En una conversación telemática entre Santiago y Valparaíso, Sara Larraín e Ismaela Magliotto se ven entusiasmadas. Ambas son de las más destacadas activistas medioambientales del país y han seguido con atención todo este último año de discusión en la Convención, que esta semana entregó su propuesta al Presidente Boric. Larraín, activa desde la presidencia de Chile Sustentable, y Magliotto, desde la educación medioambiental y la coordinación de la Local Conference of Youth (LCOY), ambas coindicen en el alto nivel de trabajo que realizaron los convencionales.

-Ismaela Magliotto: Haciendo el contraste entre la actual constitución y esta nueva propuesta, creo que hay un avance sumamente importante del medio ambiente. Hay muchos temas súper importantes para la biodiversidad y la naturaleza, para los ecosistemas que hay en Chile, que esta nueva propuesta los tiene, pero la antigua no. El hecho de que ahora proponga que existan estos cuidados del medioambiente, permite que se pueda legislar. Eso es algo en lo ahora hay muchas trabas, no se puede proteger, porque la constitución no lo permite. Esta nueva propuesta si lo va a poder hacer. Me hubiese gustado ver otro tipo de cosas agregadas, pero creo que hay un avance importante.

-Sara Larraín: Yo estoy tremendamente impresionada de toda la pega que hicimos. Aquí ha habido un grupo humano elegido por todos nosotros que ha sido vapuleado y ha sido ha sufrido bullying por parte de ciertos sectores. Hay que hacer un reconocimiento a este grupo de personas, que han hecho un trabajo, desde mi perspectiva, independiente del apoyo que han recibido, de las iniciativas populares de ley, de las asesorías de académicos, es un trabajo de alta calidad. Fue importante darle una voz a la democracia y a los distintos saberes y componentes de este país, avanzamos en un lenguaje que hace una interface, entre lenguaje leguleyo y uno más cercano a lo que pudiera plantearse desde las distintas disciplinas. Estoy 100% de acuerdo con lo que señalaba Ismaela, pero iría más allá, porque no es que poniendo una y otra una sea mejor que la otra, obviamente es mejor que la otra, porque además tenemos 30 años de aprendizaje y de desastre, por lo tanto, hemos visto más de las causas de los problemas que hemos generado. La propuesta no es solamente mejor, sino que logró en el conjunto cambiar el paradigma de estas concepciones constitucionales excesivamente antropocéntricas, centrada solamente en los derechos de las personas y de la sociedad hacia un paradigma que no es solamente el capítulo naturaleza y medioambiente, sino que está desde los principios de los derechos, a un paradigma donde se refiere a un sistema, donde la sociedad y la naturaleza están intrínsecamente vinculados e interrelacionados. Ese es el salto cuántico de nivel que tiene esta constitución, que reconoce a la naturaleza como el sistema central en el cual está inserta la sociedad humana y eso lo plantea desde el principio. Estamos hablando cualitativamente de otra noción de sociedad y de Estado. Sinceramente, nunca pensé que íbamos a tener este nivel de logro.

-IM: Sara, pero concuerdo demasiado contigo. Esta constitución se hizo en un año, y la constitución actual se hizo en siete años. Esta propuesta es muy agradable de leer, porque me sentía reflejada en los ideales que habían ahí.

Desierto Florido. Créditos: ©César Pizarro Conaf
Desierto Florido. Créditos: ©César Pizarro Conaf

NUEVOS LENGUAJES PARA EL SIGLO XXI

-La palabra “ecológico” aparece 17 veces nombrada en la propuesta. Es un detalle, pero en la actual no existe. Hay dos puntos centrales, independiente de todas las normas específicas: la declaración de que estamos en una crisis climática y ecológica (Artículo 129) y el artículo 1, donde Chile se como un estado ecológico. ¿Cuáles ustedes creen que son los mayores desafíos de esos dos planteamientos?

-SL: La palabra ecológica se puede usar para muchas cosas. Aquí está profundizada y tejida en los conceptos de desarrollo. Al reconocer con un lenguaje del siglo XXI está igualdad sustantiva de los seres humanos y su relación indisoluble con la naturaleza, porque en el artículo uno no solamente dice que Chile es un estado social democrático intercultural, regional y ecológico, que profundiza en el segundo inciso reconoce la relación indisoluble con la naturaleza, o sea inmediatamente define a la sociedad en un territorio, con el cual hay una relación indisoluble. Esa relación, en cada uno de los derechos posteriores, al aire, al agua, salud o investigación científica, va hacia vincular el tema en mantención del equilibrio de los sistemas, entiende de que el funcionamiento de ese organismo va a determinar el funcionamiento de la sociedad. El tema ecológico sí está bien puesto, pero lo más relevante, desde mi perspectiva, es que permanentemente vincula a la sociedad y la naturaleza y eso es un paradigma del siglo XXI.

-Es relevante la declaración de que estamos en una crisis climática y ecológica. Eso no está en otras constituciones del mundo.

SL: No tenemos tantas constituciones nuevas después del acuerdo de París. Sí, lo pone en un artículo y está bien, pero si tú miras, aunque no existiera ese artículo, la configuración de cómo va tejiendo los derechos y los deberes del estado, finalmente, aunque no hubiera ese artículo sobre la crisis climática y ecológica, igual se lograrían las acciones y los deberes para lograr abordar los desafíos. Yo creo que está bien, porque lo viene a reforzar y en el fondo es un guiño político a los movimientos sociales.

IM: El tema ecológico aparece mencionado en numerosas ocasiones, pero el asunto es cómo desarrollamos el camino hacia un futuro ecológico como país. Hay herramientas súper importantes, como la economía circular, que sólo se menciona una vez en todo el documento. Todos los capítulos deberían tener un foco relacionado con la ecología, no sólo el de medioambiente. Si realmente queremos que sea un futuro ecológico, un futuro sustentable, todos los capítulos deberían estar permeados por esta esencia de esta concepción de que naturaleza y hombres somos iguales, no es uno sobre el otro. Entonces siento que faltó eso, claro, está muy mencionada la ecología, pero falta permear todos los artículos con esta idea. Al menos esa es la sensación que a mí me da.

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SL: Yo estoy en desacuerdo, porque creo que, en los términos de los principales capítulos de derechos, en el capítulo naturaleza y medio ambiente, en el capítulo sobre gobierno, en el capítulo sobre estado regional y organización territorial. En todos está transversalmente el tema ambiental. En el capítulo sobre medio ambiente y naturaleza el énfasis son los deberes del estado y la institucionalidad para poder operacionalizar esto. Los bienes comunes naturales, está la Defensoría de la naturaleza, el estatuto del agua y la nueva institucionalidad de los Consejos de Cuenca en la Agencia Nacional del Agua. Estamos ante la presencia de un nuevo tipo de institucionalidad, nivelar la cancha de las instituciones públicas, donde ya no es solamente funcionarios dependientes de la administración del ejecutivo, sino que hay una serie de instituciones autónomas con patrimonio propio, cuya forma de elección de las autoridades no es el que gana el gobierno gana todo, sino que vienen autoridades desde abajo Se va a poder supervisar que el Estado cumpla con los derechos ambientales y los derechos de la naturaleza.

IM: Siento que faltan algunas herramientas. Está el tema de la gestión de las cuencas, esta nueva institución que va a gestionar el agua, la institución que va a ver la defensoría ambiental, ambas publicadas en el acuerdo de Escazú y genial que ahora vamos a tener instrumentos para implementarlos. Siento que también faltan formas para implementar la ecología con el desarrollo del país desde la economía. Por eso mencionaba el tema de la economía circular, que me hubiese gustado verla implementada en más artículos, que le den potencia a la economía circular para el desarrollo sustentable del país.

SL: ¿Sabes Ismaela? creo que es una trampa fijarse donde están los términos, porque el concepto de economía circular está prácticamente en todos los instrumentos en gestión. Donde es más evidente es en el artículo específico sobre desechos, donde señala la reutilización, la revalorización, que eso es economía circular pura, pero si vas, por ejemplo, a todo el tema de los minerales, hay una política clara estableciendo, temas vinculados a la agregación de valor de la extracción de una serie de condiciones ambientales en el uso de estos minerales. Se señala que no se podrá interferir en cabeceras de cuenca y eso protege el ciclo del agua. El tema de la priorización de la agricultura agroecológica está planteando los principios de la economía circular en cada una de las actividades. Creo que tenemos que tener la apertura suficiente para identificar cuáles son los elementos del concepto de economía circular que hay en cada uno de estos artículos.

Torres del Paine en invierno ©Cascada Expediciones
Torres del Paine en invierno ©Cascada Expediciones

-A juicio de los expertos, uno de los temas donde hay mayores innovaciones es el Agua. ¿Qué otros puntos podrían destacar a un chileno que probablemente no lea esta propuesta? Los chilenos tenemos bajos niveles de lectura y compresión lectora…

IM: Yo creo que lo que decía Sara, de que finalmente esta nueva propuesta de constitución percibe a la naturaleza como la base, como nuestro hogar y básicamente que tenemos que cuidar nuestro hogar. Creo que, en palabras simples, la naturaleza es nuestra casa y hay que cuidarla, porque no tenemos más casas donde vivir.

SL: Yo creo que va a ayudar a realmente dar un curso distinto al modelo de desarrollo de Chile. Ayudar a resolver esta mirada extractivista de echar la casa por la ventana: más forestales, más paltas. Yo creo que sin pensar que obviamente, incluso en la política minera dice: “teniendo en cuenta que los recursos minerales son finitos”, y eso es tremendamente relevante. Ismaela lo plantea desde la economía circular. Ninguna constitución del mundo reconoce que los recursos son finitos. En la próxima década se van a presentar cambios para adaptar leyes respecto a la naturaleza y los derechos ambientales, porque hay un mandato a conservar, mantener y preparar. Eso se va a tener que traducir en reglas y criterios para el sector económico y para el desarrollo de cualquier actividad económica. Los derechos de la naturaleza y derechos ambientales van a cambiar sustancialmente las reglas del juego. No es solamente vivir en un medio ambiente libre de contaminación. Se está estableciendo un estándar de derechos que implican un disciplinamiento ambiental para la sustentabilidad de las actividades económicas. Va a haber tribunales ambientales. Está la defensoría de la naturaleza y de los derechos ambientales, que puede establecer acciones legales, pero también acciones constitucionales. El estándar regulatorio, de supervisión, fiscalización y de sanción, va a ser importante.

Bosque de Nothofagus en Sendero Paso Desolación. Créditos: Tamara Núñez
Bosque de Nothofagus en Sendero Paso Desolación. Créditos: Tamara Núñez

¿DÓNDE ESTÁN LOS NUDOS?

-Pasamos de una constitución que tiene un artículo que habla sobre esta temática, a una constitución con un capítulo y más de 50 normas asociadas. ¿En dónde ven los problemas que se pueden producir por este cambio?

IM: Para las personas más conservadoras quizás los que les puedan producir rechazo es que, puede haber proyectos que generen muchas lucas, pero también un impacto ambiental importante. Sabemos que el sector más conservador tiene tendencia a aceptar estos proyectos. Quizás ahí pueda puedan encontrarse conflictos respecto al desarrollo económico y priorizar el cuidado del medio ambiente por sobre esta. Somos un mercado extractivista y ahora queremos revertir esto. Ahí puede haber conflictos.

SL: Coincido en que estos cambios implican una forma distinta de hacer las cosas. Y, por lo tanto, ningún dato del PIB va a justificar la extinción de algo porque hay un deber del Estado de que las cosas no se extingan, de que no se destruyan los glaciares. Lo que se va a tener que ajustar es esta posibilidad del equilibrio y el funcionamiento de los ecosistemas para seguir entregando estos servicios que le ofrecen a la sociedad y un sinceramiento de la economía. Estamos en un súper buen momento, porque hasta el Banco Central va a reinstaurar las cuentas de patrimonio natural, porque claro, súper bonito mostrar el PIB, pero resulta que cuando tú ves las cuentas de patrimonio, estamos en rojo, hay un empobrecimiento del capital natural del país. Como decía Ismaela, las cuentas son súper alegres y puede ser muy buen negocio para una empresa en particular, pero si tú dejas un pasivo ambiental del terror, la verdad es que es un pésimo negocio para el país. Esta constitución ofrece una oportunidad de sincerar una economía del desarrollo, no una economía solamente del PIB, de los números, pero ocultando debajo de la alfombra los negativos.

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– ¿Esta propuesta de constitución tiene un subtexto sobre la teoría de los límites del crecimiento?

SL: Yo no siento que sea así. Estoy de acuerdo con esa crítica estructural a la economía basada en un exceso de insumo de recursos naturales, en un planeta limitado. Y pretender sostener un crecimiento ilimitado en un planeta limitado, es un absurdo y eso lo reconoció el mismo Foro Económico Mundial, o sea no un tema que sea solo de los ecologistas, sino que hoy las grandes trasnacionales reunidas a propósito del cambio climático y del tremendo pasivo ambiental que generamos, qué es el calentamiento global. Pero no es todavía nuestro tema. Creo que sí hay un llamado a procurar que las actividades económicas se desarrollen en un marco de mantención y conservación de este patrimonio, por lo tanto, no matemos la gallina de los huevos de oro, no nos disparemos en los pies, porque después no vamos a poder caminar.

IM: Todo el impacto ambiental siempre se ha visto como una externalidad en los proyectos y la idea es que ahora se internalicen, o sea que, si un proyecto se quiere implementar en Chile, realmente estudie los potenciales efectos ambientales, que sea transparente, que explique cómo puede afectar a las comunidades o las cuencas. La idea es que sea obligatorio que las empresas lo hagan. Ahora afortunadamente están apareciendo estos mecanismos y siento que lo correcto es poder implementarlos.

SL: En su conjunto, la especie humana está teniendo la mayor sobrecarga de la capacidad de regeneración o de producción. Y en ese sentido, hay un cuestionamiento al crecimiento y más bien lo que va a estar detrás, no para todos, pero sí para los países industrializados y que tienen ya sus necesidades básicas resueltas. Creo que hay un llamado a la acción y un paso del crecimiento a la ciencia, a los sectores acomodados de todo el planeta. Porque claro, el norte global consume varias veces más per cápita que cualquier país que no es del mundo rico o industrializado, pero resulta que al interior de cada uno de nuestros países hay un norte global, tenemos un sector que consume a esos niveles. Tú no puedes externalizar a la sociedad los costos de una actividad que tiene beneficio privado, porque eso va a ser eternamente un quiebre en la economía, en el cual unos capturan el beneficio y otros sufren la socialización de los costos que esta actividad externalizó a la sociedad.

Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic
Bosques de algas en Cabo de Hornos. Créditos: ©Enric Sala | National Geographic

– ¿Qué rol tendrán ustedes en este proceso de dos meses antes del plebiscito?

IM: En las organizaciones en que participo son full educación ambiental y voy a estar ligada con el tema de educar a la gente, desmitificar las fake news que han salido respecto a la constitución, educar a la sociedad, enseñarles qué hay detrás de estos conceptos que no tienen familiarizados. La gente no lee y además sienten ajenas las leyes porque están en un lenguaje más difícil de asimilar. Siento que hace falta aterrizar esto en conceptos que sean más amigables para la sociedad. También hacer debates, pero con altura de miras, que haya argumentos profundos de un lado o de otro, con respecto a si están de acuerdo con la constitución y que no sea un debate de fake news. La educación es la clave y que participen en el plebiscito. Me ha pasado que voy viajando en el colectivo y escucho a la gente diciendo: “No, yo no le voy a dar en gusto a esta gente, no voy a ir a votar”, y en mi cabeza es ¿a quién le estás dando el gusto no yendo a votar? Es importante educar a la gente y la importancia de su voto el 4 de septiembre.

SL: Coincido en que todo este ambiente de bullying a la constituyente finalmente ha contaminado a la Constitución. Esta cosa del fake news hace que la gente sienta una separación. Ha sido súper complejo, porque finalmente ha deslegitimado un proceso que fue el que nos permitió una apertura democrática a la crisis social que tuvimos. Ahí hay una irresponsabilidad política súper complicada, porque aprovechándose de la desinformación, deslegitimas el proceso que nos permitió salir de una crisis bastante terminal que podría haber salido mucho más fea. Como Chile sustentable, vamos a hacer lo que sabemos y por lo tanto estamos trabajando en varios niveles. Primero estamos con un documento para explicar los avances de los, aproximadamente, casi 90 artículos de relevancia ambiental. El segundo nivel es cómo llevarlo, como decía la Ismaela, a lenguaje muy sencillo, a cápsulas, para que la gente tenga una forma bien resumida. Y hay un tercer elemento que nosotros estamos trabajando en una coalición grande, que se llama “Aprueba por Chile” en la cual estamos ayudando a cómo bajamos, cómo encarnamos lo que el lenguaje del derecho o de la obligación del estado, que quedó en la constitución, a la vida cotidiana. Este es el camino que tenemos para resolver los temas que dieron origen a la crisis social, que no fue del año 2019, pero que se venían incubando por más de una década. Entonces si rompemos este proceso, creo que la salida no va a ser positiva para nadie, tenemos una intuición y un sentido de bastante realismo, creo que es el proceso político el único que tenemos para salir de la crisis de convivencia y de legitimidad que tiene nuestro sistema político.

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