En términos generales, las personas no tienen idea de dónde viene su ropa, de qué está hecha y el impacto que genera fabricarlas. Esta es la premisa que da el puntapié inicial al documental “El Monstruo en nuestro clóset” (The Monster in our Closet) de Patagonia Films y dirigido por Nicole Gormley y Kathryn Francis

Y no es menor, en vista que -según datos entregado en la pieza audiovisual- el 70% de todas nuestras prendas se compone de plástico. De hecho, no hay consciencia de la cantidad de plástico que hay en nuestros closet. Y por lo mismo, este documental se desarrolla bajo la campaña de “Why Plastic?”.

Detalles sobre campaña ¿Porqué plásticos? aquí.

“Los plásticos son esenciales para fabricar productos durables y de alto rendimiento. Pero también están acelerando la crisis ambiental, tanto por los combustibles fósiles que se usan para fabricarlos como por la contaminación que se acumula al tirar esas prendas”, explica Jesús Troncoso, Directora de Productos y Planificación de Patagonia Chile.

Así, el filme revela -a través de los ojos de una abogada, una reportera climática y un diseñador de Patagonia- el peligroso entramado que conecta a la industria del vestuario con las del petróleo y el gas, junto con mostrar lo que se puede hacer a nivel individual, empresarial y gubernamental para generar el cambio que nuestro planeta necesita.

Combustibles fósiles al abrir el clóset

Este trabajo audiovisual de Patagonia Films, recién estrenado globalmente, indica que nuestros clósets están llenos de combustibles fósiles. Esto porque las fibras plásticas (también conocidas como sintéticas) son -literalmente- los hilos que mantienen unida a la industria del vestuario con las del petróleo y el gas.

Y el camino es el siguiente: la mayoría de las fibras plásticas comienzan como petróleo crudo, el que se destila en químicos como el acetileno, los que luego se calientan y transforman en todo lo que usamos, desde botellas de plástico de un solo uso hasta las fibras de la ropa, como el tereftalato de polietileno(PET), o poliéster.

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En efecto, las Naciones Unidas estiman que el 60% de la ropa está hecha con estos tipos de plásticos. Y se proyecta que, para 2030, alcance el 73%. Pero el problema llega aún más lejos que el uso del petróleo como fuente de materia prima, puesto que quemar combustibles fósiles para crear materiales sintéticos contribuye a la creación de gases de efecto invernadero.

Otro dato importante es que menos del 10% del plástico en Estados Unidos se recicla en la actualidad, mientras que un 16% es incinerado. El resto se acumula en vertederos, liberando gases e impactando sobre los hábitats de la vida silvestre, poniendo al aire y el agua bajo amenaza.

Cabe preguntarse: ¿qué se puede hacer? “Dicho en simple, comprar menos y exigir más. Rechazar el concepto de la moda rápida (o fast fashion), comprar equipos durables y hechos responsablemente solo cuando lo necesites y -si es posible- comprar usado o reparar, para pasarlo a alguien más cuando ya no lo necesites”, sugiere Macarena Sánchez, Directora de Marketing & Enviro de Patagonia Chile.

Agrega que “el activismo no termina en tu clóset. Hay que preguntar a las marcas importantes de la industria qué están pensando en relación a su uso del plástico y qué harán para mitigarlo. ¿Cambiarán a fuentes con energías renovables? ¿Priorizarán los materiales reciclados? ¿Serán transparentes sobre su cadena de suministro y huella de carbono?”. Es todo un desafío.

El futuro de los plásticos en Patagonia: transformando la basura en ropa

Como no todo es discurso, las empresas y compañías dedicadas al mundo de la industria textil deben tomar decisiones y actuar en consecuencia. En este caso, la marca outdoor comenta que -durante el 2021- el 83% de sus fibras plásticas vinieron de fuentes recicladas.

“Nos enfocamos en reducir nuestra dependencia de plásticos vírgenes desde 1993, cuando comenzamos a hacer polars con botellas de plástico recicladas. Y hoy, estamos creando nuevos productos a partir de viejos plásticos, porque éstos mantienen la durabilidad en las prendas, ofreciendo factores técnicos fundamentales como impermeabilidad y absorción de humedad”, relata Troncoso.

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Y es inspirador, ya que con estas medidas, la marca outdoor fue la primera en fabricar productos para exteriores transformando la basura en ropa. “El objetivo es mantener los sintéticos sólo en prendas más durables y resistentes, para que se mantengan activos por más tiempo en tu clóset o en el de un amigo. Ese concepto de la circularidad es lo que nos impulsó a lanzar el programa Worn Wear, que ha creado una plataforma para reparar, reutilizar e intercambiar equipo viejo”.

Finalmente, esperan que para 2025, hagan al menos la mitad de sus materiales sintéticos usando flujos de desechos secundarios, es decir, materiales obtenidos de desechos textiles y plásticos en el océano, así como programas de recolección de botellas de regiones sin sistemas de manejo de residuos.

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