Sobre los 10 metros de un coihue, un verdadero espectáculo de la naturaleza toma todo el protagonismo. Como cada verano, en plena temporada de apareamiento, los ciervos volantes macho entran en modo pelea. Con sus grandes mandíbulas, que incluso pueden superar el largo de su cuerpo, pelean entre ellos. Se agarran y compiten hasta que uno cae árbol abajo. El ganador es el que se podrá reproducir. La hembra, mientras tanto, sube el árbol a su propio ritmo y espera. De mandíbula más pequeña, es quien luego deposita los huevos en la hojarasca del bosque. 

Reserva Nacional Lago Las Torres. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Lago Las Torres. Créditos: Benjamín Valenzuela

Ignacia Jory observa con fascinación la escena. Frente a ella, un grupo de cantabrias seguían con naturalidad su día, con peleas incluidas, en plena Reserva Nacional Lago Rosselot. Benjamín Valenzuela, mientras tanto, prepara su cámara y lente para registrar el momento. 

Ambos están ahí en el marco del proyecto “Electroruta: Reservas Nacionales de Chile”. En él, buscan recorrer las 49 reservas nacionales del país en menos de un año, con el objetivo de mostrar la importancia de estos lugares y su alternativa como destino para el turismo sostenible. En otras palabras, seguir promoviendo a las áreas protegidas de Chile, tras haber recorrido todos los parques nacionales del país. 

Reserva Nacional Coyhaique. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Coyhaique. Créditos: Benjamín Valenzuela

Para ello, empezaron desde el sur del mundo, en la Región de Magallanes, para llegar hasta la Región de Los Lagos. Hasta ese momento, el recorrido suma 14 reservas nacionales. Estas son una mezcla de impresionantes bosques de Nothofagus, fiordos y canales de difícil acceso, un clima cambiante que entrega sorpresas y los famosos ríos y lagos que han hecho tan famosa a la Patagonia chilena. Toda la aventura se puede seguir a través del canal de Youtube de Benjamín. 

Reserva Nacional Kawésqar 

Inmersa en un territorio clave para la cultura kawésqar, la Reserva Nacional Kawésqar comprende un paisaje de archipiélagos, bosques y mares protegidos en 2.628.429 hectáreas. Creada en 2019, esta área protegida se conforma por el espacio marítimo que antes incluía la ex Reserva Forestal Alacalufes. Protege aguas y da la posibilidad de ejercer actividades productivas a las comunidades locales. 

Reserva Nacional Kawésqar. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Kawésqar. Créditos: Benjamín Valenzuela

En plenas festividades de fin de año, este lugar fue el punto de partida para Benjamín e Ignacia, y entregó las primeras vistas de un paisaje que los acompañaría al resto del recorrido. Además de los glaciares, los bosques de coihues y cipreses marcan el territorio, donde también habitan una inmensidad de especies, como zorros, huemules, ballenas, focas leopardo, carpinteros o fiofíos.

La reserva se ubica al suroeste de Punta Arenas. Benjamín comenta que para llegar a ella es necesario contratar navegaciones que recorren sus canales interiores: “Lo hicimos a bordo de Skorpios. La única forma de visitar Kawésqar es con navegaciones particulares. Skorpios, Turismo 21 de Mayo o Solo Expediciones, que va al Parque Marino Francisco Coloane y pasa por la punta de la reserva. Ahí estuvimos cuatro días o cinco días”.

Reserva Nacional Laguna Parrillar 

En un día que no superó los 2 grados, Benjamín e Ignacia conocieron la Reserva Nacional Laguna Parrillar, de 18.414 hectáreas y creada en 1977. Se ubica a 52 kilómetros al sur de Punta Arenas.

Reserva Nacional Laguna Parrillar. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Laguna Parrillar. Créditos: Benjamín Valenzuela

“Esta reserva protege los recursos hídricos de la ciudad de Punta Arenas como reserva de agua. Tiene un sendero de 8 km ida y vuelta. Se puede acampar. Es muy buena para ir con familia y con niños, porque el sendero es muy plano y tranquilo. Se puede realizar pesca deportiva”, comenta el fotógrafo. 

Esta área recibe su nombre por la laguna Parrillar, que abastece de agua a la capital regional. Por otro lado, protege especies como las antes mencionadas en la RN Kawésqar. Asimismo, son característicos sus bosques nativos, prístinos, conformados por lengas, coihues de Magallanes o calafates, como también orquídeas, musgos y líquenes. 

Reserva Nacional Magallanes 

Ubicada en la península de Brunswick, la Reserva Nacional Magallanes, de 21.180 hectáreas, fue creada en 1932. Ofrece una vista panorámica a la cercana ciudad de Punta Arenas, al ubicarse a apenas 10 kilómetros de allí. También es posible ver el estrecho de Magallanes. 

Reserva Nacional Magallanes. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Magallanes. Créditos: Benjamín Valenzuela

Protege bosques de lenga y ñirre —lo que se volvería a repetir en muchas reservas más adelante— y recursos hídricos de la ciudad, que son turberas en las puntas de los cerros, que absorben agua en el invierno y después la botan en forma de ríos en el verano. Tuvimos encuentros bonitos con tucúqueres”, recuerda Benjamín. 

Está inmersa en hermosos bosques caducifolios de Magallanes, donde también es posible ver áreas de turberas y praderas. Habitan especies como patos juarjual, lechuzas blancas, zorros culpeo y pumas, entre otros.

Según explica Benjamín, en general, toda esta zona inicial del proyecto fue dura: “Nos tocó bien frío. Ese mes estuvo rudo, granizó también. En general, el inicio del proyecto estuvo complicado. Es adaptarse al ritmo de moverse constantemente. Ir temprano a las áreas protegidas y volver a editar. Pero ya nos acostumbramos, nos demoramos como un mes y medio. También mejoró el clima. Partimos muy seguros de que el clima iba a estar bueno y la Patagonia nos pegó una patada en la cara, con mucha lluvia, viento y frío. Las temperaturas, en un principio, no superaron los 12 grados”.

Reserva Nacional Katalalixar 

El viaje continuó a la Carretera Austral, para tomar una navegación de Puerto Natales a Puerto Yungay. El destino era Tortel para visitar la Reserva Nacional Katalalixar, de 675.500 hectáreas, emplazada entre el Campo de Hielo Norte y el Campo de Hielo Sur. Fue creada en 1984.

Reserva Nacional Katalalixar. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Katalalixar. Créditos: Benjamín Valenzuela

“Para conocer la reserva, tomamos una navegación privada, y fuimos a circunnavegar lo que fue el primer tercio de la reserva. Una particularidad de esta área protegida es que no hay salmoneras. En ese sentido, es una zona prístina, libre de contaminación, que también tiene aguas y tierras navegadas por los kawésqar”, comenta Benjamín.

La comunidad kawésqar busca recategorizar la reserva a parque nacional. Además, diversas expediciones submarinas han confirmado la presencia de más de 400 especies marinas. Por otro lado, en la parte terrestre, destaca el ciprés de las Guaitecas y diversos Nothofagus, además de otros clásicos patagones como el chucao o el huillín. “La parte por la que pasamos fue justo a la salida de los canales del agua del glaciar, está muy concentrado eso. En general, lo que más se observa es el ciprés de las Guaitecas, mantos grandes de esta especie”, finaliza Benjamín. 

Reserva Nacional Coyhaique

En Coyhaique, la pareja estuvo dos semanas para visitar tres reservas. La primera de ellas recibe el mismo nombre de la ciudad: Reserva Nacional Coyhaique, que protege 2.671 hectáreas y fue creada en 1948.

Reserva Nacional Coyhaique. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Coyhaique. Créditos: Benjamín Valenzuela

“Fue una grata sorpresa. Es muy bonita, está a 10 minutos de Coyhaique, a 3 kilómetros desde el límite urbano. Protege bosques antiguos de lenga y ñirre. Cuando se quemó la Patagonia, se quemó todo el faldón de esa zona. Entonces, al principio la reserva está llena de pino, porque en su minuto se plantó esa especie, y después, subiendo el cerro, como a 800 metros de desnivel, aparecen los Nothofagus”, comenta Benjamín, para agregar:



“La subida es dura. Cerro abajo se ve Coyhaique, hay mantos completos de ñirre. Son bosques muy bonitos, la reserva en particular es muy agradable para ir en familia. Tiene lagunas, a las que se puede llegar en auto y hacer un picnic. Si se quiere aventura, te puedes ir de trekking para arriba”.

Reserva Nacional Río Simpson

Al noroeste de Coyhaique, a pocos minutos del área urbana, se ubica la Reserva Nacional Río Simpson, la cual cubre una porción del río que lleva su nombre. En total, esta área protegida, creada en 1999, suma 41.621 hectáreas. Para Benjamín e Ignacia es un paraíso escondido en Coyhaique, ubicado entre la ciudad y Puerto Aysén. 

Reserva Nacional Río Simpson. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Río Simpson. Créditos: Benjamín Valenzuela

Ahí hay, por sobre todo, un bosque siempreverde, con especies predominantes como la tepa y el coihue, pero también otros tipos de árboles patagónicos como la lenga y el ñirre. Parte de esto se puede conocer en un sendero corto, de no más de cinco kilómetros, que va por el río, pasando por el bosque. 

Por otro lado, destaca por la presencia del huemul en el sector oriental.“Hay un cerro que se llama Cerro Huemules, donde hay una familia de 15 de ellos. Eso sí, abre cada dos semanas porque la CONAF toma turnos semanales”, comenta Benjamín. 

Por otro lado, esta reserva cuenta con algo único dentro de las australes: un museo interactivo, construido hace poco más de 15 años, con material educativo y en buen estado. Para Benjamín, “es un lugar muy moderno en comparación al resto de la infraestructura que tienen otras áreas protegidas. Sería muy bonito tener una infraestructura similar en otros lugares, con mucha información y materiales didácticos de la Carretera Austral. Van muchos colegios y escuelas de la zona para allá”. 

Reserva Nacional Trapananda

La Reserva Nacional Trapananda es distinta. Casi escondida entre lagos y bosques prístinos, esta área protegida se creó en 1992 y protege 2.305 hectáreas. De momento, se mantiene cerrada al ingreso de los visitantes. 

Reserva Nacional Trapananda. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Trapananda. Créditos: Benjamín Valenzuela

“Se protegen lengas y ñirres. Eso sí, alrededor hay forestales. Existe un camino público, entonces las forestales transitan por ahí constantemente. Tiene dos lagunas muy bonitas. Sin embargo, el camino está pésimo y se necesita 4×4 para transitar por la reserva. No tiene fecha de apertura”, explica Benjamín. 

Históricamente, ha sido un lugar altamente afectado por la intervención humana. Por otro lado, se han reportado sapitos de cuatro ojos, pumas, zorros y chingues, entre muchas otras especies. 

Reserva Nacional Las Guaitecas

Cientos de islas, canales, fiordos y bosques componen la Reserva Nacional Las Guaitecas, de 1.097.975 hectáreas y creada en 1938. Para llegar a ella, Benjamín e Ignacia volvieron a embarcarse en una navegación, con el objetivo de circunnavegar esta área protegida.

Reserva Nacional Las Guaitecas. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Las Guaitecas. Créditos: Benjamín Valenzuela

“Pasamos por el canal de Morales, famoso por el avistamiento de cetáceos. Vimos muchos delfines nariz de botella y mucha fauna marina. La reserva protege al ciprés de las Guaitecas. Sin embargo, una de las grandes problemáticas es que hay más de 300 concesiones salmoneras. Esta es una de las reservas más grandes de Chile. De ballenas solo vimos una ballena jorobada, pero no le pude sacar fotos. Tanto las Guaitecas como Katalalixar no pueden ser visitadas por el público. Por eso las visitamos de esta forma”, comenta Benjamín.

Para llegar, el punto de acercamiento fue Puerto Gaviota, un pueblo de no más de 50 personas dedicadas a la pesca. Allí se puede llegar en ferry desde Puerto Chacabuco o Puerto Aysén. “Las Guaitecas fue un territorio recorrido por los chonos, hay restos de su pasada, cementerios, etc. La misma isla Guamblin está justo afuera de Las Guaitecas. Por ahí en Puerto Cisnes también estaba la fiesta del Pescado Frito. Es algo que vale conocer en la Ruta de los Parques de la Patagonia”, concluye Benjamín. 

Reserva Nacional Lago Las Torres

En plena Carretera Austral, está la Reserva Nacional Lago Las Torres, de 16.516 hectáreas, creada en 1982. Está en el kilómetro 120 del camino longitudinal austral norte, entre Coyhaique y Lago Verde. Protege un bosque andino patagónico, albergando flora y fauna característica de la zona.

Reserva Nacional Lago Las Torres. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Lago Las Torres. Créditos: Benjamín Valenzuela

“Tiene este lago que se llama Lago Las Torres, justo al costado de Villa Amengual. Para la mayoría de la gente que pasa por la carretera austral es una parada obligatoria. Hay estacionamientos, también hay personas que se quedan en carpa, aunque no está recomendado por ser zona de derrumbe. Mucha gente en bicicleta también se queda ahí. Creo que el lago es apto para la pesca”, concluye sobre esta área protegida Benjamín. 

Reserva Nacional Lago Carlota

Cerca de la frontera trasandina, en plena pampa cordillerana, Benjamín e Ignacia llegaron a La Tapera, que sería la puerta de entrada a la Reserva Nacional Lago Carlota, que protege 18.060 hectáreas oficialmente. 

Reserva Nacional Lago Carlota. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Lago Carlota. Créditos: Benjamín Valenzuela

“El camino está en mal estado. Se ubica justo en la sección de pampa, llegando a Argentina. Uno sube y se transforma en pura lenga y ñirre. Casi todas las reservas de la zona protegen al ñirre. En cambio, las que son más marinas, protegen al ciprés de las Guaitecas. En la zona austral se protegen los Nothofagus, entonces en otoño deben ser muy bonitas. En el lago Carlota también se puede pescar, en muchas reservas se permite la pesca deportiva”, explica Benjamín. 

De esta forma, nuevamente, el protagonista es el bosque caducifolio de Aysén, ampliamente habitado por lengas, coihue de Magallanes y, en las partes más altas, ñirres. A este lejano lugar también llega a alimentarse el flamenco chileno. Lamentablemente, también hay especies introducidas que afectan el ecosistema, como jabalíes y el ciervo rojo. De momento, la reserva está cerrada al público. 

Reserva Nacional Lago Rosselot

La Reserva Nacional Lago Rosselot fue la última reserva que visitó la pareja en la Región de Aysén. Primero, se creó como parque nacional en 1968 y, luego, fue recategorizada como reserva en 1983. Protege 12.725 hectáreas.

Reserva Nacional Lago Rosselot. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Lago Rosselot. Créditos: Benjamín Valenzuela

“La verdad nos dio una buena sorpresa. Es bien entretenida, aunque no tiene que ver con el lago. La entrada de la reserva es en La Junta, el único acceso es un sendero de subida montañoso de 700 metros de nivel como 5 km con miradores bonitos al río Palena, Rosselot y al pueblo de La Junta”, comenta Benjamín. 

En medio de ese bosque patagónico, tuvieron un inesperado encuentro con cantabrias y sus peleas por reproducirse. A su alrededor había un sinnúmero de especies del bosque siempre verde, donde habitan especies como el coihue de Chiloé, Magallánico, canelo o notro, entre otros. 

Reserva Nacional Lago Palena

Como puerta de entrada a la Región de Los Lagos, la Reserva Nacional Lago Palena marca el paso de un territorio inhóspito de 49.391 hectáreas, creado en 1965. 

Reserva Nacional Lago Palena Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Lago Palena Créditos: Benjamín Valenzuela

Está a 30 kilómetros de Palena. Si se decide hacer el sendero a pie, la duración puede ser de entre 5 a 6 días. Sin embargo, los mismos locales, y la página de CONAF, recomiendan hacerla a caballo. Para Benjamín e Ignacia, el contacto era Don Leonel, un gaucho que hace el recorrido. 

“No nos convencía mucho la idea, pero era la forma de llegar rápido, sobre todo por las ventanas climáticas de la cordillera; puede nevar arriba y se pone complejo. No hay guardaparques de CONAF dentro de la reserva, pero sí un terreno de Carabineros, inserto en la reserva. Ahí uno se puede quedar en la carpa. Están ahí para resguardar la frontera con Argentina. En temporada estival van grupos de 5 carabineros a hacer labores patrias. Entonces, es una cabalgata de ocho horas ida y 7 de vuelta a caballo. A nosotros nos tocó nieve porque los días anteriores había habido una tormenta”, comenta Benjamín. 

En el lugar es posible ver especies como piches, quirquinchos, cuys chicos o vizcachas, además de guanacos o huemule, inmersos en un bosque de coihues de Magallanes, Ñirres y lengas. 

Pese a su belleza paisajística, Benjamín es enfático en recomendar ir con un guía, sobre todo si se decide ir a pie: “Es necesario ver el tiempo y tener en cuenta de que es un paso complicado, de terreno complejo y caminata dura. No se puede ir solo. Si trabajan un poco de infraestructura, podría ser perfectamente un parque nacional. Adentro hay dos refugios abandonados, llenos de basura y cayéndose a pedazos”.

Reserva Nacional Futaleufú

Lo que le siguió al lago Palena es uno de los lugares más apetecidos por los amantes de la aventura en la cordillera de Los Lagos, en cercanía a la carretera austral: Futaleufú y su reserva homónima, de 12.065 hectáreas. Su creación, en 1998, se hizo con el fin de la protección del ciprés de la cordillera, al ser este lugar su distribución más austral. Además, forma parte de la Reserva de la Biósfera Bosques Templados Lluviosos de Los Andes Australes. 

Reserva Nacional Lago Futaleufú. Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Lago Futaleufú. Benjamín Valenzuela

“La reserva limita con Argentina y el río pasa justo por fuera. La entrada es gratuita y es muy linda en términos escénicos: montañas grandes, bosques de ciprés y vistas panorámicas a los valles. En Futaleufú por sí mismo tiene muchas actividades y hay tres lagos grandes por ahí, muchos senderos lindos. Se le conoce principalmente por el tema rafting”, comenta Benjamín. 

La reserva tiene un sendero, llamado El Cóndor, de 5 kilómetros ida y vuelta, con un desnivel de 500 metros.

Reserva Nacional Llanquihue

Entrando en esta zona, empiezan a aparecer otros reyes del sur de Chile: los alerces, que adornan un paisaje marcado por volcanes. Y la Reserva Nacional Llanquihue, de 33.972 hectáreas y creada en 1912, es parte de las áreas que se encargan de su protección. 

Reserva Nacional Lago Llanquihue. Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Lago Llanquihue. Benjamín Valenzuela

Se ubica en la comuna de Puerto Montt, protegiendo especies como güiñas, pudúes, zorros y vizcachas, además de mañíos, coihues, lengas y ulmos, entre otros. Sin embargo, uno de sus grandes atractivos es el volcán Calbuco, que tuvo su última erupción en 2015. 

“La reserva se cerró hasta 2018, pero ya se puede hacer cumbre al volcán con tour operadores autorizados. Es gratuita. Es más bien bonita en términos paisajísticos, no nos tocó un buen clima entonces no logramos ni ver el volcán”, comenta Benjamín, cerrando con esta su lista de las reservas visitadas en el extremo sur de Chile. 

—En una entrevista pasada sobre este proyecto, comentaste que dentro de tus objetivos estaba mostrar estos lugares para promover el descongestionamiento de los parques nacionales. ¿Cómo lo ves, luego de haberlas visitado?

—Yo creo que el objetivo se va a seguir cumpliendo. Si bien hay varias cerradas y de difícil acceso en esta zona sur austral, bajo mi entendimiento hacia el norte hay mejor acceso. Yo diría que, en general, el 80% de las reservas tienen acceso al público, casetas, guardaparques y son gratuitas. Puede ser que las que estén cerradas por falta de recursos. En el sur son ⅔ de las reservas, y son cuatro las cerradas: Katalalixar, Guaitecas, lago Carlota y Trapananda. El resto se puede, en muchas eso sí son difíciles los accesos. Son lugares más extremos, hay islas y archipiélagos, cuyo fin es ser protegidos. Hay muchas para visita familiar, otras más entretenidas y muchas para ir por el día, cerca de poblados. 

Reserva Nacional Lago Rosselot. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Lago Rosselot. Créditos: Benjamín Valenzuela

—¿Cómo ha sido un poco la recepción de la gente del proyecto hasta el minuto?

—Es algo difícil de palpar, en verdad trataba de hacer como memoria el tema de los parques nacionales. Pero la primera tanda de parques nacionales que hicimos tampoco era tan llamativa, entre comillas, eran los parques norte, la gente no conecta tanto con eso. El proyecto de las reservas igual la gente lo ha visto, yo creo, quizás discutible, lo ha ido siguiendo, ha tenido buena recepción, al menos en las redes (…). Hay muchos comentarios de gracias por mostrar o mucha gente también como que dice no puedo ir a esos lugares por lo aislados que son, entonces los veo a través de ti. Eso al final es bueno para que la gente siga sintiendo ese orgullo de país y que siga educándose y entendiendo lo bonito que tenemos en Chile. Así también generar esa sensación de como qué bueno que esté protegido o si es que se necesitan como proteger más lugares como ese.

Reserva Nacional Lago Palena Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Lago Palena Créditos: Benjamín Valenzuela

—¿Quieres dejar algún mensaje final invitando a la gente a seguir esta parte del proyecto y lo que sigue?

—Sígannos para más aventuras. La idea va a ser seguir siendo mostrar Chile de una forma educativa y sostenible, para que así las futuras generaciones también puedan disfrutar de lugares como este y que sigan existiendo.

Reserva Nacional Coyhaique. Créditos: Benjamín Valenzuela
Reserva Nacional Coyhaique. Créditos: Benjamín Valenzuela
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