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Entrevista | Jonathan Franklin, el periodista detrás del documental ganador del Emmy sobre el tráfico ilegal de monos, estará en Santiago Wild 2026
El periodista y escritor estadounidense Jonathan Franklin será uno de los protagonistas del primer día del Summit de Santiago Wild 2026. Con una trayectoria marcada por la investigación en terreno y la cobertura de historias complejas en América Latina, Franklin participará en el panel “El poder de la investigación: los casos del litio, monos y krill”, donde abordará su más reciente trabajo: Dirty Business of Monkey Laundering, nominado en la competencia internacional del festival. En esta investigación, el autor se adentra en el oscuro negocio de la cría y exportación de monos destinados a la industria farmacéutica, revelando las dinámicas de un mercado global poco visible, pero profundamente conectado con la ciencia, la ética y el comercio internacional. Su participación promete aportar una mirada crítica y documentada sobre una problemática que cruza conservación, economía y regulación internacional.
En Camboya, cazadores furtivos extraen monos salvajes de su hábitat natural. Luego, los venden a granjas de crías, donde son mezclados con animales en cautividad para su exportación. En Estados Unidos, cada uno de ellos puede venderse por más de 50 mil dólares, para luego ser usados en la investigación de la industria farmacéutica. Eso, en resumen, es parte de lo que revela el documental Bloomberg «Dirty Business of Monkey Laundering», en cuya investigación participó Jonathan Franklin, escritor, periodista de investigación y comentarista televisivo estadounidense.
El documental fue premiado con un Emmy a Mejor Cortometraje en 2025, y este año forma parte de los nominados de la competencia internacional de Santiago Wild en la categoría de investigación «Crónicas del territorio». Para hablar sobre él y la investigación detrás de él, Jonathan estará presente en el panel «El poder de la investigación: casos de litio, monos y kril» del Summit, el martes 5 de mayo. (Puedes conseguir tu entrada en este link).
Jonathan inició su carrera en The New York Times y luego trabajó como reportero en medios como San Francisco Bay Guardian, SF Weekly y The Boston Globe. Durante los años 90 también colaboró con revistas como Playboy, donde entrevistó a figuras relevantes de Estados Unidos. A lo largo de su trayectoria, sus reportajes han sido publicados en medios internacionales como GQ, Esquire y Marie Claire. Es cofundador de Addictvillage, una agencia de noticias con base en Chile, desde donde ha cubierto historias de alto impacto en América Latina, incluyendo la deportación de migrantes, laboratorios clandestinos de cocaína en la selva colombiana y conflictos ambientales.
Por otro lado, también es autor de varios libros de no ficción. Entre ellos destaca 33 Men, sobre el rescate de los 33 mineros en Copiapó en 2010, experiencia que cubrió en terreno durante semanas. Posteriormente publicó 438 Days, la historia real de un pescador que sobrevivió más de un año a la deriva en el océano Pacífico, y A Wild Idea, biografía del empresario y conservacionista Douglas Tompkins. En 2022 coescribió Cabin Fever, sobre un crucero atrapado en los inicios de la pandemia de COVID-19.
Su trabajo se caracteriza por una mirada inmersiva, con acceso directo a los protagonistas y escenarios de sus historias, lo que le ha permitido construir relatos que combinan investigación, narrativa y testimonio en primera línea.
En esta línea, hoy habla de su más novedoso trabajo, el reportaje y posteriormente documental del medio estadounidense Bloomberg «Dirty Business of Monkey Laundering» donde cuenta como está historia lo encontró, para seguirla hasta descubrir una red de tráfico internacional entre Asia y Estados Unidos, con el fin de abastecer de monos de prueba a empresas del rubro cosmético o farmacéutico de sujetos de prueba para productos que en un futuro, serán vendidos para uso humano.

—¿Cómo fue tu proceso personal y del equipo de producción de tu último trabajo, Dirty Business of Monkey Laundering?
—El documental de Bloomberg comenzó como una investigación periodística en la revista Businessweek. Nunca pensé que terminaríamos filmando nada de esto. Yo estaba siguiendo el rastro de criminales en Camboya, nada más. Me adentraba en el mercado clandestino de monos, intentando infiltrar el extraño mundo de los traficantes. ¿Quién compra cien monos? ¿Quién envía mil monos en un avión jumbo desde Asia hasta Miami? ¿Quién tiene mil monos para vender?
Supe por primera vez de esta historia cuando un camión en Pensilvania chocó y decenas de monos enjaulados escaparon, muchos trepando a los árboles y sentándose en la nieve, completamente confundidos. ¿Monos de nieve fuera de Filadelfia? Me dio curiosidad. ¿Por qué un camión lleno de monos circulaba por Pensilvania?
Así fue como se creó este documental: seguí el rastro de la cadena de suministro sucia que convierte a decenas de miles de estos increíblemente inteligentes monos macacos en costosos animales de laboratorio. La mayoría se utiliza para probar nuevas vacunas destinadas a proteger a los humanos. Para desarrollar la vacuna contra la polio, los investigadores mataron al menos dos millones de monos a lo largo de los años de pruebas. Este negocio de los monos no era nada nuevo.
A medida que iba uniendo las piezas, descubrí monos robados de reservas nacionales en Camboya, contrabandeados en camionetas hacia Bangkok y luego enviados por avión al aeropuerto Dulles en Washington. Desde el Distrito de Columbia (DC) eran trasladados en camión a Miami —de ahí el accidente en Pensilvania—, y desde Florida llevados por carretera hasta Texas. Como en el antiguo comercio de esclavos, en cada etapa alguien ganaba dinero, alguien era culpable. Esta historia reforzó mi creencia de que existe una gran audiencia para historias importantes de conservación cuando están bien documentadas.

—¿Cómo evalúas este tipo de historias y qué dificultad representa el proceso de realizar este tipo de producciones?
—Soy extremadamente optimista y estoy convencido de que este tipo de historias reales, intensas y dramáticas, son exactamente lo que el mundo busca y necesita. La dificultad aquí es hacerlo sin que te maten. Muchos de los mejores activistas ambientales y sus aliados han sido asesinados recientemente. Matar a un activista no tiene un costo alto. Me encantaría hacer un documental sobre esa cadena de suministro —de la muerte—, pero no estoy seguro de atreverme. ¿Lo haría?
Soy padre de siete hijas, así que probablemente esta vez no me enfrente a sicarios. Pero podría hacerlo. (Y cualquier equipo de producción dispuesto y capaz de investigar a fondo, que me contacte. Tengo muchas ideas y historias que compartir). Esto es lo que me motiva, generar ideas en Santiago Wild.






—Para ti ¿cuál es la importancia e impacto de instancias como Santiago Wild?
—Santiago Wild es una expresión de una audiencia creciente interesada en historias impactantes. Se puede encontrar un público similar en Jackson Wild, SXSW, las charlas TEDx en Londres y el festival anual Ladera Sur, todos impulsados por una energía similar. Este tiene un enfoque e identidad sudamericano, con documentales inteligentes de todos los rincones de Sudamérica (y más allá). Es narrativa global, y eso es lo que lo hace único.
*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.