Chile es, por esencia, un país marítimo. Aunque muchas veces pensamos su geografía desde la cordillera o el desierto, el océano Pacífico ha sido históricamente uno de los grandes articuladores del territorio. Con más de 4.300 kilómetros de costa en línea recta —una cifra que aumenta de forma exponencial si se consideran bahías, caletas, golfos e islas—, el borde costero chileno es uno de los más extensos y diversos del planeta.

En el norte del país, esta relación entre tierra y mar adquiere una identidad propia. Aquí, el desierto más árido del mundo se encuentra con playas de arenas claras y aguas sorprendentemente templadas, creando paisajes únicos donde la vida se abre paso en condiciones extremas. No es casualidad que muchas de estas playas se hayan mantenido durante décadas como secretos bien guardados, frecuentadas principalmente por comunidades locales y viajeros atentos.

Además de su valor escénico, los ecosistemas marinos y costeros cumplen con un rol fundamental para la vida humana. A nivel global, los océanos cubren cerca del 72% de la superficie del planeta y son clave para regular el clima, producir oxígeno y sostener economías locales. En Chile, casi un cuarto de la población vive en comunas costeras, y miles de personas dependen directamente de actividades ligadas al mar, desde la pesca artesanal hasta el turismo.

Playa Los Turcos. Créditos (CC BY): Francisca Ibáñez (@maara_cl).
Playa Los Turcos, en Caleta Barranquilla, al sur de Caldera en la Región de Atacama, Chile. Créditos (CC BY): Francisca Ibáñez (@maara_cl).
Reserva Marina Isla Chañaral. Créditos (CC BY): Bernardo Iparraguirre Venegas (@buzoipa).
Reserva Marina Isla Chañaral. Créditos (CC BY): Bernardo Iparraguirre Venegas (@buzoipa).

«Yo estoy en Chañaral de Aceituno, y es una zona tremendamente rica en vida, en general. Tenemos estas islas que están acá al frente, que son parte del Archipiélago de Humboldt. Desde costa tú perfectamente puedes ver ballenas. Hoy día estaba mirando aquí en la orilla y se ven soplos de ballena por todo el horizonte. En este momento hay un elefante marino en Punta de Choros. También, las costas de esta zona son muy buenas para pescar, para a quien le guste practicar la pesca obviamente de manera responsable. Hay playas muy lindas para ir a echarse también. Son costas que no han sido mayormente intervenidas, y eso permite que la naturaleza en estos lugares se manifieste aún más que en otros lados», afirma Bernardo Iparraguirre Venegas (@buzoipa), instructor de buceo de la zona, fundador de Yunco Expediciones (@yunco_expediciones).

En este sentido, el norte chileno ofrece, además, una ventaja difícil de igualar: un clima estable durante gran parte del año. Las escasas precipitaciones, las temperaturas moderadas y la influencia de la corriente de Humboldt permiten disfrutar del litoral incluso fuera de la temporada alta. Esto convierte a la zona en un destino ideal tanto para vacaciones familiares como para escapadas más tranquilas, lejos de la masividad de otros balnearios.

Reserva Marina Isla Chañaral. Créditos (CC BY): Bernardo Iparraguirre Venegas (@buzoipa).
Reserva Marina Isla Chañaral. Créditos (CC BY): Bernardo Iparraguirre Venegas (@buzoipa).

«De partida, yo creo que en Atacama, y en el norte de Chile en general, lo que las caracteriza es la pristinidad que tienen las playas. No son playas a las que vaya gente recurrentemente siempre, por lo tanto, están en un estado de conservación bastante íntegro. Son óptimas también para hacer actividades acuáticas, deportes acuáticos, para los que les gusta el buceo, el surf, el kitesurf, el windsurf, buceo autónomo, buceo apnea. Siempre hay mucha vegetación submarina. Hay también fauna marina para ver todo el año, no solamente en la temporada de la Corriente de Humboldt. Entonces, yo creo que eso es lo más atractivo de todas estas playas, que tienen un nivel de pristinidad maravilloso y que espero que también se conserve con los años», comenta Francisca Ibáñez, oriunda atacameña y guía turística FreeLancer de la región, fundadora de Maara Rescue & Expedition (@maara_cl).

«En Antofagasta, en Iquique hay playas muy bonitas. De aquí, de la de las playas de Atacama, yo diría que dentro del top 10 está sí o sí está la playa El Bombero, que es una playa muy escondida. Bahía Salada también, pero esta tiene un ingreso más cómodo para las personas, más señalizado, digamos. Otra que también está escondida es el Canalón de los Tollos, que es más conocida, pero solo por locales. También está Bahía Cisne, que creo que es un imperdible aquí en la región de Atacama. Más al norte está Bahía Inglesa y Caldera. Tenemos la playa El Morado, que se le llama hoy en día, y playa Zapatilla. Hay otra también que está cerca de Huasco que es las Gualtatas, que también es maravillosa. Se suma igual Playa Blanca, del Parque Nacional Llanos de Challe, y Cifuncho en Taltal», añade.

Playa El Morado. Créditos (CC BY): Mauricio Acuña E. (@mauricio_acuna_e).
Playa El Morado. Créditos (CC BY): Mauricio Acuña E. (@mauricio_acuna_e).
Playa El Laucho. Créditos (CC BY): Alexson Scheppa Peisino (Wikimedia).
Playa El Laucho. Créditos (CC BY): Alexson Scheppa Peisino (Wikimedia).

Sin embargo, esta riqueza natural enfrenta hoy un escenario preocupante. Según datos del Observatorio de la Costa de la Universidad Católica, el 86% de los litorales arenosos del país presenta una erosión agravada, retrocediendo más de un metro y medio al año. Un fenómeno impulsado por la urbanización intensiva, la intervención de cuencas y la alteración de ecosistemas clave como humedales, dunas y praderas de algas, fundamentales para la protección natural de las playas.

A esto se suma la contaminación por residuos. Desde 2008, más de 2 mil toneladas de basura han sido retiradas de playas chilenas en jornadas de limpieza impulsadas por la Armada y diversas instituciones públicas y organizaciones sociales, evidenciando la magnitud del problema y la urgencia de generar cambios en nuestros hábitos.

Reserva Marina Isla Chañaral. Créditos (CC BY): Bernardo Iparraguirre Venegas (@buzoipa).
Reserva Marina Isla Chañaral. Créditos (CC BY): Bernardo Iparraguirre Venegas (@buzoipa).
Pan de Azúcar. Créditos (CC BY): Albert Backer (Wikimedia).
Pan de Azúcar. Créditos (CC BY): Albert Backer (Wikimedia).

«Tiene que existir un respeto hacia el vecino, y si el vecino es una persona o la naturaleza, es simplemente no tomarse el espacio, porque la gente aquí viene, se instala y se toma el espacio. Al final el lugar es de todos. Todos pueden perfectamente participar del lugar, pero con respeto por el del lado. Eso es una cosa. Lo otro, que creo que nunca está de más decirlo, es el tema de la basura. La gente la verdad no se lleva la basura, o son muy pocos, y de repente no basta con llevarse lo que uno generó, sino que ojalá llevarse algo más de lo que encontró», advierte Iparraguirre.

«El tema del baño, que eso es un problema en general. La gente cree que el papel confort se deshace y la verdad es que en esta zona no es así. Aquí la humedad ambiental es baja, el lugar es muy salino. Entonces, el papel higiénico, la verdad es que aquí no se degrada a la velocidad que nos gustaría. El papel confort si uno lo tira ahí, está cuatro, cinco, seis años», añade.

En este contexto, visitar la costa implica también asumir un compromiso. Reducir la generación de residuos, llevarse la basura, no dejar colillas en la arena, respetar la flora y fauna local, evitar transitar por zonas frágiles y privilegiar productos locales son acciones simples que pueden marcar una diferencia real. Pequeños gestos que contribuyen a cuidar estos ecosistemas y a mantenerlos vivos para las futuras generaciones.

Reserva Marina Isla Chañaral. Créditos (CC BY): Bernardo Iparraguirre Venegas (@buzoipa).
Reserva Marina Isla Chañaral. Créditos (CC BY): Bernardo Iparraguirre Venegas (@buzoipa).

«Yo creo que hay un tema cultural, y nosotros estamos aprendiendo. La verdad que a mí me parece que tenemos poca cultura de playa. Hay poca cultura del estar afuera, del cómo lidiar con el medio. Estas son pequeñas cositas que están recién siendo evaluadas, están en conversación, cosa que antes no sucedía. Antes la gente tiraba el papel y se asumía que el papel iba a desaparecer», opina Iparraguirre.

En este escenario, conocer y valorar estos espacios se vuelve una herramienta clave para su protección. Recorrer el litoral con una mirada informada permite disfrutar su belleza y fortalecer el vínculo con estos ecosistemas. Por lo mismo, tomando esa mirada en cuenta, seleccionamos siete playas del norte de Chile que destacan por su belleza, su entorno natural y su singularidad. Desde áreas protegidas hasta balnearios urbanos, estas playas reflejan la diversidad del litoral nortino y ofrecen distintas formas de vivir el verano junto al mar, siempre desde una perspectiva consciente y responsable.

Playa El Morado. Créditos (CC BY): Mauricio Acuña E. (@mauricio_acuna_e).
Playa El Morado. Créditos (CC BY): Mauricio Acuña E. (@mauricio_acuna_e).
Playa Hornitos. Créditos (CC BY): Nelson E. Peluche Carvajal (Google Earth).
Playa Hornitos. Créditos (CC BY): Nelson E. Peluche Carvajal (Google Earth).

Playa El Laucho, Arica

Playa El Laucho es una de las más tradicionales y queridas de Arica. De tamaño más reducido, destaca por su oleaje suave, sus aguas tranquilas y su entorno protegido, lo que la hace especialmente adecuada para familias y actividades recreativas.

Su cercanía al centro de la ciudad y a hitos como el Morro de Arica permite complementar la visita con recorridos culturales e históricos. Además, cuenta con servicios y una costanera que refuerzan su carácter de playa urbana accesible durante todo el año.

Cómo llegar: se ubica a pocos minutos del centro de Arica, con fácil acceso a pie, en transporte público o en vehículo particular.

Playa El Laucho. Créditos (CC BY): Fritz Follmer (Google Earth).
Playa El Laucho. Créditos (CC BY): Fritz Follmer (Google Earth).

Cavancha, Iquique

Playa Cavancha es uno de los balnearios urbanos más importantes del norte de Chile. Ubicada en pleno centro de Iquique, se caracteriza por su amplia extensión de arena, su paseo costero y la gran cantidad de servicios disponibles para residentes y visitantes.

Gracias al clima estable de la zona, es posible disfrutar del mar durante gran parte del año. Además, su entorno permite combinar fácilmente playa, deportes acuáticos, gastronomía y recorridos por el casco histórico de la ciudad, convirtiéndola en un punto clave de la vida iquiqueña.

Cómo llegar: está situada dentro del radio urbano de Iquique y es accesible a pie, en transporte público o vehículo particular.

Cavancha, en Iquique. Créditos (CC BY): Eliasluco (Wikimedia).
Cavancha, en Iquique. Créditos (CC BY): Eliasluco (Wikimedia).

Playa Hornitos, región de Antofagasta

Playa Hornitos se distingue por su extensa franja de arena clara y los acantilados que la delimitan casi por completo, creando un paisaje imponente y poco común. Su entorno abierto y su amplitud la hacen ideal para paseos largos, fotografía y momentos de descanso frente al mar.

Aunque no siempre es apta para el baño, es muy apreciada por quienes buscan un contacto directo con el paisaje costero del norte grande, lejos del ruido urbano y con una fuerte sensación de espacio y horizonte. Además, existen hospedajes y restaurantes ubicados justo enfrente de la playa.

Cómo llegar: se encuentra en la comuna de Mejillones, a cerca de 30 kilómetros desde la ciudad, por la Ruta 1, o a unos 90 kilómetros al norte de Antofagasta (Antofagasta tiene aeropuerto).

Hornitos. Créditos (CC BY): Diario de Antofagasta.
Hornitos. Créditos (CC BY): Diario de Antofagasta.

Pan de Azúcar, Chañaral

Ubicada al interior del Parque Nacional Pan de Azúcar, esta playa es uno de los mejores ejemplos del encuentro entre el océano y el desierto costero. Su entorno, prácticamente prístino, está marcado por cerros áridos que descienden abruptamente hacia el mar, formando un paisaje de gran fuerza visual y escasa intervención humana.

Más allá de su belleza, el área es relevante por su biodiversidad. En sus alrededores habitan aves marinas, mamíferos costeros y especies terrestres adaptadas a condiciones extremas. La playa invita más a la contemplación, las caminatas y la observación de la naturaleza que a las actividades masivas, lo que la convierte en un destino ideal para quienes buscan tranquilidad y conexión con el entorno.

Cómo llegar: el parque se encuentra a unos 30 km de Chañaral, y a unos 130 Km aproximadamente de la ciudad de Caldera. El acceso es principalmente en vehículo particular por la Ruta 5 Norte, con desvíos señalizados hacia el parque nacional.

Pan de Azúcar. Créditos (CC BY): Oliver Grebenstein (Google Earth).
Pan de Azúcar. Créditos (CC BY): Oliver Grebenstein (Google Earth).

Playa Zapatilla, Caldera

Considerada por muchos como uno de los tesoros escondidos de la Región de Atacama, Playa Zapatilla destaca por sus aguas transparentes y su geografía protegida. Los roqueríos que la rodean actúan como barrera natural frente al oleaje, formando pozones de poca profundidad ideales para niños y para quienes prefieren un baño tranquilo.

La arena fina y clara, junto con el silencio del entorno desértico, generan una atmósfera de descanso difícil de encontrar en playas más concurridas. Además, el paisaje invita a realizar caminatas, fotografía de naturaleza y recorridos por los cerros cercanos.

Cómo llegar: está ubicada a unos 23 kilómetros de Caldera. Se accede desde la Ruta 5 Norte por un camino señalizado. También existen opciones de transporte local desde Caldera.

Playa Zapatilla. Créditos (CC BY): César Cabezas (Google Earth).
Playa Zapatilla. Créditos (CC BY): César Cabezas (Google Earth).
Playa Zapatilla. Créditos (CC BY): César Cabezas (Google Earth).
Playa Zapatilla. Créditos (CC BY): César Cabezas (Google Earth).

Playa Bahía Salada, Caldera

Ubicada al sur de Caldera, Bahía Salada es una de esas playas que sorprenden por su aislamiento y belleza. Su arena clara y sus aguas de tonos turquesa crean un contraste notorio con el entorno desértico, dando forma a un paisaje que parece sacado de otro lugar. Lejos de los centros urbanos, este balneario se caracteriza por su atmósfera serena.

La escasa intervención humana permite disfrutar de un entorno prácticamente intacto, donde el principal atractivo es simplemente estar frente al mar. Es un destino perfecto para largas caminatas, fotografía de paisajes y jornadas de descanso sin distracciones, en un escenario que invita a bajar el ritmo y contemplar.

Cómo llegar: se encuentra a unos 84 kilómetros al sur de Caldera. El acceso es por la Ruta 5 hacia el sur, con un desvío señalizado en el sector de Las Salinas, desde donde se continúa por camino de tierra hasta la playa.

Bahía Salada. Créditos (CC BY): Jorge Veliz (Google Earth).
Bahía Salada. Créditos (CC BY): Jorge Veliz (Google Earth).

Playa El Morado, Caldera

Playa El Morado es un verdadero tesoro escondido del litoral atacameño. Rodeada por acantilados y formaciones rocosas, esta pequeña bahía ofrece aguas claras y arena blanca en un entorno dominado por el silencio y la inmensidad del desierto. Su geografía protegida genera condiciones favorables para el baño y para la observación de fauna marina, especialmente aves y peces costeros.

El acceso final a pie refuerza su carácter aislado, lo que ayuda a mantener un ambiente poco intervenido y una experiencia más íntima con el paisaje. Es un destino ideal para quienes disfrutan de explorar rincones menos conocidos y buscan playas alejadas de las urbes.

Cómo llegar: se ubica a unos 43 kilómetros al norte de Caldera. Se accede por la Ruta 5 Norte hasta un desvío señalizado, desde donde se continúa por un camino de tierra y luego un breve tramo a pie.

Playa El Morado. Créditos (CC BY): Mauricio Acuña E. (@mauricio_acuna_e).
Playa El Morado. Créditos (CC BY): Mauricio Acuña E. (@mauricio_acuna_e).
Playa El Morado. Créditos (CC BY): Mauricio Acuña E. (@mauricio_acuna_e).
Playa El Morado. Créditos (CC BY): Mauricio Acuña E. (@mauricio_acuna_e).

Caleta Cifuncho, Taltal

Entre el desierto y el océano, Caleta Cifuncho aparece como un oasis costero de aguas tranquilas y transparentes. Esta pequeña caleta destaca por su belleza natural, su entorno resguardado y su ambiente apacible, ideal para disfrutar del mar sin grandes aglomeraciones. La combinación de arena clara, roqueríos y cerros áridos crea un paisaje de gran fuerza visual, característico del norte grande.

Además del baño, el lugar ofrece condiciones ideales para actividades como kayak, buceo recreativo, camping y paseos en embarcaciones locales. Su carácter rústico exige una visita responsable: no cuenta con gran infraestructura turística, lo que permite conservar su esencia natural, pero también obliga a planificar con antelación.

Cómo llegar: se encuentra a cerca de 32 kilómetros al sur de Taltal y a unas tres horas en vehículo desde Antofagasta. El acceso principal es por la Ruta 5, con desvíos hacia la costa que conducen directamente hasta la caleta.

Caleta Cifuncho. Créditos (CC BY): Hernán Manuel Díaz Donoso (Google Earth).
Caleta Cifuncho. Créditos (CC BY): Hernán Manuel Díaz Donoso (Google Earth).

Playa La Virgen, Caldera

Playa La Virgen es una de las postales más emblemáticas de la Región de Atacama. Sus aguas de tonos turquesa y su arena blanca contrastan de manera impactante con el paisaje desértico que la rodea, creando una escena que parece casi irreal.

A diferencia de otros balnearios cercanos, aquí la infraestructura es limitada, lo que obliga a ir preparado, pero permite disfrutar de un ambiente más natural y menos intervenido. Es ideal para nadar, descansar y pasar largas horas observando el mar en un entorno de gran belleza.

Cómo llegar: se ubica a unos 35 kilómetros al sur de Bahía Inglesa. El acceso es por camino de tierra señalizado, recomendable para vehículos adecuados.

Playa La Virgen. Créditos (CC BY): Idanutts (Wikimedia).
Bahía Inglesa. Créditos (CC BY): Viroska Tello (Wikimedia).
Bahía Inglesa. Créditos (CC BY): Viroska Tello (Wikimedia).

Totoralillo, Coquimbo

Totoralillo es una de las playas más reconocidas del norte chico, gracias a su particular formación geográfica: una península que divide el mar en dos bahías de aguas relativamente calmas. Esta configuración no solo le da una identidad visual única, sino que también la hace apta para el baño y la práctica de deportes acuáticos.

Es un destino que combina naturaleza y servicios, con infraestructura turística cercana y condiciones favorables para aprender surf o disfrutar de un día completo en la playa. Su cercanía a La Serena la convierte en una escapada accesible y muy valorada por familias y visitantes.

Cómo llegar: se encuentra a aproximadamente 25 kilómetros al sur de La Serena, con acceso por la Ruta 5 Norte y caminos secundarios en buen estado.

Totoralillo. Créditos (CC BY):  Ignacio Luis Perdomo Maldonado (Google Earth).
Totoralillo. Créditos (CC BY): Ignacio Luis Perdomo Maldonado (Google Earth).
Totoralillo. Créditos (CC BY): Ivotoledo45 (Wikimedia).
Totoralillo. Créditos (CC BY): Ivotoledo45 (Wikimedia).

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