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Desde la selva costera del Chocó hasta la Amazonía: Una mirada fotográfica a animales emblemáticos del Ecuador
El fotógrafo chileno Humberto Castillo lleva 10 años viviendo en Ecuador, siendo un apasionado por retratar este biodiverso país. En esta galería, nos invita a conocer este destino a través de su fauna emblemática en el Chocó, los Andes tropicales y la Amazonía. Conoce su historia aquí.
La primera vez que el fotógrafo chileno Humberto Castillo visitó Ecuador fue en 2015. Como curioso turista, ansiaba conocer la selva tropical y sus paisajes, pero su acercamiento fue más allá: logró adentrarse a los altos Andes y ver al famoso volcán Cotopaxi en erupción.
«Mi primera visita a la Amazonía fue un verdadero shock. Es un lugar distinto a mi natal Araucanía. Lo que más me impresionó fue conocer a sus culturas indígenas y, sobre todo, la biodiversidad que observé», recuerda. Él, quien por ese entonces vivía en Coñaripe, estaba empezando a introducirse en la fotografía de fauna, en especial de aves. Con su primer teleobjetivo, empezó a darle más profesionalismo a lo que, hasta ese entonces, era un pasatiempo.

Ecuador fue clave en su avance profesional. Enamorado de su anterior visita, decidió volver, pero con maletas más grandes y la intención de probar suerte. «No estaba seguro de radicarme definitivamente, solo pensaba que serían unos meses y ver cómo me iba. Tras una intensa introducción a la selva amazónica y, viviendo mis primeros tiempos allá, me pude sustentar vendiendo fotografías digitales para lodges, impresas para decoración. Incluso fundé una marca de camisetas de animales salvajes para vender a los turistas», recuerda.
De esta forma, su estadía permanente se fue dando de forma natural. Lo que más lo ha retenido es la fotografía de fauna, la biodiversidad, la comida, la calidez de la gente y la «belleza sublime de sus paisajes naturales». Hoy, tras 10 años permanencia en este país, se dedica a promocionar sus destinos ideales para los amantes de la fauna silvestre. En esta galería, reúne alguno de los animales más emblemáticos del Ecuador, desde la selva costera del Chocó, pasando por los Andes tropicales hasta la Amazonía. Según él, es una «pequeña selección de grandes momentos junto a grandes especies de este megadiverso país».
—¿Cómo ha influido Ecuador en tu desarrollo como fotógrafo?
—Desde mis primeras fotos con las aves del sur de Chile hasta mis encuentros cercanos con osos de anteojos en los Andes tropicales ha habido una evolución enorme, y Ecuador ha sido mi escuela en todo sentido. Al estar contacto con tanta variedad y cantidad de especies, el entrenamiento se vuelve constante. Además en Ecuador aprendí otras ramas súper interesantes, como la macrofotografía de ranas y serpientes, que me fascina hasta el día de hoy.

—¿Qué fue lo primero que te impactó de la biodiversidad ecuatoriana?
—Voy a hablar de mi primer viaje a la selva amazónica. Lo primero que impacta a un chileno es el calor y la humedad constante. Incluso cuando llueve hace calor. Y justamente es esa estabilidad de condiciones lo que hace tan biodiversa a la Amazonía. Segundo fue el tamaño enorme de los insectos, definitivamente las salidas nocturnas eran mis favoritas cuando vivía en la selva. El exotismo de los animales bajo la oscuridad de la noche llama demasiado la atención. Por otro lado la variedad de aves súper coloridas y monos es una cosa que no se ve en latitudes australes

—¿Qué ecosistemas te interesan más fotografiar y por qué?
—En Ecuador mis dos ecosistemas favoritos son los Andes tropicales y la Amazonía. En los altos Andes (3500 a 4000 msnm) se puede fotografiar una variedad interesante de animales, como colibríes y rapaces nativas de esta región, pero sobre todo mamíferos grandes como venados de cola blanca y osos de anteojos, los cuales no me aburro de fotografiar. Esos páramos abiertos con cambios de luces durante el día me parecen sumamente atractivos. Y por otro lado, el frío y el viento presente hacen que me traslade a ratos a mi Chile natal.
Pero sin duda la Amazonía es mi ecosistema favorito. Esa inmensidad de selva salvaje repleta de árboles, ríos y animales es donde más me gusta ir de expedición. Cuando vas navegando en ríos serpenteantes no sabes que se te puede cruzar en cada curva. Esos bosques interminables albergan una variedad impresionante de especies que pueden sorprender al fotógrafo en cada instante. Siempre hay que estar preparado para lo que pueda aparecer, sobre todos en sitios con una alta biodiversidad como el Parque Nacional Yasuní.
Además, me gusta la Amazonía por tener lugares sumamente remotos, comunidades indígenas que se encuentran a más de 14 horas en canoa y donde te desconectas totalmente del mundo moderno y caótico. Es en esos sitios donde existe mayores probabilidades de ver animales grandes, raros y exóticos.

—¿Hay alguna escena o momento en particular que recuerdes como inolvidable?
—En 10 años en Ecuador hay dos momentos que jamás se me olvidarán: cuando conocí por primera vez un nido de águila harpía y cuando estuve frente a una anaconda de unos 6 metros. Ambas especies son impresionantes en todo sentido. Tamaño, belleza, nobleza y simbolismo.
Cuando conocí por primera vez a las harpías fue una emoción indescriptible. El tamaño de aquellas garras es lo que más impresiona. Y la elegancia de un superdepredador sin comparación en los cielos de América.
Por otro lado, estar junto a una de las serpientes más grandes del mundo fue una experiencia también inolvidable. Tener a ese colosal reptil amazónico frente a mi cámara es algo que se queda grabado en tu retina por siempre.

—Desde tu experiencia, ¿cuáles son las principales diferencias entre la biodiversidad de Ecuador y la de Chile? ¿Qué te ha sorprendido más al comparar ambos territorios?
—La biodiversidad de Ecuador, al ser de naturaleza tropical, es mucho más variada en especies. Por ejemplo si comparamos la cantidad de especies de aves. En Ecuador habitan más de tres veces la cantidad de especies que hay en Chile (1700 v/s 500 especies aprox.) y en un territorio casi tres veces más pequeño. Eso es lo que realmente sorprende, la cantidad de especies concentradas en áreas pequeñas.
Además llama mucho la atención el rápido cambio de paisaje y clima al cambiar de altitud. En tres horas viajando en vehiculo por carretera, podemos pasar de un clima gélido andino hasta un calor tropical húmedo en la Amazonía.

—¿Qué es lo que más te motiva hoy a seguir fotografiando la naturaleza en Ecuador?
—A pesar de que llevo una década en Ecuador, hay una cosa que siempre esta presente en toda expedición: la sorpresa. Ese sentimiento de no saber con qué te vas a encontrar siempre motiva a seguir saliendo a hacer fotos, incluso en los mismos sitios puedes ver especies distintas en cada visita.
Por otro lado, hay una búsqueda personal que me impulsa a visitar ciertas zonas remotas de la Amazonía una y otra vez: encontrar y fotografiar al esquivo jaguar. Este majestuoso felino es sumamente difícil de ver en Ecuador, y es la especie emblemática que me falta para comenzar la edición de un libro fotográfico sobre este megadiverso país.

—¿Sientes que este territorio cambió tu relación con la naturaleza?
—Totalmente. Vivir acá y trabajar en este apasionante rubro te hace relacionarte con mayor afecto con la naturaleza. A admirar los animales salvajes en libertad y enseñar a otras generaciones sobre la importancia de la conservación.

—¿Qué te gustaría que el público chileno comprenda sobre la biodiversidad ecuatoriana?
—La biodiversidad ecuatoriana es variada, abundante y exótica. Cuando he recibido chilenos no solo se van maravillados con la variedad de especies animales que ven, sino también con lo impredecible del clima tropical, la belleza de los paisajes y la diversidad de frutas que existen en el país.
Conocer la biodiversidad ecuatoriana es una experiencia integral. Y sobre todo para los amantes de la fotografía de fauna silvestre es un país que recomiendo muchísimo visitar.

*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.
Equipo LS