Un reciente estudio científico dio a conocer el descubrimiento de cuatro nuevas especies de plantas bulbosas en Chile central, pertenecientes a la tribu Gilliesieae, un grupo de flores poco conocidas y de distribución restringida en Sudamérica. El trabajo, publicado en la revista PhytoKeys, fue liderado por el curador del Herbario EIF, Nicolás García, junto a Paula Zúñiga-Acevedo y un equipo de jóvenes naturalistas de las regiones de O’Higgins y Valparaíso, y aporta nueva información clave sobre la diversidad vegetal del país.

Las especies descritas corresponden a dos nuevos integrantes del género MiersiaMiersia nahuelbutensis y Miersia subandina— y dos del género Gilliesia: Gilliesia reflexa y Gilliesia taguataguensis. Todas ellas presentan flores zigomorfas, es decir, con una simetría irregular, rasgo distintivo de esta tribu y poco común dentro de su familia botánica.

Gilliesia reflexa. Créditos: Vicente Matías Valdés Guzmán (@vicentevaldesguzmanphotography).
Gilliesia reflexa. Créditos: Vicente Matías Valdés Guzmán (@vicentevaldesguzmanphotography).
Miersia nahuelbutensis. Créditos: Vicente Matías Valdés Guzmán (@vicentevaldesguzmanphotography).
Miersia nahuelbutensis. Créditos: Vicente Matías Valdés Guzmán (@vicentevaldesguzmanphotography).

Tres de estas especies —M. subandina, G. reflexa y G. taguataguensisse distribuyen exclusivamente en la Región de O’Higgins, donde habitan ambientes específicos como laderas andinas, quebradas costeras y fragmentos de bosque esclerófilo. En contraste, Miersia nahuelbutensis amplía su distribución hacia el sur y ha sido registrada en sectores de la cordillera de Nahuelbuta, en las regiones del Biobío y La Araucanía, donde crece en el sotobosque de bosques dominados por robles.

«Son cuatro especies y cada una fue descubierta de manera independiente. Entonces, fue un proceso largo, de más de siete años. La primera que descubrí fue Miersia nahuelbutensis, la de Nahuelbuta. Yo la colecté una vez en el 2018 en un terreno, pero estaban un poco pasadas las flores, estaban como medio marchitas ya, entonces, no pude confirmar bien que era una especie diferente, pero quedé con la inquietud. Hasta el año del 2023, que me llegaron fotos. Me convencí de ir a buscarla de nuevo y ahí pude colectarla bien y fotografiarla», relata García.

Más allá de su valor científico, estas especies llaman la atención por su delicada situación de conservación. Evaluaciones preliminares indican que las cuatro enfrentan amenazas importantes, principalmente por la pérdida y degradación de su hábitat. Gilliesia reflexa es la más preocupante, ya que se encuentra restringida a un área extremadamente pequeña y ha sido categorizada como En Peligro Crítico. Las otras tres especies cumplen criterios para ser consideradas En Peligro, debido a su distribución limitada y a presiones como incendios forestales, cambios en el uso del suelo y actividades humanas.

El estudio también abordó la historia evolutiva de la tribu Gilliesieae, incorporando estas nuevas especies en análisis filogenéticos. A partir de estos resultados, los autores proponen adoptar una definición más amplia del género Gilliesia, integrando en él a otros géneros afines como Solaria, Gethyum y Ancrumia, lo que permitiría reflejar de mejor manera sus relaciones evolutivas.

Miersia subandina. Créditos: Vicente Matías Valdés Guzmán (@vicentevaldesguzmanphotography).
Miersia subandina. Créditos: Vicente Matías Valdés Guzmán (@vicentevaldesguzmanphotography).

En conjunto, estos hallazgos refuerzan la idea de que la biodiversidad de Chile central aún está lejos de ser completamente conocida. Incluso en zonas relativamente exploradas, siguen apareciendo especies nuevas para la ciencia, muchas de ellas con distribuciones muy acotadas y ya amenazadas, lo que subraya la urgencia de investigar y conservar estos ecosistemas únicos.

«Nos falta mucho por conocer, por descubrir de nuestra biodiversidad. Todo este trabajo, en el cual está enmarcada esta publicación, que es como la historia natural de nuestra biota, es un tipo de trabajo que está muy mal valorado. En el ámbito científico, en general, se da por sentado que ya se sabe todo. Hay poco financiamiento para este tipo de trabajo», señala García.

«Es una prueba de lo mucho que nos falta por conocer y descubrir. Hay que seguir explorando y seguramente vamos a seguir encontrando más especies nuevas, cuando visitemos lugares que hasta ahora no se han estudiado tanto», añade.

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