Ladera Sur El puma: ni tan solitario, ni tan territorial como se creía
El puma: ni tan solitario, ni tan territorial como se creía

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El puma: ni tan solitario, ni tan territorial como se creía

Nuestro colaborador invitado es Jérémie Goulevitch, quien nos comparte una espectacular galería de fotos de pumas capturada en el Parque Nacional Torres del Paine, donde fue testigo de un comportamiento poco usual y desconocido de estos grandes felinos. 

Al contrario de los leones, la mayoría de los felinos tales como tigres o leopardos no presentan una naturaleza social. Efectivamente los gatos son conocidos por su comportamiento solitario y su carácter territorial. De hecho, las hembras rechazan a sus cachorros una vez finalizado el proceso de enseñanza, el cual culmina cuando están en condiciones de valerse por sí mismos.

El puma no es la excepción, no obstante recientemente un grupo de investigadores lograron identificar unos comportamientos que cambian drásticamente el conocimiento que teníamos hasta ahora de este felino. Mark Elbroch, un científico americano quien está liderando un proyecto de investigación de largo plazo en el ecosistema del Parque Nacional Gran Teton para el Panthera Cougar Program, publicó en la revista Science Advances un artículo reportando una serie de comportamientos sociales registrados para el puma, lo cual dista bastante de lo conocido y esperado para un animal típicamente solitario.

©Jérémie Goulevitch
©Jérémie Goulevitch

Hasta el presente las interacciones conocidas para el puma se restringían al cortejo entre hembras y machos, o a conductas agresivas y territoriales para animales del mismo sexo. No obstante, su investigación exhibía evidencias sorpresivas para un carnívoro solitario, el cual presentó  estrategias sociales adaptativas más características de animales sociales, tolerancia hacia otros animales adultos, e incluso el aceptar compartir su carneo con otros individuos adultos.

Esas interacciones inusuales fueron nuevamente observadas en el hemisferio Sur por Nicolás Lagos y un equipo de documentalistas y biólogos nacionales y extranjeros en nuestro emblemático Parque Nacional Torres del Paine, esta vez, 12.000 kilómetros más el Sur de los registros de Elbroch. En varios meses el equipo fue testigo de conductas de tolerancia social, que incluían individuos adultos, subadultos y cachorros de distintas hembras. La interacción más impactante fue registrada alrededor de una presa compartida por 8 pumas distintos, los que en ocasiones se alimentaban por turnos, conducta publicada en la revista Cats News en el año 2017.

©Jérémie Goulevitch
©Jérémie Goulevitch

Con esa información en mente, nos lanzamos el invierno pasado con mis amigos fotógrafos Francisco Espíldora y Miguel Fuentealba en una expedición fotográfica invernal en Torres del Paine, con el fuerte deseo de volver con imágenes del gato en la nieve. Para ello nos quedamos acampando en el camping Pehoé bajo cero grados, ¡lo cual fue toda una aventura!

En nuestro segundo día de aventura fotográfica nos encontrábamos rastreando a una familia con 4 cachorros cerca de la laguna de los cisnes y del lago Nordenskjöld, en medio del famoso triángulo donde se concentran los avistamientos. Fue una verdadera experiencia rastrear los pumas en la pampa nevada; los caminos vehiculares y los senderos estaban cubiertos de huellas y hasta medio día sabíamos que estábamos cerca, pero sin éxito hasta el momento.

Nos encontramos con un cisne a la orilla de un lago y después de un par de fotos continuamos nuestro camino tras las huellas del gato de los Andes. A la vuelta, frustrados, extrañamente nos percatamos que no se encontraba el cisne –esta historia terminó en un triste desenlace, que puedes conocer aquí–. Empezamos a soñar y reírnos para liberar nuestra frustración, pensando que un puma se habría llevado al cisne, cuando se cruzó delante nuestro una hembra puma en el camino. Ella siguió tranquila caminando a pocos metros del camino hasta un enorme macho conocido como “el Oso Gris”, un hermoso animal, fuerte, claramente el macho dominante de esa parte del parque. Para nuestra sorpresa, éramos testigos de un avistamiento y comportamiento de cortejo, que más tarde pasó a transformarse en una siesta.

©Jérémie Goulevitch
©Jérémie Goulevitch

La siesta fue tan larga que decidimos irnos del lugar para seguir buscando a la deseada y famosa familia con cachorros, pero después de varias horas de rastreo sin resultado tomamos la decisión de volver hasta la pareja. ¡Quizás podríamos observar y registrar alguna cópula! Y allí estaban, un poco más bajo y cerca del camino.

©Jérémie Goulevitch
©Jérémie Goulevitch

Pero esa vez no estaban solos. Aparecieron primero un par de orejas arriba del cerrito, luego un segundo, un tercero y finalmente un cuarto. ¡Allí estaban los cuatro cachorros tan esperados! Primero se asomaron curiosos, por lo que nos alejamos a unos 200 metros para dejarles el espacio de bajar. Pero miedosos y pocos confiados, probablemente por la presencia del macho –el cual se percató de su presencia y exhibió un hermoso comportamiento de flehmen–, se devolvieron y desaparecieron atrás del filo del cerro.

©Jérémie Goulevitch
©Jérémie Goulevitch

Al acercarnos a la pareja para alcanzar a tomar las últimas fotos del día, descubrimos a una segunda hembra, escondida atrás de una mata negra al borde del camino con un carneo de cisne negro. No podíamos creerlo, eran 7 pumas reunidos: 4 cachorros, 2 hembras adultas y ese imponente macho, todos tolerándose y ¡sin exhibir agresividad entre ellos! Sin embargo, el espectáculo sólo había comenzado…

©Jérémie Goulevitch
©Jérémie Goulevitch

La segunda hembra, sorprendida, se paró y caminó rumbo hacia la pareja, sin que los pumas adultos presentasen comportamientos agresivos. Luego de unas miradas, la primera hembra bajó recto hacia nosotros, deteniéndose justo atrás de esa misma mata negra, para empezar a comer los restos del cisne. Fueron unos minutos increíbles en compañía de esa hembra, y en el silencio perfecto de ese mundo helado, podíamos escuchar los crujidos de los huesos al masticar la presa en medio de los clicks de nuestras cámaras. Por supuesto logramos fotos espectaculares, pero más allá de ese hermoso premio fotográfico, y como guinda de la torta, estábamos siendo testigos de esa famosa y escasa conducta social de pumas compartiendo en forma tolerante a una misma presa.

*Proteger nuestro patrimonio natural es tarea de todos. Respetemos la fauna silvestre, protejamos su hábitat natural y démosle el espacio que requieren, manteniendo una distancia prudente, sin hostigarla ni interviniendo en su ciclo biológico. El llamado de las autoridades es a no salir de los senderos establecidos en Áreas Protegidas y evitar caminar de noche.