Ladera Sur Y tu campo de flores bordado…
Y tu campo de flores bordado…

Naturaleza

Y tu campo de flores bordado…

No es Holanda, es la ruta internacional 215 en el tramo que une Osorno y Puyehue, en la región de Los Lagos, sector donde se puede apreciar el cultivo de bulbos de tulipanes. No sólo es un impresionante paisaje de saturados y ordenados colores, sino que además este fenómeno se lleva a cabo desde hace más de 10 años en la zona.

©Francisco Croxatto
©Francisco Croxatto

Este género (Tulipas) y sus más de 150 especies y variaciones, proviene de oriente medio, donde se usaban como plantas ornamentales desde principios del siglo XI y desde donde se expandieron posteriormente hasta el norte de Europa, entre los siglos XV al XVIII, convirtiéndose en la flor símbolo de los países bajos. La devoción por estas flores alcanzó tal nivel que en un momento en que no hubo suficientes bulbos en el mercado para satisfacer la demanda existente, se vendían notas de crédito a altísimos precios y no bulbos, constituyéndose como uno de los primeros fenómenos de especulación financiera, lo que produjo una burbuja económica y con esto una crisis económica (1). Y todo por los tulipanes, quienes fueran protagonistas  de cuadros y festivales.

©Francisco Croxatto
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Y entonces, ¿Qué hacen aquí, tan lejos de su hogar? Pues lo mismo, estos australes tulipanes abastecen desde el hemisferio sur el incansable mercado de flores nórdico; no por nada han llamado a Holanda “la floristería del mundo”, aunque no sean los mayores productores, son los mayores consumidores. Mientras allá se aproxima el invierno, nuestra primavera produce bulbos de tulipán para exportar. Y he ahí lo más increíble. Todas esas flores que pintan el paisaje por unos pocos días, serán cortadas sin pena ni gloria, pues lo que se exporta no es la flor si no que el bulbo. Su destino más optimista es el compostaje.

©Francisco Croxatto
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Las plantas se dejan florecer para determinar que lo que se va a cosechar corresponde a las variedades correctas. Una vez que las plantas, de un determinado cuartel muestran su color, deben decapitarlas porque la flor le quita fuerza al bulbo, el que debe lograr un buen calibre para ser comercializado en el mercado y dar una buena vara a quien la compre en la temporada siguiente.

©Francisco Croxatto
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El mercado de tulipanes se divide en dos: la primera es la producción de flor cortada, es decir, la que se vende en las florerías, y la de bulbos secos. La segunda es la que abastece la producción de tulipanes en parques y jardines, además de abastecer el mercado de flor cortada.

En el sur de Chile, las ricas condiciones del suelo, clima y fitosanitarias, han dado buen resultado en el mercado de exportación, particularmente por la mencionada ventaja de encontrarse en la estación opuesta. Lamentablemente, sólo queda en mercado, y pese a ser un maravilloso espectáculo,  hay que verlo desde la carretera, o ingresar por predios aledaños, lo que podría traer, con justa razón, la molestia de más de algún “vecino”.

©Francisco Croxatto
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Sería deseable poder conocer más de cerca este fenómeno, el cual de seguro debe tener precauciones y delicadezas que por el momento mantienen alejado a los atónitos viajeros, que por estos días se bajan de sus autos a tomar fotos.

Así como en Europa existen festivales dedicados a estas flores, debemos buscar maneras de incorporar estos fenómenos a lo circuitos culturales, educativos, o turísticos. Pero incluso antes que eso, sería necesario descubrir cuáles son nuestras propias especies dignas de admiración y celebración.  Si no puede ir al sur, ni menos a Holanda, diríjase a la pre cordillera en octubre y noviembre, y maravíllese con la floración de diversas especies que tienen mucho,  mucho que ofrecer.

(1) Dash, M. 1999. Tulipomania: The Story of the World’s Most Coveted Flower and the Extraordinary Passions It Aroused

Fotos tomadas en Puerto Varas