Este jueves 08 de diciembre, el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) confirmó dos nuevos casos positivos de influenza aviar H5N1, los que se registraron en las regiones de Tarapacá y Antofagasta. De acuerdo con el organismo, los contagios fueron detectados en dos pelícanos, uno en Iquique y otro en Antofagasta.

Pelícano peruano (pelecanus thagus). Créditos: Bárbara Tupper
Pelícano peruano (pelecanus thagus). Créditos: Bárbara Tupper

Cabe recalcar que durante la jornada del miércoles, el ministerio de Agricultura confirmo el primer caso del virus en el país, el qué se registró en Arica y correspondía a un ave silvestre que fue encontrada en mal estado. Así, la cifra suma tres casos de gripe aviar en Chile, y se espera que siga aumentando, ya que ya se han reportado nuevos casos en otras especies de aves playeras, pero que aún no se confirman de manera oficial.

La influenza o gripe es un virus que presenta diversas variantes, y si bien las más conocidas son aquellas que pueden infectar a seres humanos como la influencia estacional (presente en época invernal), existen otras variantes que afectan a animales, incluyendo mamíferos y aves.

Actualmente, una variante altamente patogénica de influenza aviar del subtipo H5N1 ha causado innumerables brotes en el hemisferio norte, incluyendo países de Asia, Europa y Norteamérica, los cuales han dejado miles de aves muertas en dichos continentes.

Pelícano pardo (pelecanus occidentalis (Linnacus)). Créditos: José Domingo Cheyre
Pelícano pardo (pelecanus occidentalis (Linnacus)). Créditos: José Domingo Cheyre

No obstante, esto no termina aquí, ya que este virus se ha diseminado a través de las aves migratorias que vuelan de un hemisferio a otro, y de esta manera, se ha propagado desde Norteamérica hasta Sudamérica, llegando finalmente al territorio nacional. El primer reporte del virus en la región fue notificado a inicios de octubre en Colombia, el mes pasado ya estaba presente en Perú y Ecuador, y ahora se ha informado en Venezuela y Chile.

“El virus de la Influenza Aviar (IA) tiene distribución mundial, no existiendo tratamiento efectivo y siendo de gran relevancia para la salud animal, en particular para sectores productivos de aves para consumo ya que un brote implica no solo sacrificio de aves infectadas y en contacto sino que cierre de mercados de exportación. Es un virus muy cambiante, dinámico. La IA tiene una clasificación compleja, pero basado en sus proteínas se pueden dividir en Influenza Aviar de Baja Patogenicidad (IABP) e Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP). Siendo una clado de esta última la que, lamentablemente, ya llegó a Chile”, indica Francisca Astorga, asesora de coordinación y médico veterinaria del Refugio Animal Cascada.

Pelícano pardo (pelecanus occidentalis (Linnacus)). Créditos: José Domingo Cheyre
Pelícano pardo (pelecanus occidentalis (Linnacus)). Créditos: José Domingo Cheyre

Cabe destacar que la Influenza Aviar Altamente Patógena (IAAP), según indican los expertos,  puede causar una muerte rápida en las aves infectadas. En algunas especies, incluso, puede provocar la muerte en menos de 48 horas, con una mortalidad del 100%, afectando múltiples órganos del animal.

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Francisca Astorga, quien además es investigadora de la Asociación de Médicos Veterinarios de Fauna Silvestre de Chile (Amefevas), añade: “En general, se habla de la susceptibilidad de aves acuáticas y playeras, como pelícanos, playeros, y varias especies de gaviotas, gaviotines, garzas y patos, entre otros. Sin embargo, esto puede expenderse aún más. Se han encontrado casos en muchos otros grupos taxonómicos. En particular, en el brote ocurrido en Norteamérica, se detectó alta susceptibilidad en aves carroñeras y se  identificaron  mortalidades del 90-100% en especies de rapaces, incluyendo especies de halcones, águilas y búhos. Junto a lo anterior, se ha descrito susceptibilidad al virus en especies de mamíferos como felinos silvestres, mapaches, zorrillos y zorros, entre otros. Estos nos deben alertar, y modificar lo que entendemos por vigilancia”.

Pelícano peruano (pelecanus thagus). Créditos: Bárbara Tupper
Pelícano peruano (pelecanus thagus). Créditos: Bárbara Tupper

Asimismo, este virus puede infectar a prácticamente todos los tipos de aves, incluyendo aves silvestres y domésticas, por lo que podría ser de gran impacto para la vida silvestre y para la producción, aun cuando, por el momento, no se han presentado casos en aves de corral en el territorio nacional.

Diego Luna Quevedo, Especialista en Política y Gobernanza de Manomet Inc, señaló que “la variante H5N1 es altamente patógena, afectando por el momento a Pelícanos, piqueros, gaviota dominicana, cormoranes y pingüinos, desde Arica hasta la zona central. El llamado a la población es a no manipular aves enfermas o muertas en ningún caso y comunicarse urgente con el SAG. Por el momento no se registra afectación o muertes en especies de aves playeras entre la zona central y el llamado”.

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Pelícano pardo (pelecanus occidentalis (Linnacus)) y pelícano peruano (pelecanus thagus). Créditos: José Domingo Cheyre

Por su parte el SAG, a través de un comunicado, aseguró que ya venía trabajando entre el sector público y privado para mitigar eventuales efectos negativos en la matriz productiva del rubro avícola. En la misma línea, se hizo un llamado a la población a no tocar ni manipular aves enfermas o muertas, y a dar aviso si se encuentra alguna.

Si bien, la enfermedad afecta principalmente a las aves, las personas también podrían contagiarse, por lo tanto, expertos llaman a estar atentos los siguientes síntomas, los cuales se presentarían en un plazo de dos a siete días desde el inicio de la infección: Tos, fiebre, dolor de garganta, dolores musculares, dolor de cabeza, falta de aire, náuseas, vómitos o diarrea, y en algunos casos, una infección leve en el ojo (conjuntivitis).

Gaviota dominicana (Larus dominicanus). Créditos: José Domingo Cheyre
Gaviotas dominicanas (Larus dominicanus). Créditos: José Domingo Cheyre

“Si bien el virus de IAAP no reviste gran riesgo zoonótico para la población en general, si es de gran relevancia para quienes trabajan o estén en contacto directo con aves infectadas, por lo que es de extrema importancia contar con las medidas de bioseguridad pertinentes. En Chile, dentro de las principales medidas se toman es el diagnóstico y la detección temprana de la presencia del virus, y la implementación de drásticas medidas de bioseguridad en planteles avícolas. El virus puede transmitirse de variadas formas, ya sea por contacto directo, por secreciones, y heces, entre otros. Es por eso que en los planteles avícolas es básico proteger las instalaciones del contacto con las heces de especies silvestres que deambulen alrededor”, señala Francisca Astorga.

Pelícano peruano (pelecanus thagus). Créditos: Bárbara Tupper
Pelícano peruano (pelecanus thagus). Créditos: Bárbara Tupper

Finalmente, es importante recalcar que el virus de la influenza aviar es una constante preocupación en la medicina veterinaria y la salud pública, el SAG y otras instituciones están constantemente estudiándolo para su prevención y control.

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Kendra Ivelic, directora del Refugio Animal Cascada, añade: “Los centros de rehabilitación estamos contactados y aplicando protocolos de bioseguridad para esta situación de alto riesgo. Tomando las precauciones para resguardar la salud de todos los animales”.

En tema de fauna silvestre, las medidas (además de la vigilancia) están también centrándose en centros de rehabilitación (CRFS), zoológicos y en centros con otros tipos de tenencia de fauna silvestre susceptible de manera de evitar contagio de aves residentes. En AMEVEFAS, junto con el SAG, se están desarrollando protocolos que sirvan de guía básica para que cada CRFS pueda evaluar en qué casos puede recibir, en qué condiciones, y qué medidas de bioseguridad se deben tomar. Ingresar un ejemplar infectado, puede poner en riesgo a todas las aves residentes. Un error puede acarrear un gran riesgo para aves que pueden tener un alto valor biológico, por ejemplo, aves en categoría de conservación.

Gaviota dominicana (Larus dominicanus). Créditos: José Domingo Cheyre
Gaviota dominicana (Larus dominicanus). Créditos: José Domingo Cheyre

“Sabemos que es muy frustrante que personas quieran ayudar a las aves silvestres y llevarlas a CRFS y éste no las reciba; el motivo es proteger a las aves residentes, y evitar la dispersión del virus. Es debido a esto que la recomendación es llamar previamente para informarse si ese CRFS en particular está recibiendo esa especie de ave. Así que nuevamente: el llamado es a no tocar, no mover y reportar. Lo que menos queremos es ayudar a que el virus se mueva y disperse aún más. Si se encuentran con un ejemplar herido pero que no se encuentre como sospechoso (por ejemplo, un ave urbana fracturada) se recomienda llamar al CRFS más cercano, ya que cada centro, dependiendo de sus estructuras, les dará las indicaciones y les avisará si están recibiendo o no”, agrega la médico veterinaria Francisca Astorga.

Por su parte, Diego Luna-Quevedo, finaliza: “Si llegamos al día en que nos queden pocas aves, habremos traspasado los límites que ponen en riesgo nuestra sobrevivencia humana”.

Canales de contacto del SAG para realizar estas denuncias: 2 2345 1100 / +56 9 690 89 780 o escribir al correo oficina.informaciones@sag.gob.cl.

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