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En la alta cordillera de la Región de Atacama, entre montañas y salares, se encuentra el Salar de Maricunga. Este lugar se ha transformado en un símbolo de esperanza en la conservación del flamenco andino (Phoenicoparrus andinus), la especie de flamenco más amenazada de Chile y una de las más vulnerables del planeta. En un contexto de profundos cambios ambientales, este salar demuestra que aún existen territorios capaces de sostener la vida y ofrecer oportunidades reales para la  conservación de esta vulnerable ave.

Créditos: Sara Undurraga.

Como contexto, Chile alberga más de 58 mil flamencos altoandinos, considerando sus tres especies. Además, cumple un rol clave en la conservación de estos emblemáticos habitantes de los humedales de altura. Si bien en los últimos años se ha observado una disminución en los nacimientos en algunos sectores de la macrozona norte, los nuevos registros en Maricunga abren una ventana concreta de optimismo, al confirmar la capacidad de este ecosistema para albergar colonias reproductivas activas y numerosas.

El flamenco andino habita ambientes extremos entre los 2.300 y más de 4.000 metros de altitud, distribuyéndose en Argentina, Perú, Bolivia y Chile. A lo largo del tiempo, la especie ha dependido de pocos salares para reproducirse con éxito. Históricamente, el Salar de Atacama fue uno de sus principales núcleos reproductivos, mientras que en décadas más recientes los salares de Surire y Maricunga han adquirido un rol cada vez más relevante, consolidándose como espacios estratégicos para la continuidad de la especie.

Flamenco Andino anidación.
Créditos: Sara Undurraga.

Estos salares ofrecen condiciones únicas: amplias extensiones, aguas poco profundas, escasa presencia de depredadores y un entorno que brinda seguridad para la nidificación. Allí, los flamencos construyen sus característicos nidos cónicos con el sustrato del salar, similares a pequeños volcanes. Cada pareja pone un solo huevo, que es incubado de manera compartida durante cerca de 30 días, hasta el nacimiento del polluelo. Cuando las condiciones son adecuadas, miles de parejas pueden reproducirse de forma sincronizada, generando las grandes colonias nidificantes.

El éxito reproductivo de los flamencos depende de la tranquilidad del entorno. Por ello, los espacios amplios y silenciosos como Maricunga son fundamentales. Cuando las condiciones ambientales se mantienen estables, los flamencos regresan año tras año a los mismos sitios, demostrando una notable fidelidad a sus lugares de nidificación y una gran capacidad de respuesta positiva cuando el hábitat se conserva.

Flamenco Andino anidación.
Créditos: Sara Undurraga.

Conscientes de esta oportunidad, CONAF y la Fundación Symbiótica, han impulsado un programa de monitoreo sistemático de la colonia reproductiva del Salar de Maricunga, incorporando tecnologías de drones y protocolos especialmente diseñados para no interferir en el comportamiento natural de las aves. Este enfoque permite observar, proteger y comprender mejor el ciclo reproductivo completo, desde la nidificación hasta el primer vuelo de los polluelos.

Los vuelos de monitoreo se realizan bajo estrictos parámetros de altura, velocidad y trayectorias, complementados con observación terrestre permanente. Esta metodología, pionera en Chile, permite obtener información precisa sin generar estrés en las colonias, demostrando que la tecnología puede ser una aliada clave de la conservación cuando se utiliza con criterios científicos y éticos.

Flamenco Andino anidación.
Créditos: Sara Undurraga.

Los resultados iniciales son alentadores, según aclara César Pizarro, jefe de Conservación de Diversidad Biológica de CONAF Atacama: “El 18 de diciembre del año 2025, los censos aéreos en el salar de Maricunga registraron 1.840 ejemplares en la colonia 1, con un predominio cercano al 80 % de flamencos andinos. Además, se identificaron otras dos colonias con presencia de flamenco de James, lo que confirma la alta biodiversidad y el enorme potencial reproductivo del salar». 

De esta forma, los registros refuerzan la idea de que Maricunga puede consolidarse como uno de los principales refugios reproductivos de flamencos altoandinos en el país. Por otro lado, este monitoreo marca un hito para la conservación en Chile: es la primera colonia de flamencos que está siendo monitoreada mediante conteos aéreos realizados por guardaparques nacionales, complementados con identificación de especies desde tierra mediante equipos ópticos especializados. Es una experiencia innovadora que podría replicarse en otros humedales altoandinos y fortalecer las estrategias de conservación a nivel nacional. 

Flamenco Andino anidación.
Créditos: Sara Undurraga.

«Monitorear el proceso reproductivo nos permitirá comprender en profundidad las necesidades ecológicas de los flamencos para mantener y fortalecer sus colonias de reproducción. Este conocimiento es clave para diseñar e implementar planes de conservación adecuados, tanto a la especie como a las características particulares del territorio y a los procesos naturales que sustentan su ciclo de vida. Desde Fundación Symbiótica, nuestro objetivo es profundizar los estudios de estas colonias ya que representan el futuro de la especie. En este contexto, el Salar de Maricunga encarna esa esperanza: un territorio donde la ciencia, la conservación y el compromiso pueden converger para asegurar la permanencia del flamenco andino en el largo plazo«, comenta Nikki Durand, directora de proyectos de conservación de fundación Symbiótica. 

Flamenco cortejo
Créditos: Sara Undurraga.
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