Años de esfuerzo en terreno a lo largo de los Andes desde Visviri a Santiago, ha traído una mejora en el conocimiento local del felino en mayor peligro de extinción de América, el gato andino. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer y los vacíos de información existen en variados lugares en donde hay hábitat potencial para este felino, como es el caso del valle del Elqui.

Gatos andinos (Leopardus jacobita) ©Rodrigo Villalobos
Gatos andinos (referencial) ©Rodrigo Villalobos

El Valle del Elqui se encuentra en la zona geográfica de los cordones transversales en Chile central, lo cual crea un extenso puente o corredor natural que va desde las altas cumbres de los Andes hasta la costa permitiendo una rica biodiversidad. Este hábitat extenso de valles y cordilleras, logra que especies consideradas de montaña también se encuentren cercanas a la costa, como es el caso de vizcachas y chinchillas, al igual que sus depredadores naturales como pumas, zorros, y gatos colocolo. Sin embargo, el encuentro del gato sagrado de los Andes, el gato andino, ha sido una tarea difícil debido a sus bajos números poblacionales y a su naturaleza felina muy esquiva.

Desde hace más de 15 años que expertos de la Alianza Gato Andino (AGA) han tratado de encontrar a este bello felino pero sin resultados positivos en el Valle del Elqui. Posteriormente, el año 2013 se dio inicio a un proyecto prometedor, el cual estudiaría por 3 años consecutivos el conflicto puma-ganadería y los carnívoros de la Región de Coquimbo. Este proyecto, liderado por los miembros de AGA Agustín Iriarte y Cristián Sepúlveda, no logró detectar al felino sagrado en el Valle del Elqui, a pesar del gran esfuerzo de muestreo con trampas cámara y encuestas a pobladores. Este hecho, confirmaba nuevamente el título de “fantasma de los Andes” del gato andino.

Gato andino ©Seeking the Andean Cat
©Seeking the Andean Cat

A pesar de este hecho, el proyecto logró uno de los resultados más importantes para la conservación del gato andino en Chile, capturando fotográficamente el año 2015 el primer registro de gato andino en la zona central después de casi 150 años del último registro de esta especie realizado por el naturalista Rodulfo Philippi el año 1870 en los cerros de La Dehesa.

El gato sagrado o “fantasma”, seguía haciendo honor a su nombre en el hermoso Valle del Elqui. Sin embargo, el gran potencial del valle en cuanto a hábitat idóneo y con abundante presencia de la presa principal del gato andino, la vizcacha, mantenía la esperanza a los investigadores de AGA y a los nuevos voluntarios del proyecto Seeking the Andean Cat.

Así es como en el año 2018, el voluntario Gabriel Santander logró lo que fue tan esquivo para nosotros como expertos en felinos de AGA. Gracias a un trabajo continuo de concientización con la comunidad, el día 20 de julio del 2018 finalmente se logró el primer signo de presencia del gato sagrado, un individuo disecado y cazado hace más de 30 años en el valle. Este hecho nos llenaba de emoción, pero también nos generaba interrogantes del porqué de la muerte y de cuántos otros gatos andinos han sufrido la misma suerte sin saberlo.

gato disecado rocas
Gato andino disecado. Gentileza AGA.

El conflicto que produce el humano entre la ganadería y los carnívoros silvestres, ha sido catalogado por nuestro grupo como una de las principales fuentes de muertes directas de gato andino en la zona central de Chile. Este hecho ilegal y condenado por la Ley de Caza N° 19.473, es sumamente difícil de encontrar debido al comprensible miedo de la gente rural de ser sancionada por las autoridades. Sin embargo, el conocimiento de estos hechos es vital para especies que son de difícil detección y están en peligro de extinción, como es el caso de los carnívoros que entran en conflicto con el humano.

Mediante un trabajo largo y de confianza con la comunidad se pueden recopilar las historias y hechos que llevan al caso del infortunado gato andino encontrado por Gabriel y por los ganaderos hace más de 30 años atrás en algún cerro del valle. El relato del ganadero cuenta que mediante un hecho fortuito se encontró con el gato andino durante su travesía de caza de vizcachas y liebres, y que supuestamente el gato los atacó a él y su hijo, recibiendo como respuesta 3 escopetazos que le causaron la muerte. Así fue como, posteriormente, el gato terminó siendo embalsamado artesanalmente y objeto de admiración en la casa del ganadero. Hecho claramente no relacionado a la ya perdida creencia de “felino sagrado” de nuestros pueblos originarios, sino que más bien a un trofeo de caza típico de la cultura ganadera del país, demostrando una vez más la grave intromisión del humano en áreas silvestres y en los últimos refugios de fauna de la alta cordillera.

Gato andino disecado en Valle del Elqui ©Alianza Gato Andino
Gato andino disecado en Valle del Elqui ©Alianza Gato Andino

El encuentro del gato andino siempre ha sido difícil, pero motivante. Esto es lo que tratamos de transmitir como grupo a nuestros voluntarios quienes buscan al gato andino en diferentes montañas de la zona central. Gracias a este esfuerzo es que el mes pasado se logró corroborar la presencia de un ejemplar nuevo y vivo en el Valle del Elqui.

Nuevamente Gabriel, quien creció entre relatos de su abuelo y tíos sobre el gato montés y del tigrillo en el valle, lograría mediante la instalación de cámaras trampa un impresionante video de un ejemplar que muestra una condición de salud favorable y plena para sobrevivir en el valle.

Gabriel nos cuenta así su experiencia: “Los relatos de familiares despertaron en mí una curiosidad intensa que me llevó a buscar si realmente había un gato montés o tigrillo por estos sectores. Al ver mi motivación el grupo de Seeking the Andean Cat me facilitan la primera cámara trampa con la que, emocionado, doy inicio a la búsqueda del gato por el Valle del Elqui buscando datos y relatos de crianceros.  En octubre del 2019, cuando comenzó el estallido social, estuve 2 semanas sin trabajar lo que me sirvió para ir a buscar información y posibles lugares para instalar algunas cámaras en compañía de mis compañeros Felipe y Carolina, quienes me acompañan y apoyan siempre en esta aventura. Sin tener buenos resultados, llegó marzo del 2020 y el COVID nos obligó a parar las operaciones de nuestro trabajo habitual, por lo que sin pensar y tratando de ser lo menos imprudente y arriesgado, tomé rumbo nuevamente a las montañas del Valle del Elqui, donde instalé 2 cámaras trampa en puntos estratégicos, aplicando lo aprendido con los chicos de Seeking (Rodrigo y Cristian). 

Luego de esperar 3 meses instaladas, la naturaleza nos sorprendió lloviendo y nevando mucho en la región, lo que me tuvo en extremo ansioso y nervioso por no poder ir a revisar las cámaras, ya que los controles sanitarios estaban (con justa razón) muy exigentes a la hora de controlar el paso.

Fue en julio cuando, gracias a una excelente gestión de mi amigo Felipe, que pudimos por fin ir a revisar las cámaras. Luego de una caminata de 5 horas pudimos dar con ellas y en una revisión rápida en el notebook que llevaba, pude ver solo algunos videos de los varios que grabó cada cámara trampa.

Sin ver nada especial, vacíe las memorias y bajamos donde teníamos el vehículo a comer algo y descansar. Llegó el momento de revisar video por video. Mientras comíamos algo, tomé el notebook y me puse a revisar cada video uno por uno, encontrando hermosos registros de distintas aves, zorros culpeos y vizcachas corriendo por el lugar. Cuando comencé a revisar la segunda cámara un sentimiento de emoción me llegó de la nada, aún tenía solo registros de vizcachas y zorros revolcándose frente a la cámara, fue raro, pero pensé que algo podía pasar. Fue cuando llegó el video número 13…una carita con ojos brillantes y rayas negras, con cuerpo lleno de manchas, asomó por el lado izquierdo de la pantalla, curioso y cauto se acercó por la luz infrarroja que emite la cámara trampa.

 

Sólo atiné a gritar, igual que cuando Chile salió campeón jajaja…mis amigos, asustados, se acercan, me miran y me preguntan ¿qué pasó? Era como si hubiese visto un fantasma, estaba como en shock, sin poder decir nada. ‘Lo encontramos’, grité, y entre saltos y abrazos nos pusimos a ver de nuevo el primer y único registro de gato andino vivo en el Elqui. Fue ahí mismo que decidimos bautizarlo como Chaski ya que se movía silenciosamente entre las montañas y apareció ahora a entregarnos un importante mensaje. ¡Estoy aquí!»

El gato andino se encuentra en grave riesgo de desaparecer en Chile central debido a la expansión humana y sus actividades productivas como la ganadería, agricultura, y minería. Debido a esto es que nuestro grupo del Programa de Mitigación de Conflictos de Alianza Gato Andino ha promovido la creación de un área privada de conservación exclusiva para el gato andino después de un largo trabajo junto a la comunidad de Coirón en el Valle del Choapa.

Ellos en este momento viven una situación económica difícil después de perder sus negocios y empleos por el COVID-19, y también han sido afectados gravemente por la mega-sequía de años que causó la muerte de casi el 90% de su ganado. Debido a esto estamos organizando una rifa que irá en directa ayuda a la gente local.

La comunidad ha apostado por la conservación y un futuro relacionado al turismo de intereses especiales que puede estar en riesgo si no los ayudamos. Esta es nuestra oportunidad de devolverles la mano y así apoyar sus nuevos ideales de conservación por los felinos y por el gato sagrado de los Andes.

Flyer rifa Alianza Gato Andino

 

Para más información, visita su sitio web o sus cuentas en Facebook e Instagram.

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