Ladera Sur Cuando la sangre tira: el problema de los perros y gatos asilvestrados con la fauna nativa
Cuando la sangre tira: el problema de los perros y gatos asilvestrados con la fauna nativa

Naturaleza

Cuando la sangre tira: el problema de los perros y gatos asilvestrados con la fauna nativa

Muchos los consideran mascotas inofensivas, pero ¿qué ocurre cuando nuestros perros y gatos son abandonados y deben adaptarse para sobrevivir en la intemperie? Pues recurren a sus instintos más salvajes. Nuestro colaborador Nicolás Lagos nos cuenta sobre un problema cada vez más común en nuestro país: cuando perros y gatos asilvestrados se convierten en una amenaza para la fauna nativa como nuevos depredadores y portadores de enfermedades. No te pierdas esta reveladora columna de opinión aquí en LS.

Perros persiguiendo a un puma en Torres del Paine. ©Miguel Ángel Fuentealba
Perros persiguiendo a un puma en Torres del Paine. ©Miguel Ángel Fuentealba

Al mirar a nuestros tiernos compañeros de hogar, pocas veces imaginamos que ellos puedan vivir fuera del alero de sus amos, o que en sus escapadas nocturnas puedan causar más daños que una pelea callejera. Sin embargo, lo que nuestras mascotas hacen cuando no las vemos puede llegar a transformarse en un problema. Y grave.

Si bien es cierto que perros y gatos han sido domesticados por el ser humano hace miles de años, no hay que olvidar que son carnívoros especializados para la cacería y que en algún momento, la sangre tira. Y sobre todo al verse en la necesidad. Perros y gatos mal alimentados, sin dueño o simplemente que se han acostumbrado a deambular por grandes territorios alejados de sus amos pueden transformarse en un grave problema, donde los principales perjudicados son lamentablemente la fauna silvestre, muchas veces sin adaptaciones específicas para lidiar con estos “nuevos” depredadores.

Pudú atacado por perro. ©Ramón Vidal
Pudú atacado por perro. ©Ramón Vidal

Si bien en Chile el mayor problema lo causan los perros asilvestrados, felinos también pueden causar problemas graves a la fauna silvestre local. Un ejemplo es el Xenicus de Lyall (Traversia lyalli), un ave pequeña que habitó solamente en la pequeña isla de Stephen Island, aledaña a Nueva Zelanda. Era un ave no voladora, adaptada para una plácida vida sin depredadores, que se convirtió de inmediato en una presa fácil para el gato del farero de la isla, quien extinguió la única población de esta ave. Casos de depredación de este tipo (aunque sin llegar a tales extremos) vive la farolea blanca (Puffinus creatopus) en Chile, en donde gatos asilvestrados depredan sobre esta especie en uno de sus principales sitios de nidificación: la Isla Mocha.

Y aquí es cuando nos escapamos de las leyes de la naturaleza y del evolucionismo Darwiniano, en donde la naturaleza se ve regulada por esta maquinaria invisible que es la selección natural. Un entorno artificializado por la entrada de depredadores subsidiados por el ser humano escapa de toda lógica, desequilibrando de manera irremediable los ecosistemas naturales.

Pudú atacado por perros. ©Alejandro Villalobos
Pudú atacado por perros. ©Alejandro Villalobos

Entre los años 2007 y 2012, perros y gatos asilvestrados han dado muerte por lo menos a 128 animales silvestres, incluyendo huemules, guanacos, pudúes, pumas, zorros, quiques, guiñas y fardelas (SNASPE). Y el impacto no llega solamente al ataque directo de la fauna silvestre. La transmisión de enfermedades como la sarna, el distemper, el virus de inmunodeficiencia o el de leucemia felina se transforman en el impacto silencioso de la interrelación de nuestros compañeros domésticos y sus pares silvestres.

Por si esto fuera poco, de manera indirecta los carnívoros silvestres, se ven afectados a causa de perros asilvestrados. Jaurías de perros muchas veces son las causantes de importantes pérdidas económicas de ganaderos locales, quienes culpan de la muerte de su ganado a carnívoros silvestres, que se transforman en el chivo expiatorio del conflicto, siendo cazados, capturados o envenenados. Esta interacción provoca una aversión y percepción negativa hacia estas especies nativas, que en el imaginario cultural se las trata como un enemigo, un visitante no querido. Pero no hay que olvidar que acá el visitante somos nosotros, y como tales debemos aprender a convivir de manera armónica con nuestro entorno natural.

Zorro chilla con sarna. ©Eduardo Millares
Zorro chilla con sarna. ©Eduardo Millares

La buena noticia es que aún estamos a tiempo para tomar acciones con el fin de remediar este lío que hemos creado. Programas de sensibilización, educación y tenencia responsable de mascotas ya se están realizando a lo largo de Chile. Algunos programas de esterilización se han estado desarrollando en algunos municipios de Chile. Estas soluciones van en una buena línea, la de acabar el problema de raíz, evitar que perros y gatos estén donde no debieran estar. Pero sin embargo, en algunos sectores el problema ya se nos ha escapado de las manos. Jaurías de perros y gatos sin dueño ya se encuentran viviendo libremente incluso dentro de Áreas Silvestres Protegidas, alimentándose de fauna silvestre. En estos casos se hace necesaria la toma de acciones inmediatas que vayan en busca del control de estos animales problema y frenar esta ola de ataques. Por el bien de nuestra fauna nativa.

Perros persiguiendo a un puma en Torres del Paine. ©Miguel Ángel Fuentealba
Perros persiguiendo a un puma en Torres del Paine. ©Miguel Ángel Fuentealba

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