Un nuevo estudio publicado en la revista “Plants” desafía las ideas tradicionales sobre cómo se distribuye la vegetación en las ciudades. La investigación, liderada por el Dr. Sergio Castro, académico de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile y financiado por FONDECYT (Proyecto 1241046), muestra que la diversidad de especies de plantas en espacios públicos de la ciudad de Santiago se organiza en un patrón de mosaico heterogéneo y no depende de gradientes espaciales centro-periferia, como ocurre en otras ciudades del mundo.

Vegetación de la comuna de Peñalolen.
Créditos: Mathias Alfaro.

Veredas biodiversas

El equipo realizó más de 700 visitas a tres tipos de hábitat urbano: plazas, veredas y sitios eriazos en distintas comunas de la capital. En total, identificaron 699 especies de plantas, más de la mitad de los cuales corresponde a hierbas; los árboles y arbustos son menos frecuentes, y están representados apenas con un 23% y 21% respectivamente. “Es sorprendente que las especies de hierbas que crecen de modo poco llamativo constituyen el mayor número de especies de plantas; tras varias salidas a terreno e ir registrando los datos sospechábamos que la diversidad de hierbas superaba a la diversidad de árboles y arbustos, pero no imaginábamos el orden de magnitud; sin duda este número fue todo un hallazgo”, indica el profesor Castro.

Vegetación de Cerrillos.
Créditos: Mathías Alfaro.

El resultado más sorprendente fue que la distribución de la flora urbana en Santiago no sigue un patrón radial, como en otras ciudades, donde el número de especies comienza a aumentar desde el centro a la periferia. “Los puntos de alta diversidad de plantas al interior de Santiago -así como los de baja riqueza- son varios y están localizados en varias comunas; a esto le llamamos un patrón de distribución en mosaico que no calza con lo esperado para ciudades”, comenta el profesor Sergio Castro. Es decir, el tipo de hábitat urbano—y no la cercanía al centro o a la periferia— es el principal factor que explica la distribución de la flora urbana en Santiago. Los sitios eriazos albergan principalmente hierbas ruderales resistentes a la sequía, mientras que los parques y veredas presentan más árboles y arbustos, la mayoría de origen exótico. “El origen geográfico de las plantas presentes en Santiago muestra que el 87% de las especies son exóticas y solo el 13% son nativas del país; esto también es un hallazgo que confirma estudios previos, pero que posiciona a la ciudad de Santiago como la mega ciudad con mayor representación de especies exóticas en el mundo”, agregó.

Vegetación de la comuna de Maipu en Santiago
Créditos: Mathias Alfaro.

Especies nativas siguen en deuda

Los investigadores también advierten que la escasa representación de especies nativas, que apenas alcanza el 1% de la diversidad nativa a nivel regional, tiene consecuencias para la resiliencia ecológica y el uso eficiente del agua en la Región Metropolitana, especialmente ante el escenario de megasequía y cambio climático que enfrentamos. “Promover flora nativa es clave porque son especies adaptadas a las condiciones climáticas de la región, en tanto las exóticas proceden de condiciones climáticas muy diferentes, las que suelen tener mayor pluviosidad; es por esa razón que regamos las aceras y parques”, comenta el investigador.

Vegetación en la comuna de Renca.
Créditos: Mathias Alfaro.

El poder ciudadano

La composición de plantas de Santiago no depende solo de las decisiones de municipios y gobernaciones; las y los vecinos influyen cada vez más sobre la flora urbana. A través de huertos vecinales, balcones, pequeñas intervenciones en veredas y elecciones ornamentales, la ciudadanía introduce y mantiene especies que transforman su entorno inmediato. Este protagonismo ciudadano explica parte importante del mosaico ecológico que este estudio encontró en la ciudad.

Vegetación en las poblaciones de Santiago.
Creditos: Cristian Risco, @Vereda_viva.

“Este estudio refleja cómo nuestra visión sobre lo que significa un jardín puede transformar espacios locales y generar patrones a gran escala. Somos testigos de una gran transición a nivel de ciudad, con áreas verdes que pasaron de ser un espacio recreacional a tener una evidente vocación ecológica; y al mismo tiempo, áreas dentro de los barrios que se definían como abandonadas que hoy, gracias a la iniciativa de vecinos y el apoyo de sus municipios, se consolidan como espacios verdes comunitarios que benefician tanto a las personas como a la naturaleza”, añade la Dra. Fabiola Orrego, coautora del estudio y coordinadora del programa Jardines x la Biodiversidad en la Corporación Jardín Botánico Chagual.

Vegetación en las poblaciones.
Creditos: Cristian Risco, @Vereda_viva.

Por eso, además de presentar evidencia sobre la distribución de flora urbana en Santiago, también propone fortalecer las conversaciones en torno al rol de la ciudadanía y el sector público sobre la integración de áreas verdes públicas y privadas en la ciudad. Todo esto, en el contexto de la reciente publicación de la Estrategia de Ciudades Verdes, aprobada recientemente por el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático, que busca orientar el desarrollo urbano para enfrentar la pérdida de biodiversidad, la vulnerabilidad climática y la desigualdad en el acceso a áreas verdes. “Más allá de la política pública en materia de vegetar las ciudades, es importante considerar un escenario en el que se privilegie la plantación de especies nativas pues esto no solo contribuirá a la conservación de nuestra biodiversidad sino que también a desarrollar una ciudad más resiliente y sustentable que la actual”.

Vegetación en las poblaciones.
Creditos: Cristian Risco, @Vereda_viva.

*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.

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