¿Qué significa que un hongo, animal o planta esté “en peligro de extinción”? 

Hace ya casi 60 años fue creada la “Lista Roja”, un catálogo de especies que se ha convertido en la fuente de información más completa del mundo sobre el estado de conservación de los reinos fungi, animalia y plantae. 

De las 8,7 millones de especies que los científicos estiman que habitan el planeta Tierra, 150.388 son parte de este inventario, a cargo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). De ellas, un 28% (un poco más de 42 mil especies) se encuentran en alguna categoría con potencial riesgo de extinción, desde el estado “vulnerable” hasta el “en peligro crítico”, lo que significa que la cantidad de ejemplares de dichas especies ha descendido tanto que podrían dejar de existir en la naturaleza.

Amanita morenoi es una especie ectomicorrícica que se asocia exclusivamente con especies de Nothofagus. Se estima que el tamaño total de la población es alrededor de 500 individuos maduros, por lo que se encuentra en estado “Vulnerable” según la IUCN. Foto: Giuliana Furci
Amanita morenoi es una especie ectomicorrícica que se asocia exclusivamente con especies de Nothofagus. Se estima que el tamaño total de la población es alrededor de 500 individuos maduros, por lo que se encuentra en estado “Vulnerable” según la IUCN. Foto: Giuliana Furci

Del total de especies que conforman la Lista Roja, ¡solo 627 pertenecen al reino fungi! Se trata de un número considerablemente menor comparado con las aproximadamente 64 mil plantas y 88 mil animales que completan la lista. 

Esto quiere decir que, de las 148.000 mil especies de hongos que los científicos han descubierto y descrito a nivel mundial  -incluyendo líquenes, mohos y levaduras-, 627 han sido estudiadas y evaluadas como para saber en qué estado se encuentra. De las especies de hongos evaluadas, 288 están catalogadas en riesgo de extinción. 

Lista Roja UICN por porcentaje de especies
Lista Roja UICN por porcentaje de especies

La Lista Roja de la UICN es una poderosa herramienta de referencia para catalizar acciones para la conservación de la biodiversidad y generar cambios en las políticas. 

La razón por la que se dedica tanto esfuerzo en evaluar el estado de conservación de diferentes especies es simple: desde la perspectiva de los políticos y las personas encargadas de tomar decisiones, si nada está en peligro, no hay nada que proteger.

La Lista Roja sirve para ayudar a identificar aquellas especies que necesitan esfuerzos de recuperación específicos y así enfocar la agenda al identificar los sitios y hábitats clave que necesitan prioridad en su protección. 

Cortinarius magellanicus es una especie abundante en la Patagonia. Se encuentra en la categoría de «Preocupación Menor» de la Lista Roja. Foto: Giuliana Furci

¿Cómo se incluye una especie en la Lista Roja?

La semana pasada se llevó a cabo el XI Congreso Latinoamericano de Micología en Panamá, donde científicos, estudiantes y académicos se reunieron en torno al reino fungi y su conservación.

Una de las actividades pre-congreso fue el taller de la UICN para la evaluación de hongos y líquenes, al cual asistió Daniela Torres, micóloga y directora de programas de la Fundación Fungi.  

El objetivo de este taller es, por un lado, entrenar a micólogos y micólogas en cómo implementar los criterios de la UICN al momento de evaluar especies, y por otro, aplicar in–situ dichos criterios para proponer especies en la Lista Roja. 

En estos eventos, los especialistas siguen el paso a paso para recabar información fundamental y así poder estimar el cambio potencial en el número de ejemplares de una especie a lo largo del tiempo.

Otro mecanismo para proponer especies a la Lista Roja es a través de The Global Fungal Red List, información que luego se deriva a un comité oficial de la UICN, quienes realizan la última evaluación. 

Stephanospora chilensis, hongo clasificado como “en peligro”. Esta especie se encuentra en algunas de áreas protegidas de Chile, pero en la parte norte de su área de distribución, están amenazados por incendios y fragmentación de hábitat. Como acciones para la conservación de esta especie se señalan la preservación de bosques de alta calidad, la mitigación de plantas invasoras y la reducción del pastoreo continuo en áreas de conservación, además de mayor investigación respecto a su distribución. Crédito foto: M.E. Smith | The Fungal Red List
Stephanospora chilensis, hongo clasificado como “en peligro”. Esta especie se encuentra en algunas de áreas protegidas de Chile, pero en la parte norte de su área de distribución, están amenazados por incendios y fragmentación de hábitat. Como acciones para la conservación de esta especie se señalan la preservación de bosques de alta calidad, la mitigación de plantas invasoras y la reducción del pastoreo continuo en áreas de conservación, además de mayor investigación respecto a su distribución. Crédito foto: M.E. Smith | The Fungal Red List

Este proceso lo llevan a cabo generalmente científicas y científicos del área, pero cualquier persona que tenga la información necesaria podría postular una especie. De hecho, el objetivo de la UICN es contar con al menos 160 mil especies evaluadas a nivel global, lo que significa que aún faltan 9,612.

En Chile, la lista de Clasificación de Especies según estado de conservación utiliza los criterios de la UICN, sin embargo, el proceso que se hace a nivel nacional no es el mismo que se usa para las listas globales, ya que cada país tiene sus propias leyes y normativas para clasificar a las especies.

Daniela Torres comenta que, por ejemplo, “si una especie habita en toda Sudamérica, es posible que en la Lista Roja global no haya problemas de conservación, ya que hay muchos ejemplares, pero puede que en Chile, en el ecosistema específico donde habita esa especie, esté súper amenazada por distintos factores, entonces en la lista roja nacional va a estar como especie vulnerable”. 

Entoloma necopinatum también se encuentra en estado “Vulnerable”. Presente desde el sur de la Región del Bio Bio hasta Aysén, se ve amenazada por la deforestación y la disminución de calidad del hábitat como resultado del cambio de uso de la tierra para plantaciones, la agricultura y el pastoreo. Foto: Giuliana Furci
Entoloma necopinatum también se encuentra en estado “Vulnerable”. Presente desde el sur de la Región del Bio Bio hasta Aysén, se ve amenazada por la deforestación y la disminución de calidad del hábitat como resultado del cambio de uso de la tierra para plantaciones, la agricultura y el pastoreo. Foto: Giuliana Furci

Respecto a los hongos chilenos, existen 60 en la Lista Roja, en comparación a los 128 que están en la lista de conservación chilena. 

El hecho de que una especie esté en una lista roja global o nacional no influye directamente en las acciones de conservación, pero Daniela explica que sí marca un antecedente y por eso es importante hacerlo, ya que ayuda a priorizar por dónde empezar, y ver qué especies o ecosistemas están más en peligro que otros. 

En Chile no hay planes todavía de restauración, conservación o de manejo para hongos, pero sí existen instancias, como el Congreso en Panamá o el taller llevado a cabo por Fundación Fungi en 2020, donde especialistas trabajan para evaluar especies. 

Daniela señala que “el próximo paso es que los mismos especialistas que proponen las especies a nivel nacional, asistan a eventos de la UICN o instancias de evaluación internacionales para las listas rojas globales. En cuanto a la conservación de la funga, todavía queda mucho por hacer. Si tú comparas la lista roja de animales con la lista roja de plantas, la de hongo es muy pequeña, y la legislación todavía no se relaciona directamente con estas listas rojas”.

Butyriboletus loyo es un hongo comestible, endémico de Chile, que genera relaciones simbióticas con los árboles del género Nothofagus. Fue el primer hongo chileno clasificado como “en peligro de extinción” en la Lista Roja de la UICN, debido a que los bosques donde se encuentran están siendo devastados, además de que a menudo se le cosecha antes de que alcance a madurar y pierde la oportunidad de reproducirse. Foto: Giuliana Furci.
Butyriboletus loyo es un hongo comestible, endémico de Chile, que genera relaciones simbióticas con los árboles del género Nothofagus. Fue el primer hongo chileno clasificado como “en peligro de extinción” en la Lista Roja de la UICN, debido a que los bosques donde se encuentran están siendo devastados, además de que a menudo se le cosecha antes de que alcance a madurar y pierde la oportunidad de reproducirse. Foto: Giuliana Furci.

Cabe destacar que el hecho de que un país tenga pocos o ningún hongo listado en la Lista Roja no significa que no haya hongos a los que proteger, sino más bien puede indicar que faltan recursos para llevar a cabo encuestas y evaluaciones de la diversidad fúngica del país. 

Para cambiar este escenario, Daniela comenta que, si bien son necesarias más personas dedicadas a la micología, es importante que las instituciones tomen en consideración a los hongos en sus políticas y legislaciones. Los hongos juegan papeles ecológicos esenciales en todo el mundo y el cambio climático los amenaza tanto como a las plantas y a los animales. Además, la contaminación, la sequía, los incendios y la cosecha inadecuada contribuyen a la pérdida de especies de este reino.

Una de las maneras de avanzar en la conservación del reino fungi es la adopción de lenguaje micológicamente inclusivo, como propone la Iniciativa 3F. Incluir de manera explícita la palabra “funga” cada vez que se habla de “flora y fauna”, y “hongos” cada vez que se habla de “animales y plantas”, desde las conversaciones cotidianas hasta los diccionarios, permitirá incluir a los hongos en las políticas públicas, legislaciones y fondos dedicados a la conservación. 

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