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Fragata portuguesa: ¿quién es la “falsa medusa” y por qué llega a las costas de Chile en verano?

Naturaleza

Fragata portuguesa: ¿quién es la “falsa medusa” y por qué llega a las costas de Chile en verano?

En plena época de aumento de veraneantes, a finales de 2021 e inicios de 2022, autoridades sanitarias de diferentes regiones anunciaban el cierre de distintas playas para el baño y actividades de recreación. ¿La causa? La presencia de la fragata portuguesa (Physalia physalis). Se trata de un hidrozoo que pertenece al mismo grupo de las medusas, pero no lo es, y que se asocia a temperaturas cálidas en distintas partes del mundo. En Chile no es una especie rara, habita mar adentro, pero llama la atención cuando se acerca a las costas. Existen dos principales causas para que esto suceda y hay que evitar acercarse a ellas por la peligrosidad de sus “picaduras” para el ser humano. Aquí te contamos más sobre esta especie.  

Desde finales de diciembre de 2021 que las noticias volvieron a incorporar en sus titulares los cierres provisorios de playas debido a la fragata portuguesa (Physalia physalis). Cerca de siete playas entre la Región de Coquimbo y la de Valparaíso ya alzaron estos cierres para el baño y actividades de recreación, pero autoridades han hecho un llamado a los veraneantes a “mantenerse alerta ante una eventual reaparición en las costas del litoral central”.

Fragata portuguesa ©Francis Pérez
Fragata portuguesa ©Francis Pérez

Esto se debe a que el contacto dérmico del humano con los tentáculos de la especie -lo que se consideraría una picadura- genera daños para la salud humana, ya sea con ejemplares vivos o muertos, según se explica desde el Ministerio de Salud. De hecho, es considerada un organismo acuático peligroso para la salud humana, de acuerdo con la Guías para Ambientes Seguros en Aguas Recreacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sin embargo, no es una especie rara en el mar Chile y su distribución es amplia a nivel internacional, en especial en aguas más templadas. Se trata de una “falsa medusa” que habita mar adentro y tiene su rol ecológico, pero se escucha más de ella cuando llega a las costas y hay una mayor probabilidad de contacto con el humano.

Pero, ¿qué son y por qué se acercan a las costas?

No es una medusa

Se le conoce como fragata portuguesa, barquito portugués, hombre de guerra portugués, botella azul, aguamala o falsa medusa, entre otros nombres. De hecho, se ha atribuido que el nombre de carabela o fragata (en español) se da por su similitud física a las velas de los barcos portugueses del siglo XVIII.

Pertenece al grupo Cnidario, del que también forman parte las medusas. De hecho, su apariencia es parecida y fácilmente confundible. Pero no lo es. “La diferencia se encuentra en que Physalia forma parte de un grupo de organismos llamados Sifonóforos -pertenecientes a la clase Hydrozoa, más conocidos como hidrozoos-, en el que varios individuos conforman una colonia donde cada uno desempeña funciones diferentes como flotar, alimentarse, defenderse o reproducirse. En cambio, el cuerpo de las medusas verdaderas corresponde a un único individuo con todas las funciones presentes en dicho ejemplar”, se explica en un artículo publicado en la Revista Bionatura.

Fragata portuguesa ©Francis Pérez (3)
Fragata portuguesa ©Francis Pérez 

Si lo explicamos en simple, se trata de una agrupación de individuos o pólipos, en el que cada uno tiene sus funciones o tareas específicas. Tienen un neumatóforo, que es la estructura que le permite flotar; gonozoides, que se encargan de la reproducción; los gastrozoides, enfocados en la digestión; y dactilozoides, que detectan las presas y ven la defensa (tentáculos).

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“Viven entre la superficie del mar y el aire porque floran a través del neumatóforo, que tiene una mezcla entre CO2, nitrógeno y otras cosas que le permiten flotar en la superficie del mar. Lo que nosotros hemos visto es que responden a estímulos. Por ejemplo, las tocas y el neumatóforo, que es como una vejiga, tiene una cresta que bajan o suben. Nuestra hipótesis es que además de ser movidas espontáneamente por el mar, esta respuesta a los estímulos puede incidir en cómo se desplaza en el mar”, dice Juan Francisco Araya, parte del programa de Doctorado en Sistemática y Biodiversidad de la Universidad de Concepción, como candidato a Doctor.

Fragata Portuguesa ©Biodiversity Heritage Library
Fragata Portuguesa ©Biodiversity Heritage Library

Florando hacia la costa

La fragata portuguesa está presente en todos los mares tropicales, desde el Atlántico, el Índico y el Pacífico. Se asocia comúnmente a las temperaturas cálidas del agua. En Chile la primera gran aparición en las costas fue en 2014. Desde entonces, ha identificado a esta especie entre la playa Chinchorro (Región de Arica y Parinacota) y la Bahía de Ancud (Región de Los Lagos). En Chile Insular en el Archipiélago de Juan Fernández e Isla de Pascua.

En este entonces, se habló de que la causante fue una onda cálida que pudo estimular su reproducción, “favoreciendo el incremento poblacional en aguas oceánicas, fenómeno que estuvo asociado a fuertes y sostenidas marejadas que favorecieron el desplazamiento de las colonias y su posterior varamiento en zonas costeras”. Esta abundancia se relacionó también a la presencia del Fenómeno del Niño.

Fragata portuguesa ©Thomas Quine (2)
Fragata portuguesa ©Thomas Quine 

Juan Francisco Araya explica que se trata de una especie que normalmente vive mar adentro en el país y que muchas veces no vemos simplemente. “Es una especie muy común y abundante en Chile, tenemos registros desde 1700 que ya la citan en la zona. Lo que pasa es que no se creía muy común porque solo llega a las costas varada”. Sobre su rol ecológico, el investigador puntualiza que se alimenta de peces pequeños y plancton, pero que “no se conoce mucho de su desarrollo, pese a su distribución enorme. No hay muchos estudios sobre su ecología, es una especie más que nada de aguas abiertas”.

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Agrega que sus eventuales llegadas a la costa en verano se deben, hasta lo que se ha estudiado concretamente, a dos causas: el aumento de las temperaturas del mar y la dirección y velocidad de los vientos.

El contacto con el humano es peligroso

En sus tentáculos, la fragata portuguesa tiene unas células urticantes que se llaman cnidocitos. Según explica Araya, estos son como un pequeño arpón con el que cazan a otros animales. Pero si es que un humano llegase a tener contacto con una fragata -lo que se considera una “picadura”- esto puede ser peligroso para el ser humano la neurotoxina secretada por los tentáculos.

“Son los cnidocitos los que, en general, les causan daños a las personas porque tienen diferentes tipos de veneno y existen trabajos que han estudiado su peligrosidad. Se ha detectado de casos de cnidocitos que se disparan incluso cuando están muertas en la playa”, explica Araya.

Fragata portuguesa ©Francis Pérez (2)
Fragata portuguesa ©Francis Pérez (2)

De acuerdo con el Ministerio de Salud, los síntomas descritos corresponden a un intenso dolor (como quemadura), enrojecimiento o reacciones alérgicas que pueden provocar problemas respiratorios e incluso paro cardiaco. De hecho, en el extranjero se han detectado tres casos de muertes relacionados a la fragata portuguesa.

En caso de contacto, autoridades recomiendan lavar con agua de mar y retirar los restos de tentáculos (evitando tomar contacto directo con ellos). No aplicar agua dulce, vinagre o frotar o rascar la piel con arena o toallas. Lo más importante es ir a un centro de salud cercano. En caso de presencia de la fragata portuguesa, se pide no bañarse ni hacer juegos en el agua. Tampoco hay que tocarlas ni en el mar ni en la playa. Y siempre, usar ropa y zapatos.

Fragata portuguesa ©Cape Hatteras National Seashore – Flickr
Fragata portuguesa ©Cape Hatteras National Seashore – Flickr

Para poder identificar su presencia, se suele colocar en las playas afectadas una bandera amarilla. Así, si se detecta la presencia de este hidrozoo, con sus transparentes y llamativos colores, lo ideal es mantenerse lejos y quizás, apreciar su belleza desde un lugar seguro, evitando “picaduras” durante las esperadas vacaciones.