Los sapos y las ranas son anfibios que provienen del orden Anura ¿qué quiere decir esto? Que se introducen en este grupo por reunir ciertas características morfológicas similares, como por ejemplo, el hecho de no tener cola, pues an significa sin y ura, cola.

©Danel Solabarrieta/Flickr
©Danel Solabarrieta/Flickr

Es por esto que nos resulta a veces difícil distinguirlos y no sabemos qué tipo de animal tenemos enfrente. Aquí les compartimos unos cuantos datos que les servirán para distinguirlos:

©Golly Gforce/Flickr
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Mantela Baroni ©Charles J. Sharp
Mantela Baroni ©Charles J. Sharp

Chile contiene cerca de 63 especies de anfibios nativos, un número que si lo comparamos con  Argentina o Brasil no es muy alto, pero que sí tiene un elevado nivel de endemismo, ya que alrededor del 60% de las especies sólo habitan dentro del territorio nacional.

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Cabe destacar que nuestro país no está alejado a la realidad global de la pérdida de ecosistemas de estas especies, las cuales a causa de su fuerte dependencia de medios acuáticos, son un grupo súper sensible frente a cambios o variaciones dentro de su hábitat.

De acuerdo al Reglamento para la Clasificación de Especies según Estado de Conservación que administra el Ministerio del Medio Ambiente, un 57% de las especies nativas de anfibios han sido calificadas como amenazadas dentro de las categorías de En Peligro Crítico, En Peligro o Vulnerable.

Rana del Loa ©Claudio Soto
Rana del Loa ©Claudio Soto

Desde el punto de vista ecológico, los anfibios juegan un rol muy importante en los ecosistemas ya que controlan el número de los insectos, sirven de aliento para otros animales, incrementan la dinámica de sedimentos en los cuerpos de agua y generan un vínculo de materia y energía entre ambientes acuáticos y terrestres.

Fuente, Anfibios de Chile, un desafío para la conservación.

 

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