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No solo los machos cantan: Un hallazgo en Galápagos reescribe el papel de las aves hembras
En las Islas Galápagos, Ecuador, investigadores documentaron que las hembras del canario María (Setophaga petechia aureola) no solo cantan, sino que lo hacen de forma frecuente, en solitario y en duetos, un comportamiento poco descrito en esta especie. El hallazgo se enmarca en un cambio más amplio en la biología evolutiva que cuestiona la visión tradicional de las hembras como participantes pasivas en la comunicación animal. Revisa todos los detalles en esta nota de Astrid Arellano, para Mongabay Latam.
En las Islas Galápagos, un hallazgo sobre los cantos de las aves comenzó casi por accidente. Un equipo de investigadores llegó dispuesto a estudiar a los emblemáticos pinzones de Darwin, pero una temporada inusualmente seca los dejó en silencio: sin lluvia, simplemente no cantaban. En cambio, otra especie común —el canario María (Setophaga petechia aureola)— seguía cantando sin descanso. Fue entonces cuando ocurrió lo inesperado: entre ese coro constante surgió un canto distinto, extraño, que nadie supo identificar al principio. No provenía de un macho, sino de una hembra.
La sorpresa creció al descubrir que no era un caso aislado: las hembras estaban por todas partes, cantando incluso durante horas en el mismo territorio. Intrigados por este comportamiento, los científicos decidieron investigar más a fondo. Lo que comenzó como una observación casual se transformó en un estudio publicado recientemente en la revista Animal Behaviour. La investigación describe por primera vez el canto de las hembras del canario María e intenta esclarecer sus funciones, aún desconocidas. Se trata de una conducta históricamente ignorada por la ciencia, en parte debido a una visión tradicional que las ha considerado actores pasivos frente a los machos.
“Nadie había descrito esto antes, a pesar de que las aves de Galápagos han sido estudiadas durante décadas; era un comportamiento que había pasado desapercibido”, explica a Mongabay Latam el biólogo Çağlar Akçay, profesor titular en la Universidad Anglia Ruskin, en Reino Unido. Parte de la razón, añade el especialista en comunicación animal, es que las hembras tienden a cantar más durante la temporada no reproductiva, cuando hay menos investigadores en campo: “No es que no estuviera ahí, es que nadie lo estaba observando”, agrega.
Más allá del hallazgo inicial, el estudio aporta un giro clave en la comprensión del canto de las aves: aunque durante décadas se asumió que estas vocalizaciones estaban ligadas principalmente a los machos —especialmente en contextos de defensa territorial o competencia—, las hembras del canario María cuentan otra historia.
“El modelo estándar del canto de las aves se centraba en los machos, donde una función común es la señal de agresión: los individuos cantan y se evalúan entre sí para evitar peleas. Es decir, escuchan el canto del oponente, analizan quién ganaría y evitan lesiones innecesarias”, explica el biólogo Alper Yelimlieş, investigador de la Universidad de Viena y autor principal del estudio.

El canario María, un ave inconfundible
El canario María es fácil de reconocer en las Islas Galápagos. Su intenso plumaje amarillo brillante lo convierte en el único pájaro de ese color en el archipiélago, con una distintiva gorra rojizo-café en la cabeza de los machos. Esta ave, considerada una subespecie endémica de las islas, habría llegado desde el continente hace menos de 300 000 años, manteniendo desde entonces escasas diferencias genéticas con sus parientes continentales.
Sin embargo, su presencia no es estática. Según datos de la Fundación Charles Darwin, en Santa Cruz, la única isla grande con monitoreo sistemático de aves terrestres, los registros de los últimos 15 años muestran fluctuaciones y disminuciones significativas en sus poblaciones, cambios que varían según el tipo de vegetación y que reflejan la dinámica —y fragilidad— de estos ecosistemas insulares. La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la ubica en la categoría de menor preocupación.
De hábitos activos, esta ave se alimenta principalmente de insectos y otros invertebrados que captura entre hojas o incluso en la zona intermareal, aunque también consume frutos y visita flores, por lo que podría actuar como polinizador. Durante la temporada cálida, entre diciembre y mayo, construye nidos en forma de copa donde pone de dos a tres huevos.

Su dieta insectívora lo hace vulnerable al uso de pesticidas y también se han registrado infecciones por parásitos como Plasmodium y exposición a Toxoplasma gondii, con efectos aún poco claros. Además, actúa como hospedero de la mosca vampiro (Philornis downsi), aunque no se tienen datos de mortalidad asociada. A esto se suma una amenaza cada vez más visible: es una de las aves más afectadas por atropellamientos en las islas.
“La suerte, quizás, es que no tenemos muchas carreteras en Galápagos y como es una especie que se puede encontrar en todo tipo de hábitat, hay muchos sitios donde se puede desarrollar con normalidad”, dice Birgit Fessl, investigadora principal y coordinadora del proyecto de Conservación de Aves Terrestres de la Fundación Charles Darwin, desde hace más de dos décadas. “Pero el atropellamiento sí es un problema y es una pena que pareciera que no se puede controlar”.

El misterio de los cantos
Para entender el papel del canto en las hembras, los investigadores llevaron a cabo experimentos de campo en la Isla Floreana durante distintas épocas del año: la temporada no reproductiva —entre junio y julio de 2023— y la reproductiva, entre enero y marzo de 2024. En varios puntos de la isla, identificaron territorios activos a partir del comportamiento de las parejas y sus sitios de canto.
El experimento consistió en simular la presencia de un intruso mediante la reproducción de cantos grabados de machos, hembras y duetos. Para ello, utilizaron grabaciones de alta calidad obtenidas previamente en la misma isla y las reprodujeron con una bocina colocada dentro del territorio de las aves. Cada prueba seguía una secuencia breve: un minuto de canto, un minuto de silencio y otro minuto de canto, mientras los investigadores registraban la reacción de las aves.

Al comparar las respuestas en distintas estaciones y frente a los diferentes tipos de canto, el equipo pudo evaluar cómo variaban la agresividad, el comportamiento vocal y la defensa del territorio tanto en machos como en hembras.
“Un aspecto importante es que ambos pueden tener funciones diferentes, ya que uno de ellos [el macho] no está coordinado y canta por su cuenta, mientras que en el otro [la hembra] hay una coordinación temporal”, explica Yelimlieş. “Prestan atención y completan el canto de sus compañeros, por lo que cantan justo después o sobreponiéndose a él”.
Ese tipo de coordinación se hace evidente en los duetos. En la mayoría de los casos, es el macho quien inicia el canto y la hembra responde, aunque a veces ocurre a la inversa. Esa respuesta no siempre es un canto completo: puede tratarse también de gorjeos simples.

“A veces la hembra no responde con canto, sino con vocalizaciones más simples, que probablemente cumplen la misma función de coordinación, porque tienden a hacerlo cuando están muy cerca el uno del otro; tenemos datos al respecto y estamos trabajando en ello”, explica Akçay. Y añade: “No tenemos certeza, pero cuando la hembra canta sola, podría estar haciendo algo distinto, como llamar a su pareja”.
Además, el canto —especialmente en forma de duetos— podría servir como una señal dirigida a la pareja durante la presencia de intrusos, ayudando a coordinar la defensa, mantener la cercanía o evitar respuestas agresivas mal dirigidas. También podría funcionar como una forma indirecta de marcar la propiedad del territorio y disuadir intentos de invasión.
Ante la falta de evidencia para las hipótesis más tradicionales, los autores plantean que el canto femenino en el canario María también podría estar relacionado con el mantenimiento del vínculo de pareja. En este escenario, los duetos ayudarían a mantenerse en contacto o a reforzar la estabilidad de la relación, aunque estas ideas aún están siendo evaluadas con nuevos datos de campo y experimentos en curso.

Investigar el canto desde una mirada feminista
Durante décadas, el estudio de la selección sexual se centró en los machos, mientras las hembras fueron vistas como figuras pasivas o secundarias. Esta perspectiva, hoy ampliamente cuestionada desde enfoques feministas en biología evolutiva, ha limitado la comprensión de su papel en la evolución de rasgos y comportamientos.
Según el equipo científico, con la incorporación de estas miradas críticas, las hembras comienzan a reconocerse como participantes activas en la selección sexual, mientras que el canto de las aves se ha convertido en un ejemplo clave de este cambio: lo que antes se interpretaba como una rareza ahora se entiende como un rasgo más extendido y evolutivamente relevante, aunque aún insuficientemente documentado.
“Cuando Sonia [Kleindorfer] me contó hace dos años que las hembras también están cantando, yo estaba haciendo un monitoreo de aves y dije: ‘¡Claro! Yo sabía que tenían un canto, pero para mí parecían más llamadas’, por eso el estudio resultó bastante interesante”, dice Fessl. “Yo sé también que hay mucha comunicación entre parejas y eso lo ignoramos porque es más difícil de estudiar. Ellos [los investigadores], para ver la reacción a un playback, tuvieron dos observadores —uno enfocándose en la reacción del macho y el otro en la hembra— y eso no es fácil”.

Por ello, las conclusiones llaman a observar a ambos sexos con el mismo nivel de atención, en distintos escenarios y estaciones, reconociendo que la historia del canto de las aves aún está lejos de estar completa.
“Incluso en los trópicos, donde sabemos que muchas hembras cantan, todavía hay muy pocos datos sobre por qué lo hacen”, concluye Yelimlieş. “En muchas especies, cuando uno revisa las guías de campo, simplemente se indica que ‘machos y hembras cantan’, y eso se da por hecho como canto femenino. Pero en realidad necesitamos estudios mucho más detallados sobre el canto de las hembras. En los últimos 20 años hemos avanzado y ahora sabemos que las hembras también cantan, y que esto es importante para la ecología de las aves. El siguiente paso es profundizar más para entender por qué lo hacen”.
REFERENCIA
Yelimlieş, A., Albán Morales, K., Akçay, Ç., Kleindorfer, S. (2026). Solo songs, duets and territory defence across seasons in female Galápagos yellow warblers, Setophaga petechia aureola. Animal Behaviour, 234.
*Imagen principal: hembra de canario María (Setophaga petechia aureola) en las Islas Galápagos. Foto: cortesía Alper Yelimlieş
*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.
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