Ladera Sur Menos innovación, más conservación
Menos innovación, más conservación

Naturaleza

Menos innovación, más conservación

Nuestro colaborador invitado, Cristian Heinsen, nos trae un artículo escrito para la fundación Unión Europea-América Latina y el Caribe (EULAC), donde se propone volver la mirada hacia la conservación de los valiosos tesoros naturales y culturales que están en riesgo y que deben ser urgentemente restaurados/conservados. Descubre más acerca de lo que tiene que decir sobre este importante tema en el siguiente texto. 

Tras casi 15 años de trabajo de conservación patrimonial y desarrollo sostenible en comunidades andinas, a partir del año 2014 dedicamos un tiempo y esfuerzo especial a revisar y pensar lo que hacíamos con tanta pasión (y error) como organización contributiva. Nació entonces el modelo Conservación Sostenible de Fundación Altiplano, que propone la conservación patrimonial en comunidad como una alternativa de desarrollo sostenible para el planeta. Desde este modelo, aprendido hundiendo pies y manos en el barro, junto a comunidades andinas que luchan por preservar sus tesoros naturales y culturales, se propuso al entonces Gobierno-Consejo Regional de Arica y Parinacota una muy alternativa estrategia de desarrollo desde la conservación patrimonial: “Arica y Parinacota, Paisaje Cultural de América”

©Cortesía de Cristian Heinsen
©Cortesía de Cristian Heinsen

En la formulación del modelo Conservación Sostenible y de esta estratégica alternativa propuesta para nuestra querida  región de Arica y Parinacota, tuvimos muy presentes las enseñanzas del economista Manfred Max-Neef. Le escribimos para contarle de la cariñosa apropiación que hacíamos de su pensamiento original y tan pertinente para lograr un nuevo desarrollo más humano. Más alegre y sostenible, en comunidad, le dijimos. Nos contestó entusiasmado, deseándonos suerte en el empeño.

A don Manfred Max-Neef, que ha partido en el último viaje, dedicamos con aprecio este artículo revisado, que escribimos en 2017 para la Fundación EULAC. Menos Innovación, más Conservación. Muy a propósito también de la tragedia que afecta en estos días a nuestra Abuela Amazonía…

Agotamiento

El año 2016, Bolivia debió declarar emergencia nacional por escasez de agua. Un país que es considerado una reserva mundial de agua, enfrenta-paradojalmente- un problema mayor de gestión del recurso básico para la subsistencia y desarrollo de las comunidades.

Durante el verano de 2017, Chile-potencia forestal a nivel mundial- se ve en serias dificultades para controlar incendios que afectan dramáticamente más de 400.000 hectáreas de su territorio más poblado y económicamente activo.

Más allá de las causas de estos fenómenos, son síntomas preocupantes de los problemas de gestión que enfrentan los países para conservar los recursos naturales y culturales que creen tener “disponibles” para cumplir sus metas de crecimiento y desarrollo económico.

©Cortesía de Cristian Heinsen
©Cortesía de Cristian Heinsen

Es interesante notar que estas emergencias ambientales del s. XXI se dan en un escenario latinoamericano  que enseña una disminución radical y creciente de la población rural, al tiempo que un crecimiento exponencial de los centros urbanos, con una proyección de agotamiento de los recursos disponibles. ¿Es posible encontrar una relación entre este decrecimiento de lo rural y la gestión deficiente de los recursos-tesoros del planeta?

Con el apoyo de Fundación EULAC, en febrero de 2017 se presenta en Hamburgo el libro Arica y Parinacota, Paisaje Cultural de América, resultado de un programa de difusión financiado por el Gobierno de Chile y ejecutado por Fundación Altiplano que presenta la región de Arica y Parinacota- con 16.000 km2 de territorio, una población estimada de 210.00 habitantes y un aporte de 0,5 % al PIB nacional e indicadores de rezago económico- como un paisaje excepcional, caracterizado por valiosos tesoros naturales y culturales, cuya conservación responsable podría representar un camino alternativo de desarrollo sostenible para sus comunidades.

Los paisajes culturales y la necesidad patrimonial.

El término paisaje cultural lo propone el geógrafo Carl Ortwin Sauer, padre de la Geografía Cultural, y lo promueve UNESCO desde 1992 como una de la categorías de patrimonio de la humanidad. Paisajes Culturales son aquellos territorios que resultan del “esfuerzo combinado del hombre y la Naturaleza, que expresan una larga e íntima interacción entre las personas y su medio ambiente”.

¿Cuál es la necesidad de conservar estos recursos excepcionales para bien de las generaciones futuras? ¿Cuál es la necesidad de preservar el paisaje cultural como legado de los antepasados? ¿Qué vincula al pastor del altiplano que se afana en conservar su entorno y legado ancestral con el científico del primer mundo que define criterios de sostenibilidad frente al cambio climático y el agotamiento de los recursos? Inspirados en el texto Desarrollo a escala humana, de Manfred Max Neef, donde se describen las 9 necesidades profundas del ser humano (subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, identidad, ocio, creación y libertad) se propone la “necesidad patrimonial”, la necesidad de conservar, de preservar, de sostener aquello que es valioso y crítico para el desarrollo de los que vienen. Nuestros tesoros.

©Cortesía de Cristian Heinsen
©Cortesía de Cristian Heinsen
©Cortesía de Cristian Heinsen
©Cortesía de Cristian Heinsen

Humberto Maturana, en su biología del fenómeno social, aporta una visión relevante sobre la necesidad profunda de la conservación: el vivir de un ser vivo transcurre en continuos cambios estructurales como resultado de su propia dinámica interna, o gatillados en sus interacciones en el medio, un ser vivo conserva su organización en un medio sólo si su estructura y la estructura del medio son congruentes y esta congruencia se conserva. Si no se conserva la congruencia estructural entre ser vivo y medio, las interacciones en el medio gatillan en el ser vivo cambios estructurales que lo desintegran y muere…”

Frente a un modelo de desarrollo económico de alto consumo y crecimiento, afanado en la creación de valor, se propone la conservación de los tesoros naturales y culturales para asegurar la subsistencia y felicidad de las comunidades humanas de hoy y de mañana, dándole un sentido o propósito al desarrollo económico.

Los templos andinos de Arica y Parinacota.

La estrategia propuesta en el libro Arica y Parinacota,  Paisaje Cultural de América, se formula desde los aprendizajes logrados por el Gobierno Regional y Fundación Altiplano en torno al Plan de Restauración de Templos Andinos de Arica y Parinacota/Ruta de las Misiones-Saraña, que ha contado con apoyo de organizaciones como BID y World Monuments Fund.

Esta iniciativa de conservación se inicia muy intuitivamente hacia el año 2000, a partir de la solicitud de apoyo de comunidades andinas-aymara para preservar sus templos de piedra, tierra y paja brava, ejes de su vida comunitaria desde tiempos remotos, espacios sagrados donde han resguardado con celo su sabiduría y costumbres ancestrales. Estas comunidades, que debieron migrar a la ciudad desde mediados del s. XX en busca de educación y progreso, perdiendo arraigo y competencias culturales y ganando a veces marginalidad y discriminación, persisten en el habitar relacional de su territorio ancestral, en torno a sus templos, sus saberes, sus cultivos, sus costumbres.

©Cortesía de Cristian Heinsen
©Cortesía de Cristian Heinsen

Juventud andina retorna restauración de Sahuara

¿Cuál fue el factor crítico para que un programa de conservación de templos que no poseía ninguna categoría de valor formal para el Estado chileno, se convirtiera en un programa público de desarrollo sostenible que hoy enseña resultados relevantes en protección de recursos críticos, fortalecimiento de comunidades y generación de iniciativas de desarrollo económico responsable? Descubrimos que el factor clave fue el alto valor patrimonial que las comunidades andinas confieren a sus templos, como corazón de su vida comunitaria, refugio sagrado de su saber ancestral y del complejo proceso cultural generado desde la conquista española. El “éxito” logrado por el Plan Templos Andinos releva los tres factores claves de un programa de conservación y desarrollo sostenible: Valor, Necesidad (Comunidad) y Riesgo.

El Espíritu de los Territorios: El Valor como Estrategia.

En Latinoamérica encontramos casos relevantes de conservación y desarrollo sostenible: Paisaje Cafetero en Colombia; Quebrada de Humahuaca en Argentina; Valle del Colca en Perú; Misiones de Chiquitanía en Bolivia; Iglesias de Chiloé en Chile. Territorios patrimoniales, paisajes culturales, con o sin declaratoria UNESCO, todos con comunidades que se identifican con el valor patrimonial protegido y se integran en una planificación de desarrollo endógeno, que va generando valor compartido y desarrollo económico desde la conservación. Estos ejemplos sostienen una nueva manera de valorar y gestionar los territorios, atendiendo primeramente al valor patrimonial conservado, espíritu o vocación de los sistemas territoriales, expresado en el saber ancestral de sus comunidades y en los desafíos que tienen para definir y liderar su propio desarrollo sostenible.

¿Qué ventajas adaptativas poseen las comunidades rurales, indígenas o campesinas de Latinoamérica, hoy en riesgo cierto de desaparición, para enfrentar un desafío de transformación económica global basado en la conservación de sus tesoros patrimoniales? ¿Por qué la necesidad de conservación patrimonial es tan relevante en pequeñas comunidades que persisten en su cultura ancestral y- a la vez- en centros de conocimiento avanzado del planeta?

©Cortesía de Cristian Heinsen
©Cortesía de Cristian Heinsen

Festival Arica Barroca en Templo Pachama

En el libro Arica y Parinacota,  Paisaje Cultural de América, se  propone un camino simple para abordar la conservación de recursos naturales y culturales como una alternativa de desarrollo sostenible para comunidades y territorios, alineando los propósitos contradictorios de conservación patrimonial y crecimiento económico. Es el modelo  Conservación Sostenible, propone un camino simple para abordar la conservación de tesoros naturales y culturales como una alternativa de desarrollo sostenible para comunidades y territorios, alineando los propósitos contradictorios de conservación patrimonial y crecimiento económico. Frente a la inercia del crecimiento económico sin sentido y el llamado casi evangélico a la innovación desde los centros urbanos, el modelo propone atender las periferias, hundir pies en la Tierra y enfrentar el desafío de la sostenibilidad desde 5 consideraciones elementales:

  1. Los territorios son Paisajes Sagrados. Tesoros naturales y culturales, obra de la Naturaleza y los antepasados, integrados en un paisaje, custodiados por comunidades que integran íntimamente su paisaje sagrado, que valoran, gestionan y conservan sus tesoros como patrimonio o herencia. No hay recursos, hay tesoros. Descolonización geo-política o visión indígena o nativa del Territorio-Planeta: Patrimonio es todo tesoro (natural o cultural) que hemos heredado con cariño de los abuel@s y que con cariño debemos dejar a las nuevas generaciones. Una nueva definición “nativa” del concepto, muy lejos de la Academia y del Turismo, por favor…
  2. La conservación patrimonial es una necesidad humana, que tiene directa relación con la necesidad de sostenibilidad, de trascender como especie. Tan potente es esta necesidad de conservación, de sostener los recursos-tesoros disponibles para las generaciones venideras, que está vinculada estrechamente a las 9 necesidades profundas humanas: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, identidad, ocio, creación y libertad (Modelo de Necesidades de Max Neef, ver “Desarrollo a Escala Humana”).
  3. Iniciativas Sostenibles. En sintonía con los modelos de innovación tan insoportablemente en boga, las actuaciones (iniciativas) de conservación patrimonial son maestras en demorar la solución para relevar primero el valor existente, sostenido por una comunidad que lo requiere y que está afectado por un factor de riesgo o amenaza que justifica y determina la acción urgente, que es la mínima necesaria y reversible. Desde la experiencia de la conservación patrimonial, se propone la fórmula básica de diseño: Valor + Necesidad (comunidad) + Riesgo = Iniciativa de desarrollo sostenible.
  4. La Demanda Responsable. El grupo o comunidad que custodia un bien o tesoro patrimonial puede aprovechar estratégicamente la demanda de industrias económicas que valorizan también aquellos “recursos críticos”, generándose un negocio o contrato de real “valor compartido” (ver Michael Porter “Shared Value”). Aquí es relevante la caracterización de sectores de la economía globalizada que están al alza y que saben detectar valor en territorios-paisajes culturales: Educación-Investigación, Turismo Responsable, Alimentación Saludable, Biomedicina, Industria Cultural o Economía Creativa, Tecnología, Gestión de Residuos y Energías Renovables. Es interesante notar que esta “demanda responsable”, que podría parecer un truco neoliberal para salvar el modelo capitalista, también aplica al sector público y bien podría detectarse en economías “estatistas”.
  5. La conservación patrimonial como desafío adaptativo. De acuerdo al modelo de liderazgo adaptativo del profesor Ronald Heifetz, el desafío de conservación patrimonial no sería algo técnico, sino un proceso adaptativo, un aprendizaje largo e incierto, con pérdidas, facciones enfrentadas y alto riesgo de fracaso antes de lograr el propósito o desafío de transformación que supone pasar de la actual economía insostenible a una economía sostenible.

Junto a estos 5 puntos, el modelo se ha ido complejizando con otras consideraciones relevantes:

  • Comunidad/Sociedad. Ante el desprestigio del paradigma “Sociedad”, que no parece ofrecer un futuro muy sostenible tras siglos de hegemonía, que es racional, a gran escala, urbano y que avanza/progresa hacia el futuro desde pactos formales e intereses diversos, retorna el paradigma “Comunidad”, que aplica a pequeña escala, desde la emoción y lo rural, con grupos humanos que comparten origen e interés común para persistir. Es evidente que la idea de desarrollo sostenible aplica más al paradigma de Comunidad que al de Sociedad (ver Ferdinand Tönnies: Comunidad v/s Sociedad).
  • Comunidades ancestrales enseñan una sorprendente capacidad de resiliencia y conservación de sus tesoros culturales-naturales; esa capacidad es necesaria y crítica para enfrentar el desafío de sostenibilidad del planeta.
  • Oportunidad histórica para el desarrollo sostenible de territorios-paisajes custodiados por comunidades ancestrales; y para descolonizar o culturizar los modelos de sostenibilidad de Latinoamérica desde las raíces profundas de los territorios.
  • Paradoja Innovación-Conservación. El persistente llamado a la innovación matizado-complejizado desde la conservación. ¿Cuánto valor hay desatendido, en espera de ser redescubierto? Esto podría ir en línea con nuevas maneras de medir crecimiento de países como el CIB Conocimiento Interno Bruto (ver César Hidalgo, Economía del Conocimiento), en la medida que la conservación genera restauración de conocimiento.
  • Economía Femenina. La innovación desde la conservación sostenible exige desarrollo del hemisferio derecho de la economía, creativo y relacional. El Modelo es Economía Femenina. Hay que estudiar liderazgos femeninos en culturas ancestrales y o tradicionales.

El Desafío Adaptativo de Latinoamérica.

¿Qué puede proponer Latinoamérica para la conservación de los recursos-tesoros del planeta y el habitar más responsable y feliz de las comunidades del futuro? La respuesta puede nacer desde territorios-paisajes americanos que conservan valiosos tesoros naturales y culturales en torno a comunidades indígenas y rurales que están en fase crítica de decrecimiento, pero que mantienen costumbres ancestrales de habitar responsablemente el medio ambiente, conscientes de la necesidad de asegurar la disponibilidad de los tesoros (ya no recursos) para las nuevas generaciones.

©Cortesía de Cristian Heinsen
©Cortesía de Cristian Heinsen

Frente al persistente llamado a innovar e innovar en la economía, para generar nuevo valor “hasta el infinito y más allá”, se propone volver la mirada a los valores existentes en los territorios, que están en riesgo y que deben ser urgentemente restaurados/conservados. Aquí hay un enorme y fértil campo de cultivo para la colaboración virtuosa entre países europeos y latinoamericanos, que dé por superada la excesivamente larga relación de colonialismo cultural-económico. ¿Quién se anima?

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