Al momento de la confiscación, las ranas fueron encontradas deshidratadas, sin alimento y sin espacio para movilizarse. Crédito: © Serfor
Al momento de la confiscación, las ranas fueron encontradas deshidratadas, sin alimento y sin espacio para movilizarse. Crédito: © Serfor

La llamada de funcionarios de la Aduana peruana en Puno, al Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre tenía urgencia: Requerían de inmediato la presencia de expertos para lidiar con un cargamento inusual hallado en cajas de madera durante una inspección a un vehículo de transporte de una empresa de cargas. Dentro de las cajas habían 1.745 ranas gigantes del Lago Titicaca, una especie que ha sido considerada como en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

El procedimiento se ejecutó en el Puesto de Control de Cabanillas, en Puno, una ciudad costera de casi 150 mil habitantes en el borde del Lago Titicaca. Puno es también una ciudad fronteriza, dado que la soberanía sobre el Titicaca es compartida también con Bolivia. Los ejemplares de la rana gigante del Titicaca (telmatobius culeus) eran transportadas ilegalmente por la empresa JATSA hacia Lima y habían sido previamente registradas como truchas. Las cajas de madera estaban compartimentadas en al menos 10 partes, con ranuras

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Al momento de la confiscación, las ranas fueron encontradas deshidratadas, sin alimento y sin espacio para movilizarse. Tras la evaluación del estado de salud de los especímenes rescatados, los especialistas del Serfor determinaron que se encontraban en un buen estado de salud y decidieron que podrían ser liberados en su hábitat natural, siguiendo los protocolos establecidos para este fin. 

Las autoridades peruanas informaron que habían abierto un procedimiento a las personas vinculadas con el envío de los especímenes de fauna silvestre. La Legislación en este país establece multas y sanciones, que pueden incluir la cárcel, a los que incurran en delitos previstos en la la Ley N° 29763, Ley Forestal y de Fauna Silvestre, que puede incluir el transporte, extracción ilegal, tráfico y comercialización, entre otros, de fauna silvestre, causales que son considerados muy graves de acuerdo a la Ley.

Funcionarios y especialistas del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre durante la incautación de 1.745 ejemplares de Telmatobius culeus. Crédito: © Serfor
Funcionarios y especialistas del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre durante la incautación de 1.745 ejemplares de Telmatobius culeus. Crédito: © Serfor

Telmatobius culeus: Una especie endémica y amenazada por la caza para la gastronomía

La población de la rana gigante del Titicaca ha experimentado descensos dramáticos por causa de la caza. Crédito: © Petr Hamerník
La población de la rana gigante del Titicaca ha experimentado descensos dramáticos por causa de la caza. Crédito: © Petr Hamerník

La rana del Titicaca (Telmatobius culeus) es una especie endémica del lago Titicaca, es decir, solo habita en este lago altiplánico. Se estima que, en los últimos 15 años, su población disminuyó en un 80%, debido a la sobreexplotación para consumo como alimento, degradación de su hábitat y a la acción de especies invasoras, según se precisa en el Libro Rojo de la Fauna Silvestre Amenazada del Perú elaborado por Serfor.

Esta especie posee un cuerpo grande, cabeza redondeada, ancha y aplanada, tímpano oculto. Su principal característica es la piel, que es suave muy holgada en forma de un saco que cuelga en pliegues desprendidos. Posee un dorso es muy glandular que, cuando es cogida con la mano, secreta una mucosa muy pegajosa no irritante. La piel puede ser verrugosa sobre los costados. Su coloración varía desde el verde olivo claro y uniforme hasta muy oscuro, con diferentes diseños que pueden variar desde motas blancas o puntos que parecen gris. El largo del cuerpo alcanza hasta 14 centímetros y llegan a pesar hasta 150 gramos.

Su población ha experimentado una disminución masiva y dramática, principalmente por la caza de especímenes adultos para la venta de sus patas y su uso en la gastronomía, en la preparación de platillos conocidos como «ancas de rana». Tanto es así, que ahora está considerada como una especie amenazada, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

En 1994, se estimó que había alrededor de 75 millones de individuos en el lago Titicaca (Morawetz 1994 en Pacheco 1997), según indica la IUCN. Según las entrevistas realizadas por científicos en 2009, el 68% de los pescadores encuestados indicó que es más difícil encontrar ranas grandes ahora que antes, una indicación de que la proporción de individuos que alcanzan con éxito la edad adulta es baja, y el éxito en la supervivencia también parece ser menor. La información proporcionada por los pescadores locales sugiere que las poblaciones silvestres han disminuido tremendamente. En 2011 se estimó que había 575.000 individuos adultos por cada kilómetro cuadrado y 1.630.000 ejemplares juveniles por cada kilómetro cuadrado.

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