A lo lejos, se puede ver la concentración tras el lente de la cámara, que apunta hacia un puma en la Patagonia. En otro lugar de Chile, ese foco está en un lápiz y un papel, mientras se observa directamente un árbol y el detalle de sus hojas. También, esa inspiración se transmite a través del trazo para escribir un libro para niños, o de una aguja y sus sonidos en el fieltro al compactarse para hacer una escultura. Y, a un modo más sensorial, otro trabajo explora la conexión humano y naturaleza a través de experiencias.

Todo lo anterior son manifestaciones artísticas que expresan que somos naturaleza, desde la perspectiva de cinco mujeres: Cristina Harboe, fotógrafa de naturaleza; Silvia Lazzarino, ilustradora y comunicadora científica; Loreto Salinas, ilustradora y creadora de libros; Verónica Manríquez, artesana y escultora de fieltro; y Denise Lira-Ratinoff, artista interdisciplinaria y directora cinematográfica.

Todas ellas han enfocado su trabajo a la naturaleza, compartiendo sus talentos, conocimientos y estudios, muchas veces combinados con otras disciplinas, como la ciencia, para dar a conocer la biodiversidad y lo que nos rodea, junto a su cuidado y protección. Es que arte y naturaleza son reflejos; a través de lo artístico se puede sentir y experimentar nuestra conexión con lo natural. Se genera la empatía y el entendimiento que todos formamos parte de un mismo ciclo que es necesario proteger.  

Cristina Harboe, fotógrafa de naturaleza 

Amanecía en la laguna Los Tres, en El Chaltén, Argentina. Para llegar a esa hora, Cristina Harboe (@cristinaharboephoto) había caminado 12 kilómetros de noche, con mucho viento y pensando que no lo iba a lograr. Pero sí se pudo, y ese momento se quedó en su memoria. Iba con un grupo y muchos de ellos nunca habían caminado de noche una distancia tan larga como esa. Fue un momento que Cristina guarda en su corazón y que recuerda cada vez que ve esa foto.

©Cristina Harboe
©Cristina Harboe

Es que, para ella, lo que más disfruta es el estar afuera, el contacto con la fauna o con el paisaje; esa experiencia de salir y lograr una conexión con lo que está fotografiando, más que lograr una buena foto. Y así ha sido desde hace 15 años, cuando empezó con la fotografía de forma autodidacta y se fue especializando en cursos de fauna.

©Cristina Harboe
©Cristina Harboe

El camino de su profesión junto a la naturaleza ha sido parte de su conexión con ella. De pequeña subía cerros, recogía animales, los cuidaba y, de hecho, estudió veterinaria. En su camino por aportar en la conservación, se encontró con la fotografía: “ese ese fue el medio que yo encontré para comunicarle a la gente la importancia de la biodiversidad de Chile (…) me sigue gustando sacar gente, enseñarles de fotografía e incentivarlos a que muestren las fotos y vayan contando de qué se trata cada especie y de las maravillas que visitan porque de esa forma uno da a conocer y si la gente conoce, más ganas dan de proteger”. 

©Cristina Harboe
©Cristina Harboe

Por eso cree que la fotografía puede ser un aporte a la conservación de la naturaleza. Al ser una forma de expresión, dice, este es su mensaje y mientras más se divulgue su trabajo, espera que se puedan tocar más corazones. Al mismo tiempo, dice, “las experiencias que buscan los chilenos han ido cambiando, ya no quieren un turismo tradicional, sino que  aprender más y, mediante este arte, aparte de enseñar, lo siguiente es la educación. Tú pones la semilla de hacer buenas fotos, aprender de la especie, pero lo otro es que para poder preservar la especie no es solo visitar parques, sino ir haciendo cambios en nuestro diario vivir. No es necesario ir a un parque nacional para estar conectado con la naturaleza”.

©Cristina Harboe
©Cristina Harboe

Silvia Lazzarino, ilustradora y comunicadora científica

Cuando Silvia Lazzarino (@sil_lazzarino) era pequeña e iba de vacaciones se refugiaba en la naturaleza. Escribía y dibujaba en el mar y el bosque. Era parte de su experiencia. Hoy, luego de titularse como bióloga, diseñadora y estudiar ilustración naturalista en Estados Unidos, lo que más le gusta sigue estando en la línea de sus recuerdos de infancia: “lo que más disfruto es hacer trabajos que me permiten estar en la naturaleza, que pueda buscar, conocer y después profundizar más. Es poder explorarlo de verdad, con los pies en el barro. También el compartir y acompañar a otros en ese descubrimiento y conexión”.

Diario del bosque © Silvia Lazzarino
Diario del bosque © Silvia Lazzarino

Así, se ha enfocado en retratar a través de sus ilustraciones, libros y material de divulgación a la biodiversidad de Chile. Esto, junto con estar a cargo del diplomado de ilustración naturalista en la Universidad Católica. Es que la forma de observar la naturaleza con otros, inculcando la importancia de la práctica de ir e inmiscuirse en lo natural, compartiendo con las especies que se retratan es fundamental: “Ser naturalista es una forma de convivir con el resto de la vida, lo que nos inspira a escribir, construir, dibujar o cualquier cosa. Pero tiene que ver con observar y sentir un sentido de pertenencia donde uno está, el sentido de conexión con el lugar”.

Diario Fungi 02_SilviaLazzarino
Diario Fungi ©Silvia Lazzarino

Logrando eso, se aporta también a la conservación de la naturaleza al poder acercarnos de manera sensible, involucrando las emociones: “A mí me impresiona mucho cuando paso mucho tiempo dibujando algo, la conexión que uno genera con eso. Al final nunca más va a ser lo mismo para ti porque lo conociste mucho, miraste y estuviste con él. Uno le toma un cariño muy especial y creo que el arte cuando es accesible para las personas provoca eso y eso es necesario al final para conservar y para transmitir esa importancia que tienen los lugares, la biodiversidad, la interconexión entre las especies y todo eso. Más allá de informarlo con palabras y datos, si una lo transmite a través de la emoción, se desarrolla mucho más ese sentido de pertenencia y de conexión”.

©Silvia Lazzarino
©Silvia Lazzarino

Así, ha participado como ilustradora, diseñadora y diagramadora en proyectos como “Invertebrados acuáticos de Cabo de Hornos”, “Üñüm afafan”, “Río Róbalo”, “Bitácora de un aprendiz de la naturaleza” o “Piel de Árbol”. 

Trogon ©Silvia Lazzarino
©Silvia Lazzarino

Loreto Salinas, ilustradora y creadora de libros

Escribir e ilustrar un libro es un proceso de aprendizaje. O al menos, así lo explica la ilustradora Loreto Salinas (@loretosalinas), autora de “Jardín de Chile: la vida en común de las plantas”. Es un proceso de reconectar ideas para enseñarle sobre biodiversidad a los niños. Pero también de crecer como persona. Loreto, con el taller detrás de su casa en el jardín, al conocer plantas para su libro, iba a verlas a viveros y a veces traía unas para plantar en su casa. Así, su entendimiento sobre la biodiversidad fue creciendo. “Empecé a reconocer más aves, las mariposas que visitaban mi jardín y a entender este ciclo de ver más que antes y sentir tan en concreto de que uno a veces no ve lo que no conoce”, dice.

©Loreto Salinas
©Loreto Salinas

Así, esta ilustradora con 16 años de experiencia pasó de retratar cuentos a elaborar libros informativos sobre animales de Chile, pero enfocados en niños. Es que, para ella, esta cercanía con la naturaleza viene de los paseos familiares de pequeña, que generaron una conexión que guarda para siempre. Así empezó su recorrido de elegir animales, conocerlos, hablar con expertos e ir armando sus trabajos. “Lo que más me gusta es la creación del libro en sí. No solo ilustrarlo, sino que la investigación, la escritura y también su estructura”.

©Loreto Salinas (2)
©Loreto Salinas 

Pero también, trabajar bajo este enfoque se hace bajo la percepción de que el arte y la naturaleza son reflejos, por lo que esta forma de expresión ayuda en la conservación de la naturaleza. “Lo que yo hago, para mí, es un oficio. He tenido mucho feedback con niños que se fascinan con lo que muestro en los libros. Ya uno los ve que se fascinan con fauna, pero también lo hacen con la flora. Ese mundo que uno muestra, ellos también lo van descubriendo, por lo menos algunas cosas y van haciendo la conexión. Al acercar esto a los niños generan empatía y cercanía con la biodiversidad”, explica.

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©Loreto Salinas 

De esta forma, ha podido trabajar y publicar libros como “Animales americanos”, “Animales chilenos”, “Animales argentinos” y “Jardín de Chile”. 

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©Loreto Salinas 

Verónica Manríquez, escultora en fieltro

Para Verónica Manríquez (@amparoeef), el meter la aguja seca en el fieltro, apretarlo y sentir cómo van cambiando los sonidos a medida que la escultura va tomando forma es casi terapéutico. Desde su rollo de lana, forma esculturas de fauna nativa, entre ellas aves como los carismáticos chucaos del sur o frecuentes zorzales de la zona central. Así, ha logrado, por ejemplo, acompañar a una señora que curó a un cometocino y luego tuvo pena cuando sanó y voló lejos. 

Chucao ©Verónica Manríquez
Chucao ©Verónica Manríquez

Para ella, cuando ya no pudo seguir ejerciendo como profesora de educación física por una lesión, esculpir la naturaleza fue algo casi natural. Cuando pequeña ya tenía cercanía con la naturaleza y, en 2014 cuando se fue a vivir a Chiloé, donde vivió 4 años, todos los artesanos trabajaban en cosas muy representativas de la zona: en la fauna, sus mitos y leyendas. “Mi objetivo también tenía que ver con que el mundo se conectara o tuviera más información sobre qué era lo que estaba en mis esculturas, entonces fue súper espontáneo el transmitirlo”, dice. 

Loica ©Verónica Manríquez
Loica ©Verónica Manríquez

Así, a través de esculturas físicas busca que las personas puedan vivir la naturaleza. “Es como que si alguien conoce el chucao al momento de tomarlo y tocarlo, como el material es tan cálido y manipulable pueda vivir la naturaleza desde esa sensación y desde ese momento poder reconocerlo y conectarnos con él (…) A eso sumamos lo que dice la cultura popular, como que chucao significa ave del monte. Además, trato de investigar para ser lo más realista posible y que no se parezcan a otras especies”. 

Siete Colores ©Verónica Manríquez
Siete Colores ©Verónica Manríquez

Así, a través de este arte y el oficio de artesana, busca ser un medio para generar conciencia y promover el cuidado de la naturaleza, dando a conocer especies y retratándolas al detalle, para que la gente pueda conocerlas, además de tocarlas a través de la escultura y poder generar empatía.

Denise Lira-Ratinoff, artista interdisciplinaria y directora cinematográfica

“No podría vivir sin expresarme, comunicarme a través del arte”, dice Denise Lira-Ratinoff (@dliraratinoff). Ella creció y vivió rodeada de naturaleza y arte, sabiendo desde muy pequeña que este sería su medio de expresión. Con el paso de los años, dice que empezó a entender la naturaleza y todas sus conexiones, como todo está en una constante sinergia y simbiosis entre las especies. “Lo que más amo es la sensación de libertad en donde sea que estés con la naturaleza”, explica.

Escucha: AIR(E), por Denise Lira-Ratinoff

 

A los veinte años, la operaron de un tumor cerebral, por lo que la tuvieron que intervenir. “Ahí mi vida tomó un rumbo de iniciar el planteamiento de intervenciones, crear instalaciones de arte para crear conciencia colectiva desde la belleza y absolutamente por completo tornada hacia la realidad absoluta. El cuerpo te habla, te mira y dice lo que está pasando. Tenemos que escucharlo y sentirlo. El cuerpo pasó a ser mi materia, mi medio de transporte, creación de conciencia y herramienta para crear y llegar a lugares extremos”, dice Denise.

Desierto ©Denise Lira-Ratinoff
Desert 166, from the series Desert ©️ Denise Lira Ratinoff 

En este proceso de crear conciencia desde los sentidos y la vivencia a través del arte, Denise se enfoca en retratar la naturaleza porque pone en un estado de observación, tiempos y conservación la conexión con la vida y el valor de ella a través del arte. “En la naturaleza existen los ciclos y todo tiene su momento de ser. En mi arte solo manifiesto la grandeza de ella o la debilidad muchas veces provocada por el ser humano en destrozar el planeta por la ambición humana. La vida es muy frágil y tenemos que valorar cada segundo de ella.”, dice.

Hielo ©Denise Lira Ratinoff
Ice 11, from the series Glaciers ©️ Denise Lira Ratinoff ©Denise Lira Ratinoff

En ese sentido, explica que al crear cada una de las instalaciones de arte, hay absolutamente un antes y un después: “Eso es la misma sensación que yo siento cuando vivo por ejemplo una alta montaña o cuando me sumerjo en las profundidades y después estoy en tierra y empiezo a comparar los metros por ejemplo con un edificio, con un poste, y ver esa cantidad es lo que me sumergí o esa es la altura que llegué. Muchas veces es importante poner en comparación las alturas o profundidades ya que sino no se logra llegar a entender la realidad”.

Instalación UMBRAL, Museo Nacional de Bellas Artes ©Denise Lira Ratinoff
Instalación UMBRAL, Museo Nacional de Bellas Artes ©️ FOREVER CHILE

Así, pasa por un proceso de investigación, acción y una obra terminada, donde esta renace desde la visión del espectador. “El arte es la única disciplina que puede unir todas las disciplinas desde la naturaleza en todo su objetivo, por ejemplo, a la ciencia, la tecnología y siendo la naturaleza en sí misma el foco, es el sujeto para conectarnos y a desarrollar investigando y por resultado es educación desde cualquier punto de vista. Es un catalizador de sentimientos y experiencias y cuando se logra que el mensaje desde la belleza llegue al corazón de las personas, es cuando se logra el cambio de crear consciencia, una consciencia colectiva, podría decir un legado de la humanidad”.

Breaking Ice ©Denise Lira-Ratinoff
Breaking Ice ©Denise Lira-Ratinoff
Breaking Ice Denise Lira Ratinoff_1
Testigos de Hielo/ Breaking Ice ©Denise Lira Ratinoff

Bajo esa perspectiva, Denise ha trabajado en proyectos como “RESPIRAR”, donde invita a reflexionar sobre la importancia del tiempo; la mega instalación “CRONOMETRO”; “RESPIRAR, diálogo con la naturaleza”, una sinfonía audiovisual; “UMBRAL”, que aborda la contaminación acústica oceánica que afecta a los cetáceos y diversos ecosistemas ; su más reciente obra “HADAL”, un disco oceánico encargado y producido por Teatro del Lago, que contiene cuatro composiciones de paisajes sonoros que surgen a partir de la reflexión sobre las profundidades del océano; y la película AIR(E), un proyecto inmersivo y de exploración que reflexiona y nos alerta de un grito y acción en defensa al planeta y la vida del océano. 

Con todos esos trabajos en su vida como artista, Denise concuerda que el arte es un “gran aporte a la conservación de la naturaleza”. Es que, tal como ella expresa, la naturaleza es sin fronteras, al igual que el arte y destaca que lo más importante hoy es conservar el Medio Ambiente.

CRONOMETRO ©️Denise Lira-Ratinoff ©️ Patricio Aguilar Díaz
CRONOMETRO ©️Denise Lira-Ratinoff ©️ Patricio Aguilar Díaz
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