente a medida, mientras que un ensamble humano-animado hizo que esos ensayos que duraron años dieran frutos este 2026. Como resultado, batieron récords incluso antes de estrenarse, por ser la película más larga hecha con esta técnica en la historia del cine.

Por algo, también, el estudio se gana una certificación de empresa B. Entiende que parte sustancial del soporte de esta visión a largo plazo recae en la sostenibilidad de sus procesos, materiales y cuidado de sus productos. Eso lo cuenta parte del equipo, que cada vez debe ser más resistente para adaptarse a los largos periodos de construcción y producción de un filme de esta magnitud, realizado a 24 fotogramas por segundo.

En el contexto de su estreno en cines hablé con su realizador, Travis Knight, quien nos contó qué hacía en los momentos en que pensó que el proyecto no llegaría a su fin y mucho más. Puedes ver nuestra conversación en el inicio de esta nota.

Entrevista Travis Knight Créditos: Francisca Romero

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