Ladera Sur Pasos de fauna y corredores biológicos: el desafío de Chile frente a alternativas para proteger la fauna silvestre y conectar hábitats y ecosistemas
Pasos de fauna y corredores biológicos: el desafío de Chile frente a alternativas para proteger la fauna silvestre y conectar hábitats y ecosistemas

Medio Ambiente

Pasos de fauna y corredores biológicos: el desafío de Chile frente a alternativas para proteger la fauna silvestre y conectar hábitats y ecosistemas

Sin duda, los hábitats y ecosistemas de cualquier región se ven afectados por las modificaciones llevadas a cabo por el ser humano en las distintas áreas naturales, sobre todo por la fragmentación de los hábitats que afecta considerablemente a las poblaciones de fauna silvestre. Es por ello que alrededor de todo el mundo se ha  construido lo que se conoce como pasos de fauna y corredores biológicos, los cuales son estructuras acondicionadas que permiten a los animales cruzar de un hábitat a otro y que actúan en áreas muy concretas para proteger la biodiversidad. ¿Cómo estamos en Chile? ¡A continuación te contamos más sobre estas maravillosas estructuras!

Desde hace muchos años ecólogos y conservacionistas han documentado la relación adversa entre las construcciones humanas y la fauna. Sin duda, los hábitats y ecosistemas de cualquier región se ven afectados por la modificación que el ser humano lleva a cabo cuando se urbanizan grandes extensiones de terreno, o estas son dedicadas a la agricultura o a la industria. El simple paso de carreteras, autopistas y la construcción de túneles puede afectar considerablemente la vida de diversas poblaciones de fauna silvestre que viven en la zona.

Zorro Culpeo en Carretera ©Belén Fernández – Cortesía de Fauna Impactada
Zorro Culpeo en Carretera ©Belén Fernández – Cortesía de Fauna Impactada

El principal problema de esto es la fragmentación de los hábitats de la vida silvestre, ya que esto impacta de manera significativa a los animales al reducir la cantidad y calidad del hábitat, impede el acceso a recursos del otro lado de la infraestructura humana, aumenta la mortalidad en las carreteras debido a los atropellamientos y divide las poblaciones de flora y fauna en sub-poblaciones más pequeñas y más vulnerables. Cabe destacar que la fragmentación de hábitats puede generar la extinción o extirpación de las especies si la variabilidad genética de una población se reduce significativamente.

Es por ello que alrededor del mundo han surgido distintas iniciativas que pretenden proteger a los animales silvestres y evitar la fragmentación de los hábitats que los divide en zonas aisladas. Ante esto las soluciones más simples y más efectivas suelen ser la creación de los denominados pasos de fauna, estructuras acondicionadas con vegetación que permiten a los animales cruzar de un hábitat a otro y que actúan en áreas muy concretas para proteger la biodiversidad (específicamente en infraestructuras lineales como carreteras); y a mayor escala, existen medidas similares; los que se conoce como corredores biológicos, los cuales unen directamente dos paisajes atravesando zonas más extensas, llegando a abarcar incluso países o continentes enteros.

Paso de Fauna Mixto en España Cortesía de Víctor Bravo
Paso de Fauna Mixto en España Cortesía de Víctor Bravo

En carreteras o infraestructuras lineales

Sin duda una de las imágenes más impactantes de ver en una carretera o autopista son los animales atropellados a orillas del camino, sin embargo, aunque es una imagen muy recurrente, no existe un catastro oficial a nivel mundial que estime la cantidad de animales atropellados diariamente. No obstante, solo en Estados Unidos se estima que diariamente mueren 1 millón de animales atropellados.

©Cortesía de Fauna Impactada
©Cortesía de Fauna Impactada

En Chile tampoco hay un número oficial sobre la pérdida del componente fauna producto de los atropellos, ni medidas de cómo evitar o disminuir estos impactos. Por esta razón, la iniciativa Fauna Impactada en las Carreteras y Caminos de Chile pretende evidenciar lo que está ocurriendo en las carreteras y caminos a través de una red de colaboradores a lo largo de todo el país, siendo un trabajo pionero en el país. Se estima que alrededor de 1.100 animales mueren atropellados al año en Chile, sin embargo, esta cifra puede estar subestimada ya que existe una rápida remoción de especies de menor tamaño, que no logran ser avistadas por las personas. Asimismo, es muy difícil llevar un catastro a nivel nacional por muchos otros factores.

“Hay muchos animales que no se registran. Principalmente aquellos que ocurren en carretera y en zonas donde las personas pueden detenerse. Esto se dificulta aún más en lugares donde las personas no pueden parar porque no existe berma, está la barrera de contención o es una zona de difícil acceso por el tráfico, entre otros. Y sin considerar las otras rutas internas donde la gente tiene menor acceso a internet y por lo tanto no hacen registro de lo que ocurre allí” señala Víctor Bravo, ecólogo, M.Sc en Conservación y Manejo de vida silvestre, investigador del Laboratorio de Ecología de Vertebrado de la Universidad de La Serena y uno de los fundadores del proyecto Fauna Impactada.

DANIEL-HIRIART—COIPO
Coipo atropellado ©Daniel Hiriart – Cortesía de Fauna Impactada

“Nosotros tenemos un promedio de 1000 y 1100 animales atropellados aproximadamente por año,  y el número debería multiplicarse por 10. Pero es muy relativo. Ahora que ocurrió todo este confinamiento producto de la pandemia, los datos de atropellos naturalmente empezaron a bajar y a bajar por el orden de doscientos datos al año. Y ahora recién que las personas han vuelto de manera paulatina a sus actividades comunes, los datos han ido aumentando. Pero también son cifras muy conservadoras, es muy probable que alrededor de 10000 animales aproximadamente estén muriendo por año en Chile y yo creo que muchos más pero estoy intentando ser no ser exagerado con la información” indica Bravo.

Es por ello que para preservar los ecosistemas y mantener la biodiversidad, alrededor del mundo se han creado pasos de fauna y cruces de animales en las carreteras y caminos.

Ecoducto en Bélgica ©Cortesía de Víctor Bravo
Ecoducto en Bélgica ©Cortesía de Víctor Bravo

Los pasos de fauna, ecoductos o puentes verdes, son una práctica de conservación muy utilizada otros países que permite las conexiones entre hábitats adyacentes a una obra lineal como carreteras o autopistas, principalmente para evitar las colisiones fauna-vehículos y combatir la fragmentación del hábitat. Es muy importante al momento de su construcción que la vegetación en su superficie sea similar a los hábitats de los alrededores, además deben construirse de tal manera que se proteja a los animales de los ruidos e incomodidades que produce el paso de autos por la carretera.

Así lo destaca Víctor Bravo, “los pasos de fauna cuentan con condiciones para los cuales este lugar no constituye una zona distinta del  ambiente. Vale decir, es una estructura que básicamente contiene el mismo ecosistema, le da continuidad. O sea, no se puede hablar de un paso de fauna que está hecho de cemento cuando por ambos lados, por ejemplo, tenemos bosque nothofagus. No podría contener cemento, sino que tendría que contener necesariamente las mismas estructuras vegetacionales para que para el animal no le sea extraño y sí represente una zona natural”.

Paso de Fauna Canopy (para aves) en Australia Cortesía de Víctor Bravo
Paso de Fauna Canopy (para aves) en Australia Cortesía de Víctor Bravo

Estas estructuras pueden incluir túneles, viaductos y puentes para diferentes tipos de animales, existen estructuras para animales grandes, túneles para anfibios, escaleras para peces, túneles y drenajes para mamíferos pequeños, azoteas verdes para mariposas y aves, y tendidos de cable o cuerda para mamíferos arbóreos como monos o ardillas. Así mismo, existen estructuras mixtas, que permiten el paso de varias especies, e incluso el paso de personas.

Paso de Fauna para peces ©Cortesía de Víctor Bravo
Paso de Fauna para peces ©Cortesía de Víctor Bravo

Actualmente, el ecoducto más grande del mundo es el Natuurbrug Zanderij Crailo, ubicado en los Países Bajos, específicamente en la Reserva Natural Beverly Hills, en la provincia de Noord-Holland. Este paso de fauna mide 50 metros de ancho y 800 metros de longitud, extendiéndose por una línea de ferrocarril, un parque empresarial, un río, una carretera y un complejo deportivo. “La carretera es una infraestructura humana que fragmenta hábitats y en función de esa pérdida de conectividad se generan medidas de mitigación como los pasos de fauna, ya sea sobre o bajo nivel. En los países desarrollados se construyen pasos que conectan y/o restablecen en parte esa conectividad. Sin embargo, hoy en día en Chile, con ese nivel que se ha visto en otras partes, eso no existe” indica César Piñones, profesor en Biología y Ciencias Naturales de la Universidad de La Serena, y director de la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC).

Artículo relacionado  El caso del río Klamath: un llamado de atención para la Patagonia chilena

A pesar de los beneficios asociados a la instalación de pasos de fauna, en Chile no existe legislación en torno a esta temática. Lo más cercano hasta el minuto vendría a ser una licitación adjudicada en junio de 2019 del Departamento de Medio Ambiente y Territorio de la División de Ingeniería, del Departamento de Vialidad, del Ministerio de Obras Públicas, que busca la realización de un “Estudio Básico Diseño de Medidas Ambientales para Minimizar el Impacto de Fragmentación Ecológica por Proyectos Viales”. Sin embargo, esta licitación aún no ve luces.

Paso de Fauna Mixto para mariposas en España ©Cortesía de Víctor Bravo
Paso de Fauna Mixto para mariposas en España ©Cortesía de Víctor Bravo

Como indica César Piñones, “No hay política pública en torno a este tema. Si tú me preguntas, esto requiere una mesa de trabajo entre especialistas, el mundo de las ONG ‘s como la ROC u otras organizaciones locales que tienen datos de atropellos, el Ministerio de Obras Públicas, el Ministerio Medio Ambiente y las concesionarias. En el fondo la legislación ambiental en ese sentido no está acorde a las necesidades. O sea, nadie puede decir que no se mueren animales atropellados. Entonces, mientras no se genere esa mesa de trabajo, yo lo veo muy complejo.”.

Según la iniciativa Fauna Impactada de las carreteras y calles de Chile, entre las especies más afectadas están algunas aves rapaces nocturnas -como la lechuza que lidera el listado-  mamíferos como el zorro culpeo, el zorro chilla, la guiña, el gato colo-colo, el quique, el chingue; y reptiles como la culebra cola larga. Sin embargo, como mencionamos anteriormente, existen dificultades para llevar un catastro más exacto de los atropellos de la fauna silvestre.

Como señala Víctor Bravo, “la tendencia que se ha dado actualmente en Chile es que la lechuza podría ser uno de los animales que más está muriendo impactado, pero dentro de toda la información hay un sesgo. Y ese sesgo está en que las personas, por ejemplo, que suben información a la plataforma y que envían datos referenciales recorren la carretera y los caminos de Chile en vehículo. Entonces, a una velocidad media, es casi imposible detectar aves de menor tamaño. La lechuza es muy perceptible en la carretera, por eso los datos actualmente reflejan que la lechuza probablemente sea el animal más impactado en el país. Pero a nivel por ejemplo de grupos de aves pequeñas, las aves cantoras (paseriformes), son los animales que más mueren en Chile, pero no están siendo detectados por las personas.”

Lechuza Atropellada ©Bárbara Mansilla Cortesía de Fauna Impacta
Lechuza Atropellada ©Bárbara Mansilla Cortesía de Fauna Impacta

Cabe destacar igualmente que la mayor cantidad de atropellos ocurre en zonas donde hay cursos de agua asociados ya que, según los datos entregados por el proyecto Fauna Impactada, está muriendo mayor cantidad de especies cerca de humedales y en zonas donde las carreteras cruzan quebradas o zonas asociadas a cursos de agua permanente.

Atisbos de Esperanza

A pesar de que en Chile no existen pasos de fauna ni políticas públicas asociadas a su creación, distintas especies de la fauna nativa han aprendido a aprovechar las obras de drenaje instaladas en las carreteras.

Las obras de drenaje son túneles destinados a evitar que el agua subterránea ascienda hasta la subrasante (suelo de fundación de la estructura del Pavimento), prevenir que el agua de los arroyos sea remansada por los terraplenes y evitar que los cortes de suelo se saturen con el peligro de derrumbes, deslizamientos y fallas que eso supone. Sin embargo, según datos entregados por el proyecto Fauna Impacta, se han detectado a algunos animales cruzando la carretera por estos ductos.

Camara trampa registra zorro culpeo utilizando obra de drenaje para cruzar carretera Cortesía de Víctor Bravo
Camara trampa registra gato colo-colo utilizando obra de drenaje para cruzar carretera Cortesía de Víctor Bravo

“Nosotros estuvimos durante varios meses el año antepasado poniendo cámaras trampa para ver si es que los animales los llegaban a usar. Y nos llevamos la grata sorpresa de que sí. El problema fue que el estudio no lo pudimos continuar porque las cámaras fueron robadas. Pero por lo menos pudimos detectar, la presencia de algunos animales, entre ellos zorros, aves y naturalmente algunos conejos y liebres. Además nos encontramos con un gato Colo-Colo, que también lo estaba usando”, señala Bravo.

Si bien estos pasos no están hechos ni adecuados para el paso de fauna, estos podrían adecuarse y convertirse en una alternativa para los animales que necesitan cruzar carreteras. Según él, “estos mismos túneles que tienen que ser construidos sí o sí, porque si no la carretera se rompe al bajar agua por las quebradas, podrían ser mejorados y con eso se podría crear una muy buena estrategia de conservación que también ayudaría a las concesionarias a limpiar un poco el tema de la pérdida de fauna, que es una cosa que actualmente no se conoce en Chile y tampoco no se da a conocer“.

Camara trampa registra zorro culpeo utilizando obra de drenaje para cruzar carretera Cortesía de Victor Bravo
Camara trampa registra zorro chilla utilizando obra de drenaje para cruzar carretera Cortesía de Victor Bravo

Cabe destacar que la mayor cantidad de atropellos sucede en este tipo de caminos, debido a la velocidad de conducción y a la longitud de estas carreteras.

Artículo relacionado  Gato andino en Chile central: el conflicto con el ser humano

Uniendo ecosistemas a través de corredores biológicos

La intervención humana, no solo modifica el paisaje, sino las funciones naturales del ecosistema que finalmente son las que permiten la vida: Las especies nativas y la fauna son expulsadas, el pavimento no permite la infiltración de agua, disminuye el desplazamiento de las especies y con ello, la variabilidad genética, entre otros.

A diferencia de los pasos de fauna, los corredores biológicos son pasos que no se limitan únicamente a las infraestructuras lineales, sino que son un espacio geográfico delimitado que proporciona conectividad entre paisajes, ecosistemas y hábitat, naturales o modificados, y asegura el mantenimiento de la diversidad biológica y los procesos ecológicos y evolutivos. Van más allá de un simple puente, sino que confluyen una gran variedad de esfuerzos para mantener la biodiversidad, los ecosistemas y restaurar las funciones ecosistémicas que benefician a sus habitantes. Así mismo, contribuyen a la mitigación del cambio climático y ayudan a revertir los procesos de desertificación y degradación de la tierra.

Las dos nuevas áreas protegidas del Bajo Paraguá son parte de un corredor biológico. Crédito: ©: Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano.
Corredor biológico en Bajo Paraguá, Bolivia. Crédito: ©: Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano.

“La fragmentación disminuye los procesos de dispersión (disminuye el flujo génico entre poblaciones). Por ejemplo, las Áreas Protegidas son verdaderos fragmentos de ecosistemas inmersos en una matriz de terrenos usualmente hostiles para la sustentabilidad de la biodiversidad. Los corredores biológicos están basados en el supuesto de que los fragmentos unidos o conectados por un corredor de hábitat adecuado disminuyen la tasa de extinción y tienen un mayor valor para la conservación que los hábitats aislados” así lo indica Sergio Silva, investigador del Instituto Forestal (INFOR) y asociado a CAPES.

Un buen ejemplo de estos corredores en el mundo es el caso de Costa Rica, en donde hay un robusto sistema de corredores biológicos que, bajo el creciente Programa Nacional de Corredores Biológicos, articulan casi la totalidad de las áreas silvestres protegidas del país, incluida las áreas urbanas como la capital San José.

Paso de Fauna en España Cortesia de Victor Bravo
Paso de Fauna en España Cortesia de Victor Bravo

Actualmente en Chile, existen solo dos corredores biológicos, el Corredor biológico Nevados de Chillán – Laguna del Laja, en la región del Biobío, destinado a la Conservación de la Biodiversidad y el Huemul en los Andes de Chile Central; y el corredor biológico Cumbres de Namuncahue, el cual surge en Namuncai, una comunidad de conservación que existe desde la década del noventa, y está rodeada de otras áreas de conservación como la Reserva Nacional Villarrica. No obstante, existen varios proyectos en proceso como lo es el proyecto Corredor Biológico Costa-Andes cuyo objetivo es maximizar la conectividad biológica entre las Cordilleras de la Costa y de Los Andes en la Provincia de Valdivia; y el proyecto “Protegiendo la Biodiversidad y Múltiples Servicios Ecosistémicos en Corredores Biológicos de Montaña del Ecosistema Mediterráneo de Chile” en la región Metropolitana.

Así mismo, se encuentra el proyecto corredor biológico Las Chinchillas – Reserva el Durazno, en la región de Coquimbo, un proyecto llevado a cabo por CONAF en conjunto con técnicos y guardaparques de la Reserva Nacional Las Chinchillas e Investigadores CAPES, entre ellos Sergio Silva, quien señala que este proyecto pretende “diseñar un corredor de conservación que permita conectar ecológicamente dos Áreas Silvestres Protegidas del Estado; la Reserva Nacional Las Chinchillas y el Derecho Real de Conservación Parque Hacienda El Durazno, mediante prácticas de uso sustentable de la tierra, subsidiables por el Estado de Chile, que contribuyan a la conservación de la biodiversidad y la mantención de los servicios ecosistémicos de las áreas que lo conforman en beneficio de las comunidades rurales que habitan el territorio. En el caso del corredor Las Chinchillas – Reserva el Durazno, los objetos de conservación fueron: la Chinchilla lanígera, el ensamble de depredadores (zorros, pumas y mustélidos) y los murciélagos.”

Nevados de Chillán ©Paulo Urrutia
Nevados de Chillán ©Paulo Urrutia

Cabe destacar igualmente que los corredores biológicos van más allá de la conectividad entre áreas protegidas. Así lo señala Sergio Silva, “los corredores pueden brindar a los objetos de conservación (especies) la ocasión de desplazarse más allá de los límites de un área protegida, sin embargo, para que un corredor cumpla su función requieren de un estudio minucioso, y de un monitoreo constante. Tenemos que asegurar una visión funcional y estructural, para ello se requiere dos elementos; uno: que las áreas núcleos compartan especies y funcionalidad; y dos: que el flujo de especies a través del corredor fluya y que efectivamente se mueva entre las áreas núcleo que queremos conectar.”

Actualmente, el cambio climático está sucediendo con mucha mayor velocidad que los cambios climáticos anteriores. Por lo tanto, los corredores biológicos y los pasos de fauna cobran mayor importancia ya que el paisaje ha sido sustancialmente transformado, creando obstáculos para que las especies cambien su distribución como medida adaptativa al calentamiento global, por lo que es necesario mantener y restaurar los ecosistemas que permitan esta adaptación.