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Chile reafirma liderazgo global en protección oceánica ante la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar
El país encabeza propuesta para crear la primera área protegida bajo el nuevo tratado, además de postular a Valparaíso como la sede del nuevo organismo de Naciones Unidas.
Este 17 de enero entra oficialmente en vigor el Tratado sobre la Biodiversidad Marina en Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ), el nuevo marco jurídico global adoptado por Naciones Unidas para la protección de la biodiversidad en alta mar.

El acuerdo, ratificado por más de 80 países, tuvo a Chile como la segunda nación del mundo en confirmarlo, posicionándose como uno de los líderes internacionales en gobernanza oceánica.
«La aprobación del tratado de Alta Mar (BBNJ) nos da esperanza de que los países sí pueden ponerse de acuerdo para salvar el océano global«, afirmó Felipe Paredes, director de las campañas de protección de hábitats de Oceana en Chile. “Durante los últimos años en Oceana hemos estado trabajando en impulsar la propuesta para decretar un área marina protegida en aguas internacionales y contribuir así a que el mundo logre la meta de tener al menos el 30% del océano protegido al año 2030”, agregó.

Una de las iniciativas que adquiere mayor relevancia con el BBNJ es el trabajo conjunto entre el Estado de Chile y Coral Reefs of the High Seas Coalition, organismo que reúne a varias instituciones nacionales e internacionales como Oceana y ESMOI, de la Universidad Católica del Norte, que trabajan en promover la primera área marina protegida bajo el nuevo tratado de BBNJ. Una de las primeras medidas tomadas por Chile para proteger esta rica zona marina fue solicitar que el Comité Científico de la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur (OROP – PS) logre cerrar la pesca en ese lugar.

La propuesta, busca resguardar las cordilleras submarinas de Salas y Gómez y Nazca, una cadena montañosa oceánica de alto valor ecológico – 110 montes de más de 2.900 km de extensión – que conecta la zona centro-sur del Pacífico con Rapa Nui, y que alberga especies endémicas, ecosistemas vulnerables y hábitats únicos de importancia mundial.
«El acuerdo BBNJ es clave para la conservación de la biodiversidad en alta mar, ya que permite proteger ecosistemas que sostienen una alta diversidad y endemismo, pero que históricamente han quedado fuera de los marcos de gestión jurisdiccional”, afirmó la Dra. María de los Ángeles Gallardo de ESMOI. “Las investigaciones científicas en estas cordilleras entregan la línea base necesaria para identificar áreas prioritarias de conservación, entender la conectividad entre ecosistemas profundos y evaluar los impactos del cambio climático y las actividades humanas. Sin ciencia, la implementación efectiva del BBNJ no es posible», agregó la doctora Gallardo.

La investigadora participó en las expediciones a bordo del buque de investigación del Schmidt Ocean Institute, Falkor too, en donde lograron explorar por primera vez varios montes en el Pacífico Sur, gran parte de ellos ubicados en aguas internacionales. El registro de estas expediciones concluyó con el descubrimiento de 170 nuevas especies y un total de 420 nuevos registros de distintas especies de vertebrados e invertebrados.
La iniciativa posicionaría a Chile como el primer país en utilizar las herramientas del BBNJ para proteger la biodiversidad más allá de su jurisdicción nacional, marcando un precedente para futuras áreas marinas protegidas en alta mar.
Valparaíso, candidata a sede del nuevo organismo internacional
Chile se encuentra además impulsando la postulación de Valparaíso como sede del nuevo organismo de Naciones Unidas, encargado de coordinar la implementación del tratado BBNJ. De concretarse, esta designación transformaría a la ciudad puerto en un centro internacional de referencia en ciencia, diplomacia oceánica y conservación marina.
Con más del 43% de su zona económica exclusiva bajo alguna categoría de resguardo, y con políticas pioneras en conservación marina, Chile se ha consolidado como uno de los países que más ha avanzado en protección oceánica. La entrada en vigencia del BBNJ ofrece una nueva oportunidad para fortalecer esa trayectoria y colaborar en soluciones multilaterales para el océano global.

Oceana