Los loros son aves pertenecientes a un orden propio y único dentro de las aves que existen en nuestro planeta. Son especies particularmente gregarias y bulliciosas, que viven en bandadas casi el 100% de su tiempo, y que poseen una morfología y conducta muy particular.

Loros tricahue. Créditos: ©Eduardo Pavez
Loros tricahue. Créditos: ©Eduardo Pavez

Son aves muy vistosas que llaman la atención de todo aquel que tiene la suerte de escucharlos y verlos, por la variedad de sus colores, su carisma, su gran inteligencia y su amplio registro de sonidos. Sin embargo, los loros son mucho más que especies bonitas. Debido a sus particulares comportamientos alimenticios, son verdaderos arquitectos del paisaje, ayudando a la reforestación natural de los bosques, sobretodo de especies arbóreas raras y de difícil dispersión.

“Dada la arquitectura del pico del loro, tiene un efecto, que en ingles se denomina «scarification», que tiene que ver con que el loro mientras va comiendo, va sacando cosas y se le van cayendo cosas, entonces ayuda a dispersar semillas. Por ejemplo, los matorrales de acá del norte tienen frutos muy duros, que no cualquier ave puede partir o deshacer para acceder a la semilla, entonces con esta conducta de alimentación, ellos son capaces de partir el fruto, de abrirlo, y así mientras se están alimentando dejan caer semillas y claro tiene un efecto de dispersor que no cualquier especie de ave tiene, ya que no cualquier ave tiene la capacidad y la fuerza mandibular para romper estos frutos”, señala la Dra. Alejandra Troncoso, bióloga e investigadora del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y de la Universidad de La Serena.

Cabe destacar igualmente, que son especies capaces de volar grandes distancias en un solo día, por lo que no solo son capaces de romper los frutos y semillas que son en extremo duros, sino que también los transportan grandes distancias, ayudando a la variabilidad genética de la especie.

Perico cordillerano. Créditos: ©Pio Marshall
Perico cordillerano. Créditos: ©Pio Marshall

“Además, tienen una gran capacidad de vuelo, las bandadas de loros pueden dispersarse varios kilómetros en un día solamente, entonces su capacidad de dispersión combinada con su capacidad única de alimentación, de deshacer frutos y semillas, lo hacen un dispersor muy relevante en lo que se refiere a la importancia de dispersar los genes muy lejos para aumentar la diversidad genética”, agrega la bióloga.

Son un grupo de especies que ocupan un nicho particular muy importante, e incluso, hay especies de plantas que dependen de los loros. Como señala la Dra. Troncoso: “Un ejemplo clásico de libro, es el dodo, que era el dispersor de un árbol propio de su ecosistema que ante la ausencia del dodo ya no ha tenido cómo reproducirse y se tienen registros que no ha habido reclutamiento de esa especie prácticamente desde que el ave se ha extinto. Entonces existen ejemplos de libro actuales que demuestran que cuando un ave tiene características de alimentación tan específicas, y relaciones tan específicas con la planta, la semilla, y tú la eliminas del sistema, la planta queda completamente sin dispersor. Con loros pasa lo mismo, lo bueno es que están ampliamente distribuidos a diferencia del dodo”.

Además, son especies de gran valor cultural, siendo parte de la cosmovisión de muchas culturas ancestrales. Vale decir que los loros son especies que habitan el territorio desde mucho antes que nosotros, por lo que son especies que nos han acompañado durante todo nuestro proceso evolutivo y desarrollo como sociedad.

“Yo creo que hay que reconocer también que tienen un valor cultural, tienen un reconocimiento propio por parte de los pueblos y que son especies que nos acompañan y que nos vienen acompañando por muchas generaciones, que han acompañado a los grupos humanos ancestrales hace miles de años. De hecho, han estado presentes desde antes que llegáramos los humanos. Entonces, tenemos que verlos como más que solo animalitos curiosos, bonitos y ruidosos”, indica Alejandra Troncoso.

En Chile tenemos 4 especies de loros nativos: el perico cordillerano (Psilopsiagon aurifrons), el loro tricahue (Cyanoliseus patagonus bloxami), el loro choroy (Enicognathus leptorhynchus) y la cachaña (Enicognathus ferrugineus).

Lamentablemente, los loros chilenos se encuentran muy amenazados producto de diversos factores antrópicos, por lo que las cuatro especies de loros que habitan en Chile se encuentran en algún estado de conservación.

Loro tricahue en centro de rehabilitación. Créditos: ©CODEFF
Loro tricahue en centro de rehabilitación. Créditos: ©CODEFF

Una de sus principales amenazas es la caza y captura de individuos para su comercialización ilegal como mascotas, esto debido que son aves muy hermosas y vistosas que, además, son muy inteligentes, por lo que se adaptan rápidamente al contacto con seres humanos. Esta es una práctica muy común en todo el mundo, que constantemente amenaza a las poblaciones de loros, llevándolas a una disminución importante. Sin embargo, esta práctica es cada día más repudiada por parte de la población, por lo que es menos común de lo que fue en su momento.

“A mí me ha tocado por ejemplo ver venta de choroy en una feria, eso es algo que está prohibido y que es ilegal, y que quizás hoy en día ocurre en menor escala, pero anteriormente era un mayor problema que implicaba la extracción de muchos individuos de sus colonias”, señala Ivo Tejeda, director ejecutivo de la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC).

Por otro lado, una de las grandes amenazas que enfrentan los loros son los conflictos con los agricultores, quienes en muchas ocasiones cazan o envenenan a los loros para evitar que estos arrasen con sus cultivos. Así lo señala Ivo Tejeda: “En algunos casos ocurre que los loros también se alimentan de semillas de árboles cultivados o plantaciones agrícolas, y eso hace que tengan conflictos en zonas agrícolas, donde son vistos como una plaga por parte de quienes cultivan la tierra. Hay un problema ahí que hay que resolver porque hay varios casos de envenenamiento de loros en el sur, por ejemplo”.

Este problema deja en evidencia otros de los grandes conflictos que enfrentan los loros, que es la fragmentación y degradación de su hábitat producto de la intervención humana, ya que al ver visto reducida su territorio y por lo tanto, su disponibilidad de alimento, se ven obligados a buscar alimento en otros lados.

“Eso puede ocurrir básicamente porque los loros hayan visto reducido sus hábitats y vayan a los cultivos agrícolas en busca de disponibilidad de alimento. Es también una respuesta ante a otra amenaza que es la perdida y fragmentación del hábitat apropiado para estas especies”, finaliza el director ejecutivo de la ROC.

I. Perico cordillerano (Psilopsiagon aurifrons)

Périco cordillerano. Créditos: ©Veronica Araya García
Perico cordillerano. Créditos: ©Veronica Araya García

Es un loro nativo de Sudamérica que se distribuye naturalmente entre las zonas cordilleranas de Perú, Bolivia y la zona centro de Chile y Argentina. Es el loro más pequeño del país, con casi 20 cm de largo y un peso medio de 33,6 gramos.

El perico cordillerano es uno de los loros más desconocidos de Chile, a pesar de ser un ave muy vistosa y bulliciosa, de un intenso color verde brillante con tonos azulados. Vive principalmente en matorrales, tólares, cardonales, quebradas con vegetación herbácea y cañadas de zonas pre-cordilleranas o cordilleranas, por sobre los 2.500 msnm.

Vale decir que es una especie exclusiva de la Cordillera de los Andes que tiene 4 subespecies, de las cuales registra dos en el territorio nacional: En primer lugar tenemos a la subespecie P. a. margaritae que habita en la pre-puna y el altiplano, entre las regiones de Arica y Parinacota hasta Antofagasta; y en segundo lugar a la subespecie P. a. rubrirostris quese ubica en la zona central de la cordillera argentina (Catamarca, Córdoba y Mendoza), llegando al lado chileno a comienzos de primavera y pudiendo ser vista en pequeñas bandadas en la zona cordillerana de Santiago. Así mismo, en el último tiempo se han presentado avistamientos de P. a. rubrirostris más al norte, hasta las zonas cordilleranas de la Región de Coquimbo, y al sur, hasta la Región de Coquimbo.

Perico cordillerano. Créditos: ©Luis Salazar Vargas
Perico cordillerano. Créditos: ©Luis Salazar Vargas

Es una especie gregaria y muy carismática que pasa la mayor parte de su vida en comunidad, siendo muy escasos los momentos en los que pueden verse en solitario. Anida en colonias y vive en bandadas pequeñas pero muy ruidosas, generando una albergaría que muchas veces sorprende entre el poderoso silencio de los Andes Centrales.

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Realiza sus nidos en túneles en barrancos de tierra, o tierra y piedras, generalmente junto a arroyos o cauces secos, formando grandes loreras que se ubican entre 1,8 – 6 m de altura. Al momento de la reproducción la incubación está a cargo de la hembra, mientras que el cuidado y alimentación de los pichones a cargo de ambos miembros de la pareja. Al eclosionar los huevos los pichones son muy pequeños, pesando apenas 3,7 – 3,9 gramos.

Asimismo, al igual que la mayoría de los loros, el perico cordillerano es un ave granívora, es decir, se alimenta de semillas, pero también de frutos y flores dependiendo de la disponibilidad de alimento.

Perico cordillerano. Créditos: ©Luis Salazar Vargas
Perico cordillerano. Créditos: ©Luis Salazar Vargas

Como señala Ivo Tejeda, el perico cordillerano es una especie bien poco conocida por lo que su tamaño poblacional estimado, su abundancia relativa y su dinámica poblacional es aún desconocida a nivel país, al igual que a nivel internacional: “El perico cordillerano es, quizás, el loro menos conocido de Chile ya que es de carácter cordillerano, se encuentran en zonas de altura. Hay una subespecie que habita el extremo norte del país y otra que está en la zona central. Siempre se encuentra en zonas montañosas, de roquerío, y la verdad es que es una especie de la que se sabe bien poco”.

Amenazas

Sus principales amenazas están relacionadas con la fragmentación y pérdida de hábitat debido a que los ambientes en donde habita, las zonas altoandinas, se están degradando y destruyendo rápidamente debido a múltiples factores como la desecación de vegas altoandinas, la minería y el ganado, sobretodo en la zona entre las regiones de Arica y Parinacota y Antofagasta, y en las regiones Metropolitana y Valparaíso.

Además, se encuentra fuertemente amenazado por la caza ilegal y la extracción de ejemplares para su comercialización. Vale decir que esta especie está incluida en la Ley de Caza (D.S. N° 5/1998 del Ministerio de Agricultura) en la Categoría E, Beneficiosa para el Ecosistema.

Estado de conservación

Esta especie está catalogada como “Vulnerable” (VU), según la Lista Roja de la UICN y como “Preocupación Menor” (LC) en el Sistema de Clasificación de Especies de Chile.

II. Loro Tricahue (Cyanoliseus patagonus bloxami)

Loro Tricahue. Créditos: ©Pablo Garrido
Loro Tricahue. Créditos: ©Pablo Garrido

Existen 4 subespecies de loro tricahue, pero en Chile solo existe 1, la cual es endémica del territorio nacional: Cyanoliseus patagonus bloxami

Originalmente, la subespecie C.p. bloxami fue muy abundante desde Atacama a Valdivia. No obstante, en 1950 ya se describía como reducida a unas cuantas colonias aisladas. Asi lo explica la Dra. Alejandra Troncoso: “A nivel mundial el loro tricahue podría decirse que está bien, ya que es la especie de loro que más rango de distribución tiene dentro de los loros del cono sur y los otros que están en Chile. Sin embargo, a nivel regional es una especie de alta amenaza. Producto del cambio de uso de suelo y  amenazas como la deforestación y la expansión humana, su distribución original que era desde Coquimbo hasta un poquito más al sur del Maule, ha sido interrumpida, entonces prácticamente la población chilena que antes era continua ahora conforma dos fragmentos, uno muy al norte en Coquimbo y otra que es más al sur en la zona del Maule. Y eso significa que existe una interrupción en el flujo genético entre ambos grupos, y considerando que además tenemos la barrera de la cordillera que impide el intercambio genético con las poblaciones argentinas, eso significa una gran amenaza para la población chilena en general”.

Actualmente su distribución se ha restringido considerablemente, desapareciendo de amplias zonas donde se encuentran numerosas colonias de nidificación abandonadas. El área actual más poblada se encuentra entre la VI y la VII región, donde se concentra el 85% de la población, mientras que el resto se encuentra en pequeños núcleos en la IV región.

“Hay colonias completas que han llegado a desaparecer. Por ejemplo, hay colonias en el sector de la quebrada Los Choros que ahora están restringidas solamente hacia la cordillera, siendo que históricamente habían loros en la playa, y claro uno va hacia la quebrada Los Choros, hacia al mar, y hay sectores donde tú puedes ver los nidos, las loreras abandonadas”, agrega la bióloga.

Loros Tricahue. Créditos: ©Augusto Domínguez
Loros Tricahue. Créditos: ©Augusto Domínguez

Vale decir que el hecho de que esta subespecie haya visto tan mermadas sus poblaciones comprende una amenaza más grande de lo que parece, ya que diversos estudios realizados por científicos chilenos y argentinos han corroborado que esta subespecie sería la original, es decir, que todas las subespecies de loros tricahue que se distribuyen por Sudamérica provienen de las poblaciones chilenas, por lo que su desaparición significaría la pérdida de un importantísimo reservorio de diversidad genética para la especie.

“Y eso, además, constituye una amenaza intrínseca para la especie, porque la subespecie que esta aquí, que es la subespecie bloxamii, es la subespecie original o la población más ancestral de los tricahue y de la cual se han ramificado todas las poblaciones que actualmente se distribuyen en el cono sur. La población más ancestral es también uno de los mayores reservorios de diversidad genética que tiene la especie por lo que es muy importante. Sin embargo, esta subespecie es la población más pequeña y más amenazada de tricahue que existe”, agrega Alejandra Troncoso.

Son loros muy vistosos que se identifican fácilmente por su gran tamaño (llegando a medir entre 43 y 47cm), larga cola y sus llamativos colores amarillos, verdes, azules y rojos. Vale decir que esta subespecie posee la parte superior de su pecho de un color pardo-oliva con tono vinoso, con una característica semibanda blancuzca, lo que permite diferenciarla fácilmente de las otras subespecies.

Loros Tricahue. Créditos: ©Augusto Domínguez
Loros Tricahue. Créditos: ©Augusto Domínguez

Este colorido loro, el más vistoso y grande que tenemos en el territorio nacional, habita ambientes semiáridos precordilleranos de la zona central de Chile, siempre cercanos a ríos y cursos de agua.

Se les conoce también como loros barranqueros debido a que forman colonias y hacen sus nidos en barrancos o laderas, sobre las cuencas de ríos y cursos de agua. Cada pareja de loros excava túneles, todos en el mismo sector, que pueden llegar a medir 3 metros de profundidad, y al fondo de este túnel crean una cámara de incubación, limpiando cuidadosamente el lugar para que sea lo más liso posible.

Es una especie gregaria y bulliciosa ya que forma grandes bandadas cuyos individuos pasan casi el 100% de su tiempo juntos, por lo que la algarabía de la bandada se escucha a lo lejos, ya sea que estén en vuelo o posados.

Además, se alimentan en bandadas entre el follaje de los árboles o en el suelo, vuelan grandes distancias todos los días desde sus dormideros o colonias hasta lugares con abundante alimento estacional. En ese momento, un individuo suele quedarse apostado en algún punto superior, como vigía, y grita una señal de alarma frente a cualquier amenaza de peligro.

Loro Tricahue. Créditos: ©Cortesía CRFS
Loro Tricahue. Créditos: ©Cortesía CRFS

El tricahue es granívoro, es decir, se alimenta de semillas, pero también de frutos y flores dependiendo de la disponibilidad de alimento. El hecho de que consuma trigo y maíz lo ha llevado a tener conflictos con los agricultores, quienes muchas veces los envenenan o cazan para cuidar sus cultivos.

Entre los frutos y semillas de especies silvestres que integran su dieta destacan los de espino (Acacia caven), boldo (Peumus boldus), peumo (Cryptocarya alba), quillay (Quillaja saponaria), litre (Lithraea caustica), colliguay (Colliguaja odorifera), maitén (Maytenus boaria), chañar (Geoffroea decorticans), algarrobo chileno (Prosopis chilensis), algarrobilla (Balsamocarpon brevifolium), carbonillo (Cordia decandra), copao (Eulychnia breviflora), retamilla (Retanilla ephedra), varias especies de romerillos (Baccharis), etc.

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Amenazas

Las causas principales de la disminución de su población habrían sido la cacería, la tenencia como mascota y extracción de crías, así como la modificación y pérdida de su hábitat.

Si bien su caza y captura está prohibida desde el año 1972, habrían indicios de que estas prácticas aún continúan activas en algunas comunidades. Desde 1984 que CONAF desarrolla un proyecto de conservación enfocado principalmente a la protección de las loreras en época reproductiva.

Estado de conservación

Esta especie está catalogada como “En Peligro” (EP) en el Libro Rojo de los Vertebrados Terrestres de Chile y por la Estrategia Nacional de Conservación de Aves. Así mismo, esta especie está categorizada como “En Peligro” (EP) para la III y IV región, y “Vulnerable” (VU) para el resto de su distribución en el país, según el Sistema de Clasificación de Especies de Chile. No ha sido clasificado por la UICN.

III. Loro Choroy (Enicognathus leptorhynchus)

Rehabilitación de loros choroy. Créditos: ©Kendra Ivelic
Rehabilitación de loros choroy. Créditos: ©Kendra Ivelic

El loro choroy es un ave que habita exclusivamente en Chile a causa de múltiples factores vitales para su subsistencia, entre los cuales figura el clima y los alimentos, por lo que es el único loro endémico de Chile. Se distribuye principalmente entre la Región de Valparaíso hasta la isla de Chiloé, siendo avistado en raras ocasiones en Aysén.

Es un loro que exhibe un hermoso plumaje de color verde oscuro, junto con una brida y anillo alrededor de cada ojo de color rojo anaranjado y está considerado como uno de los animales más inteligentes, ya que tiene su propio lenguaje y son grandes imitadores. Además, puede vivir hasta 60 años, siendo una especie muy longeva en comparación con otras aves.

El choroy suele confundirse en gran medida con la cachaña debido a sus similitudes de aspecto, sin embargo poseen muchas diferencias que permiten distinguirlos unos de otros, entre ellas está su tamaño ya que a diferencia de la cachaña, el choroy es un ave bastante grande, llegando a medir alrededor de 40 centímetros de longitud -de los cuales 17 cm pertenecen solamente a la cola- y pesar entre los 200 a 250 gramos.

Asimismo, el choroy presenta un pico de color gris oscuro, el cual es estrecho y ligeramente curvado, a causa de que la mandíbula superior posee el doble del tamaño que la inferior, siendo este un detalle característico de su especie.

Rehabilitación de loros choroy. Créditos: ©Kendra Ivelic
Rehabilitación de loros choroy. Créditos: ©Kendra Ivelic

En lo que respecta a su comportamiento, son aves muy sociables, dóciles y bulliciosas. Suelen vivir en grandes bandadas que pueden llegar a tener más de 1.000 individuos, manteniendo una algarabía a veces increíble. Sin embargo, en tiempos de primavera suelen congregarse en grupos más pequeños, lo que puede relacionarse con sus hábitos de reproducción y alimentación.

Construyen sus nidos dentro de huecos en los árboles a la mayor distancia posible del suelo, e incluso, pueden llegar a nidificar en pequeñas colonias en los acantilados de piedra caliza, barrancos y en ocasiones en termiteros, esto debido a la escasez de los ecosistemas adecuados. Cuando conforman parejas, suelen rozar sus picos y cabezas como si fueran caricias, asimismo acostumbran a darse de comer entre ellos, reforzando los vínculos entre ellos, lo que es fundamental para su reproducción y cría.

Por otro lado, se alimentan en grupos en los árboles o en el suelo, momento en el cual se dividen en dos grupos. Mientras algunas aves actúan de vigía, el resto come. Y si hay un peligro, el vigía emite un llamado de alarma que termina con todo el grupo volando y vocalizando activamente.

Al igual que las otras especies de loro presentes en Chile, es granívoro, es decir, se alimenta de semillas, pero también de frutos y flores dependiendo de la disponibilidad de alimento, razón por la cual suele tener conflictos con los agricultores.

Rehabilitación de loros choroy. Créditos: ©Kendra Ivelic
Rehabilitación de loros choroy. Créditos: ©Kendra Ivelic

Amenazas

Las principales amenazas del choroy están relacionadas con la pérdida de su hábitat en el bosque nativo del centro sur de Chile, la pérdida de sitios de nidificación (cavidades), la captura de pichones para su tenencia como mascota y la persecución cuando ingresan a cultivos y plantaciones. Vale decir que esta especie está incluida en la Ley de Caza (D.S. N° 5/1998 del Ministerio de Agricultura) en la Categoría E, Beneficiosa para el Ecosistema.

Cabe destacar, igualmente, que producto de la perdida y fragmentación de su hábitat, esta ave ha tenido que desplazarse a otras zonas en busca de alimento, razón por lo cual en el último tiempo han habido avistamientos de choroy en la provincia de Neuquén, en Argentina, al otro lado de la cordillera.

Asimismo, su tenencia en cautiverio es muy perjudicial para el ave, debido a que su naturaleza es vivir en bandadas. Además, a pesar de ser especies muy inteligentes que se adaptan rápidamente al ser humano, al vivir en cautiverio son mal alimentadas, lo que repercute en su salud, y la falta de ejercicio por impedir su vuelo lleva a alteraciones conductuales.

Estado de conservación

De acuerdo con el Reglamento de la Ley de Caza (DS N° 05 de 1998 MINAGRI; SAG 2011) esta especie se encuentra catalogada como en “En Peligro” (EP) en la zona norte de su distribución (de Coquimbo al Maule), como “Vulnerable” (VU) en la zona sur (de Biobío a Los Lagos), e “Inadecuadamente Conocida” en la zona austral (Aysén a Magallanes). Asimismo, esta especie está catalogada como “Vulnerable” (VU), según la Lista Roja de la UICN.

IV. Cachaña (Enicognathus ferrugineus)

Cachaña en centro de rehabilitación. Créditos: ©CODEFF
Cachaña en centro de rehabilitación. Créditos: ©CODEFF

Nativa de Chile y Argentina –con algunas poblaciones en las Islas Malvinas- se distribuye desde la zona sur de la Región Metropolitana hasta Tierra del Fuego, Región de Magallanes, siendo el loro más austral del mundo.

“El loro nativo más austral es la cachaña. Es un loro de los bosques de la Patagonia chilena y argentina que se encuentra desde la zona centro- incluso hay algunas poblaciones que llegan en invierno hasta zonas de la región metropolitana como Altos de Cantillana- y llega hasta el extremo sur del país”, señala Ivo Tejeda.

Es un ave vistosa y bulliciosa, de tamaño mediano y pico pequeño, que posee un hermoso color verde oscuro resaltado por parches rojos en la cola, vientre, frente y lorum. Es muy parecido al loro choroy, por lo que suelen ser confundidos frecuentemente.

Es una especie típica de los bosques templados de Chile, que está fuertemente asociada a especies arbóreas de la familia Nothofagaceae y/o con Araucarias. También se puede encontrar en bosques esclerófilos, en cultivos agrícolas y en las áreas adyacentes a los bosques de condición semi-abierta donde también puede encontrar alimento.

Nidifica en bosques antiguos, en parejas aisladas, usualmente utilizando cavidades de grandes árboles viejos. Los nidos que utiliza se producen de forma natural (por caídas de ramas o pudrición del tronco) o por la acción de alguna otra especie como el carpintero negro (Campephilus magellanicus).

Cachañas. Créditos: ©Romina Bevilacqua
Cachañas. Créditos: ©Romina Bevilacqua

Al igual que las otras especies de loro presentes en Chile, es granívoro, es decir, se alimenta de semillas, principalmente de brotes de hojas de Nothofagus, semillas de Araucaría araucana, semillas de algunos pastos y Chusquea quila. Sin embargo, también se alimenta de frutos y flores dependiendo de la disponibilidad de alimento, razón por la cual tiene conflictos con los agricultores.

Asimismo, son aves gregarias y muy ruidosas. Suelen vivir bandadas de 20 o más individuos, y cuando se presenta un peligro, toda la bandada levanta vuelo al unísono a la voz de alarma de un vigía.

Amenazas

Las principales amenazas de la cachaña incluyen la reducción y la degradación de su hábitat, la caza ilegal y el robo de pichones para su tenencia como mascotas, y la persecución por parte de agricultores cuando ingresan a cultivos y plantaciones. También se ha registrado electrocución en torres de media tensión.

Estado de conservación

Esta especie está catalogada como “Vulnerable” (VU), según la Lista Roja de la UICN y no tiene clasificación en el Sistema de Clasificación de Especies de Chile.

Infografía Ladera Sur - Amelia Órtuzar
Infografía Ladera Sur – Amelia Órtuzar
5 Comentarios

5 Comentarios

  1. Adriana Gaudiani

    Me resulta muy interesante las notas que nos dejan en este sitio. Son un remedio que cura nuestra alma y la llena de empatía hacia quienes preservan la naturaleza que Dios puso a nuestro cuidado.

  2. Boris Inzunza Pérez

    Excelente reportaje de especies que existen en nuestro país. Tiempo atrás llegó a nuestra casa un loro choroy muy sociable y que por casi un año vivió junto a unas gallinas y luego se fue por cierto estaba libre y se alimentaba de trigo y frutas que le dabamos (Valle Nonguen, Concepción).

  3. Jorge Riquelme

    En otoño llegan bandadas de loros a este sector ( Loncoche), buscando alimento. Ahí surge el conflicto con quienes sembraron trigo, pues en minutos pueden ralear amplios sectores sembrados. El daño persiste hasta que el grano logra enrraizar . En primavera el interés está en los tiernos brotes de las praderas, pero en este caso no causa daño relevante. Sin duda alguna quienes vivimos en el campo somos los mayores responsables de dar ambiente propicio para mantener la fauna, particularmente a estos bulliciosos visitantes

  4. Lucia Santander Ponce De Leon

    Hola, me encantó el reportaje sobre los loros en nuestro país, hay varias características de estas aves que no conocía. Con mi marido viajamos por diferentes lugares para fotografiar aves y he aprendido a disfrutar de su compañía y conocerlas y valorarlas. Gracias por su aporte 👍 🙂

  5. Magdalena

    Me extraña que digan que es poco conocido el perico cordillerano aca andan en bandada los veo en el patio vienen a comer de los arboles frutales en santiago pedro aguirre cerda

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