Semanas atrás fuimos testigos de una de las votaciones más importantes en la historia de nuestro país. La creación de una nueva Carta Magna turbó las aguas de una política prescrita para abrir paso a nuevas voces en busca de una representatividad paritaria, plurinacional, con personas de la comunidad LGBT+ y constituyentes electos que provienen de luchas socioambientales y territoriales como también de personas ligadas al mundo político tradicional, de la televisión e independientes, entre otros. Dejando atrás los vestigios de un engranaje que algunos han tildado de deficiente, ante el fulgor de un álgido octubre el año 2019.

© Rodrigo Ferrari
© Rodrigo Ferrari

Aunque este nuevo camino abre muchas posibilidades, existe incertidumbre respecto a este proceso y dudas sobre su materialización. ¿Cómo comenzamos a preparar el camino para una Constitución ecológica? ¿Existirán principios, derechos básicos para términos como la justicia ambiental? ¿Podríamos contribuir a desacelerar el cambio climático? ¿Se considerará a la naturaleza como sujeto de derechos, al igual que los animales? ¿Lograremos una constitución ecocentrista? Estas son algunas de las preguntas que debemos plantearnos para encaminar este importante proceso.

© Rodrigo Ferrari
© Rodrigo Ferrari

En la siguiente infografía podrás encontrar los resultados generales, calculados en base a las propuestas de los diversos candidatos constituyentes electos el pasado 15 y 16 de mayo.

Cuando hablamos de un nuevo modelo de desarrollo (social, político y económico), se contempla desde una industrialización sustentable a una limitación sobre la privatización de los derechos naturales. Y estos son los puntos comunes de aquello:

  • Establecimiento de las bases de un régimen de bienes naturales nacionales
  • Defensoría Pública de la Naturaleza y agencias independientes que velen por la evaluación de proyectos y fiscalización en materia ambiental
  • Economía circular y local
  • Turismo con identidad y patrimonio en valor
  • Control del Estado a las actividades económicas consideradas como monopolios naturales (transporte, servicios básicos, telecomunicaciones, energía)
  • Limitar o prohibir la privatización de los recursos naturales (todos los bienes comunes naturales como cobre, litio, agua, etc.)
  • Derecho a un desarrollo sostenible / Industrialización sustentable
  • Mayor inversión en ciencia e investigación
  • Reconocimiento del derecho soberano, y en igualdad de condiciones a gozar del acceso y la protección de los bienes naturales y los socialmente producidos.
©Guy Wenborne
©Guy Wenborne

Sobre el derecho humano al agua, resultó ser una de las propuestas más transversales. Hay acuerdo en que el agua, debiese ser constitucionalmente caracterizado como un bien nacional de uso público, un derecho humano y un derecho social garantizado por el Estado, buscando impedir su sobreexplotación por agentes internos y externos.

Otra de las propuestas es la gestión integrada de cuencas, la cual busca administrar el agua que integra la relación de interdependencia con los elementos naturales circundantes como la flora y la fauna. También se habla de la recuperación de zonas erosionadas; la prohibición de la deforestación y de otras acciones nocivas o dañinas sobre las cuencas (como la contaminación de acuíferos).

© Marcos Tobar / Pisagua sumergido.
© Marcos Tobar / Pisagua sumergido.

En términos alimentarios la propuesta común habla sobre la soberanía alimenticia, referida al derecho de los pueblos a contar con acceso a alimentos nutritivos y culturalmente apropiados, producidos a través de métodos sostenibles y saludables.

Entre otras propuestas se encuentran las siguientes: la agroecología, referida a una ciencia interdisciplinaria entre el saber local con el científico, desde una visión tradicional e indígena, la cual vele por técnicas armoniosas con la naturaleza.

Se menciona el resguardo de la semilla tradicional, el cual consiste en reconocer diversas prácticas de cultivo, producción, conservación, custodia y recuperación de semillas tradicionales, incluyendo variedades nativas, pero también aquellas criollas ligadas a un proceso agrícola local, un mejoramiento genético en cultivo campesino o ancestral, y a una tradición familiar comunitaria con el fin de contar con una alimentación sana. También se propone la protección de los suelos y el derecho a alimentación sana per se.

Agricultura orgánica regenerativa ©Hashim Badani
Agricultura orgánica regenerativa ©Hashim Badani

En torno a la matriz energética, las propuestas colindan en un cambio al modelo antiguo, donde la sustentabilidad de los recursos sea prioridad ante el extractivismo extremo y velar por la eficiencia energética. Entre las propuestas encontramos:

  • Reconocimiento de la crisis climática: obligación del estado de cumplir con metas de mitigación en un entorno de transición justa y de propiciar la adaptación desde los territorios.
  • Cuotas de extracción
  • Fiscalización en materia ambiental
  • Energías limpias y renovables
  • Desincentivar el uso de combustibles fósiles / Mayor innovación en materias de transporte
  • Término a las llamadas “zonas de sacrificio”
  • Enfoque ecosistémico a la planificación territorial desde el sector energético
Fuga de carbón, enero de 2017 ©Gregor Stipicic
Fuga de carbón, enero de 2017 ©Gregor Stipicic

El buen vivir (Sumak Kawsay o Küme Mongen) y la justicia socioambiental significan la dignificación de la vida, desde una cosmovisión plurinacional hasta el derecho a la vida en un ambiente sano libre de contaminación y ecológicamente equilibrado, incorporando los principios de protección ambiental, justicia ambiental e intergeneracional.

Sumak Kawsay definido por el pueblo kiwchwa o en mapudungún Küme Mongen basado en el principio de dualidad/ transgresión. Significan el buen vivir y es el resultado de miles de años de sabiduría aplicada que busca la armonía de la persona consigo misma, con los demás y con la naturaleza.

El pueblo mapuche ofrece una alternativa al desarrollo desde una perspectiva de “sostenibilidad con identidad”, una alternativa guiada por principios de equilibrio y armonía humana con el medio ambiente, desplazando así los supuestos occidentales sobre el medio ambiente visto en términos de las “necesidades del hombre”. Estas son las propuestas más reconocidas:

  • Buen Vivir (Sumak Kawsay o Küme Mongen)
  • Derecho a la vida en un ambiente sano libre de contaminación
  • Acceso a la información ambiental y la participación con grados de vinculación
  • Reconocimiento de la vinculación de los pueblos originarios con la naturaleza como elemento estructurante de la cosmovisión (un modelo que permita coordinar las miradas plurales y resolver las tensiones que puedan ocasionarse en materia de explotación y gestión de recursos naturales)
  • Derecho de acceso a los bienes comunes con el fin de alcanzar los estándares de derechos humanos mínimos
  • Principio de intergeneracionalidad (velar por el derecho de las futuras generaciones a acceder a un medio ambiente sano)
  • Educación en materias medioambientales
©Rodrigo de los Reyes Recabarren
©Rodrigo de los Reyes Recabarren

Sobre el trato y concepción de la naturaleza; desde una Constitución ecocentrista a la cosmovisión plurinacional, la idea basal trata de una transición de un paradigma antropocéntrico a una estructura ecológica y una visión orgánica del valor intrínseco del medio ambiente: donde sea prioridad el derecho de la naturaleza y contar con entes fiscalizadores, tanto para su protección, recuperación y trato, incluyendo a la vida animal. Las propuestas generales son las siguientes.

  • Ecocentrismo
  • Naturaleza como sujeto de derecho
  • Derechos de la naturaleza en la visión de los pueblos originarios / plurinacionalidad (ontología y cosmovisión mapuche)
  • Conservación, protección y regeneración de áreas naturales y ecosistemas
  • Animales como sujetos de derechos
  • Creación de un organismo dedicado a velar por el bienestar animal que fiscalice el cumplimiento de éstas
Lagunillas ©Magdalena Rubio
Lagunillas ©Magdalena Rubio

A continuación un resumen de las cifras tomadas para la realización de este catastro, toda la información fue recabada desde las propuestas oficiales de los 155 constituyentes previo a las elecciones. En consideración de esto, cabe destacar que existen otras propuestas en profundidad que no fueron tomadas en este artículo por razones de optimización informativa, por lo tanto aquellos que no mencionaron ciertas temáticas en sus propuestas oficiales no significa que estén en desacuerdo en estricto rigor. Los conceptos desarrollados son una generalización de lo escrito por quienes redactarán la nueva Constitución.

 

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