El informe “Status of Coral Reefs of the World: 2020” (Estado de los arrecifes de coral del mundo: 2020) publicado hoy documenta la pérdida de alrededor del 14% del coral mundial desde 2009. El informe, la sexta edición elaborada por la Red Mundial de Vigilancia de los Arrecifes Coralinos (Global Coral Reef Monitoring Network, GCRMN), proporciona la instantánea científica más detallada realizada hasta la fecha sobre los efectos que el aumento de las temperaturas marinas ha tenido sobre los arrecifes del mundo.

Buceo entre corales en Utila, Honduras ©Bernardita Leria
Buceo entre corales en Utila, Honduras ©Bernardita Leria

Este estudio, el mayor análisis jamás realizado sobre el estado de salud de los arrecifes de coral del mundo, se basa en información:

Los arrecifes de coral de todo el mundo se hallan bajo un estrés incesante debido tanto al calentamiento provocado por el cambio climático como a otras presiones locales, como por ejemplo la sobrepesca, el desarrollo no sostenible de los litorales y la disminución de la calidad del agua. La pérdida irreversible de los arrecifes de coral sería algo catastrófico. A pesar de que los arrecifes de coral cubren solo el 0,2% del lecho oceánico, son el hogar de al menos una cuarta parte de todas las especies marinas y proporcionan un hábitat crítico y una fuente fundamental de proteína y de componentes utilizados en la fabricación de medicamentos que pueden salvar vidas. Se estima que cientos de millones de personas en todo el mundo dependen de ellos como fuentes de alimento y de empleo o como elementos de protección frente a las tormentas y la erosión.

Sin embargo, el informe también revela que muchos de los arrecifes de coral del mundo se mantienen resilientes y pueden recuperarse si las condiciones lo permiten, ofreciendo esperanza en lo referente a la salud a largo plazo de los arrecifes de coral si se toman de inmediato las medidas necesarias para estabilizar las emisiones y poner freno al calentamiento de las aguas en el futuro.

Buceo entre corales en Utila, Honduras ©Bernardita Leria
Buceo entre corales en Utila, Honduras ©Bernardita Leria

Dr. Paul Hardisty, Director ejecutivo del Instituto Australiano de Ciencias Marinas señala: «Este estudio es el análisis más detallado hasta la fecha del estado de los arrecifes coralinos del mundo, y las conclusiones son buenas y malas a la vez. Existen tendencias claramente inquietantes que apuntan a una pérdida de corales, y cabe esperar que estas tendencias continúen mientras persista el calentamiento del planeta. A pesar de ello, algunos arrecifes han mostrado una importante capacidad para reponerse, lo cual ofrece esperanzas de recuperación para los arrecifes actualmente degradados. Un mensaje claro que se desprende del estudio es que el cambio climático es la principal amenaza para los arrecifes del mundo y que todos y todas tenemos que poner de nuestra parte reduciendo con urgencia las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigando las presiones locales».

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El análisis, que examinó 10 regiones del mundo que albergan arrecifes de coral,[1] mostró que los fenómenos de decoloración del coral provocados por las elevadas temperaturas superficiales del mar (TSM) constituían el principal factor de desaparición del coral; aquí cabe incluir especialmente un fenómeno crítico que tuvo lugar en 1998 que se estima que acabó con la vida del ocho por ciento de los corales del mundo, lo cual, para ponerlo en perspectiva, equivale a más de todo el coral que vive actualmente en los arrecifes las regiones del Caribe o del Mar Rojo y del Golfo de Adén. El declive a largo plazo observado durante la última década coincidió con TSM persistentemente elevadas.

“Los arrecifes de coral, tan frágiles y a la vez tan importantes, se encuentran gravemente amenazados en la actualidad. La acidificación del océano, el calentamiento global, la contaminación… Las causas de estas amenazas son muchas y particularmente difíciles de abordar en la medida que son extremadamente difusas y son el resultado de todo nuestro paradigma de desarrollo. Sabemos que existen soluciones que nos ayudarán a proteger los corales de un modo más eficaz, a mitigar las amenazas que se ciernen sobre ellos y, desarrollando la investigación científica, a entender mejor cómo podemos salvarlos» indica Alberto II de Mónaco.

Coral Colpophyllia natans sano ©Bernardita Leria
Coral Colpophyllia natans sano ©Bernardita Leria

El análisis investiga los cambios en la cobertura tanto de coral duro vivo como de algas. La cobertura de coral duro vivo es un indicador con fundamento científico del estado de salud del coral, mientras que la proliferación de algas es un indicio ampliamente aceptado de estrés en los arrecifes. Desde 1978, cuando se recopilaron los primeros datos utilizados en el informe, se ha producido mundialmente un declive del 9% en la población de coral duro. Entre 2010 y 2019, la cantidad de algas se ha incrementado un 20%, coincidiendo con reducciones de la cobertura de coral duro. Esta transición progresiva del coral a las algas como elemento dominante en las comunidades de los arrecifes reduce el hábitat complejo que resulta esencial para sustentar altos niveles de biodiversidad.

El informe también destaca que, aunque durante la última década el intervalo entre fenómenos de decoloración masiva de corales ha sido insuficiente como para permitir que los corales se recuperaran totalmente, se ha observado cierta recuperación en 2019, cuando los arrecifes recuperaron un 2% de su cobertura de coral. Esto indica que los arrecifes de coral aún se muestran resilientes y que, si las presiones que pesan sobre estos ecosistemas críticos se relajan, tienen la capacidad de restablecerse, potencialmente en cuestión de una década, y volver a ser los arrecifes sanos y florecientes que prevalecían antes de 1998.

“Desde 2009 hemos perdido más coral, en todo el mundo, que todo el coral vivo en Australia. Se nos acaba el tiempo: podemos revertir las pérdidas, pero tenemos que actuar ahora. En la próxima conferencia sobre el clima en Glasgow y la conferencia sobre biodiversidad en Kunming, los tomadores de decisiones tienen la oportunidad de mostrar liderazgo y salvar nuestros arrecifes, pero solo si están dispuestos a tomar medidas audaces. No debemos dejar que las generaciones futuras hereden un mundo sin coral”, señala Inger Andersen, Directora ejecutiva del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que ha proporcionado apoyo técnico y financiero para la realización del informe.

Fragmentos de coral recién trasplantados ©Bernardita Leria
Fragmentos de coral recién trasplantados ©Bernardita Leria

Conclusiones principales:

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[1] Australia, Caribe, Brasil, mares de Asia Oriental, Pacífico Oriental tropical, Pacífico, Asia meridional, Océano Índico Occidental, Mar Rojo y Golfo de Adén y la zona marina de la Organización Regional para la Protección del Medio Marino (ROPME).

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